martes, 31 de mayo de 2011

Cada vez más corrupción

Por Alfredo Weinstabl (*)

Nuestro gobierno podría ser calificado como un gobierno fallido en una democracia imperfecta. Fallido por la ausencia de la interacción de los Poderes. Fallido por la transgresión casi sistemática de las leyes y la Constitución Nacional.
Todo se busca ajustar a sus necesidades y preferencias. Si la ley sirve, bien, si no sirve, se busca un subterfugio para justificarla y adaptarla a sus propósitos o simplemente desconocerla.
Nuestro actual sistema democrático es solamente la cobertura de un régimen fuertemente autoritario y personalista.
Pero además de las causas indicadas en el primer párrafo, otra que incide fuertemente, es el enorme nivel de corrupción gubernamental. En cualquier lugar, hecho o actividad que se investigue, surge casi de inmediato la purulencia de la corrupción.
Una de las banderas de este gobierno son los “Derechos Humanos”. Desde el principio de la gestión gubernamental del matrimonio Kirchner, este tema constituyó un tema central en su política interior.
Pero como no podía ser de otra manera fue mal llevada, pésimamente llevada, casi solamente como una declamación publicitaria que buscaba obtener réditos políticos.
Los organismos de “Derechos Humanos” muy en particular la organización no gubernamental “Madres de Plaza de Mayo”, entre otras, estaban muy cercanos a la presidente.
La líder de esta agrupación, la inefable Hebe de Bonafini, siempre próxima a Cristina en todos los actos públicos, se trataban como si fueran parientes o entrañables amigas.
Con el tiempo, la organización de las “Madres de Plaza de Mayo”, fue creciendo y formando una especie de holding que tenía desde una universidad propia, hasta, entre otras actividades, la construcción de viviendas en todo el país.
Obviamente ese desarrollo y crecimiento se debía a los millonarios subsidios oficiales.
El apoderado de esta fundación no era más ni menos que un famoso parricida, Sergio Schocklender.
Pero recientemente estalló como en casi todo lo que hace o hizo el oficialismo, el consabido acto de corrupción en el manejo irregular de esos fondos públicos.
El parricida tenía un nivel de vida realmente envidiable, un elevadísimo standard de vida.
Ya en 2010, Fundación Madres de Plaza de Mayo fue denunciada ante la Justicia por el rechazo de 147 cheques por un total de $1.668.270,39. En 2003, el Juzgado Nacional de 1ra. Instancia en lo Comercial Nº 1, decretó la quiebra de Sergio Schocklender. Ambos, Bonafini y Schocklender, habían sido denunciados por sobreprecios en la construcción de viviendas sociales "("Las Casitas de Telgopor de Cristina").
¿Puede ser creíble que su “madre adoptiva” no haya tenido conocimiento de la situación de Schocklener y del manejo irregular de los fondos?
El hecho es una mancha más para el gobierno. Una mancha más en este tema en particular, el de los “Derechos Humanos”, que se suma a los cientos, probablemente miles de millones de dólares, sin información oficial, distribuidos entre los familiares de los “desaparecidos” de la década del 70, en los 1200 presos políticos en cuyo detención y procesamiento se transgreden principios jurídicos universales y en los que fallecieron en prisión por no recibir la asistencia médica adecuada.
A ello le podemos sumar casi un tercio de la población que vive debajo de la línea de pobreza, sin perspectivas para su futuro ni el de sus hijos, en los niños en el Norte de nuestro país que se mueren de hambre y así se podría seguir en la enumeración de hechos que marcan un rotundo fracaso en la política de los “Derechos Humanos”.
Estos casos de corrupción que es extienden a casi todas las esferas y actividades del gobierno, se debe fundamentalmente, a la falta de organismos de contralor o de supervisión.
Y precisamente la transparencia de los actos públicos, era otra de las banderas que esgrimía la presidente y que reafirmó repetidamente desde el mismo momento de su asunción a la primera magistratura.
¡Que ironía! Dos de las banderas del FPV han caído... ¿Cuántas más caerán con el tiempo?

(*) Dr. Alfredo Weinstabl (29 de Nayo de 2011)
alfredo@weinstabl.com.ar

El oscurantismo y su actualidad

Por Francisco Montesano (*)

La actividad cultural durante los inicios de la Edad Media radicó principalmente en la conservación y sistematización del conocimiento, se copiaron y comentaron las obras de autores clásicos. Se escribieron obras en las que su autor pretendía compilar todo el conocimiento de la humanidad.
Durante la Edad Media, la imposibilidad del acceso popular a los textos escritos determinó el predominio de la enseñanza oral. La enseñanza se dictaba en latín y estaba exclusivamente en manos del clero, tanto de los sacerdotes en las parroquias como de los monjes en las abadías.
En este periodo se da la formación de reinos. Los campesinos se ligaban a la tierra y su dependencia de los grandes propietarios constituyó el origen del régimen señorial, surgían las relaciones feudales.
La única institución con carácter universal era la Iglesia. Todo el poder en el seno de la jerarquía eclesiástica estaba en las manos de los obispos de cada región. Los miembros más destacados se hallaban en los monasterios, diseminados por toda Europa y alejados de la jerarquía eclesiástica.
En esta etapa de la historia es dónde el conocimiento y el saber, estaba ligado al poder, y en este caso el de la Iglesia no podía ser discutido ni contrariado.
En los monasterios, se plantea la forma de manejar y trasmitir el conocimiento, el conocimiento era trasmitido en libros escritos a mano y traducidos por quienes sabían leer y escribir en distintos idiomas, no permitiendo que ese saber llegue a todos por igual. La imprenta rompe ese esquema tiránico.
En Europa, esta situación se complementaba y alimentaba con un alto de índice de analfabetismo general y religioso cristiano. El pueblo vivía un constante temor provocado una falsa educación religiosa de parte la Iglesia Católica, como respuesta “una vida piadosa”. Cualquier organización de la “gente común” era controlada y aniquilada por los señores feudales y sus redes de espionaje.
El Oscurantismo, denominación que se da a esta etapa, es la oposición al avance intelectual -al querer discutir los dogmas- y a la difusión del conocimiento más allá de ciertos límites. El Oscurantismo es lo contrario al Libre pensamiento, es en verdad el denominado fundamentalismo religioso.
La oscuridad de la mente humana se hacía palpable, ante la imposibilidad de cuestionar los dogmas religiosos, verdades reveladas que no admitían crítica, ni posibilidad de prueba.
Gracias a esta limitaciones la Iglesia adquirió en esta etapa un inmenso poder que trascendía el ámbito religioso, el derecho a la libre expresión de las ideas fue coartado al punto tal, que muchos que se atrevieron a ejercerlo terminaron condenados por los Tribunales de la Inquisición.
Monopolizar el saber no tenia un fin de lucro, sino de supervivencia. El Renacimiento, la división del cristianismo, y las ideas del Iluminismo, hicieron nacer una nueva forma de pensamiento crítico.
Retornar a una forma de Oscurantismo, que les permita acaparar el saber y la información -aplacando toda oposición o cuestionamiento a una metodología de gobierno- parece ser el objetivo de algunos gobiernos sudamericanos.
Adiestrar a los adolescentes en el combate de los contrarrevolucionarios, como dijo el Venezolano Chavez, cuando expreso: “Las comunas deben recibir adiestramiento de defensa, de guerra popular. Nosotros no vamos a agredir a nadie, pero tenemos que prepararnos para la defensa palmo a palmo de esta revolución, la defensa del pueblo”, en su programa Aló Presidente o la defenestración a la prensa opositora Kirchneriana, son pruebas de esta voluntad.
Esta semana que se inicia conoceremos la decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre la competencia de la conocida ley de Medios, espero que la historia sea un ejemplo a considerar en la sentencia.
Como aporte final dejo dos sentencias que marcan nuestra época, “La libertad política implica la libertad de expresar la opinión política que uno tenga, oralmente o por escrito, y un respeto tolerante hacia cualquier otra opinión individual” y “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro” ambas pertenecen al genial científico Albert Einstein, un admirado intelectual que trasciende el Siglo XX.

(*) Francisco Montesano es Periodista (17/05/2010)
Editor Responsable: http://primerahoraonline.com.ar/

http://blogs.clarin.com/conflictos-y-dilemas/posts

http://nuevoencuentro.com/franciscomontesano/

Fuente: http://www.libertadyprogresonline.org/2010/05/17/el-oscurantismo-y-su-actualidad/

La violencia verbal y el ultrakirchnerismo

Por Francisco Montesano (*)

“...dado que el mal sólo se mantiene por la violencia, es necesario abstenerse de toda violencia”; “si respondemos con violencia, nuestros futuros líderes se habrán formado en una escuela de terrorismo”.
Mahatma Gandhi

