sábado, 30 de abril de 2011

Un video mentiroso y anacrónico

Por Enrique Avogadro

El corto de los marcianitos y la deuda externa sería muy divertido si no se tratara de una premonitoria demostración de hipocresía ideológica.
Ver en: http://www.youtube.com/watch?v=b_Vgjqz6kEs


Cuando el senador kirchnerista (en su representación animada) le explica a los tres marcianitos que la deuda externa ya ha sido pagada por los intereses usurarios que nos cobraron, está faltando deliberadamente a la verdad, porque ese legislador no puede ignorar que los intereses de la deuda fueron siempre los del mercado internacional, y si el crédito provenía de organismos multilaterales, mucho menores a los del mercado, obtenidos unos y otros porque el país estaba relativamente bien calificado y, entre otras virtudes, no mentía con sus estadísticas.

Se puede cuestionar en qué se gastó todo ese dinero, y seguramente tendríamos mucha tela para cortar, pero no los intereses acordados. La única vez que el país pagó intereses usurarios fue cuando Kirchner le pidió plata al venezolano Chávez y este le aplicó el 15 %. Y eso ocurrió poco después de que el gobierno argentino, en un gesto espasmódico e injustificable, le reintegrara al FMI 10.000 millones de dólares cash. Pago innecesario, ya que el Fondo no nos exigía ese desenbolso y nos cobraba un módico interés de alrededor del del cinco por ciento.
En el videíto se lo ve tres veces al ex presidente Menem. También aparecen el ex presidente Alfonsín, Cavallo, Duhalde y el helicóptero de De la Rúa. Todos con cara de perversos, en fotos especialmente seleccionadas para mostrarlos como malas personas. No se salvó nadie. En una escena aparece Menem junto a George Bush padre, como si entrevistarse con un presidente norteamericano deshonrara la investidura de un mandatario argentino democrático, cuando hasta ayer nomás Cristina se desesperaba por fotografiarse con Obama.
Pero, contrariamente a lo que ocurría en el período "dramático y destructivo" del dibujito, hoy la Argentina ha dejado de existir para los Estados Unidos.
Todo en el video es ideológico, amañado, mentiroso, irrespetuoso y anacrónico. El tono mismo del cuentito le da a la realidad un contorno deformado que pone los pelos de punta, porque uno está viendo en ese engendro el huevo de la serpiente. Sólo a Goebbels se le podría haber ocurrido una manera tan descarada de tergiversar la verdad. Así nos enteramos que todos los que gobernaron la Argentina, salvo los Kirchner, nos endeudaron siniestramente, perversamente, con el propósito de llevarnos a una hecatombe final. Pero la realidad es que el mundo nos ofreció crédito accesible porque la Argentina era un país confiable. Ahora hemos dejado de serlo, por eso Cristina tiene que recurrir al dinero de los jubilados, a las reservas del Banco Central, al impuesto inflacionario y ahora también a los dividendos de las empresas privadas, porque nadie en el mundo nos presta un dólar.
Es particularmente indignante que la Universidad de Buenos Aires y un canal serio como Encuentro hayan participado en la producción de este video demagógico, tremendista y canallesco.
Marcianos, la animación del gobierno sobre la deuda externa.

Por el Dr. Enrique Guillermo Avogadro
ega1avogadro@gmail.com

La torpeza a la cual se puede llegar puede alcanzar niveles increíbles

Por Alfredo Weinstabl

Escuchar exponer a un filósofo suele dejar en el auditorio profundas e importantes reflexiones sobre la vida, el mundo, la realidad circundante y suele despertar inquietudes existenciales.
Pero como en toda otra disciplina, en oportunidades, también se suelen escuchar sandeces de tal magnitud que dejan al auditorio perplejo, con la boca abierta, ante el disparate expuesto.
Uno de estos “filósofos”, muy amante de la exposición en los medios, es José Pablo Feinmann.
Al inicio de la era kirchnerista, allá por el 2003, escuchaba con atención las exposiciones en los medios de este filósofo comprado, vaya a saber a que precio, por el oficialismo. Pero al poco tiempo dejó de interesarme y automáticamente cambiaba de canal o de frecuencia cuando aparecía en la pantalla de TV o en la radio.
Hace un par de días atrás tomé conocimiento de un artículo atribuido a este polémico pseudo intelectual de izquierda, titulado “Una Bandera Para El Siglo XXI”.
Como todo lo que recibo relacionada a ese grotesco y desagradable personaje, al ver quien era el autor del artículo, lo descarté sin leerlo, sin más trámite.
No obstante volví a recibir la nota repetidas veces, en diferentes ocasiones, de diferentes personas por internet, así que por cansancio, decidí leerlo.
Sencillamente tuve dudas si reír o llorar ante tan gigantesco sin sentido y despropósito.
En el artículo de aproximadamente una carilla de extensión, Feinmann proponía la modificación de uno de nuestros simboles nacionales que nos acompaño prácticamente desde el nacimiento de la Patria misma.
Proponía modificar la bandera nacional sacándole el sol a la misma y reemplazarlo por el pañuelo blanco de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
A efectos de que no haya ninguna duda sobre lo que afirmo transcribo literalmente el último párrafo del artículo de referencia.
“Para este siglo XXI, para que esta lucha de hoy contra la globalización del Uno Imperial, necesitamos otra bandera. Que sea azul y que sea blanca, como la anterior. De acuerdo. Pero le sacamos ese sol de la guerra y ahí, en ese lugar, reemplazándolo, ponemos el pañuelo blanco de las Madres y las Abuelas, el pañuelo de la paz, el de la vida, el de nuestro más genuino, verdadero orgullo.”
La nota no merece ser leída como tampoco discutirse ni comentarla, por disparatada y poca seria.
Simplemente es necesario expresar que las Madres y Abuelas no son en absoluto y bajo ningún concepto, motivo de orgullo de los argentinos.
¿Que son las Madres de Plaza de Mayo?
Respetando todo su inmenso dolor por la terrible tragedia que significa la pérdida de un hijo, hay que decirlo con todas las letras: las Madres son los parientes directos de aquellos argentinos, muchos de ellos adoctrinados y adiestrados en Cuba, de buena fe o no, que equivocados, se alzaron en armas contra las autoridades constitucionales buscando derribar el gobierno para instalar un régimen castro marxista-leninista, totalmente ajeno al sentir de la mayoría de los argentinos.
En esencia, eran los que secuestraban para conseguir fondos para la “causa”, los que asaltaban comisarías e unidades militares para conseguir armamento, los que asesinaban a mansalva a los agentes policiales de los barrios para robarles el arma reglamentaria, los que robaban bancos y financieras, los que copaban pueblos y pequeñas ciudades, los que ponían bombas para instalar el terror en la ciudadanía, los inventores de las “cárceles del pueblo”, los que fusilaban sin miramientos y misericordia a funcionarios y uniformados, para nombrar solamente algunos de sus numerosos, graves y aberrantes delitos.
Son los hijos de las Madres, que mediante el terrorismo y la subversión, desataron la violencia fratricida en nuestro país.
Y las consecuencias, aún a casi tres décadas, siguen influenciando e impidiendo la paz y conciliación entre los argentinos.
No, no hay que sentirse orgullosos de las Madres. Madres que descuidaron la formación, educación y el control de las actividades de sus hijos.
Volviendo al disparate mayúsculo de Feinmann expuesto en los primeros párrafos.
Ya hace unos años, gente afín a este gobierno, izó la bandera roja en el edificio principal de la Escuela de Mecánica de la Armada. Ahora este obeso trasnochado propone ese disparate mayúsculo. ¿Sabrá que precisamente el pañuelo de las Madres no une a los argentinos, sino por el contrario, los separa y divide?
Simplemente como un ejemplo: lo que si unió fuertemente a los argentinos y mostró una cohesión pocas veces vista en nuestra Nación, fue la bandera argentina, con el sol en su franja central, flameando el día 2 de abril en las Islas Malvinas. Y posteriormente muchos miles de argentinos sufrieron los duros rigores de la guerra para defenderla y 649 murieron por ello.
Y así en centenares, miles de hechos similares, desde su creación, en el año 1812, en las márgenes del rio Paraná, por el Gral. Manuel Belgrano.
Los desprevenidos y particularmente las generaciones más jóvenes, no se deben dejar influenciar por esta diatriba disolvente que “filósofos” de este tipo, minen nuestro sentido de identidad nacional y alimenten la ideología que el gobierno kirchnerista trata imponer.
No soy jurista ni tengo mayores conocimientos de la legislación. Pero quisiera saber si este chaplinesco “filosofo” no está incurso en la infracción del artículo 222 del Código Penal.(1)
De ser así, es de esperar que un fiscal, sin miedo ni temores, procese a este “intelectual” por apología del delito.

Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL
28 de Abril de 2011 alfredo@weinstabl.com.ar

Referencia:
(1) Art. 222 del Código Penal Argentino: “….Será reprimido con prisión de uno a cuatro años el que públicamente ultrajare la bandera, el escudo o el himno de la Nación o los emblemas de una provincia Argentina. (Nota: texto conforme leyes Nº 16.648 y Nº 23.077)”

Ultrajar: es despreciar. Puede tener lugar la ofensa de palabra, con gestos o hechos materiales (abucheos, silbidos, etc.) El ultraje debe ser público; puede cometerse en lugares públicos, de acceso público o expuesto al público.
Los objetos materiales son el escudo, la bandera y el himno y los emblemas provinciales.
Es un delito doloso; sujeto activo puede ser cualquiera, la consumación se da al materializar el ultraje público. Admite tentativa y participación..

La clase media argentina entre el jolgorio y el miedo

Por Rafael Galarce

Hoy en día es difícil definir conceptualmente quien integra lo que se denomina “Clase media argentina”. Pero si tenemos bien en claro la nueva clase en crecimiento que son los “piqueteros” y sus derivados que son los que no trabajan, pero viven del generoso estado, que los que trabajamos contribuimos generosamente a solventar.

Pero la realidad que me llama la atención, es esa gente que trabaja y tiene para gastar en algo más que en su subsistencia.

Esa gente que vive un estado que podemos decir de jolgorio,..de fiesta,..de juerga. Nuestros trabajadores que deberían estar pensando en ahorrar y que no llegan a fin de mes, por el despilfarro que hacen de su ingreso.

Todos en un túnel del tiempo en donde el final es como siempre, un escalón para abajo en la condición social.

Les doy un panorama de cual es la realidad social de nuestro país.

Los indicadores de las líneas de pobreza e indigencia

Las líneas de Indigencia y de Pobreza, de lejos las más bajas son las que suministra el INDEC, y según las cuales disminuyen los niveles absolutos de indigentes y pobres. Las definidas por las fuentes privadas (consultoras y centros de investigación terciarios) son mucho más altas que las oficiales y aumentan la cantidad de indigentes y pobres existentes en el país.

En febrero-11, y como ocurriera en enero-11 y en diciembre-10, la Canasta Básica Alimentaria CBA oficial siguió reduciendo su ritmo de suba al pasar de un 0.4% al 0.3% y al 0.0%, respectivamente. En cambio, el promedio de las fuentes privadas muestra un alza mayor al pasar del 0.4% en diciembre-10 al 0.7% en enero-11. La estimativa para febrero del 0.2%, con datos de fuentes privadas y no privadas parciales, muestra una reducción importante en el ritmo expansivo.