Nuestra cultura, nuestra forma de ser y actuar, se ha definido en estos años por una insistencia en el autoritarismo más que en la tolerancia. La idea que la democracia simbolizaba este atributo dialoguista se ha ido desvaneciendo.
Desde los balcones del Cabildo, el 10 de Diciembre de 1983, ante una multitud que vivaba su nombre, Raúl Alfonsín auguró el inicio de un período de “100 años de libertad, paz y democracia”.
Solo la persistencia en esta forma de gobierno logrará vencer. Alfonsín hablo acertadamente de una construcción social de la democracia e insistió en que solo la continuidad del sistema lograría perfeccionarla.
En los últimos tiempos, esa intolerancia se ha agravado, esta actitud responde a un líder, el conductor u orientador de este grupo. Cada integrante de esta tropa, asume la necesidad de denigrar, descalificar y hasta agredir verbalmente al ocasional adversario como forma de seguir a su líder y de ser aceptado por él.
Las reflexiones anteriores, vienen a cuento, por la actitud que han asumido, en sus últimas intervenciones públicas ciertos adictos al ultrakirchnerismo, los cuales parecen haber dejado de lado el respeto a las ideas de quienes no piensan como ellos, demostrando una llamativa falta de capacidad para aceptar una forma distinta de pensar.
Uno de los últimos ingresos a este elenco estable fue el periodista Héctor Timerman, quien reemplazó a Jorge Taiana en la conducción del Ministerio de Relaciones Exteriores -es conveniente destacar que no lo hizo precisamente por su curriculum o Carrera Diplomática y si por su verborrea ProK-.
Taiana cometió un pecado mortal, recibió a periodistas del diario Clarín, con el que el gobierno está enfrentado y la jefa de Estado le recordó en su ultima conversación: “Tenés que ser leal como Boudou (el ministro de Economía)”.
Un lugar destacado en la Compañía lo tiene el irrespetuoso Jefe de Gabinete Aníbal Fernández, quien en una entrevista radial con la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú -en referencia al encuentro pugilístico del Secretario de Comercio Guillermo Moreno- afirmó; “Soaje Pinto no es un nene de pecho”, y lo definió como “un pendenciero defensor de nazis”, tras lo cual defendió al secretario de Comercio.
Así mismo le recomendó a Magdalena que se cuide de sus ¿amigos?, entre los que señalo al Sr Magneto con frases como: “Este señor le ha hecho mal de verdad al país, hablan de riesgo país pero ¿sabe cuál es el verdadero riesgo para generar un ámbito de negocios? El riesgo Magnetto, el riesgo TN, ese es el verdadero conflicto”.
El problema del nazismo se repite en el discurso del Senador oficialista Miguel Pichetto quien en la sesión de debate por el matrimonio gay lo utilizó en alusión a las manifestaciones de la Senadora Negre de Alonso, promotora de la firma del dictamen sobre unión civil.
El Jefe de la Bancada K en el Senado aseguró que el término “Objeción de conciencia” utilizado por la Senadora Negre de Alonso en su exposición, es más propio de la Alemania nazi que de un Estado democrático.
Esta obsesión por atribuir a quienes piensan distinto un carácter totalitario es el estigma que estos funcionarios quieren colocar a todos aquellos que no practican la obsecuencia. El ritual del obsecuente es la escuela en la que se formaron estos infaustos prototipos de políticos.
Este Gobierno impone su mandato argumentando el interés o necesidad nacional. Además se basa en el consentimiento de los gobernados mediante artilugios propagandísticos, generalmente recurriendo a métodos populistas.
Es substancial destacar que no logran sostenerse sin cierto apoyo social, el cual depende de diversas circunstancias y factores, pero invariablemente tratando de acallar a sus opositores o provocando el rechazo social de los mismos.
No obstante demuestran cierto desprecio hacia la sanción publica. No se cansan de demostrar su preponderancia económica, no ya el matrimonio gobernante, quien inexplicablemente –por lo menos en modo racional- multiplico su patrimonio casi 10 veces durante su mandato, sino sus exegetas funcionarios.
Estos de acuerdo a las declaraciones juradas entregadas a la OA, demuestran que quienes más subieron –hasta el momento– son, el ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao (34%), y la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner (24%). Otros poseen una gran cantidad de propiedades, como el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández (11%), el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli (13%) y el secretario legal Carlos Zannini (16%).
El jefe de Gabinete informó la posesión de nueve inmuebles y el secretario general de la Presidencia declaró unas quince propiedades.
Tal vez esta sea la explicación de tanto fanatismo y exaltación en la defensa del “modelo” y sus ejecutores.

(*) Francisco Montesano es Periodista (19/07/2010)
Editor Responsable: http://primerahoraonline.com.ar/

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Fuente: http://www.libertadyprogresonline.org/2010/07/19/la-violencia-verbal-y-el-ultrakichnerismo/

Alberdi y Menem

Por Armando P. Ribas (*)

A esta altura del partido ya no debiera de haber dudas de que el gobierno del Dr. Menem, más allá de sus falencias, ha producido un cambio trascendente en la Argentina. Pero más aun, ese cambio ha sido precisamente en cumplimiento de la Constitución Nacional, no obstante la reforma de 1994. En ese sentido es importante señalar que la Constitución de 1853-60 tenía, al igual que la Constitución de Filadelfia y su primera enmienda, dos partes.
En Argentina la primera parte establece los derechos y garantías que gozan los ciudadanos frente al gobierno. En Estados Unidos, por el contrario, esta parte que se conoce como el “Bill of Rights” fue sancionada cuatro años después que la parte formal. Esto se debió a que muchos de los participantes de la Convención de Filadelfia en 1787, entre ellos los denominados anti-federalistas, pensaban que esos derechos eran por demás reconocidos ya en cada uno de los trece estados de la Unión.
Definitivamente no era así en la Argentina, donde, tal como decía Alberdi, imperaban las leyes de Indias, o sea, el régimen colonial, después de la independencia, tanto como en el resto de la América Latina. Es decir, que nuestra primera parte se refería al reconocimiento de derechos individuales que no habían tenido vigencia con anterioridad. La segunda parte, por el contrario, es el régimen de gobierno cuyo objetivo era precisamente lograr que se cumpliera con la esencia de los derechos individuales establecidos.
Igualmente Alberdi era consciente de las dificultades que esa transformación tendría y escribió en su “Sistema Económico y Rentístico”: “El moderno régimen está en nuestros corazones, pero el colonial en nuestros hábitos más poderosos de ordinario que el deseo abstracto de lo mejor”, y más específicamente señala en la obra citada: “Encarnado en nuestras nociones y hábitos tradicionales, el sistema prohibitivo nos arrastra involuntariamente a derogar por ley, por el decreto, por el reglamento, las libertades que aceptamos por la constitución”.
Con respecto a la libertad económica Alberdi dijo asimismo: “El libro más importante de Economía política aplicada no está hecho todavía. Sería aquel que tuviese por objeto estudiar y exponer la incoherencia de nuestra legislación civil de origen grecorromano con las leyes naturales que rigen los hechos económicos y los medios políticos de ponerlas en consonancia con ellas”. La necesidad imperiosa de lograr este cambio fundamental era tan vigente en el pensamiento alberdino que en “Las Bases” escribió: “Hay muchos puntos que las facultades especiales dadas al poder ejecutivo puede ser el único medio de llevar a cabo ciertas reformas de larga, difícil e insegura ejecución, que si se entregan a legislaturas compuestas de ciudadanos más prácticos que instruidos, y más divididos por pequeñas rivalidades que dispuestos a obrar en el sentido de un pensamiento común.”
Es indudable que Alberdi en estas propuestas sabía de la dificultad de cambiar el sistema cuando el pensamiento y la educación del país era contrario a la reforma. En la Argentina, a diferencia de Estados Unidos, lo que se discutía no eran problemas del sistema, sino la naturaleza misma del sistema. O sea que no era que descreyera del Congreso ni la división de los poderes, sino que sabía que la transformación tenía que provenir de una cabeza directriz con poder suficiente para llevarla a cabo. Entonces la pregunta era, ¿es una transformación necesaria? Y la única respuesta fueron los hechos mismos de aquella transformación que produjo el milagro argentino de la segunda mitad del siglo XIX. Pero más aun, aquella transformación contenida en los principios liminares recogidos por la Constitución de 1853-60 no eran otra cosa que transportar a la Argentina el valor de la norma de derecho e impedir que ésta fuera violentada, precisamente, por las legislaturas a través de leyes, decretos o regulaciones.
Lamentablemente a partir de cierto momento histórico que me es difícil de ubicar en el tiempo, el camino trazado por la Constitución fue desconocido en los hechos. Esa violación de la norma de derecho – “Constitución”- que implicaba precisamente el valor de los derechos civiles llevada a cabo a través de las propias legislaturas y convalidada por la justicia, tomó el nombre de los derechos sociales. Esa violación, que encontraría en el movimiento peronista su fuente inspiradora pero que no podemos negar, fue compartido mayoritariamente por el país, produjo el milagro inverso: la involución argentina que logró salir del primer mundo al que había arribado política, cultural y económicamente en los albores del siglo XX.
No voy a describir las causas y los factores que definitivamente provocaron el estancamiento y la pobreza en Argentina, sino tan sólo que ese era el país que encontró el Dr. Menem en 1989. Increíblemente, dada su procedencia, es decir, del partido que había sido el ariete del desastre, el Presidente se dedicó desde el primer día a corregir el rumbo para volver a la Argentina a la norma de derecho, es decir, a la aplicación de las garantías y derechos de la Constitución. El proceso no era fácil e, indudablemente, todavía quedan muchas pero muchas cosas por hacer, y aun la transformación no ha estado ajena a errores graves. Pero lo que sí no debiera caber dudas es de que el presidente ha intentado cambiar el rumbo y lo ha logrado en gran parte, no obstante la oposición de un país que había vuelto, sin darse cuenta, al régimen colonial.
Sin lugar a dudas uno de los escollos más grandes en esta transformación lo constituye la estructura totalitaria del sistema sindical argentino. Esa estructura es, en lo jurídico, inconstitucional y la mayor fuente de inseguridad jurídica en el país. En el orden económico es el mayor impedimento para mantener la estabilidad monetaria y con ella el continuo crecimiento de la productividad, que es la única forma de derrotar a la pobreza. Pero más específicamente es, a su vez, el mayor determinante del nivel de desempleo, tanto como se ha comprobado igualmente en otros países como Francia, Alemania, España, etc. La norma de derecho contenida en la Constitución es, pues, la fuente del bien común, que es precisamente desafiado por el poder sindical. Los decretos de reforma del sistema sindical ante la irresponsabilidad aparente del Congreso son la única respuesta en manos del Ejecutivo para lograr, nada más ni nada menos, que el cumplimiento de la norma de derecho. Como dijera Alberdi: “La democracia misma se aviene mal con nuestros medios, y sin embargo estamos en ella y somos incapaces de vivir sin ella.”

(*) Por Armando Ribas para Foro Republicano (publicado el 15/03/2010)

Fuente: http://www.libertadyprogresonline.org/2010/03/15/alberdi-y-menem/

Ausencia y vigencia de Alberdi

Por Armando Ribas (*)

Mi amigo García Hamilton escribió una biografía de Alberdi que tituló:”Historia de un Ausente”. Voy a tomar ventaja de ese título ilustrativo de una realidad de vida, para adoptarlo a una realidad de ideas. La ausencia de Alberdi durante su vida y su aparente soledad durante su auto exilio europeo que pudo y seguramente fue triste. Desde el punto de vista humano. Pero como yo no intento una biografía vital sino política he llegado a la siguiente conclusión: La ausencia física de Alberdi no impidió que su pensamiento trascendiera las distancias. Fue así que influenciaron a los hombres de la generación del 37 que lograron el milagro de sacar a la Argentina de la Edad Media y proyectarla por las cimas de la historia liberándola asimismo del supuesto Iluminismo europeo que como creo fue la fuente filosófica del totalitarismo racionalista europeo.
El progreso y adelanto relativo de un país respecto a los demás se prueba con lo que se ha denominado el voto con los pies. Eran entonces los europeos los que emigraban a la Argentina en busca de libertad de la que carecían en La Francia del Segundo Imperio y las Comunas de París así como en la Alemania Bismarckiana , a la que el propio Hitler consideró el Segundo Reich. Y por supuesto no olvidemos a la Madre patria que logró llevar la Edad Media hasta el siglo XX.
El drama en la actualidad es la ausencia del ausente en Argentina por más de setenta años. Esa ausencia se ha traducido en una Argentina decadente, empobrecida y oprimida por la mano de la vigencia de un nacionalismo fascistoide y de un socialismo terrorista, cuyas figuras descollantes siguen siendo por una parte Perón y Evita y por la otra la presencia post morten del Che Guevara propulsor del amor al odio. Pero antes de seguir hablando de Alberdi permítanme dejarlo hablar a él. Así voy a comenzar con una cita que deja a las claras la lucidez de su visión sobre la libertad. Y más aún de su percepción histórica de las facetas del totalitarismo que surgido de Europa pondría al mundo en el siglo XX al borde del Apocalipsis.
Las palabras que siguen fueron parte de una observación hecha a Sarmiento respecto al concepto mismo de la barbarie. Esa palabras no descalifican en modo alguno la figura ni la labor eximia de Sarmiento respecto a la educación sino que reflejan la aguda percepción de Alberdi sobre el perjuicio histórico que habría de sobrevenir como consecuencia del racionalismo surgido de la llamada Ilustración. Así dice: “Tenga cuidado señor Sarmiento, en vista de los ejemplos célebres que acaban de probar ante el mundo aterrorizado que se puede ser bárbaro sin dejar de ser instruido, y que hay una barbarie letrada mil veces más desastrosa para la civilización verdadera que la de todos los salvajes de la América desierta”.
En ese pensamiento Alberdi, observando los desastres de las Comunas de París, cuando los primeros marxistas quemaban la Ciudad Luz, preveía el futuro de los totalitarismos europeos que hicieran eclosión en el siglo XX. Era evidente para él que las comunas representaban los prolegómenos de ese proceso filosófico que derivara en lo que he denominado el oscurantismo de la razón y que produjera por tanto el terror racional, que es otra forma de fanatismo occidental.
Alberdi asimismo había percibido el peligro que engendraba la democracia de masas, y así lo manifiesta como lo había hecho igualmente James Madison, que lo comparaba con el estado de naturaleza donde el individuo más débil se encontraba a merced del mas fuerte (SIC). Escribió así en “El Sistema Económico y Rentístico”: “ No participo del fanatismo inexperimentado, cuando no hipócrita que pide libertades políticas a manos llenas para pueblos que sólo saben emplearlas en crear sus propios tiranos”. Así predecía el advenimiento de Hitler, Mussolini y porqué no decirlo Perón y más recientemente Chávez. Eso no significa estar en contra de la democracia sino a favor de la república en la cual existe la limitación del poder político a través de la separación de los poderes del Estado y la defensa irrestricta de los derechos individuales. Particularmente el derecho de propiedad y que adelantándose a los tiempos incluyó la propiedad intelectual.
Pasando entonces a la prédica demagógica de la libertad Alberdi reconoce y explica la diferencia sustancial entre la libertad interna y la libertad externa. O sea entre el respeto y defensa de los derechos individuales y la independencia, y en ese sentido escribe: “La Patria es libre cuando no depende del extranjero, pero el individuo carece de libertad cuando depende del Estado de una manera omnímoda y absoluta”. En esta observación ya Alberdi debatía con Hegel según quien el individuo no tenía más razón de ser que su pertenencia al Estado. (La divina idea tal como se manifiesta sobre la tierra). Y asimismo discrepaba con el concepto de soberanía tal como había sido definido por Rousseau en el Contrato Social.
Vemos así que había tomado en cuenta el principio fundamental de Locke del que surge la razón de ser de la limitación del poder político y que lo expresa cuando dice: “Los monarcas también son hombres”. La importancia de este principio la reconoce Alberdi y así sigue diciendo: “La omnipotencia del Estado o el poder omnímodo de la Patria respecto a los individuos que son sus miembros, tiene por consecuencia necesaria la omnipotencia del gobierno en que el Estado se personifica, es decir el despotismo puro y simple”.
Alberdi había tomado conciencia de que la diferencia entre la libertad interna y externa no era conocida en Europa y por tanto tampoco entre nosotros y al respecto dice:” América del Sur se liberará el día que se libere de sus liberadores.” Y ahondando en el tema se refiere al carácter de lo que denomina la libertad latina y dice: “¿Cuál es la índole de la libertad latina? Es la libertad de todos refundida y consolidada en una sola libertad colectiva y solidaria, de cuyo ejercicio exclusivo está encargado un libre emperador o un Czar liberador. Es la libertad del país personificada en su gobierno, y su gobierno todo entero personificado en un hombre”. Y cita sin nombrarlo a Luis XIV: El Estado soy yo.
Igualmente Alberdi había comprendido la falacia que entraña la entelequia del Estado, y consecuentemente aceptado el nominalismo de los universales (pueblo, nación, estado, humanidad). Por tanto descreía de la supuesta eticidad de aquellos que pretendían actuar por el bien público descalificando moralmente los intereses particulares como la expresión del egoísmo frente a la virtud de la solidaridad. Y al respecto dice: “El egoísmo bien entendido de los ciudadanos sólo es un vicio para el egoísmo de los gobiernos que personifican a los Estados”.
Por ello Alberdi cree en la empresa privada basada en el derecho de propiedad, y denigra la mera idea del socialismo al que califica de hipócrita y así dice en El Sistema Económico y Rentístico: “Pero no bastaba reconocer la propiedad como derecho inviolable. Ella puede ser respetada en principio y desconocida y atacada en lo que tiene de más precioso- en el uso y disponibilidad de sus ventajas… El socialismo hipócrita y tímido ha empleado el mismo sofisma, atacando el uso y disponibilidad de la propiedad en nombre de la organización del trabajo”. Por ello concluye: “El ladrón privado es el más débil de los enemigos que la propiedad reconozca…Ella puede ser atacada por el Estado en nombre de la utilidad pública”.En estas palabras percibimos hoy más que nunca la problemática planteada en La Argentina por el gobierno de turno.
Sigamos el análisis de la filosofía alberdiana, cuya ignorancia a nuestro juicio ha sido determinante de la decadencia argentina. Nos referiremos entonces al problema de la seguridad y de la justicia. Y comienza diciendo Alberdi: “He vivido veinte años en el corazón del mundo civilizado, y no he visto que la civilización signifique otra cosa que la seguridad de la vida, de la persona , del honor y de los bienes”. Ya pues conocía la esencia de los derechos individuales y por ello continúa: “Pero así como toda la civilización política de un país está representada por la seguridad de que disfrutan sus habitantes, así también toda su barbarie consiste en la inseguridad, o lo que es igual en la ausencia de la libertad de ser desagradable al que gobierna sin riesgo de perder por eso su vida, su honor o sus bienes como culpable de traición al país”. Esta es la barbarie de la tiranía y del totalitarismo surgido del racionalismo moral.
Consecuentemente Alberdi se refiere a la importancia decisiva de la justicia, que por supuesto no la confunde con la justicia social y dice: “La propiedad, la vida, el honor son bienes nominales donde la justicia es mala. No hay aliciente para trabajar en la adquisición de bienes que han de estar a merced de los pícaros… La ley, la Constitución, el gobierno son palabra vacías sino se reducen a hechos por la mano del juez, que en último resultado es quien lo hace ser realidad o mentira”.
Es evidente que esta situación prevista por Alberdi se vive hoy en Argentina donde la justicia depende del Ejecutivo que es lo mismo que decir que no existe. Ya se han levantado algunas voces exponiendo esta realidad oprobiosa que de hecho significa la dictadura y la falta de libertad. Es a causa de estas circunstancias que el campo se ha rebelado, poniendo de manifiesto el estado de indefensión judicial que vive la ciudadanía en general por más que pocos se hayan atrevido a cuestionarla. Las retenciones son la forma hipócrita de violar los derechos de propiedad tal como lo había dicho Alberdi y así se expresó: “Hasta aquí el mayor enemigo de la riqueza del país es la riqueza del fisco”
En otro ámbito del quehacer político conforme al proyecto de Alberdi de que gobernar es poblar, se refirió al extranjerismo o sea al odio al extranjero. Al respecto dice en Las Bases: “La prensa, la historia preparada para el pueblo, deben trabajar para destruir las preocupaciones contra el extranjerismo por ser obstáculo que lucha de frente con el progreso de este continente. La aversión al extranjero es barbarie en otras naciones; en las naciones de América del Sur es algo más, es causa de ruina y de disolución de la sociedad de tipo español.” Alberdi pues nos había advertido de lo que habría de pasar como consecuencia de la enseñanza nacionalista iniciada a principios del siglo XX, que se apoderara del pensamiento ilustrado argentino a través del nacionalismo católico-acólito indiscutible del fascismo mussoliniano y que definitivamente alcanzara el poder con el advenimiento de Perón.
Los resultados están a la vista y ya Alberdi había previsto la incongruencia del nacionalismo y sus implicaciones económicas y escribió. “Toda ley que atribuye al Estado de un modo exclusivo, privativo o prohibitivo, que todo es igual, en el ejercicio de operaciones o contratos que pertenecen esencialmente a la industria comercial, es ley derogatoria de la Constitución en la parte que ésta garantiza la libertad de comercio a todos y cada uno de los habitantes de la Confederación”. Es evidente que a partir de la llegada de Perón y continuando con sus sucesores la Argentina ha violado la Constitución de 1853. Y al respecto Alberdi advertía: “La idea de una industria pública es absurda y falsa en su base económica”. Así ya en 1853 Alberdi se oponía al comunismo que habría de llegar en 1917 y preveía lo que finalmente hasta el propio Lenin llegó a comprender cuando escribió su ensayo “La Nueva Política Económica”. Desafortunadamente en la actualidad se han olvidado estas advertencias y se ha vuelto al pensamiento de Lenin contenido en “Imperialismo Etapa Superior del Capitalismo”, donde se oponía a la inversión extranjera por considerarla una forma de explotación de los países ricos a los pobres.
Alberdi igualmente predicó la libertad religiosa y así Argentina a partir de 1853 se convirtió en el segundo país en el mundo donde hubiera libertad de cultos. Todo parece indicar que en este aspecto Alberdi estaba influenciado por el pensamiento de Locke contenido en su Carta Sobre la Tolerancia, y así al respecto escribió: “Querer el fomento de la moral en los usos de la vida y perseguir iglesias que enseñan la doctrina de Cristo ¿Es cosa que tenga sentido?” De la misma forma también defendió la separación del Estado de la Iglesia aún cuando en la Constitución de 1853 se llegó a una transacción por la cual el Estado debía sostener el culto católico y el presidente debía ser católico.
Creemos igualmente que el pensamiento de Alberdi estaba influenciado por David Hume así como denigraba a Rousseau. Por esa razón se pronunció contra el principio de que la ley era la voluntad general, y citando a Rivadavia dice: “Fatal es la ilusión en que cae un legislador –decía Rivadavia- cuando pretende que su talento puede modificar la naturaleza de las cosas o suplir a ella sancionando y decretando creaciones”.Es por ello que asimismo defiende la función esencial de la oposición en el gobierno como garantía de la libertad.
Por último Alberdi al igual que James Madison estaba en contra de la guerra y consideraba la paz como un requisito indispensable del progreso y libertad de los pueblos. Así escribió en Las Bases: “Reducir en dos horas a una gran masa de hombres a su octava parte por la acción del cañón; he ahí el heroísmo antiguo y pasado. Por el contrario, multiplicar en pocos días una población pequeña, es el heroísmo del estadista moderno; es grandeza de creación en lugar de grandeza de exterminio”.
Pero Alberdi adelantándose a su tiempo y en forma mucho más esclarecida que Kant en su “Paz Perpetua” prevé las causas determinantes de que las guerras fueran más raras. Así en “El Crimen de la Guerra” -prohibido por Perón- Alberdi escribe: “Pero indudablemente las guerras serán más raras a medida que la responsabilidad de sus efectos se hagan sentir en todos los que las promueven y suscitan”. Indudablemente que la existencia de las armas nucleares produjo el efecto previsto por Alberdi y por ello la Guerra Fría no derivo en la tercera guerra mundial. Este hecho fue más tarde reconocido por el Papa Juan Pablo I antes de su muerte.
Por todo lo dicho anteriormente me atrevería a decir que la Argentina hoy más que nunca necesita el reencuentro con el pensamiento del gran ausente cuyas idea produjeron el milagro agentino de la Constitución de 1853.