En cuanto a la Canasta Basic Total CBT, la medida oficialmente trepó en enero-11 algo más que en diciembre-10. Pasó del 0.7% al 1.0%. Pero en febrero-11 redujo su ritmo a la mitad y creció un 0.5%. La estimativa de febrero-11, con datos parciales de fuentes privadas y no privadas, alcanzó a mostrar una fuerte declinación en su ritmo, al caer al 0.4%.
Es de señalar que en materia de CBA y de CBT, tanto en el caso del INDEC como en el de las fuentes privadas, los datos de 2010 superan en mucho a los totales de los años 2009 y 2008. Respecto al 2007, siguen siendo mayores en el caso oficial e inferiores los de fuentes privadas.

Los datos de suba de enero y febrero de 2011, tanto de la CBA como la CBT de fuente oficial y fuentes privadas, revelan un significativo ritmo bajista respecto al operante en el primer mes del año pasado.

Las diferencias acumuladas en el tiempo -desde que se plantearon en enero’07 hasta febrero’11- son consecuentemente muy superiores.

Las estimaciones oficiales:
 En 2009, ambas canastas se mantienen casi invariadas en el I-semestre y son levemente alcistas en el II-semestre del año.
 En 2010, el énfasis de la trepada es notorio en el I-trimestre en tanto que se aprecia una morigeración posterior, hasta septiembre; una destacada trepada en octubre y una más moderada en el último bimestre del año.
 En los inicios de 2011, se observa una meseta casi absoluta.

• Para una familia tipo se puntualiza que la estadística oficial suministra que:
 La Canasta Básica Alimentaria que alcanzaba en febrero de 2010 a $516, en febrero-11 llegó a $580. Aumentó en el curso de doce meses $85. Con una variación porcentual del 12.5%.

Las estimaciones de fuentes privadas
Con una estimativa bastante parcial, ya que está armada con menor cantidad de fuentes privadas y no privadas; los niveles absolutos para febrero de 2011, para una familia tipo, alcanzaron montos muy superiores. De $1.257 para la primera y $2.470 para la segunda. Con subas interanuales en pesos de 236 y 536 respectivamente. En variaciones porcentuales del 23.6% y 27.7%, respectivamente.

Un trabajo publicado en febrero pasado por el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad de La Plata, y escrito por dos de sus economistas, Guillermo Cruces y Diego Battistón, y otro del Banco Mundial, Luis Felipe López Calva. Según uno de los criterios que tomaron para medir la clase media (aquella que percibe entre 2 y 13 dólares diarios), ésta disminuyó en proporción de personas sobre el total de la población del 61,4% en 1990 al 56,9% en 2006. La de clase alta, del 32,7 al 31,6%, y la baja (que podría considerarse indigente) subió del 5,9 al 11,5%, después de llegar al 22,7% en 2003.

Lo curioso del caso argentino es que la menor representatividad de la clase media ocurrió en un período en el que creció el PBI per cápita ajustado al poder adquisitivo.
La desigualdad social determinó que el crecimiento económico resultara insuficiente para reducir la pobreza y ensanchar la clase media.

Pero los que ganan mas que estas cifras se hacen los distraídos sobre lo que pasa en el país y siguen disfrutando del jolgorio.

Pero la otra cara que vive esta clase es el Miedo, de todo tipo y en especial de que en algún momento se les acabe la juerga, como debe ser y el agujero de su bolsillo sea demasiado grande, que algunos ingresen a la franja ya mencionada.

Si continúan ignorando la tormenta que se les viene encima, la misma los llenara de lodo y ya nada podrán hacer para remediarlo.

La clase media en la argentina esta dibujada….y en las elecciones votan como pobres o como muy ricos,…… que falta de conciencia de lo que representan para un pais.

Es momento de reflexionar y accionar en el sentido de que no acompañemos actitudes falsas que luego tendremos que penar todos nosotros por igual.

El año 2011 es un año clave para esa clase media que alguna vez dio prueba de una actitud de progreso para el país.

Rafael Galarce
galarce@arnet.com.ar

¿Licencias para importar o son licencias para abusar?

Por Martin Krause Director de CIIMA y Consejero Academico de Libertad y Progreso

Con la crisis financiera global de 2008 se temió un fuerte retroceso del comercio internacional y un avance de medidas proteccionistas. El peor escenario fue evitado y ahora que las economías se recuperan el impulso mercantilista podría disminuir. No obstante, la situación es diferente en la Argentina, país que se resiste a las buenas ideas como pocos. El impacto de la crisis en su economía fue menor que en las autoinfligidas (hiperinflación, colapso de la deuda) y volvió a un buen ritmo de crecimiento gracias al impulso del consumo asiático y brasileño que promueve sus exportaciones.

El Gobierno actual, además, es uno que fomenta las políticas keynesianas tanto sea en la salud como en la adversidad y promueve el consumo a toda velocidad, la que acelera en un año de elecciones. Con una política monetaria más que laxa esto genera inflación (que busca tapar trampeando los indicadores), encarecimiento de la producción local y el aumento de las importaciones.

Como el superávit comercial se reduce y la competencia genera problemas comenzó a cerrar el mercado, más de lo que ya estaba. Creó las denominadas «licencias no-automáticas» para importar unos 600 productos. El nombre, por sí ya es ridículo, porque implica que antes -y aún hoy en los demás productos- se necesitan licencias «automáticas». Pero si automática quiere decir que existe libertad para importar, lo cierto es que no tendría que haber ninguna licencia para empezar. La palabra misma hace referencia a una potestad gubernamental para otorgar ese privilegio.

Además, las automáticas no lo son tanto, como lo atestiguan los 3.000 vehículos que aún esperan ingresar en el puerto de Buenos Aires, o los 30 tractores que el embajador de India no sabe cómo hacer para que ingresen. Ahora, entonces, se reconoce que la autorización será discrecional, a gusto del funcionario. Y no sólo eso, la ministra de Industria hizo saber a los fabricantes de automóviles que solamente podrán importar autos por montos similares a los que exporten. Algunas empresas automotrices tienen fábricas en la Argentina y exportan autos a sus contrapartes en Brasil, o se intercambian piezas y partes, esto hace que tengan un margen para ingresar algunos coches importados. Pero, por ejemplo, BMW o Hyundai no tienen producción local. ¿Qué deberán hacer para poder seguir importando? Algunos están montando oficinas de trading, tratando de exportar garbanzos o miel o lo que sea con tal de obtener el crédito necesario.

Eso sí, esta política nunca va a verse escrita en ningún papel, ya que el Gobierno no quiere ser luego desafiado en la OMC. Simplemente aprobará licencias «no-automáticas» por el monto de las exportaciones. Y si alguien se queja dirán que esa política no existe, no está escrita en ninguna resolución, no hay nada que reclamar. Lo que muestra cuál es el principal problema en juego, no ya las barbaridades de la política comercial sino la falta total de institucionalidad. Ya ni las resoluciones del Gobierno se escriben.

Todo esto comenzó varias décadas atrás, cuando el Congreso, al que la Constitución le atribuye el poder de fijar aranceles, delegó esa función en el Poder Ejecutivo. Los argentinos necesitan licencias para importar porque dieron licencia a su Gobierno para abusar.

Fuente: http://ciima.org.ar/2011/04/28/%C2%BFlicencias-para-importar-o-son-licencias-para-abusar/#respond

La trayectoria orbital argentina

Por el Lic Gustavo Adolfo Bunse (26/04/2011)

Hace muchos años, escribí este cuento… casi una descripción de nuestro presente trágico. …

Aquí se los ofrezco casi intacto
… y parece mentira que sólo tuve que cambiarle 4 nombres :

Ella… orbita otra galaxia.
Cualquier crítica, es perversión, cualquier opinión correctiva es sabotaje y cualquier sugerencia es una diatriba descalificable.
Nada es aceptable … salvo lo que es propio “del régimen”.
El artículo de las últimas horas de un diario de EEUU que literalmente despelleja a nuestro gobierno… sólo mereció una sonrisa de desprecio.
Si alguien le dijera a ella que la tierra es un planeta que se desplaza por su orbita en el espacio a 29,7 kilómetros por segundo…. a priori ella diría que eso es falso de toda falsedad.
Pero no. Eso es exactamente así.
Es decir, a 29,7 kilómetros por segundo vamos viajando todos como en un parque de diversiones. También usted y yo.
Y en ese vuelo, van con nosotros también, los muertos de hambre, la ola de delincuencia, los índice truchos del Indec, los presidentes inútiles, los piqueteros premiados, los famosos controladores de precios, el caso Juliá irresuelto, los reeleccionistas de por vida, los arrepentidos, los senadores corruptos, los secuestradores y marginales, los exportadores de soja, los chinos que ya no la quieren comprar, los monotributistas, los imbéciles, los ideólogos de la patagonia, los carpetazos , los travestis políticos, el colágeno de sus labios iridiscentes y todos los tránsfugas de la moral que llegaron al gobierno junto con ella.
A todas estas personas las acompañan en ese vuelo increíble, los negadores de la crisis inflacionaria, los empresarios arrastrados que le temen al Gobierno y reptan a sus pies, la DGI apretando gente por opinar diferente y las encuestas de un oficialismo falsario.