(*) Por Armando Ribas, para Foro Republicano.

Fuente: http://www.libertadyprogresonline.org/2010/03/26/ausencia-y-vigencia-de-alberdi/

“La Argentina es un país que en el año 1986 tenía el 2% de pobres y hoy tiene más del 30%, es decir: 15 veces más,..”

Por Agustín Etchebarne (*)

FORO REPUBLICANO, entidad de muy activa participación en temas de la comunidad, recientemente organizó su gran reunión anual, en el Centro Cultural Borges, en la que intervinieron destacadas personalidades de la actividad social y comunitaria de la Argentina.
Habida cuenta de la enorme importancia que está tomando a nivel social esta entidad, ENFOQUES POSITIVOS le pide que inicialmente describa los objetivos y el funcionamiento de la misma:

R: “El Foro Republicano es una organización sin fines de lucro, donde nos juntamos un grupo de gente que pretendemos crear un puente entre la ciudadanía y la Política. Dado que mucha gente habla mal de la Política, nosotros sabemos que la única forma de cambiar las cosas en la Argentina, es que los habitantes se transformen en ciudadanos. De manera que generamos un grupo que buscamos mayor participación de la sociedad, y hacemos una cantidad de actividades, en búsqueda de eso, precisamente. Tanto en las Universidades como en los Colegios, donde damos charlas, para decirle, sobretodo a la gente joven, que participe en Política, que se meta en los Partidos, que se meta a trabajar en distintas actividades.
Por ejemplo, a principios de año, hicimos “soyfiscal.com”, y además lo hacemos junto con una red de ONGs. No trabajamos solos sino que tratamos de en cada actividad sumar a muchas ONGs y grupos sociales, de los más diversos ámbitos … Por ejemplo, acabo de venir de La Matanza donde allí, con “soyfiscal”, por ejemplo, con la Corriente Clasista y Combativa, con el Movimiento de Trabajadores Desocupados, con mucha gente de la Sociedad Rural Argentina, CRA, o sea, de las más diversas actividades y de sectores sociales muy distintos y de diferentes ideologías, pero coincidimos en temas muy básicos, como por ejemplo la República, Representativa y Federal, que esa debería ser nuestra forma de Gobierno”.

P: Es bueno eso, porque parten de los postulados básicos, lo que indudablemente tendrá que unirnos. Son cosas en las que no podemos estar en desacuerdo, para por lo menos comenzar a dar vuelta esta historia, de la escasa participación cívica de la gente. Eso ha sido, probablemente, lo que más ha incidido en lo que nos sucedió en los últimos años … ¿Nota ahora algún cambio en este sentido, es decir, que la gente está con más deseo de intervenir en la política …?
R: “Creo que hubieron oleadas. Por ejemplo, en el 83 hubo una oleada muy positiva, toda la gente de mi edad, estábamos en la Universidad, había mucho trabajo político allí, estaba llena de organizaciones trabajando en eso, luego con ALFONSÍN, la democracia, era un ámbito de un optimismo fenomenal, luego de los años de la dictadura. Creo que hubo una segunda oleada, ya con temas más preocupantes y tal vez menos optimismo, que fue en la época del 2000-2001, cuando fue el famoso “Que se vayan todos”; y ahora, diría que, para mucha gente con mayor escepticismo, y sin embargo, desde abajo hay una tercera oleada que para mi tiene algo muy genuino y muy interesante, que es toda la actividad que surgió con la 125, del tema del campo, pero no sólo con la 125, sino con un enfoque, que nosotros llamamos multisectorial.
Inicialmente fue un sector que dijo basta, no se puede seguir así, ya esto no es una República, y nos llevaba a algo que estamos diciendo por estos días, que el problema de los impuestos es algo tan feroz en la Argentina que llega al 64 por ciento de los ingresos, se va en impuestos, entonces ALBERDI decía que no hemos cambiado más que de colonia, ahora somos colonos del Fisco Nacional, y antes éramos colonos del Fisco Español, pero finalmente seguimos siendo colonos …
Bueno, hubo un sector que dijo basta, esto no puede seguir así, y ahí empezó una ola de participación distinta, donde empiezan a decir “Ahora queremos poner límites a los Políticos, no es sólo elegirlos una vez y que sean unos Reyes y hagan lo que quieran, sino que no pueden hacer lo que quieran”. Tienen que respetar las instituciones, y ahí es donde la República empieza a ser una cosa viva, donde la gente participa, entonces República no es letra muerta, empieza a ser letra viva. Y eso a mí, me llena de optimismo …”.

P: Hablando de las instituciones, ¿Cree usted que están en peligro, con tantos ataques recibidos en los últimos tiempos, o por el contrario, esa tercera ola que usted menciona y que está allá abajo, va a alcanzar para poder frenar esos ataques …?
R: “Yo creo que las instituciones están destruidas, no es que las van a atacar, ya las destruyeron. La principal institución es la Justicia. En un país en donde no funciona bien la Justicia, poco se puede decir de lo demás poderes. Hay ataques y nuevos ataques, y esto es un proceso que viene desde hace mucho tiempo. Digamos que la Argentina es una democracia fallida. ¿Porqué es una democracia fallida?: Porque es un país que en el año 1986 tenía dos por ciento de pobres y hoy tenemos más del 30 por ciento de pobres, es decir, 15 veces más. Mientras que, por ejemplo Chile, nuestro vecino, bajó dos tercios la pobreza. Si es una democracia que multiplica por 15 la pobreza, evidentemente no funciona. Eso es una forma de mostrarlo. Pero no funciona la República, porque no hay una división de poderes concreta, no funciona bien la Justicia, es decir que hay que hacer un trabajo muy importante para cambiarlo”.

P: ¿Y cómo revertimos esto, Agustín?
R: “Nosotros tenemos una idea, ahora estamos lanzando un nuevo Proyecto que se llama “quieroelegir.com”, todos los oyentes, si lo desean, pueden ingresar a www.quieroelegir.com, y la idea es eliminar las listas sábanas. Y eso es un eje central de la reforma política, por lo siguiente: Es muy común decir que nosotros tenemos los Gobiernos que nos merecemos o que nosotros tenemos los Gobiernos que se nos parecen, y eso no es cierto. Lo que ocurre es que el sistema electoral es el filtro por el cual se eligen a las personas. Voy a poner un ejemplo: Si uno está en un Colegio, y elige al Abanderado, si lo elegimos por el mejor promedio, vamos a tener a 20 Profesores que han puesto notas a ese alumno, por las mejores características de inteligencia, creatividad, voluntad, montón de cosas positivas. Ahora, cambiemos el método electoral del Abanderado, y digamos, ahora vamos a elegir a la persona más votada por los alumnos, al más aplaudido. Las características del nuevo Abanderado, van a ser otras. Será más buen mozo, simpático, que tiene un gran charme, que habla bien con las chicas, es más generoso, no lo sé, pero es otro, aunque entonces, del mismo universo, de 500 alumnos o 1.000 alumnos de un Colegio, surgen dos personas muy distintas.
Lo mismo ocurre con el sistema electoral argentino. La lista sábana, hace que nuestros representantes, o los que se dicen nuestros representantes, en realidad tienen una sola característica que los une a todos: que es que son leales al Jefe, a la corporación política, al que los eligió, porque no los elige el ciudadano. En realidad, si yo les pregunto a los porteños quiénes son sus Legisladores, que hay 60, cuántos me pueden nombrar …”.

P: Los primeros tres, en el mejor de los casos …
R: “Sí, en el mejor de los casos. Con lo cual no son sus representantes, porque ni siquiera los conocen … Entonces, ¿A quién representan?: Representan a LILITA, a MAURICIO, a KIRCHNER, pero no representan a los ciudadanos. Si cambiamos el sistema electoral y empezamos a elegir por Comunas, y una persona por Comuna, o dos, o tres personas por Comunas, y a esos tres los conocemos. Y esos son nuestros representantes, con lo cual representan a nuestro lugar, a nuestra Comuna, sabemos donde viven, si se enriquecen o no, etcétera, etcétera, podemos controlarlos, podemos tocarle la puerta y decirle, por ejemplo que mejoren el problema del Riachuelo, y además, cambia completamente la lógica, porque ya no se elige por ideologías sino por lugares. Por ejemplo: las personas del Riachuelo, los que viven en la costa del Riachuelo, seguramente no les importa si uno es de izquierda o de derecha, lo que les importa es que limpien el Riachuelo …”.

P: ¿Cree usted que todo esto puede cambiar con el trabajo de la gente …?
R: “Soy muy optimista con la Argentina. Vengo de pasar un tiempo en el Líbano. Allí las cosas son mucho más complicadas, porque uno recorre la Argentina y habla con gente de los más diversos sectores y nos comunicamos perfectamente bien, la gran mayoría de la gente pensamos muy parecido, sacando los extremos que serán el uno o dos por ciento de la población, el resto, lo que queremos es que sea un país normal, donde haya trabajo, no haya pobreza, es ridícula la pobreza en la Argentina, si uno tuviera trabajo normal, es ridículo el hambre en la Argentina, un país que produce alimentos para 300 Millones de habitantes es un disparate. El informe de la UCA muestra Un Millón doscientos mil chicos con hambre. Esas cosas son disparatadas, y sin embargo venimos con los Planes Alimentarios Nacionales, desde el PAN de ALFONSÍN para acá, “El hambre más urgente …”, etcétera, etcétera, y le han pifiado a cual es el problema. El problema es que hay que empezar a hablar de trabajo, y cuando empezamos a hablar de trabajo empezamos a hablar de Empresa, tenemos que buscar las causas de la pobreza …”.

P: Digamos, Agustín, para ir terminando, que además de la página recientemente ofrecida, ustedes también tienen www.fororepublicano.com. ¿Quiere cerrar con un último comentario?
R: “Quisiera decirle a la gente que participen, donde quieran, que participen en Política, que se metan en los Partidos, pero que se metan allí con objetivos específicos, que es abrir a los Partidos políticos, obligarlos a tener internas. Las internas tienen que ser fundamentales para la democracia. Si hay listas sábanas, y encima no hay internas, entonces lo que nos gobierna es la corporación política, y no hay participación de la ciudadanía. La única forma de cambiarla es meterse en el PRO, en la Coalición Cívica, donde quieran, en el Peronismo, pero la gente buena es la que tiene que meterse en política, para airear el sistema”.

P: Muchas gracias por su importante aporte a nuestro Programa.
R: “Muchas gracias, Carlos”.

(*) Agustín Etchebarne es Director Ejecutivo de FORO REPUBLICANO

Fuente: http://www.libertadyprogresonline.org/2009/09/29/la-democracia-fallida-foro-republicano-en-enfoques-positivos/

La metamorfosis argentina y la incidencia de los Kirchner: otra dictadura en la Argentina

Por Francisco Montesano (*)

Los sociólogos definen el carácter de las dictadura como un gobierno sin participación de la ciudadanía, en la cual el poder se concentra en un solo individuo y establece la ausencia de división de poderes. Pero la realidad actual de este mundo globalizado permitiría hallar ciertas diferencias.
Si bien es cierto que las dictaduras mantienen una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que lo apoya, ignorando la existencia de la aprobación o desaprobación de sus gobernados, existen dos modos principales de encauzar el mando: por un golpe de estado perpetrado por una coalición cívico-militar (su soporte será el poder militar) o mediante un acto comicial (se mantiene por el aparente respeto a la Constitución).
Al contrario de lo que históricamente fue la “magistratura extraordinaria” en la Antigua Roma, donde el Senado -cuando se daba un estado de emergencia- entregaba al Emperador poderes absolutos sin que por ello quedase derogado el sistema político-jurídico vigente, hoy estas mismas potestades son ejercidas con arbitrario descaro.
En Roma, el dictador era considerado como quien se sacrificaba por su pueblo, y en oportunidades se le suponía un carácter sobrenatural por su poder militar y aura religiosa de “salvador”. En la actualidad, las dictaduras ejercen su poder totalitario sólo en beneficio propio y para el de sus rufianes de turno.
El oficialismo argentino, consiente de estas tradiciones, profesa una de las hoy denominadas “dictaduras constitucionales”, mal común en muchas naciones latinoamericanas que -solo en apariencia- respetan la Constitución. Aunque en realidad, el poder se concentra de manera absoluta en las manos de un solo hombre o matrimonio, que vigilan y fiscalizan al poder Legislativo y Judicial. Sea a través de la imposición de leyes parciales, presionando con su ya ilegítima mayoría parlamentaria, o el reformado y parcial Consejo de la Magistratura.
Los Kirchner imponen su autoritarismo por sobre toda lógica, ética o moral hasta ahora conocida. Recurren a la concentración de poder y -valiéndose de un partido político- intentaron imponer el culto a la personalidad, primero de él y ahora de ella.
Justifican su accionar político mediante una doctrina o modelo de nuevo país, por lo cual la oposición es el enemigo a derrotar y su objetivo final coincide con el de eliminar a los disidentes o todo lo que represente un impedimento para sus planes.
Buscan no solo contener, sino también anular las formas de pensamiento opuestas. En este escenario, la nueva Ley de Medios es solo un ejemplo, y el objetivo se asienta igualmente sobre el adoctrinamiento y la regeneración de las mentalidades de las clases populares. Estas son su base política.
Existe, en el aparato de las dictaduras constitucionales, un factor común: convertir al Estado en un dispositivo para controlar todas las actividades de la sociedad y dominar el espíritu social.
Debemos estar atentos frente al vendaval de mentiras, como el falso diálogo político y el huracán de leyes enviadas con urgencia al Congreso, ya que los Kirchner no especulan, actúan.
Hoy, como en la época de los Romanos, es frecuente que se apele a una situación extraordinaria para legitimar su duración, al estilo del venezolano Hugo Chávez Frías, en su permanente acoso y provocación en perjuicio de su vecino, Colombia.
La prepotencia e impunidad de Néstor Kirchner se hicieron más notorias cuando un periodista de Clarín le consultó por su millonario patrimonio y la pensión de casi 27 mil pesos mensuales que cobra. La respuesta del ex presidente fue: “A vos te mandó Clarín, te mando Magnetto”, como si la consulta fuera peor que recurrir al pecado original.
Cuando el mismo periodista preguntó si pensaba donar su pensión, el esposo de Cristina Fernández contestó: “Es un problema mío”, para rematar -a posteriori-: “No le pregunto a la Noble qué hace con sus recursos”.
A Don Nestor, lo incómodo de la situación le ha hecho olvidar que los particulares respondemos ante AFIP por nuestros recursos e ingresos, pero él -además- debe una explicación al País por su extraordinario enriquecimiento. Ya que dispuso y dispone de los recursos públicos o -lo que es lo mismo- de todos nosotros.
Encuestas de reconocidas consultoras informan que la imagen del Gobierno y de los esposos, cabeza del Ejecutivo Nacional, se acercan a su más bajo nivel. Ellos -seguramente- arriesgarán todo por remontar la pendiente, aumentando las situaciones inesperadas y conflictivas, que como todas sus recientes decisiones, provocan la desconfianza y el recelo de la oposición al igual que en la mayoría de la ciudadanía.