Viajan todos :
La Constitución… molida a patadas en los fundillos por los decretos de necesidad y urgencia,… el sarcófago bruñido de todas las instituciones de la República, la seguridad jurídica en coma, los asaltados anónimos de todos los días , los culpables de la bomba de la AMIA, la declaración jurada de los bienes de la familia K, el impuesto al cheque, los 14 gobernadores comprados por 20 dineros, los superpoderes prorrogados, la conmovedora cacatúa del atril y el mudo Reutemann.
Todos, sin excepción, van a 29,7 kilómetros por segundo en el tiovivo espacial argentino. Una trayectoria de calamidad.
No se salva nadie.
Pero los sueños de nobleza, de una Patria augusta y sana … ó acaso de los restos de ella, permanecen inaccesibles… incólumes… sin que los afecte el vértigo de ese viaje alucinante, sin que las partículas del viento solar les produzcan el desgaste de locura que ha dejado a los seres humanos en este país… en el estado yacente de estupidismo crónico y de marginalidad criminal latente.
El arte, la grandeza, el talento verdadero, la solidaridad y la templanza en las sociedades como la nuestra no están en ningún escaño del Congreso, ni tampoco en los bolsillos de Moyano, viajando a esa velocidad infinita.
La honestidad de los ideales y el patriotismo argentino no se hallan en ese viaje circular y alucinante.
Están quietos … en alguno de los puntos de la elipse que marca el recorrido de ese vuelo… y flotan allí… esperando subirse a la trayectoria.
Pasamos por esos puntos, todo el tiempo y los tenemos allí, ofrecidos como sortija en tiovivo, para tomarlos algún día y salvar algún pedazo de pellejo de la condición decente que podría servirnos para poner a nuestro país a brillar… alguna vez, a darnos orgullo, alguna vez, a confiar en él . . . alguna vez.
Nadie nos va a regalar nada en estos confines extrauterinos del mundo. Aún con viento de cola, necesitamos la silla de ruedas el salvajismo impositivo y la artificialidad confiscatoria para sostener el superávit que tenemos.
Seguir siendo un país ninguneado por todos, mientras dura este rápido viaje, no es algo que podamos evitar tan fácil mientras sigamos siendo llevados de la mano, mudos y silenciosos, por gente inspirada en el resentimiento ideológico y entrenada con cierto esmero en las artes de la hipocresía.
Tomar esa “sortija” y ponerla en manos de alguien que pueda lucir la banda presidencial con honor… tampoco va a ser algo sencillo, por cuanto toda la clase política argentina, casi sin excepciones, es una conocida raza que trae la mentira y la farsa en su sangre.
Es una raza que jamás ha sabido hacer nada en bien del país y que nunca supo darnos algún miserable motivo de orgullo en los últimos 70 años.
Un hecho trágico que quizás podríamos dejar de sufrir, siendo acaso mucho más severos de lo que hemos sido y teniendo bastante más coraje del que hemos tenido … para que no puedan viajar estos sujetos, mezclados con nosotros, de manera tan impune.
Pues fatalmente, si seguimos así … seguirán todos ellos, sin excepción, siendo presidentes, siendo ministros y diputados, por los siglos de los siglos. Se meterán en un lavarropas político y volverán reciclados como entes mutantes de la infamia y de la deshonra.
Volverán con una careta nueva a postularse en masa para los mismos cargos.
Indefectiblemente, alguno de esos mediocres (quien otro ?) va a ser ungido nuevamente para dirigir nuestros destinos y va a seguir, del mismo modo… arruinándonos la vida.
Algunos dicen que la gente ya se está dando cuenta de la estafa y que será difícil que nos engañen otra vez.
Pero no es cierto.
El que ya se dio cuenta … está resignado o les teme.
Y el que no se dio cuenta… va a ir al cuarto oscuro… tal como va la vaca al brete.
La sortija está en la elipse y nadie la ha tocado todavía.
Todos los mercaderes de la carcoma, bajo cualquier interés rapiñero y desde cualquier vestidito negro de channel, nos seguirán mirando de costado, mintiéndonos en forma alevosa, instigándonos enfrentarnos unos con otros, inventando fantasmas, enemigos por doquier y complots en cada esquina.
Seguirán… aún sabiendo que van derecho a otro enorme naufragio, tal como lo han hecho matemáticamente todos los anteriores, aún sabiendo que son incapaces de gestionar nada. Y aún sabiendo que, ganen o pierdan las elecciones, podrán pactar tranquilamente con el tránsfuga que les acepte el cheque, para luego traicionarlo ó para ser ellos mismos traicionados con una rara fruición vocacional de césares de baldío.
Viajan con nosotros a 29,7 kilómetros por segundo, dejándonos a todos perplejos y mirando desde nuestro tiovivo con este maldito escepticismo que a nadie le gusta, pero que forma parte de una mirada muy realista a la que nos tenemos que obligar a cada mañana, de cada día, de cada hora de nuestras vidas.
Con ese gran pesimismo que le queda a cualquiera después de tanto apaleo de engaño, viéndolos salir a todos ellos, al final del cuento, llenos de dinero, como Jaime, como Vázquez, como Uberti, como Miceli, como Rudy Ulloa y como toda la nueva satrapía de La Cámpora.
Dejándonos a todos transidos de asco por haber creído en ellos una y otra vez, acaso sólo por una sofocada angustia ó por la infantil necesidad de creer en algo.
Sin dudas, a 29,7 kilómetros por segundo, ser pesimista en este punto del planeta es sólo… un poco de instinto de supervivencia.
Pues… con sólo un segundo de realismo, tenemos para andar 29,7 kilómetros de cualquier calamidad, en nuestra querida comarca

Lic Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar

Los propósitos y despropósitos de la cultura “oficial”

Por el Dr. Eduardo Filgueira Lima

(Siendo un lector independiente y encontrándome ante un debate entre el Dr. Martin Krause y el Secretario de Cultura de la Nación Jorge Coscia, me permito realizar este aporte que es mi visión y resulta en realidad una respuesta al Sr. Secretario de Cultura en referencia a su escrito)

Como era de esperar el Sr. Secretario de Cultura de la Nación reaccionó ante la publicación del Dr. Martín Krause referida a la cultura oficial y titulada “Los riesgos de una cultura oficial”, que se efectuara en el diario La Nación el 4 de Abril del 2011.
ver en: http://www.lanacion.com.ar/1362641-los-riesgos-de-una-cultura-oficial

Y por supuesto, como era de esperar, su respuesta debía ser incluida en una publicación que también es “oficial”, Tiempo Argentino, del 15 de Abril: “De desproporciones y despropósitos"
Ver en: http://www.elperiodicoaustral.com/index.php/opinion/5050-de-desproporciones-y-despropositos

La posición del secretario respetable sin dudas, deja muchos puntos confusos y otros que deliberadamente trata con evidente sesgo y que permiten inducir lo que Coscia omite decir explícitamente: que la cultura no solo “es” expresión de concepciones ideológicas, sino que a su vez “puede ser “ utilizada para adoctrinar (como de hecho está sucediendo), desde una posición hegemónica (más grave por ejercerse desde el Estado a favor del gobierno de turno) y de manera dogmática, pues no solo es descalificatoria sino que – al contrario de lo que debería ser la “Intelligentzia” – ni siquiera es capaz de escuchar, conocer, discutir sin prejuicios ni dogmatismos y aprender que de las diferencias y la diversidad nacen las mejores opciones.

Es evidente que el mencionado se hace eco de un discurso bien elaborado al que incorpora una importante carga emocional (“capitalismo feroz”,… “políticas neoliberales injustas y violentas”,.. y expresiones por el estilo), como si en nuestro país – permanentemente prebendario, clientelar y extremadamente “dadivoso” con el gasto público (“el dinero de los otros”) y desde antes del ´55 – haya sido posible en algún momento llevar adelante criteriosas políticas económicas (que él llama “loas al todopoderoso mercado”(sic)) que mejoren nuestra institucionalidad,.. O mejor aún: una auténtica democracia que, por respeto a la institucionalidad sea “creíble” y permita mejorar nuestras condiciones económicas,… esto – a pesar de los diferentes gobiernos – nunca fue efectivamente llevado adelante y son deberes todavía pendientes en nuestro país (mal que le pese al Sr. Secretario y porque resulta más fácil “echar las culpas hacia atrás”).

Pero esto no ha sido así y por ello el Sr. Secretario minimiza el problema al campo de “la cultura”, sin considerar que esta es apenas una expresión de mucho más en el contexto de lo que sucede en el país. La cultura es así apenas una muestra más de la apropiación por parte del gobierno de un discurso “nacionalista-progresista”, que deja satisfechos a quienes no tuvieron oportunidad de ser considerados: entre muchos otros, intelectuales y artistas.

Y ello ha sido así porque somos un país pobre (donde muchos no tienen ni para sobrevivir con dignidad) y ciertos bienes son de alto costo y baja utilidad marginal y este es el motivo por lo que intelectuales y artistas ahora ven su oportunidad, ligada a su vez con reminiscencias y melancolías (de supuestas afinidades ideológicas), que tienen más que ver con el interés de su reconocimiento y apoyo, que alcanza lo remunerativo, gracias a lo que han podido “renacer” en el sentido de su reaparición y supervivencia.

De otra forma muchos de ellos no hubieran pasado de ser actores de reparto, filósofos diletantes de café, o literatos de pasquines,… pasibles de ser popularizados en 6, 7, 8,… TVR,… o escribir en Página/12, Tiempo Argentino o en cualquiera de los múltiples medios de comunicación que ha cooptado el gobierno.

Así es que en vez de permitir que la gente “revele sus preferencias” y con toda libertad elija lo que puede o quiere consumir, el gobierno prefiere imponer su propia cultura: la cultura “oficial”, que viciada desde su origen presenta sus “propósitos” que como consecuencia resulta en “despropósitos”.

En nuestro país la gente no ha tenido la posibilidad de revelar sus “preferencias” y por lo mismo no ha podido decidir qué y cuales obras de la cultura quisiera y desearía disfrutar. De la misma forma que – lamentablemente – la ha excluido de su consumo, porque siendo un país pobre y siendo magros los ingresos promedio, la cultura ha pasado a ser un bien del que se “puede” prescindir.

Muy por el contrario, el gobierno ha decidido intervenir para subsidiar aquellos que por contraprestación deciden declararse abiertos partidarios del “modelo”. Perversa asociación que vincula intereses de ambas partes. Pero el discurso del Sr. Secretario es mentiroso porque se funda en el supuesto de “acercar” al público masivamente la cultura que no puede consumir (lo llama “democratizar”), cuando en realidad han encontrado la forma de utilizarla para sus fines,… recompensando a los intermediarios: los intelectuales y artistas “K”.

Me pregunto ¿Por qué el gobierno no subsidia con el mismo entusiasmo la infinidad de artistas que pululan en nuestros subtes, estaciones, calles, paseos públicos, etc. y que dependen de la caridad popular?,.. ¿Qué les pedirían a cambio? ¿Acaso que lleven (como las facturas de servicios) una remera con la inscripción “este artista que lo deleita con su música es subsidiado por el gobierno nacional”?.

El Estado con su intervención creciente hace crecientes sus necesidades de gasto,.. Pero resulta que hace muchas cosas mal y puede darse el gusto de pedir cada vez más o meter la mano en cada vez más cajas que lo sustenten,… mientras – paradojalmente y aunque hipotéticamente las necesitaría – ahuyenta las inversiones (tanto nacionales como extranjeras) que de existir confianza posibilitarían generar trabajo genuino y reales incentivos para el crecimiento y el desarrollo.

El Sr. Secretario parece desconocer que sin generación de riqueza – y eso es lo que ha sucedido en nuestro país durante los últimos 70 años, muy a pesar que se nos quiera convencer de lo contrario – no existe posibilidad de generar un “mercado” que incentive la mejora de los hombres de la cultura,.. Que ofrezcan de si lo mejor y que sean premiados en la misma medida por un público ávido de consumir lo que guste porque “puede” hacerlo.

Me parece que si el Secretario desconoce esta sencilla ecuación “el saco le queda grande” y que para disimularlo invierte el discurso que quiere parecer “progresista”, mezclándolo con cuestiones dolorosas de una política confrontativa que todavía persiste, porque también pretende hacer creer que en lo tristemente sucedido en los ´70, los muertos solo llenaron un plato de la balanza, cuando en realidad llenaron los dos. Y muchos – sobre los que recae la culpa de la violencia armada – están muy cerca de él,… tal vez a su lado.

La libertad no es solo la posibilidad de ejercer el derecho de expresión como dice – en lo que también se contradice porque fue él uno de los que intentaron acallar a Vargas Llosa en sus expresiones ante la apertura de la Feria del Libro – sino también y entre muchas otras cosas no ser obligado a escuchar repetidamente el mismo discurso: homogéneo, gris y mentiroso.

También el Sr. Secretario habrá oído hablar de la “tiranía de las mayorías relativas” que promueven que sus supuestos sean la verdad hegemónica y absoluta. Por eso debería saber que aunque en el mundo muchos países lo hagan no quiere decir que estén en la verdad.

Yo puedo cambiar de canal,.. Pero la apología que han conseguido condena a muchos a consumir solo “la cultura oficial”, detrás de lo que existe un escondido “propósito” publicitario y por sus consecuencias un grave despropósito de adoctrinamiento en el pensamiento único y por lo mismo “des-culturalización”, acorde con lo que se pretende: un pueblo acrítico, sumiso, adoctrinado y que se sume “al modelo” (¿?).

Eso también es violentar la libertad.