(*) Francisco Montesano es periodista. (26 de Octubre de 2009)

http://blogs.clarin.com/conflictos-y-dilemas/posts

http://nuevoencuentro.com/franciscomontesano/

Fuente: http://www.libertadyprogresonline.org/2009/10/27/otra-dictadura-en-argentina-2/

La disonancia cognitiva de David Frum

Por D.W. MacKenzie (*)

Artículo original en http://mises.org/daily/5323

David Frum acusó recientemente a los hayekianos modernos de no tener una respuesta política a la reciente crisis económica. De acuerdo con Frum, los keynesianos tienen las soluciones que quiere la gente, a saber: políticas activistas para restaurar la demanda y el empleo. Los hayekianos supuestamente claman contra el hombre de paja de la planificación central.
Hay dos problemas con el argumento de Frum. Primero, J.M. Keynes sí defendía la planificación central. Keynes era lo suficientemente listo como para evitar defender la micropkanificación de la industria moderna: inicialmente defendía una macroplanificación por parte de los banqueros centrales. Argumentaba originalmente que “el volumen actual de inversión no podría dejarse a salvo en manos privadas”. La solución original de Keynes para el ciclo económico era “¡no un tipo de interés más alto, sino un tipo de interés más bajo! Pues eso puede hacer que termine el llamado auge”. Quería que los banqueros centrales marcaran un rumbo en las depresiones caracterizadas por un gasto deficiente y los auges caracterizados por un optimismo excesivo, una situación que describía como un “cuasi-auge”.
En 1943, Keynes aceptó la propuesta de Abba Lerner de compensar los auges y declives mediante superávits y déficits fiscales, respectivamente. El consenso de posguerra entre keynesianos era que los banqueros centrales y legisladores podían utilizar la política fiscal y monetaria para un “ajuste fino de la economía”. Este tipo de planificación podría parecer menos ambicioso que la planificación centralizada al estilo soviético.
Sin embargo, Milton Friedman acabó con la idea de que las autoridades fiscales o monetarias puedan hacer un ajuste fino a la economía. La política fiscal y monetaria funciona, en el mejor de los casos, con demoras largas y variables. El hecho es que John McCain y Barack Obama estaban haciendo campaña durante la crisis de 2008. El plan de Obama de estímulo fiscal se implantó a mediados de 2009, cuando había empezado una débil recuperación. El plan de Obama solo podía haber tenido un impacto real en 2010, si es que la política de Lerner funciona realmente. ¿Puede Frum aportar evidencias estadísticas de una recuperación acelerada en 2010? ¿Realmente “el pueblo” ha conseguido lo que quería del estímulo fiscal o monetario?
Segundo y más importante, la crítica de Hayek de la planificación central sí es pertinente en el debate. Frum no entiende que los auges económicos son el producto de una descoordinación de planes a gran escala en “la economía”. Los bajos tipos de interés llevan a las empresas a planificar inversiones a largo plazo, dirigidas a satisfacer el consumo a más largo plazo. Los bajos tipos de interés llevan a la gente en su casa a aumentar el gasto en consumo a corto plazo, a costa del ahorro y el gasto en consumo a plazo más largo. Estos planes de empresas y hogares son evidentemente inconsistentes.
Frum sí dice algo políticamente legítimo. La mayoría de los estadounidenses se sienten preocupados por el desempleo real y potencial y muchos han dirigido su vista a los políticos en busca de soluciones. Lo que Frum no comprende es que la planificación macro centralizada keynesiana por parte de los políticos de la que es partidario dificulta seriamente la planificación hayekiana descentralizada de las empresas, de la que también es explícitamente partidario.
Keynes mantenía una visión internamente coherente del capitalismo. Creía que las empresas y familias siempre hacían que se cruzaran de todas formas sus señales. Por tanto la afirmación de Hayek de que la macroplanificación exacerbaba los ciclos económicos parecería ser una conclusión irrelevante para Keynes. Frum apoya simultáneamente el orden espontáneo hayekiano y la macroplanificación keynesiana. Así, ha malinterpretado a Hayek y a Keynes. La planificación de la economía privada no puede a la vez tender hacia una mayor coordinación como la concebía Hayek y ser asimismo inherentemente propensa a periodos de descoordinación de planes a gran escala como esperaba Keynes.
Frum escribe que las objeciones a Keynes “en su mayor parte tienen que ver con el largo plazo que él desdeñaba”. ¿Se refiere a las crecientes preocupaciones sobre la deuda a largo plazo? Tal vez, y la carga de la deuda es una preocupación real. Sin embargo, la capacidad de ocuparse de las deudas a largo plazo depende de volver a métodos eficientes de microplanificación en el sector privado, no a una macroplanificación efectiva por parte de políticos o autoridades centrales no elegidas.
Frum no interpreta la aproximación hayekiana como una “política” o solución viable al descontento por las condiciones económicas. Sin embargo, las políticas empresariales hacia la expansión industrial y la captura de una porción del mercado, aunque dirigidas al beneficio privado, sí proveen bienes y buenas oportunidades de empleo a la gente y esta aproximación sí funciona, siempre que los cargos públicos adopten políticas de laissez faire. La insistencia de Frum en que los hayekianos no tienen respuestas a la crisis reciente simplemente desvía la atención de las soluciones eficaces: las que se ocupan de las causas profundas de los ciclos económicos.

(*) D. W. MacKenzie enseña economía en la Ohio Northern University.

Fuente: http://mises.org/Community/blogs/euribe/archive/2011/05/30/la-disonancia-cognitiva-de-david-frum.aspx

El efecto Bin Laden

Por Alberto Benegas Lynch (h) (*)

Hay tres puntos que quiero hacer en esta columna que estimo son de una gran importancia para la supervivencia de la sociedad abierta, pero antes es necesario destacar que es perfectamente comprensible la indignación y el repudio más completo a los actos salvajes de Al-Qaeda y de toda manifestación de terrorismo puesto que siempre se trata de actos de una crueldad, una cobardía y una alevosía de una magnitud para la que no alcanzan las palabras de ninguna lengua para describirlas. Son indescriptibles los padecimientos de familiares y amigos de las víctimas y es generalizado el rechazo más acabado y frontal de toda persona con un mínimo de sentido común frente a las atrocidades monumentales que cometen los criminales del terrorismo.
El espanto y la tragedia de los atentados asesinos a las Torres Gemelas quedarán inscriptos en la memoria de toda persona de bien como una de las calamidades perpetradas por seres con aspecto de humanos pero que son las más fulminantes, estremecedores y repugnantes de la historia.

Pero toda esta barbarie embrutecedora no permite que las fuerzas del orden y el derecho actúen sin brújula y en ausencia de los principios civilizados que caracterizan a quienes operan bajo el signo de la razón y la justicia. De allí es que brevemente se plantean los tres capítulos que siguen.

Primero: La liquidación de Bin-Laden y la ubicación de Saddam Hussein fueron dos operaciones comando, la primera por el grupo de elite SEAL (unidad 6) y el segundo por el denominado DELTA. Este es uno de los argumentos que reafirman la inutilidad del despliegue de 150.000 soldados entre Irak y Afganistán como enfáticamente apuntó en el Congreso, el 4 del corriente, Ron Paul. En el primer caso se trató de una monumental patraña de G. W. Bush en apoyo a la figura inaceptable de la “invasión preventiva” contra un país que no tenía ninguna relación con Al-Qaeda y, en el segundo, veintitrés departamentos de inteligencia son más que suficientes para dar caza a los responsables de la masacre del 11 de septiembre de 2001 sin necesidad del despliegue de marras ni de la consiguiente hemorragia de vidas y recursos ni de los horripilantes “daños colaterales”.

Ya he escrito suficientes veces como para no volver sobre los fiascos de todas las guerras en las que estuvieron envueltos los Estados Unidos y de la expresa preocupación por estos menesteres declarados una y otra vez por los Padres Fundadores y sus continuadores en ese gran país, desde George Washington en adelante sobre los que reiteradamente he recogido citas aleccionadoras y de una claridad meridiana en cuanto a los graves inconvenientes de intervenir militarmente en otras regiones.

Solo subrayo que es hora de que retiren todos sus soldados y desmantelar las 700 bases militares en 122 naciones del mundo, lo cual es en gran medida responsable de los gastos monumentales, el déficit colosal y el endeudamiento astronómico, además de los ataques realizados contra las libertades individuales tal como la detención sin el debido proceso, las escuchas telefónicas, la intromisión en el secreto bancario y otro dislates presentes en la aberrante Patriot Act y equivalentes que están comprometiendo severamente el futuro de Estados Unidos como baluarte de la libertad (a lo que naturalmente hay que agregar el entusiasmo y la convicción con que Obama está desarticulando la economía y las libertades estadounidenses). Aunque lo he citado antes al Presidente John Quincy Adams, es oportuno hacerlo una vez más para ilustrar el punto: “América [del Norte] no va al extranjero en busca de monstruos para destruir. Desea la libertad y la independencia para todos. Es el campeón solamente de las suyas. Recomienda esa causa general por el contenido de su voz y por la simpatía benigna de su ejemplo. Sabe bien que alistándose bajo otras banderas que no son la suya, aún tratándose de la causa de la libertad extranjera, se involucrará más allá de la posibilidad de salir de problemas, en todas las guerras de intrigas e intereses, de la codicia individual, de la envida y de ambición que asume y usurpa los ideales de libertad. Podrá ser la directriz del mundo pero no será más la directriz de su propio espíritu”.

Segundo: La muerte de Bin-Laden con un tiro en la cara y otro en el pecho en el tercer piso de su amplio reducto-guarida, se produjo debido a que el oficial a cargo de esta parte de la “operación Gerónimo” entendió que los movimientos del criminal en cuestión se dirigían a alcanzar un arma. Esta información luego fue modificada con otra narrativa para explicar que el asesino serial de marras estaba desarmado (se encontró en ese piso una metralleta A K-47 y una pistola 9 mm. de fabricación rusa) pero que, de todos modos, la tensión, la premura y los graves riesgos de la operación no permitían la posibilidad de un contraataque. Se abre aquí un debate con aristas complicadas dado el estado de guerra con Al-Qaeda en el que el líder se declaró culpable, por más que se diga que una guerra solo puede ser contra una nación. Si la situación hubiera sido otra, habría que haberlo detenido para su juzgamiento como se hizo con Saddam Hussein, los nazis y otros conocidos crápulas. El asunto que ahora nos ocupa recuerda la cacería del Che Guevara por los uniformados bolivianos ya que en ambas situaciones los jefes estaban en acción bélica cotidiana.

En el caso que ahora nos ocupa, la operación consumió 38 minutos desde que aterrizaron los helicópteros hasta que se destruyó uno de ellos debido a imperfecciones técnicas y se emprendió la retirada y fue ejecutada por 24 personas y el manejo de un perro que cuesta 75.000 dólares por el entrenamiento que requiere. Dicho sea al pasar, debido al lugar donde fue encontrado el fugitivo, resulta evidente para toda mente medianamente atenta que agentes del gobierno pakistaní (se especula que fue la cúpula del Servicio de Seguridad, ISI) cubrían las espaldas del que competía por ser el mayor asesino de todos los tiempos y, simultáneamente, ese gobierno recibe tres mil millones de dólares anuales de la Tesorería de Estados Unidos (léase, los contribuyentes) desde el extermino masivo de 2001 con lo que, hasta el momento, aquél aparato estatal acumula la friolera de veinte y siete mil millones extraídos coactivamente de los bolsillos estadounidenses. Por último en este capítulo, cabe señalar que una de las tres mujeres de Bin-Laden, Amal Ahemed Abdullfattah, declaró que hace seis años estaba enclaustrada en el escondite en el que la encontraron, sin posibilidad siquiera de cambiar de piso.

Tercero: Miembros de la administración del último Bush como los neoconservadores Donald Rumsfeld, Dick Cheney, Karl Rove, Paul Wilfowitz y sus asociados pretenden difundir la peregrina idea de que el haber dado con Bin-Laden fue merced a los procedimientos de tortura establecidos por ese gobierno, cuando en verdad, tal como ha declarado la Presidente del Service Intelligence Committee del Senado, Dianne Feinstein, las informaciones y las correspondientes tareas de inteligencia se obtuvieron de muy diversas fuentes, principalmente de civiles en Pakistán y Afganistán y, tal como surgió posteriormente, de uno de los mensajeros clave de Bin-Laden (cuyo nombre de guerra es Abu Ahmed al Kuwaiti, más conocido como KSM) quien fue delatado por el prisionero Hassan Ghul que no declaró bajo tormento alguno y que los datos proporcionados en la tremebunda Guantánamo no sirvieron de nada. El ex candidato presidencial, el Senador John McCain, también señaló públicamente (declaración reproducida en Fox News) que la información obtenida para dar con el paradero del jefe y fundador de la red Al-Qaeda no se obtuvo por medio de tortura de ninguna índole.

De todos modos, aunque esto no hubiera sido así como lo deslizó León Panetta y se hubieran contradicho valores y tradiciones básicas de Estados Unidos (y de todo lo propiamente humano), dando un pésimo ejemplo al mundo haciendo uso de facultades que reciente legislación corrupta autoriza (originada en el célebre memorando de John Yoo), es de gran relevancia detenerse a enfatizar que la tortura siempre es inaceptable si la sociedad libre rechaza los procedimientos de los terroristas, de lo contrario los convertiría a su vez en terroristas y degrada a supuestos defensores de la libertad. El fin no justifica los medios. Cesar Beccaria -el precursor del derecho penal- ha escrito en su obra De los delitos y las penas que “Un hombre no puede ser llamado reo antes de la sentencia de un juez […] ¿Qué derecho sino el de la fuerza será el que dé potestad del juez para imponer pena a un ciudadano mientras se duda si es reo o inocente? No es nuevo este dilema: o el delito es cierto o es incierto; si es cierto, no le conviene otra pena que la establecida por las leyes y son inútiles los tormentos porque es inútil la confesión del reo; si es incierto, no se debe atormentar a un inocente, porque tal es, según las leyes, un hombre cuyos delitos no están probados […] Éste es el medio seguro de absolver a los robustos malvados y condenar a los flacos inocentes. […E]l riesgo de atormentar un solo inocente debe valuarse tanto más cuanta es mayor la probabilidad de circunstancias iguales de que un hombre las haya más bien respetado que despreciado […] Este abuso no se debería tolerar en el siglo xviii [y mucho menos en el xxi]”. Además, apunta Beccaria que las confesiones realizadas como consecuencia de tormentos no son confiables tal como lo revelan los llamados detectores de mentiras.

Este punto de la tortura es crucial, precisamente, para la adecuada defensa de las normas civilizadas. La sociedad libre se basa en parámetros morales que si no se mantienen a rajatabla se desploma su sustento con lo que se pierde la esperanza de mantener la civilización. Incluso vamos al ejemplo extremo e inexistente: no se justifica la tortura si alguien confesara que es el autor de haber colocado una bomba que hará estallar al planeta y se niega a informar el lugar en que está ubicada. Si se sigue aquello de “a confesión de parte, relevo de prueba” habrá que penalizar al delincuente pero los abusos físicos están reñidos con las normas elementales del derecho y la dignidad de la condición humana. No puede razonablemente mantenerse que como los terroristas exterminan a diestra y siniestra, una vez apresados se los puede cortar en rebanadas. Michael Ignatieff en su “Evil under Interrogation: Is Torture ever Permissible?” publicado en el Financial Times sostiene que “La democracia liberal se opone a la tortura porque se opone a cualquier uso ilimitado de la autoridad pública contra seres humanos y la tortura es la más ilimitada, la forma más desenfrenada de poder que una persona puede ejercer contra otra” y sugiere que para evitar discusiones estériles respecto de casos concretos se filme el interrogatorio al efecto de dejar testimonio de los procedimientos empleados (entre otras cosas, para que la gente juzgue el método del simulacro de asfixia en el agua que algunos distraídos mantienen que no se trata de tortura).

Si se entrara por la variante utilitarista de sopesar el mal realizado a unos pocos frente al bien de salvar muchas más vidas, estaríamos echando por la borda lo que tan bien ha marcado Robert Nozick en cuanto a que ninguna persona debe ser utilizada como medio para los fines de otros puesto que el derecho no se balancea con criterios utilitarios y que si se toma seriamente tiene un valor en si mismo. De lo contrario, se preparan las bases para incursionar en situaciones límite en la que se sugiere la exterminación de personas de avanzada edad para beneficio de las mayorías más jóvenes y así sucesivamente. En adición a esto debe considerarse que la tortura no solo es degradante para el torturado sino que, como queda dicho, degrada al torturador que no solo involucra al que la ejecutó materialmente sino a todos los que la aceptaron, con lo que se los tiñe con el manto de abusadores que caracteriza al terrorista tal como explica el sesudo editorial en The Economist titulado “Terrorism and Civil Liberties: Is Torture ever Justified?”.

Coda: Estos tres puntos apuntan a contribuir con algo de luz en el debate acuciante de nuestra época y aluden a los métodos más efectivos para combatir al peor de los males de este turbulento tiempo en que nos ha tocado vivir, siempre alejados de la venganza y de los repugnantes métodos de los encapuchados que se conocen como terroristas que tanto estupor y sangre desparrama en donde pone sus sucias manos como es el caso del abominable Bin-Laden (desgraciadamente ex socio, entrenado y financiado por el gobierno de Estados Unidos en sus escaramuzas con Rusia). Es de desear que “el efecto Bin-Laden” no modifique los parámetros de decencia y cordura para derrotar la espeluznante metodología de aquellos canallas superlativos. Como una nota marginal digo que, aunque tarde o temprano es probable que la fotografía del monstruo muerto se filtre (Wikileaks ya ha anunciado algunas documentaciones, además de las ya conocidas y difundidas tres fotos de sus secuaces abatidos y las cinco filmaciones sin sonido secuestradas en la acción que hizo públicas la CIA), estoy de acuerdo en que oficialmente no se exhiba puesto que nada se gana y mucho se pierde con una imagen de un sujeto desfigurado, comparto, eso si, la sugerencia de la congresista Michele Bachmann en cuanto a la imperiosa necesidad de mostrar públicamente la documentación sobre la identidad con el peritaje del ADN.