Dr. Eduardo Filgueira Lima (Abril 28 de 2011)

martes, 26 de abril de 2011

La asignacion universal por hijo no elimina la indigencia

Informe IDESA Nº 386 del 24/04/2011

Los datos publicados por el INDEC sobre la incidencia de la pobreza y la indigencia han motivado múltiples reacciones en torno a las consecuencias de las manipulaciones sobre el sistema estadístico oficial. Esto opaca un hecho aun más importante: son claros los indicios de que no se están cumpliendo las expectativas alrededor de la Asignación por Hijo. Alcanzan los datos del INDEC para poner en evidencia que la indigencia dista de ser erradicada aun cuando se está invirtiendo una enorme cantidad de recursos para lograrlo. La razón es la baja calidad del diseño y la gestión del programa.
Una de las pocas políticas que acapara amplios acuerdos técnicos y políticos es la Asignación Universal por Hijo. La expectativa compartida es que a través de este instrumento se logre una importante reducción (aunque no eliminación) de la pobreza y una drástica reducción (cerca de la eliminación) de la pobreza extrema o indigencia.
Desde hace aproximadamente dos décadas, intervenciones parecidas se viene ejecutando en casi la totalidad de países latinoamericanos y en muchos otros lugares del mundo. Obviamente, en cada país y en cada momento, el diseño y la gestión tienen particularidades. Pero todos los casos encuadran dentro de lo que técnicamente se denomina “programas de transferencias condicionadas”. La idea básica es que el apoyo financiero a los hogares en situación de vulnerabilidad (componente asistencial) se combine con el compromiso de las familias en inversión en salud y educación de los niños (componente de promoción).
La Asignación Universal por Hijo es, en la Argentina, el programa que busca este doble rol asistencial y promocional. Un caso comparativo cercano al argentino es el programa de asignaciones familiares no contributivas implementado en Uruguay en el año 2008. Resulta interesante comparar ambas experiencias. A tal fin, según datos oficiales aparece que:
• En Argentina, la Asignación Universal por Hijo involucra casi $10 mil millones a precios del año 2010, representando aproximadamente un 0,7% del PBI.
• En Uruguay, el programa de asignaciones familiares no contributivas involucra aproximadamente 0,4% del PBI.
• En Argentina, la tasa de indigencia en el año 2010 fue de 2,8% de la población mientras que en Uruguay la tasa de indigencia se ubicó en el 1,2% de la población.
Resulta llamativo que en ninguno de los dos países se logró eliminar la indigencia. Esto sugiere que hay una gran cantidad de familias que sufre con tal profundidad la marginalidad, que aún desplegando un gran esfuerzo no se llega a erradicar ni siquiera la pobreza extrema. Sin perjuicio de este elemento común, es notable que en Uruguay con muchos menos recursos asistenciales se logren resultados significativamente mejores que en la Argentina. Es más, si la información de la Argentina fuera corregida por las manipulaciones del INDEC los contrastes serían más impactantes. Uruguay invierte poco más de la mitad en asignaciones familiares, pero tendría una tasa de indigencia inferior a un tercio de la que sufre la Argentina.
En la explicación de la diferencia opera una multiplicidad de factores. Particularmente relevante es la brecha en la calidad del diseño y la gestión de ambos programas. A diferencia del caso argentino, el monto de la prestación en Uruguay es mayor para jóvenes que cursen la secundaria, pero menor según el tamaño del hogar. Mucho más importante como determinante de los resultados es que en Uruguay, el Ministerio de Desarrollo Social realizó un censo entre la población más vulnerable para identificar a los hogares más pobres del país. Luego, fijó en aproximadamente 500 mil los beneficios de asignaciones familiares no contributivas que se pueden otorgar sin comprometer la sustentabilidad fiscal.
En la Argentina, el financiamiento no es sustentable porque se basa en la apropiación de los fondos previsionales. En paralelo, la baja eficacia para eliminar la indigencia está asociada a que se apeló a otorgar la asignación a todo hogar cuyos padres se declaren desocupados o trabajando en la informalidad. Sin censo ni evaluaciones sobre la condición socioeconómica de los hogares, la cobertura llega de forma muy parcial a la población indigente y muchos beneficios se diluyen entre población no indigente e incluso no pobre.
Se trata de otra evidencia de que en políticas públicas sólo con dinero no se resuelven los problemas. Para mejorar la eficacia de la Asignación por Hijo, al menos a los niveles alcanzados por Uruguay, no se necesita más plata sino incorporar mejoras sustanciales en la calidad del diseño y la gestión del programa.

Fuente IDESA: www.idesa.org

Escasea el empleo industrial

Por Analytica Consultora

La cuestión del empleo continúa afectando a una gran cantidad de trabajadores argentinos. A pesar de que la tasa de desocupación se ubica en sus mínimos del período post-convertibilidad (7,3%, de acuerdo a INDEC), persiste una situación compleja respecto de la informalidad y el desempleo en los jóvenes. Uno de cada tres asalariados no sólo se desempeña en puestos de trabajo “precarios” que no contribuyen a la seguridad social, sino que tampoco reciben las recomposiciones salariales logradas por el segmento de trabajadores formales.
Esta situación es particularmente observable en la industria manufacturera, que ha dejado de traccionar la demanda de empleo: mientras que la actividad industrial se expandió 9,4% en el primer trimestre del año, el nivel de ocupación de los obreros creció apenas 2%. Además, el comportamiento intra-sectorial es muy heterogéneo: existen bloques (alimenticio, tabaco, maderero) que vienen recortando los niveles de ocupación, mientras que otros (maquinaria y equipos, electrónica, cueros) demandan más empleo.
Una explicación sobre por qué la demanda de empleo se estancó en la industria manufacturera puede encontrarse en la dinámica salarial y de la inflación en 2010. En el gráfico se aprecia que entre 2007 y fines del 2009, los salarios industriales acompañaron las subas de precios, creciendo algo menos en ciertos períodos. Sin embargo, los obreros de la industria lograron el año pasado, en promedio, incrementos nominales de 31%, superando la inflación del año y generando un colchón que actúa como reserva para 2011.
Ahora bien, ¿qué resultados pueden esperarse para las paritarias que restan en el año? Tal como señalamos en el Analytico#105 (ver “Salarios calientes” ), los primeros reclamos sindicales del 2011 fueron superiores a los acuerdos logrados en 2010. Cuando el gremio de Camioneros cerró su paritaria en 24%, estableció una guía para las negociaciones que vienen. Con una inflación que, aunque alta, se ha desacelerado en el primer trimestre, es factible que se observe cierta moderación en los próximos convenios. Cabe recordar que las subas establecidas en 2010 tuvieron un piso de 21% (Estatales). Los acuerdos alcanzados hasta ahora por los principales sectores (Docentes, Estatales, Textiles) ya superan los incrementos otorgados en 2010.
En las próximas semanas se acercan las paritarias de los gremios más combativos, como Comercio y Gastronómicos. Sus demandas continúan en torno del 30%. Porcentajes de esta naturaleza afectarían aún más la competitividad, estimulando la inflación y reduciendo la demanda de empleo.

Por Consultora Analytica
Fuente: http://www.analyticaconsultora.com/web/index.php/idea/495/escasea-el-empleo-industrial

¿Porqué la campora no es el cuco?

Por Julio Burdman

El rechazo de Techint a la designación de Axel Kiciloff en el directorio de SIDERAR en representación del Estado vuelve a poner el ojo público sobre la agrupación La Cámpora. La incidencia que este grupo, integrado fundamentalmente por jóvenes, ha logrado en la Casa Rosada genera recelos entre los sectores de la interna oficialista que compiten por espacios de poder en un año electoral, y su identificación con el peronismo de los 70 suscita dudas y preocupaciones acerca de la naturaleza de la agrupación. En general, son exageradas: ni los dirigentes de la Cámpora son radicalizados, ni están predispuestos al conflicto interno, más allá de la competencia inevitable por cargos y candidaturas.
La identidad setentista de La Cámpora es un emergente de la última etapa kirchnerista, que comienza con la crisis del campo. Su origen es fruto de la confluencia de varios factores: el clima de polarización, el impulso que les dá Néstor Kirchner en el contexto de la pérdida de apoyos internos que estaba sufriendo en la era de la 125, la gradual aparición de su hijo Máximo en la escena política, y la habilidad con que se movieron algunos de los dirigentes jóvenes que la fundaron junto a él. Entre 2003 y 2007 un rol similar, pero de menor influencia, lo habían desempeñado otras agrupaciones juveniles, como los Jóvenes K liderados por el albertista Nicolás Trotta. Su objetivo era el mismo que el de la Cámpora: hacer pie en la política universitaria, y nutrir de cuadros dirigenciales al gobierno nacional, que siempre tuvo un déficit en la materia por un problema estructural que aqueja al conjunto del peronismo: carece de think tanks y equipos técnicos estables. Pero la historia de los Jóvenes K terminó definitivamente una vez que Alberto Fernández fue eyectado del gobierno.
El factor filial y su presencia en las movilizaciones kirchneristas a favor de la política agropecuaria, la ley de medios y el funeral de Néstor Kirchner fueron los motores del rápido ascenso de una agrupación que busca seguir el modelo tradicional de las juventudes políticas argentinas: política universitaria, con ramificaciones en la escuela media, formación de "cuadros políticos" y puja generacional por la ocupación de espacios en las estructuras gubernamentales. La Federación Juvenil Comunista, la Juventud Peronista de los setenta, la Franja Morada alfonsinista de los ochenta y la UPAU de la etapa liberal son sus antecedentes.
Pero La Cámpora aún no ha llegado a esos niveles: no tiene el monopolio de la juventud kirchnerista, y no logra ganar elecciones en los centros de estudiantes. Ni siquiera en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA tuvieron un buen desempeño, en buena medida como resultado de la fragmentación de los oficialistas. Compite con la Juventud Sindical de los Moyano por los espacios de movilización. Tiene, eso si, dos puntos que ganan el favor de Cristina Kirchner, que los quiere más aún que Néstor: demostraron fidelidad en el momento más crítico del gobierno, y sus dirigentes buscan el perfil de jóvenes universitarios formados y progresistas que tanto atraen a la Presidenta, como Eric Calcagno o Juan Manuel Abal Medina. Ahora, tras haber logrado insertarse en empresas públicas y secretarías de Estado, el futuro de La Cámpora dependerá de su éxito en insertarse en candidaturas para las elecciones de 2011. No será fácil: allí pesan también los gobernadores e intendentes que miran a los jóvenes universitarios cristinistas con más preguntas que respuestas.

Por Julio Burdman de Analytica Consultora
Fuente: http://www.analyticaconsultora.com/web/index.php/idea/496/por-que-la-campora-no-es-el-cuco

Escupidas

Por Carlos Salvador La Rosa

Cuando los odios políticos de los padres son inculcados a los hijos, siguen dos efectos casi inevitables: primero, que al crecer, los hijos -por lógica reacción- pensarán lo contrario de aquello en que los adoctrinaron sus padres. Pero segundo, que aunque cambien de pensar, la intolerancia que sus padres les metieron dentro, muy posiblemente los acompañará para siempre.

A menudo los hijos se nos parecen, y así nos dan la primera satisfacción... Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, con nuestros rencores y nuestro porvenir, por eso nos parece que son de goma... Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación. Les vamos transmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción.
Joan Manuel Serrat: "Esos locos bajitos"

Cuando una sociedad se constituye en un foro de propagandistas se embrutece. Se vuelve imbécil. Escupe afiches. No piensa más. Elige muñecos y los quema. Se regodea en su fanatismo. Acusa a quien sea de acuerdo a la receta que le entregan los mayordomos del Jefe o Jefa del Castillo. No tiene otro ideal que la servidumbre voluntaria.
Tomás Abraham: “Por un periodismo no fascista”.


El fascismo y los niños. Resulta difícil ver el film español de José Luis Cuerda, “La lengua de las mariposas”, sin que a uno no se le parta el alma. Cuenta la historia de un maestro de provincias en 1936 cuando la República Española era asediada por las fuerzas franquistas. En un pequeño pueblo, el maestro, Don Gregorio, traba emotiva relación con uno de sus alumnos, Moncho, quien recién empieza la primaria. De a poco Don Gregorio conquista el corazón de toda la familia de Moncho mientras ambos se embarcan en una maravillosa aventura educativa en la que él, a su vejez, le cuenta todos los secretos de la naturaleza al niño que recién comienza a vivir.

La historia termina trágicamente con Don Gregorio detenido y condenado a muerte cuando los fuerzas de Francisco Franco se apoderan del pueblo. Pero no contentos con eliminar físicamente al maestro, los fascistas también quieren ganar la “batalla cultural”: por eso hacen desfilar a Don Gregorio ante la gente del pueblo que había simpatizado con sus enseñanzas de libertad, para que lo escupan y repudien, mirando en particular a la familia de Moncho. Así, primero la madre insulta al maestro a su paso. Luego el padre de Moncho (un republicano) hace lo mismo con lágrimas en los ojos. Y, para el final, ambos progenitores le piden a Moncho que los imite. Saben que si el niño no los apoya, ellos serán los próximos en ir a la muerte.

Entonces Moncho le grita “ateo” y “rojo” a Don Gregorio, pero no se queda allí. Sin entender nada, pero ya definitivamente enfurecido, persigue el camión donde se llevan al maestro, arrojándole piedras e insultándolo. Y cuando se le acaban los insultos, lo insulta gritando las palabras científicas con que Don Gregorio lo introdujo en el saber de la naturaleza. El chico ya no sólo insulta a la persona del maestro, sino a lo que éste le enseñó. La “batalla cultural” había sido ganada por el fascismo.

El peronismo y los niños. Si el peronismo como expresión política aún sobrevive en nuestro país, es más por sus méritos que por sus defectos. También porque su fundador, Juan Perón, cuando regresó a morir en la Argentina, buscó enfatizar en esos méritos y deplorar -reconociéndolos- sus defectos, uno de los cuales fue la intolerancia (aunque la misma sea imputable tanto a peronistas como a antiperonistas).

No obstante, si hay algo absolutamente indefendible durante los primeros gobiernos peronistas, fue el adoctrinamiento a los chicos de la primaria, cambiando en los libros de enseñanza con que se aprendía a leer y escribir los tradicionales “Papá (o Mamá) me aman”, por “Perón (o Evita) me aman”, prosiguiendo los textos con burdas apologías del régimen político al cual se trataba de convertir en una religión laica. Algo grave en sí mismo, pero infinitamente peor cuando esas barbaridades se inculcaban a los niños.
El antiperonismo y los niños. Luego del golpe de Estado que se le hizo al peronismo en 1955, sus contrincantes en el poder no le fueron a la saga, prohibiendo por ley hasta la sola pronunciación del nombre de Perón o todo lo relacionado con el peronismo.

Cuando, con su inocente curiosidad, los chicos preguntaban en las escuelas sobre esas palabras prohibidas, los maestros hacían la señal del silencio. Y en las casas, sus padres les inculcaban el odio hacia “el tirano prófugo”, metiendo sus resentimientos en la cabeza de los pequeños.

Fueron esos pibes de hogares antiperonistas, en gran mayoría, quienes con el tiempo integrarían la juventud peronista que vivaría el regreso de ese Perón que le prohibieron mencionar sus padres y maestros.

Lamentablemente, cuando Perón volvió al país para abrazarse con sus antiguos enemigos y presto a no repetir esos burdos intentos de adoctrinamiento que incluían hasta a los niños, la semilla de la intolerancia ya estaba sembrada y nadie podría evitar la repetición -multiplicada a niveles incomparables- de la sangre y el odio derramados.
La democracia y los niños. Con la democracia recuperada en 1983 (vaya a saber si por convicción, cansancio, hartazgo, miedo o por lo que fuera) esas intolerancias comenzaron a desaparecer, o al menos a apagarse. Los adversarios políticos empezaron a verse como tales, no como enemigos. El odio pasional se revirtió en debate de ideas. Ya nadie quería ganar la “batalla cultural” sino sumar sus ideas a la pluralidad democrática que se fortalecía con todas.

Por sobre todas las cosas, se dejó de adoctrinar a los niños, y cuando alguien lo intentó el repudio social fue inmediato.

Por eso es tan preocupante lo que se ve en la foto que grafica esta nota. En un acto en Buenos Aires por el Día de la Memoria, el pasado 24 de marzo, se colocaron afiches de periodistas y comunicadores a los que se “acusa” de haber sido cómplices de la dictadura, fundamentando la inclusión de muchos de los “acusados” en el solo hecho de ser críticos del kirchnerismo, ya que para los gestores de la iniciativa, no estar con el actual régimen político es prueba irrefutable de defender la dictadura.

No obstante, más allá del escrache en sí, lo inusualmente grave es que los padres lleven a sus hijos a escupir esos afiches. O peor, que se sientan orgullosos de llevarlos y hacerlos escupir, adoctrinándolos en sus odios personales desde la más tierna edad. Algo que poco tiene que ver con la justicia y que incluso excede la mera venganza. Es, otra vez, intolerancia en estado puro.

Carlos Salvador La Rosa (24/04/2011)
clarosa@losandes.com.ar

Gasto público desbordado

Por Jorge Avila

En noviembre de 2010, escribí que el fracaso económico kirchnerista estriba en el colapso de la inversión externa directa y en la pérdida de peso económico relativo de Argentina en la región y el mundo. Antes, en mayo de 2007, había escrito que el mayor peligro que se cierne sobre la economía argentina es el excesivo gasto público. Me refiero al gasto consolidado, el cual resulta de la suma de las erogaciones del gobierno nacional, los gobiernos provinciales y los municipios, y que incluye jubilaciones, obras sociales y PAMI. En 2007, opiné que el gasto consolidado que se registraba por entonces no era sostenible pues superaba ampliamente el promedio histórico desde 1960 y que, por tanto, el gobierno enfrentaría serias dificultades para financiarlo. Me equivoqué en un sentido pero no en otro. El gasto público siguió aumentando y la economía no entró en crisis. Pero gracias a un aumento histórico del precio de las materias primas de exportación y al recurso de la expropiación.
Preparé para esta ocasión el gráfico de arriba sobre la base de datos revisados de FIEL para el período 1980-2009. De la evolución del gasto público en los últimos treinta años, hay tres aspectos que saltan a la vista:
a) El gasto alcanzó un muy alto nivel en la década de 1980-89: 35,7% del PBI. Las retenciones a las exportaciones y sobre todo la emisión monetaria jugaron un papel clave en el financiamiento.
b) El gasto bajó a un nivel más manejable en la década de 1990-99: 31,8%. Los fondos de las privatizaciones y sobre todo el endeudamiento jugaron un papel clave en el financiamiento. No se recaudó retenciones, ni aportes personales al sistema jubilatorio ni impuesto inflacionario.
c) El gasto cayó a un piso de 29,2% del PBI en 2002, como resultado de la licuación inflacionaria de la primera mitad de dicho año. Luego creció con moderación hasta 32,6% en 2006. En los tres años posteriores saltó nada menos que 12 puntos porcentuales, hasta alcanzar un nivel de 44,5% en 2009. Es verdad que la recesión de este año exagera la cifra; sin embargo, la fuerte expansión nominal del gasto en 2010 y 2011 permite afirmar que el gasto ronda en la actualidad el desbocado nivel de 2009. La muy alta presión tributaria convencional (IVA, Ganancias) ha sido insuficiente para pagarlo. El gobierno lo está financiando por medio de recursos extraordinarios y dañinos: fondos expropiados a las AFJP, reservas expropiadas al BCRA, impuesto inflacionario y retenciones al campo.
En el post que escribí en 2007 sostuve que el nivel que registraba entonces el gasto público era insostenible. Pues bien, el gobierno argentino ha sido capaz de sostenerlo y aumentarlo. Lo ha logrado por medio de una combinación de suerte y de atropello a la propiedad y el contrato. Por un lado, ha sido favorecido por una suba sin precedentes de los precios de las materias primas de exportación, lo cual le ha permitido cobrar mucha plata en concepto de retenciones y por los impuestos convencionales que gravan a una actividad económica estimulada por la bonanza internacional. Por el otro, el gobierno está dejando tierra arrasada. Destruyó el sistema privado de jubilación no obstante la explícita oposición de quienes ahorraban para la vejez en él. Mientras gasta las reservas que respaldan el peso, lo devalúa para recuperar el respaldo de la oferta monetaria pero al costo de una inflación muy alta y en principio eterna. La cual se ve reforzada por la emisión lisa y llana para cubrir un déficit fiscal de 1-2% del PBI.
Si con los presentes y excepcionales términos de intercambio, el gobierno registra un déficit de tal magnitud, cabe preguntar a cuánto ascendería éste si la soja y el maíz en vez de valer 500 y 300 dólares por tonelada, respectivamente, valieran 120 y 70 dólares, como acontencía en la década de 1990. Los especialistas afirman que la gran demanda de materias primas por parte de China e India es un fenómeno permanente. Supongamos que lo es. ¿Qué pasará cuando llegue el turno de la caída cíclica de esos precios? ¿Cómo se las arreglará el gobierno para financiar tamaño gasto público? ¿Más devaluación e inflación? Desde luego, pero esta vez el punto de partida de la inflación será el 30% anual. ¿Qué más? Expropiaciones y confiscaciones, si el kirchnerismo siguiera en el gobierno como sugieren las encuestas.

Fuente: http://www.jorgeavilaopina.com/

domingo, 24 de abril de 2011

¿Por qué el populismo es tan popular en América Latina?

Por el Dr. Gabriel Zanotti (*)
Texto de la ponencia presentada en la Mont Pelerin Society el Martes 19/4/2011.

1. Populismo en general.
¿Por qué las propuestas demagógicas e intervencionistas, con grados diversos de autoritarismos, son en general aceptadas por la gran mayoría de la población?

Es una pregunta que choca con el habitual racionalismo de ciertos liberales (1), que presupone que explicando racionalmente las bondades del libre mercado y el gobierno limitado, debería bastar para su aceptación. Si ello no es así, es que aún no hemos encontrado la forma de “explicarlo y-o comunicarlo bien y adecuadamente”.
Sin embargo, la naturaleza humana no es racional “de ese modo”. Freud, en su obra “Psicología de las masas y análisis del yo” (2), nos explica algo sobre la naturaleza humana que los liberales clásicos deberíamos incorporar más a nuestros análisis políticos. La evolución de la psiquis no es tan fácil. La ambivalencia sobre la figura paterna puede general a veces una identificación y una regresión infantil a la figura del padre (como un proceso inconsciente para evitar “el asesinato del padre”). Estas personas con esta regresión quedan perfectamente preparadas para una alienación y masificación con el “jefe de la horda”, expresión muy significativa utilizada por Freud. O sea que en el psiquismo de muchos adultos existe una bomba de tiempo: un proceso de regresión por medio de la identificación con la figura paterna que se proyecta en el líder autoritario. Por eso las personas masificadas se sienten “hermanadas” en el amor al líder, y son propensas por ello a procesos de igualación que los identifique precisamente como los hermanos ante el padre. Esta es una explicación de los fenómenos de masas que explica muy bien los procesos de autoritarismos políticos, y la mala noticia es que estas personas no están precisamente preparadas para ejercer el juicio crítico contra el dictadorzuelo que ha capturado la debilidad de ese yo que padece una profunda regresión hacia sus etapas más infantiles.

Vìctor Frankl, otro psicólogo y psiquíatra vienés, fundador de la “logoterapia”, da una explicación complementaria, en mi opinión (3). Frankl sostiene que la principal neurosis que afecta al ser humano es la “neurosis noógena”, esto es, la neurosis fruto de la angustia por perder el sentido de la existencia. Al ser humano le es difícil preguntarse verdaderamente por el sentido de su vida; habitualmente, para huir de esa difícil pregunta, se aliena, esto es, toma el sentido prestado de otra existencia, “convirtiéndose en el otro”, “siendo el otro”. Una de esas posibles alienaciones es precisamente seguir los mandatos de otro, y encontrar en el plan y en las órdenes de un sistema autoritario el sentido de la vida que no habíamos podido encontrar por nosotros mismos. El dictador autoritario, para Frankl, también vive en una peligrosa alienación, porque sólo encuentra el sentido de su vida en ese espacio de poder. “Amo y esclavo” para usar la famosa dialéctica, se retroalimentan en una vida sin sentido, anestesiada por esa relación enferma que a los dos los hace olvidar radicalmente de su propio yo. En ese sentido, quien ha encontrado el sentido de su propia vida ha encontrado también el sentido de su libertad individual, y es muy poco propenso, o casi nada, a los cantos de sirena de los sistemas autoritarios.

En ese sentido, si la Ilustración es madurez, como decía Kant (4), la madurez es precisamente un psiquismo adulto, sin el padecimiento de estas dos clases de alienaciones, un psiquismo que pueda reflexionar sobre el sentido de la vida y encontrar en sí mismo el camino de su existencia. Pero, oh, mala noticia para los liberales, no es esa la situación del común de las personas, que más que vivir su propia existencia, son vividos, esto es, se dejan llevar por un sin fin de alienaciones diversas sin la más mínima conciencia existencial de ello. Esto es un grave problema para los liberales clásicos, y también para los liberales del s. XIX de orientación más positivistas que creyeron encontrar en la escolaridad estatal obligatoria un remedio para la ignorancia y el camino hacia un ciudadano “maduro” e ilustrado que no se deje llevar por caudillos autoritarios (5).

Pero este diagnóstico sobre los problemas de la naturaleza humana, la alienación y el autoritarismo, no están hechos para América Latina en particular. Un norteamericano o un suizo no tienen nada en especial, genética y psíquicamente, por lo cual no caer en los procesos de alienación descriptos. Entonces, ¿qué hay de particular en América Latina?

2. El autoritarismo latinoamericano.
En otra oportunidad (6) he desarrollado una hipótesis de por qué son más visibles en América Latina estos procesos de alienación psíquica con el líder (obsérvese que no dije “más frecuentes”). La cuestión es el marco institucional, y ello es lo que en América Latina estuvo debilitado desde su origen. Las instituciones liberales clásicas son precisamente usos y costumbres jurídicas y políticas que retardan o hacen más difícil los procesos de alienación descriptos (aún así, observemos el camino creciente de los EEUU hacia el autoritarismo, igual que la Europa de la post-guerra).

Pero mientras que en los EEUU podríamos hablar de una vuelta a dichas instituciones, América Latina nunca las tuvo. Lo que hubo es un enfrentamiento entre dos fuerzas culturales opuestas.

¿Cuáles fueron esas dos fuerzas culturales? Como ya dije en otra oportunidad, América Latina se basó en la estructura monárquica de origen español, donde la estructura era jerárquica del Rey a los Virreyes. A ello sumemos los diversos caudillos locales que se movían con un sistema de privilegios con el Virrey de turno, más una tradición cultural de unión entre el catolicismo y la corona española, ante lo cual la “sana laicidad del estado”, defendida hoy por todo el Vaticano II y Benedicto XVI (7), brillaba por su ausencia.

Los intentos del liberalismo no fueron, por ende, en América Latina, una evolución del Estado de Derecho como describe Hayek (8). No hubo evolución, sino revolución. Los que querían cambiar el sistema se basaron más en la tradición iluminista francesa, fuertemente antireligiosa, que se imponía habitualmente por la fuerza, de la mano de un militar con pensadores civiles que importaban los códigos napoleónicos y estructuras republicanas más bien continentales imponiendo un proceso de secularización también por la fuerza. Esto, como conjetura general.

América Latina nació por ende en ese drama cultural, con esas dos fuerzas enfrentadas. Excepto Alberdi, no hubo en América Latina (AL) ese “limited goverment” de origen anglosajón y evolutivo defendido por Hayek. El resultado fue, por ende, un liberalismo más bien constructivista, en términos de Hayek, contra un tradicionalismo donde tampoco existían las libertades individuales (esencial diferencia con tradicionalismos como los de Edmund Burke). Por ende, AL es una tierra de revoluciones y de autoritarismos contrapuestos. Los golpes cívico-militares antirreligiosos, muchos de los cuales acompañaron los movimientos de emancipación de la corona española, no pudieron borrar los usos y costumbres culturales anteriores; más bien los retro-alimentaban porque dependían también del grupo de “hombres fuertes” que imponían la revolución. Claro, por un tiempo, como por ejemplo en Argentina, la cosa pareció funcionar, porque los códigos civiles y penales estructurados sobre la base de los derechos de vida, libertad y propiedad estabilizaron por un tiempo la anarquía anterior. Pero luego de un tiempo los horizontes autoritarios ocultos se hacen manifiestos, como un conflicto inconsciente tapado por una fuerte negación. Argentina no podría ser un mejor y dramático ejemplo. Primero, la revolución contra la corona, iluminista-racionalista. Luego, la revolución contra la revolución racionalista: el Perón nacionalista mussoliniano de los años 40. Luego, la revolución de izquierda contra el “imperialismo norteamericano”, la nueva corona de la cual había que liberarse: la guerrilla de los años 70. Años 70 de los cuales no hemos salido (9), sino que estamos en ellos cada vez más.

Todas las instituciones de AL, por ende, son débiles, porque nunca florecieron en medio de esas fuerzas autoritarias antagónicas, y los intentos del s. XIX de trasplantar una Constitución liberal en ese terreno fracasaron obviamente. Siempre dependemos del “hombre fuerte”, llámese Uribe o Chávez. En ese sentido el “populismo” en AL tiene esa base que lo retroalimenta. No es que sus habitantes son más propensos a los procesos de masificación y alienación, sino que no tienen incorporados, en términos psicoanalíticos, “la ley del padre”, siendo esa ley usos y costumbres institucionales fuertemente arraigados. Según Freud quien no incorpora la ley del padre es perverso o psicótico. Bien, eso es AL: una perversión política, fruto de su debilidad institucional.

3. ¿Hay alguna solución?
A simple vista, no. Los liberales que más han bebido en el libertarianismo de Rothbard se colocan habitualmente en una posición anti-sistema. No les queda sino la revolución, lo cual, si mi hipótesis es correcta, retro-alimenta el problema. Lo otro que les queda (que nos queda) es el exilio.

Una perspectiva más hayekiana, más evolutiva, es integrarse a los partidos políticos tradicionales tratando de llevar ciertas ideas a ciertos líderes que, aunque claramente no liberales, sin embargo estén en una clara posición anti-chávez y más propensos a aliarse con Chile o Brasil. Esos líderes tienen más apoyo popular y, ubicados en el poder, al menos darán más tiempo y oportunidad para un mayor progreso institucional (hasta llegar a una reforma constitucional liberal clásica). Ello es lo único realista y posible en ese momento y al menos podría frenar (o hubiera podido frenar) dramas como los Kirchner y otros peligrosísimos dictadorzuelos pro-marxistas.

Por supuesto lo que propongo es totalmente falible. Si me dan otra solución mejor, excelente. Pero les ruego que me disculpen un lugar común. La violencia sólo engendra violencia. Las sociedades, los sistemas, evolucionan o colapsan, pero no cambian por la fuerza. Mientras tanto, yo no sólo respeto el exilio en quien pueda hacerlo, sino que a veces lo exhorto. Sólo que en la situación mundial actual, queda otra pregunta: ¿hacia dónde?


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Notas:

1) Mises, L. von: Human Action, chapter XXXVII, point 3.
2) Freud, S.: Obras Completas, Editorial El Ateneo, Libro 3, p. 2563.
3) Frankl, V.: Ante el vacío existencial, Herder, Barcelona, 1986.
4) Kant, I.: Qué es la Ilustración, Terramar Ediciones, La Plata, 2005.
5) Zanotti, Luis J.: Etapas históricas de la política educativa, Eudeba, Buenos Aires, 1971; on line in www.luiszanotti.com.ar
6) Zanotti, G.: “Cómo ser liberal en América Latina y no morir en el intento”, en http://www.cadal.org/documentos/documento_31.pdf
7) On Benedicto XVI and these issues, see Zanotti, G.: “León XIII, Benedicto XVI y los EEUU”, en http://www.institutoacton.com.ar/articulos/gzanotti/artzanotti36.doc
8) Hayek, F. A. von: Los fundamentos de la libertad; Unión Editorial, Madrid, 1978, cap. XI.
9) We have already said it in “Sobre la “vuelta” a los 70”, en Fundación Atlas, el 5-9-2003. Reproducido en Infobae el 24-9-2003.

(*) El Dr. Gabriel Zanotti es filósofo, epistemólogo, Director de ELEFE, docente universitario con una vasta actividad y trabajos de investigación, publicaciones, etc. en temas relacionados.
Fuente original: http://gzanotti.blogspot.com/

Beneficios Sociales de la Innovación y los Derechos de Propiedad

Por Pablo F. Abram (*)

Muchos procesos de innovación son criticados y acusados de afectar al bien social. Se culpa a los avances tecnológicos de poner en peligro el trabajo de la gente. Los desarrollos en bio-tecnología son declarados enemigos de la naturaleza. Así mismo, algunos consideran que los derechos de propiedad industrial o intelectual entorpecen el desarrollo del conocimiento general de la sociedad.

El avance tecnológico no solo ha mejorado la calidad de vida de la sociedad, también reduce los costos de los productos y servicios que compra. Esto permite a la gente disponer de dinero extra, generando un mayor consumo, que generalmente se da en el área de servicio, como ser entretenimiento. Este sector contrata más mano de obra por facturación que la actividad industrial, con lo cual compensa ampliamente la pérdida de puestos de trabajo por la automatización.

A su vez muchos desarrollos en el área de bio tecnología han permitido agregar propiedades a los alimentos que favorecen a la salud de las personas. El desarrollo de nuevas especies de semillas ha permitido el menor uso de productos químicos, preservándose el agua de las zonas cultivadas. También incrementaron el rendimiento de los campos, lo cual reduce la necesidad de avanzar sobre tierras vírgenes para poder alimentar la población mundial.

El respeto de los derechos de la propiedad favorece estas innovaciones. No solo por el obvio incentivo para las empresas y personas a invertir tiempo y dinero en el desarrollo, también porque facilitan la trasferencia de tecnología de empresas grandes a pequeñas. Las dueñas de los inventos los comparten con sus proveedores o asociadas permitiéndole bajar costos y mejorar la calidad. Por otro lado, las patentes han permitido a muchas PyMEs proteger sus desarrollos de firmas con mayor escala, que podrían sacarlas del mercado.

Las marcas comunitarias o de origen permiten el desarrollo de grupos pequeños y zonas con pocos recursos financieros pero cualidades regionales. Clusters y comunidades le dan un valor agregado a sus productos gracias a un nombre que las representa. En México, los artesanos del estado de Michoacán, aprovechan la protección internacional que brinda el esquema de las marcas colectivas.

Por lo general las empresas innovadoras no abusan de sus derechos, proveyendo a los consumidores productos desarrollados en base a sus necesidades a un costo razonable. Al fin al cabo, la misión de cualquier empresa es mantener su cartera de cliente a mediano y largo plazo, y con la rapidez con que se innova hoy en día no es conveniente aprovecharse de un poder que puede durar poco tiempo. Es más, algunas compañías hacen parte de su misión dar valor a la sociedad. Este el caso del programa latinoamericano We.nnovate de la firma Dow cuyo objetivo es mejorar, a largo plazo, las condiciones generales y las economías en todo el mundo.

(*) Ing. Pablo F. Abram, es consultor en Optimización Comercial y Director de PA Consultores

Fuente: http://ciima.org.ar/2011/04/20/beneficios-sociales-de-la-innovacion-y-los-derechos-de-propiedad/#more-1636

Los asuntos morales del dinero

Por Gabriel M. Mueller (*) (22 de abril de 2011)
Artículo original en: http://mises.org/daily/5197.

No habría sido capaz de escribir este artículo sin haber leído antes el libro del Profesor Jörg Guido Hülsmann, The Ethics of Money Production. De este libro puede el lector obtener muchas cosas, pero el aspecto más importante es darse cuenta de que, al contrario que casi todos los demás asuntos “políticos”, el tema del dinero (es decir, ¿qué es el dinero?, ¿de dónde procede?, ¿cómo se produce?, ¿quién los controla?) no se explica nunca o raramente.
El Profesor Hülsmann lo expone así:
Los problemas éticos de la producción se han evaluado en un gran número de industrias, yendo de la agricultura a la fabricación textil en países subdesarrollados y a la farmacia. Hoy solo unas pocas industrias importantes han escapado a dicho escrutinio. La más importante de entre ellas es la fabricación del dinero. El dinero es omnipresente en la vida moderna y aún así la fabricación del dinero no parece merecer ninguna evaluación moral. (2008, p. 1).
Un ejemplo perfecto de esta “no explicación” viene a través del sermón de mi pastor el pasado fin de semana.
Sin embargo, déjenme que les diga: Mi pastor es una persona extraordinaria. Ama apasionadamente a Dios y a la gente. Predica desde el corazón 8es decir, con convicción) y continuamente me hace pensar moral e intelectualmente. No puedo pedir un mejor pastor.
Pero el pasado domingo hubiera preferido un filósofo mejor.
Mi problema era éste. Estaba hablando de la “ética” de manejar, gastar y ganar dinero y aún así nunca definió qué era le dinero. Era como hablar de guerra sin mencionar a la armas o como hablar de religión sin pronunciar la palabra “Dios”.
Faltaba algo.
Su sermón provenía de la Epístola de Santiago, capítulo 5, versículos 1 a 6:
¡Vamos ahora, oh ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestros cuerpos como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días finales. He aquí, clama el jornal de los obreros que han segado en vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y habéis sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, sin que él os opusiese resistencia.
Así que si eres un “rico”, este pasaje parece algo desalentador. Pero no es tan sencillo de leer. Con u poco de análisis y un pensamiento claro, es evidente (y mi pastor lo apuntaba) que Santiago no estaba hablando a los “ricos” como tales, sino a los capitalistas, es decir, a los propietarios de negocios, ricos industriales y quienes emplean a las masas. Santiago les dice: No seáis explotadores.
Santiago no advierte contra cuatro tipos de explotación: (1) envilecimiento de la moneda, (2) defraudar a los empleados, (3) gula y (4) agresión legal/civil.
Mi pastor hizo un trabajo estupendo al ocuparse de los puntos 2, 3 y 4. Nos instruyó sobre la ética de ser buenos empresarios y trabajadores. Habló de la ética de llevar un negocio de una forma que sea justa y (económicamente) gentil con sus empleados. E incluso habló de la ética de gastar nuestro dinero de una forma prudente y virtuosa. Dicho de forma sencilla, defendió que el dinero es neutral como valor (es decir, que no es “malo” tener dinero) y por tanto es lo que hagas con tu dinero los que determina si eres una persona ética (en los negocios).
Pero la pregunta persiste: ¿qué es el dinero? Y tras ella: ¿qué es el dinero ético?
El dinero es el medio de intercambio más generalmente aceptado en una sociedad. Dicho de forma sencilla, es lo que casi todas las personas en una sociedad aceptarían a cambio de alguna otra cosa. En el pasado, productos como tabaco, conchas, algodón e incluso whisky han sido en algún momento dinero, pero el oro y la plata han demostrado (a lo largo de miles de años) ser las formas predominantes de dinero. Advirtamos, sin embargo, que el dinero no ha sido inventado por el gobierno ni creado por contrato social. Es el resultado de la convergencia espontánea de muchos individuos eligiendo voluntariamente hacer transacciones pacíficas entre sí, El oro y la plata eran su lenguaje común (Hülsmann, p. 23).
Santiago también entendía este lenguaje y es evidente por su terminología en el pasaje.
Lo que nos lleva de vuelta al punto que olvidó el pastor: La advertencia de Santiago contra el envilecimiento de la moneda. El versículo 3 en la cita anterior dice: “Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestros cuerpos como fuego”.
Respecto de este versículo, deben explicarse tres cosas: (1) El oro y la plata eran la moneda de aquel tiempo. (2) El oro y la plata tienen una serie de atributos únicos que les hacen ideales para ser dinero y uno de esos atributos es que, siempre que sean puros en un 99,9% nunca se deterioran (enmohecen). Finalmente, (3) El oro y la plata deben forjarse mediante fuego y cuando se funden aparecen todas las impurezas y éstas se separan del oro y la plata puros.
Comparando lo dicho por Santiago con estos hechos, está claro de qué se estaba ocupando en el versículo 3: Está hablando de dinero y está hablando contra su envilecimiento.
Como se ha dicho antes, Santiago da por sentado que el oro y la plata son dinero, pero no acepta el hecho de que quienes tienen dinero (es decir, los ricos) tengan derecho a envilecerlo añadiéndole impurezas.
Pregunta: ¿Por qué habrían querido los ricos añadir impurezas (y así arriesgarse al enmohecimiento) a su oro y plata? La respuesta es sencilla. Porque obtenían una ganancia. Al añadir metales más baratos a su oro y plata, los ricos eran capaces de generar más dinero para sí mismos (sin trabajar o ahorrar para ello) y luego crean capaces de pasar ese “nuevo” dinero como real a gente inconsciente. Dicho sencillamente, era una estafa.
Los reyes fueron notables en este aspecto.
Aquí va un ejemplo: Un rey tiene 1.000 monedas de plata (que ha confiscado al pueblo mediante impuestos) pero quiere 500 monedas adicionales de forma que pueda comprar más caballos para sus guardias, más flores para su palacio y más comida para su séquito. ¿Qué debería hacer? ¿Trabajar para ello? No. Es una idea ridícula. Sólo el hombre común trabaja para comer. Al rey le basta con decirlo y es suyo.
¿Debería imponer aún más impuestos? Probablemente no. El pueblo se cansa pronto de ser robado continuamente y, como reacción, reclamará la cabeza del rey. Así que los impuestos no valen. “¿Cómo puedo obtener más dinero sin tener que trabajar o imponer más impuestos?”, se pregunta el rey.
Luego piensa en la idea más brillante: sencillamente creará “nuevo” dinero.
Por tanto, decide tomar sus 1.000 monedas de plata, fundirlas, añadir estaño a la mezcla y luego obtener para sí mismo 1.500 (o más) nuevas monedas de “plata”. Ahora el rey tiene su dinero. Ahora también puede gastarlo. Paga al labrador quemado por el sol y el duro trabajo el equivalente al trabajo de un mes. Luego compra algunos de los mejores caballos a un hombre que se ha esforzado durante años en domar a los animales. Y a muchísimos más el rey les hace lo mismo: intercambiar monedas de “plata” falsa e impura por bienes y servicios del honrado, industrioso y laborioso pueblo.
El rey les estafa.
No hace falta ser teólogo para entender que los que hace el rey es inmoral. El rey a quebrantado no solo la ley moral sino las leyes de Dios. La ley moral básica establece que es injusto robar a una persona inocente. El rey ha violado este principio. También ha violado el octavo y noveno mandamientos: el rey está robando y está prestando falso testimonio contra la persona a la que compra. Por tanto cuando el rey intercambia conscientemente su moneda envilecida con personas inocentes, el rey roba a esa gente y está violando la ley moral y las leyes de Dios.
Tampoco hace falta ser un economista para ver que lo que ha hecho el rey es asimismo naturalmente ilógico. El trabajo es una carga para todas las personas. Para poder comer, una persona debe trabajar. Y no solo trabajar, una persona debe producir algo de valor que pueda ser consumido (o usado) por ella misma u otro. Incluso el rey solo puede comer si otros trabajan y producen para él. Por tanto, cuando el rey se fabrica nuevo dinero (y ni trabaja ni ahorra por ese dinero) explota a quienes hayan trabajado intercambiando su (del rey) dinero devaluado por productos valiosos, su falta de trabajo por su trabajo real, si riqueza imaginaria por su riqueza verdadera.
Nada puede ser más injusto o cruel.
Contra esto advierte Santiago. “Vuestro oro y plata están enmohecidos”, escribe. La lógica de Santiago es ésta: el enmohecimiento del oro y la plata son el resultado de las impurezas, las impurezas son la evidencia del envilecimiento y el envilecimiento es la práctica del fraude y el robo. Por tanto, dice Santiago, no envilezcas tu moneda para pagar a tus trabajadores o comprar sus bienes, porque hacerlo es cometer fraude y robo contra ellos.
Hoy no tenemos que preocuparnos de que los ricos (es decir, de nuestros empresarios) envilezcan nuestro oro o plata, porque ya no se nos paga con oro y plata. No, afrontamos algo mucho más preocupante: el gobierno controla nuestra moneda. De hecho, el gobierno controla nuestro dinero de la misma forma que lo hacía nuestro deshonesto rey: crea dinero de la nada y devalúa nuestra moneda cada vez que lo hace.
No es un cuento de hadas. No es una teoría conspiratoria. Es la vida real.
Siempre que el gobierno de EEUU quiere hacer una guerra, expandir su imperio, controlar sus escuelas, militarizar su policía, perseguir a sus detractores, rescatar a sus amigos, aplastar a sus enemigos, alabar su propia explotación o reclamar nuestra obediencia, solo necesita imprimir el dinero para hacerlo.
Si no me creen, lean esto: http://mises.org/resources/617/What-Has-Government-Done-to-Our-Money
Por tanto, persiste la pregunta: ¿Por qué no hablamos de ética (lo correcto o lo incorrecto) de la fabricación de dinero en Estados Unidos? Si Santiago condenaba al propietario del negocio que envilecía los salarios de los trabajadores, ¿por qué no estamos condenando a un gobierno que explota el dinero de sus ciudadanos? ¿Y qué violación es mayor? Al menos el trabajador estafado puede buscar otro empresario para preservar su riqueza y dignidad. ¿Cómo va a ser capaz el ciudadano de escapar a la injusticia de su gobierno? Eso es casi imposible.
¿No debería mi pastor haber hablado de esto? ¿No es algo de lo que deberíamos hablar?

(*) Gabriel M. Mueller se licenció recientemente en derecho y trabaja actualmente como empleado del área legal de una empresa de quiebras. Reside en Tempe, Arizona.

Fuente del artículo original: http://mises.org/Community/blogs/euribe/archive/2011/04/23/los-asuntos-morales-del-dinero.aspx

viernes, 22 de abril de 2011

La Revolución Paleolítica: Apartir de un Decreto, los políticos oficialistas dirigirán empresas privadas

Por Alejandro María cardoso

El ingreso forzado del gobierno a los directorios de las más importantes empresas privadas del país a partir de los fondos de jubilación, significa una revolución paleolítica que se pretende innovadora. Ignora puerilmente los serios conflictos de intereses, incentivos y capacidades que esa acción supone, y la pérdida de sustentabilidad del sistema jubilatorio. Al incrementar sus riesgos, provocará perjuicios a la clase pasiva, un retroceso en la institucionalidad y nuevas pérdidas de oportunidades. Además, la medida es manifiestamente ilegal. Alejandro María Cardoso


Tanto en los sistemas públicos como en los privados, el objetivo fundamental de la administración de los fondos de jubilaciones y pensiones es preservar el valor real del ahorro de los trabajadores, e incrementarlo a través de su capitalización, con el fin de generar recursos suficientes que permitan mantener el nivel de vida del afiliado durante los años de retiro.

El sistema colectivo de capitalización -que es en rigor el nombre que puede asignarse a este mecanismo de protección del ahorro de los afiliados mediante las inversiones adecuadas- tiene asimismo otro objetivo deseable, aunque subordinado y complementario con aquél. Al incrementar el ahorro financiero, logra fomentar la actividad económica privada nacional, y proveer recursos para la construcción de la infraestructura social y pública.

Para lograr este propósito, existe un régimen de inversión de fondos previsionales, cuyas principales directrices han sido heredadas del régimen de capitalización privada, operado ahora por un organismo público, el ANSES-FGS.

El régimen contempla disposiciones que buscan equilibrar los perfiles de seguridad y de rentabilidad de las inversiones, al definir el universo y los límites de las posibilidades de inversión, otorgándole estabilidad en el largo plazo.

Las regulaciones establecen límites por instrumentos y condicionantes de adquisición en función del sujeto emisor, e incluyen diversas formas de calificación de riesgo, en cuya determinación pueden actuar el BCRA, la Comisión Nacional de Valores, Sociedades Calificadoras de Riesgo, etc.

Los objetivos son limitar y diversificar el riesgo, y evitar que los fondos pasen a ser controladores de empresas y pierdan su único objetivo, que es la administración eficiente de la cartera de fondos de jubilaciones y pensiones.

Para ilustrar, algunos límites por instrumento financiero son: Títulos Públicos Nacionales (Tesoro y BCRA): 50% del fondo. Depósitos a Plazo Fijo: 28%. Acciones de sociedades anónimas: 35% del Fondo, etc.

Respecto del emisor, se establecieron límites como los siguientes: Hasta el 7% del Fondo, en instrumentos emitidos por la misma persona, compañía o sociedad, o en caso de tenencia de acciones de un mismo emisor, hasta el 5% de las acciones con derecho a voto, por ejemplo.

En igual sentido, se prohíben inversiones como las de acciones preferidas o de voto múltiple, inversiones en el extranjero, en acciones de aseguradoras, etc.
A partir de su creación muchas acciones con derecho a voto de distintas empresas, se encontraban repartidas entre distintas AFJP, que individualmente respetaban el límite del 5%. Pero al estatizarse los fondos de las AFJP en un único “Fondo de Garantía de Sustentabilidad” (FGS), la suma de tenencias accionarias en manos de la Anses ha resultado muy superior al 5% establecido en el artículo 76 incso f) de la Ley Nº 24.241, que impedía el ejercicio del derecho a voto superior al 5%, cualquiera sea la tenencia respectiva.

Esta restricción obligaba al administrador del fondo a limitarse a ese papel: ser administrador del fondo, impidiéndosele que pase a ser un controlador de empresas. Y es que el doble papel de fondo inversor -de recursos de terceros, es importante decirlo- y propietario administrador implica un conflicto de intereses desde que la esencia del gerenciamiento de un fondo se basa en la libertad de decidir el ciclo de inversiòn-desinversión-inversión que maximice el rendimiento del fondo, y por lo tanto el interés de los futuros jubilados, mientras que el propietario-administrador procura siempre mantener los fondos invertidos, aún en los ciclos negativos.

Otro de los tantos ejemplos de conflicto de intereses es que el gobierno, saturadas todas las “cajas” con que maneja la política, tendrá el claro incentivo de obligar a las empresas a distribuir utilidades y así alimentar el presupuesto público, disminuyendo su déficit financiero a través del ANSES, lo que conspira con la necesidad de incrementar la inversión en la economía. Esto, que en primer lugar será gravoso para las compañías, perjudicará también a los jubilados y a la sociedad en general.
Afirmar, como lo hace el decreto que “el conflicto de intereses que el régimen derogado procuraba excluir resulta inexistente atento al carácter tuitivo que asume el estado Nacional” es pueril.

El marco de incentivos juega un importante y conflictivo papel

Parece innecesario hacer notar la diferente capacidad requerida para cada actividad. He aquí otro conflicto. Un buen administrador de fondos (primero hay que serlo) sólo por casualidad tendrá las capacidades requeridas para gestionar una industria petroquímica o siderúrgica, por ejemplo. Y mucho menos probable es que un político posea esa capacidad empresarial, lo que es cierto aún en el caso opuesto. Y aquél administrador de fondos tendrá derecho a hacerlo a su propio riesgo, si gestiona recursos propios, pero nunca los de terceros. Se trata de un grueso error de concepción, que no puede erigirse como sistema.

Lo que aquí se plantea es un Gobierno Empresario, en que los políticos oficialistas serán gerentes de las empresas privadas, utilizando fondos que les son ajenos e incrementando el riesgo de los fondos y la viabilidad del sector privado de la economía.

No plantearse esto es caer en el default ideológico de que el que manda, es superior al resto de la sociedad, y carece de límites. Y quien esto plantea, es el gobierno, que con su descubrimiento del hacha de piedra pretende hacer creer que estamos frente a una revolución económica.

Cuando el citado decreto afirma que “no parece razonable que el legislador haya querido sustraer el ejercicio de los derechos políticos emergentes de la sumatoria de las diversas tenencias” omite la recta interpretación de la intención del legislador, antes y luego de la privatización: existe un conflicto de intereses, incentivos y capacidades que es necesario evitar.

Más aún cuando estas tenencias fueron adquiridas en condiciones en que quizás no hubiesen sido vendidas por las empresas, si éstas hubiesen sabido que a partir de ese momento podían perder o condicionar su capacidad de decisión empresaria.

La medida puede ser objetada desde muchos otros puntos de vista. Uno de los más evidentes es la ilegalidad que resulta de utilizar un DNU para modificar una ley estando el Congreso en sesiones ordinarias.

Indigna la similitud que esto tendrá con lo que ocurría durante el proceso militar: veremos políticos en los directorios de las empresas, como antes encontrábamos coroneles, y vice-comodoros.

Es necesario y urgente establecer un régimen de transición que solucione estos conflictos teniendo en cuenta los principios generales del derecho. Claro está, este régimen debe surgir del Congreso Nacional.

La objeción central de esta nota quizás no ha sido resaltada en otras. Pero la pérdida de sustentabilidad del sistema afectará directamente a los jubilados, al incrementar exógenamente sus riesgos. Adicionalmente provocará un retroceso en la institucionalidad, y nuevas pérdidas de oportunidades, aumentando el clima anti-inversión que condenará aún a más millones de argentinos a la pobreza, en medio del ciclo económico internacional más brillante de la historia el país. Una verdadera revolución paleolítica.

ADDENDA
El objeto de limitar los derechos políticos de las tenencias accionarias provenientes de adquisiciones con fondos cuasi-tributarios, tiene el importante sentido de impedir la creación de un enorme poder económico concentrado y omnímodo que ponga la economía privada en manos de funcionarios. Esta prevención ya era atinada cuando los fondos se distribuían en varias AFJP, que por otra parte carecían de “imperio” sobre otros aspectos de las libertades públicas.

Concentrados hoy los fondos en el ANSES-FGS, la situación se agrava notablemente. Sin limites, esto equivaldría a crear el “padre de todos los monopolios”, un mal de dimensiones bíblicas.

Tengamos en cuenta que en Chile, el monto total del fondo de jubilaciones y pensiones equivale al 90% del PBI. Si quienes manejan estas carteras se dedicaran a adquirir el control de las compañías -con fondos ajenos obtenidos mediante la potestad coercitiva del Estado- gran parte de la economía privada quedaría bajo el control del gobierno de turno.

Lo que se sumaría a su otra e importante esfera de poder, que ya por su naturaleza el Estado tiene: gozar de la potestad tributaria (que significa obligar a los particulares a ceder parte de su riquza al gobierno), manejar el gasto público por más del 40% del PBI, crear legislación obligatoria -que para bien o para mal condiciona y regula la vida y la libertad de las personas-, influir o manejar el poder jurisdiccional (por el cual la libertad y los bienes de los ciudadanos queda a su merced), y gozar del monopolio de la fuerza pública –lo que implica incluso el monopolio de las armas-, todo lo cual puede ser desnaturalizado, y se ha desnaturalizado menoscabando la calidad democrática republicana.

La solución a esta controversia únicamente la puede dar el Congreso Nacional, manteniendo suspendidos o limitados los derechos políticos de tenencias accionarias de origen tributario, o en el peor de los casos, eliminando la posibilidad de adquirir acciones (tal como ya había prohibido las acciones privilegiadas o de voto múltiple), aunque se limiten así los instrumentos financieros para el crecimiento económico y el bienestar poblacional.

Esta observación es un llamado de atención, una denuncia pública: un engendro semejante como el que plantea el gobierno representa un peligro cierto para la democracia y las libertades individuales. Dijimos “padre de todos los monopolios”, algo ya connatural a la voluntad autoritaria de un gobierno que no cesa de intentar acumular poder. Pero es peor que eso.

Un intento similar está por ocurrir con el comercio exterior agropecuario. Y vayámonos preparando para combatirlo, o para ser vasallos gozosos de un poder cada vez más feudal y despótico.

Alejandro María Cardoso
Fuente: http://alejandromariacardoso.blogspot.com/