Cierro este artículo al consignar que, la semana pasada, en el primer debate presidencial para 2012, en Greenville (South Carolina), en el inmenso Peace Center Hall, deslumbró Ron Paul por la consistencia, claridad y contundencia de sus respuestas frente a las más variadas preguntas de los cuatro periodistas presentes y, nuevamente, demostró su notable conocimiento y adhesión a la mejor tradición estadounidense inserta en los preceptos de los Padres Fundadores (incluyendo su vehemente rechazo a todo tipo de tortura). Dada la decadencia que desafortunadamente viene padeciendo Estados Unidos -el país en donde se produjo la revolución más extraordinaria en lo que va de la historia de la humanidad- no se sabe si el Dr. Paul ganará las elecciones presidenciales del año próximo, ni siquiera si saldrá victorioso en las primarias de su propio partido republicano, pero, de todos modos, inyecta renovada fuerza a las reservas morales existentes, corre el eje de los temarios y constituye un lujo extraordinario para esa nación y para el mundo libre el solo hecho de que participe en los debates para ocupar la Casa Blanca. Como he puntualizado en muy diversos medios, incluyendo en el que ahora escribo estas líneas, aunque en mi caso sea una rareza debido a la desconfianza que mantengo por los políticos, sostengo que el pensamiento del congresista tejano no puede estar más compenetrado de la saludable y rica corriente del liberalismo clásico en sus vertientes ética, filosófica, jurídica y económica. “La vida es corta pero la podemos hacer muy ancha” si cada uno de nosotros ponemos el granito de arena correspondiente para preservar el respeto recíproco, así, entre otras cosas, los riesgos de éxito de abortos de la naturaleza como los Bin-Laden disminuirán y la vida tendrá otro color.

(*) El Dr. Alberto Benegas Lynch (h) es Presidente del Consejo Académico LyP.
Fuente: http://www.libertadyprogresonline.org/2011/05/31/el-efecto-bin-laden/

Antropófagos del robo en poblado y en banda

Por el Lic Gustavo Adolfo Bunse

El poder político es un gran burdel… de esos que no disimulan su existencia.
De esos que tienen un cartel luminoso que lo dice en su frontispicio.

Por si algún distraído todavía no pudo advertirlo.
Parece pues, escandalosamente fácil … verlo ahora :

La distribución discrecional de los fondos del Estado, desde las entrañas mismas de las arcas de la Nación, tienen prioritario destino en ciertos individuos selectos, en ciertos “grupos especiales” y en ciertos cajeros de saco y corbata, todos ellos organizados desde el pináculo del poder, para perpetrar orondamente la rapiña progresiva y sistemática de los dineros públicos.

Individuos, grupos y sectores, designados, cada uno de ellos, con una especialidad perfectamente pre verificada y demostrada en las artes del latrocinio y del saqueo cuasi - profesional.

En ese fotograma lastimoso… es natural ver que, estas bandas del desaforado y continuo despojo nacional, oh sorpresa…. se autodestruyen, precisamente por su terrible antropofagia desfalcadora y carterista.

En efecto : Se empiezan a robar entre ellos… y a disputarse - como lo hacen los buitres frente a la carroña - los restos de cualquier descarrilamiento financiero ocurrido en medio del escamoteo.

Tal como una fauna congénitamente caníbal,… no pueden resistir la tentación de traicionarse mutuamente… y de hacer descuidismo salvaje entre sus propios miembros. Son antropófagos del robo en poblado y en banda.

Y así fue que cayó el parricida. Parricida y rapiñero.

Hijo de padres a los que se ocupó de asesinar en forma siniestra y de una madre “nueva” que le fue impuesta ad – hoc… por aquel primer mandatario ya desaparecido… en un acto mucho más amplio, en el que, “urbi et orbi”… nos pidió a todos los argentinos que también aceptemos tomarla como nuestra madre putativa.

Y esa banda fraudulenta… integrada así… por la madre apologista de la masacre de las Torres Gemelas y por este parricida estafador, fue completada, para su perfeccionamiento, por la embolsadora de dinero en los baños del Nación.

Un grupete ideal… para configurar la asociación ilícita calificada más distinguida… moviéndose al socaire de los derechos humanos y protegida además, especialmente, desde varios Ministerios.... que debía recaudar “retornos” para el Ministerio de Desarrollo Social dirigido por la hermana del difunto… precisamente el arquitecto que armó todas estas bandas.

Dieciséis lotes inmensos, once camionetas 4 x 4, siete vehículos de alta gama, casas, lanchas avioncitos como los de los hermanos Juliá (ya olvidados) y un piélago de bienes inmuebles… todos saqueados de un modo absolutamente impune al amparo de la “política del plan asistencia habitacional” a las villas de emergencia… son sólo una parte de los impuestos que todos estamos pagando.

Vulgares ladrones a cielo abierto… prohijados por ella y su gabinete, los que ahora ... raramente… sorprendidos en medio del latrocinio, enmudecen de una manera tan cómplice y evidente… que los deja incursos en la trama del mismo acto de pillaje, con todas sus huellas digitales puestas en las manijas del botín.

Tibias letanías se oyen… de una oposición que no está dispuesta a promover ni siquiera el principio del terrible escándalo que correspondería.

Estamos atrapados.

Nadie puede ser tachado de escéptico ni de prejuicioso si camina, en este raro país, con mil prevenciones, luego de haber transitado una vida seudo democrática repleta de traiciones y mentiras perpetradas por la misma dirigencia política.

No es en absoluto una paranoia suponer, cada mañana, que lo normal ha de ser que intenten engañarnos una y otra vez…

Que nos mentirán en forma burlona y que, simultáneamente, se han de postular para que, obligada a votar, toda la ciudadanía convalide la única oferta electoral disponible en la que cuelgan como murciélagos todos ellos.

La sensación de un engaño burdo, ya es certeza.

Y no sólo ya por ver a este gobierno enmascarado en el humo de la hipocresía, sino por constatar en modo palmario… que hay un Poder Legislativo corrompido hasta los tuétanos… e impune de toda impunidad, como “pintado al óleo”.

Sometido también con la misma “caja”, a cambio de dejar que todo se haga por decretos de necesidad y urgencia… ó por disposición, conferida en bandeja, con unos superpoderes napoleónicos que se siguen prorrogando “ad infinitum”.

No hay democracia sin partidos… y no hay partidos sin honestidad.
Y así … no hay Estado.

Por bastante menos que este rampante y escandaloso “road show” del latrocinio oficial, en el país menos normal, cualquier mandatario involucrado debe asistir a la fulminación inmediata de su estabilidad política.

Y debe huir, antes bien, por carecer del sustento político elemental.

Debe escapar por el pronto, tratando de esquivar el conflicto sobre la hora próxima, … aún cuando pueda exhibir claro… un origen democrático de representatividad legítima.

Acá no.
Acá… aunque será muy difícil tapar esta defraudación prohijada desde Olivos… aún con el silencio de los sátrapas, pues como la oposición es una caterva de inútiles asociados con algas humanas… nadie hace un reverendo bledo acerca de ese escándalo.

Acá, como siempre ha venido ocurriendo… todos los escándalos oficiales, en su concepción ingénita, tratan de ser tapados con ramas por cualquier funcionario… con las distracciones, las desmentidas, las amenazas, las presiones y los falsos testimonios desde el propio atril de su cargo.

Y siguen haciendo silencio,… pese a que la mancha de aceite poluído caiga por las escalinatas de la casa rosada.

Sigue viéndose un desdén sarcástico, como la práctica habitual… frente a lo que consideran, sin ninguna duda, un pueblo de ovejas.

Y en este contexto de impotencia, ninguno de los poderes se salva de integrar una comparsa prostituida.

También, obviamente el poder judicial, que luce, con muy honrosas excepciones, hierático, mudo y vendido ante cualquier estímulo del ejecutivo. Y esta causa : no irá a parar a las manos de Espartaco ?

Un poder veleta… castigador implacable sólo de los punguistas y de los ladrones de gallinas, pero raramente magnánimo y munificente con los criminales de alto vuelo, especialmente si algo tienen que ver esta dirigencia.

No puede haber Estado, en suma, cuando la jefatura de ese Estado se lo ha propuesto deliberadamente.
El Estado son las instituciones de la República.

Pero el poder ejecutivo, que debe velar por ellas, es justamente el peor mentiroso, errático, inoperante y enfermo de demagogia.

Todos los miembros del burdel operan desde adentro y desde afuera como unos perfectos propiciadores del anarquismo. Actúan como arquitectos de la implosión social como si estuvieran empeñados, día y noche, en descubrir algún daño nuevo que pueda infligirse a las instituciones de la República.

Casi todo es una burla perfecta, una puñalada a la ilusión y una danza de máscaras que van cayendo de a una …

… y que convierten las escenas en la más increíble paradoja social, que consagra el mérito a la manufactura del mal.

Se supone que hay aquí muy pocas cosas que puedan ocurrir que nos salven de la anomia terrible que transitamos. Del andrajo moral que campea.

Y del individualismo tan alevoso en el que se ha embarcado toda nuestra sociedad en su loca huída hacia adelante.
O peor que eso, en su desdén, en su indolencia, en su resignación.

Y hay mucho de irresponsabilidad conciente, en ese “sálvese quien pueda” que nos deja una sordina fotográfica cada día, con idénticas imágenes y con discursos repetidos, … de una ética rara… sin sentido alguno en el discernimiento entre el bien y el mal.

Ser incrédulo y sospechar, es pues, un imperativo para la gente.
Un deber cívico.

Hay que pensar mal, en suma, de esta casta maligna… por cuanto es la mejor manera de defenderse contra este tipo de abortos de la naturaleza como el que protagoniza hoy el parricida rapiñero.

Contra el acostumbramiento resignado.

Contra la increíble mansedumbre civil, frente al interminable desfalco que se nos ofrece hoy, impúdicamente, como paisaje cotidiano y habitual, desde el pináculo del poder.

Desde cada cartera ministerial, desde cada Secretaría de Estado, desde cada Organización no Gubernamental, sedes espeluznantes todas ellas, de los habitáculos de nuestra enorme cáfila de antropófagos del robo en poblado y en banda.

Lic Gustavo Adolfo Bunse
31 de Mayo de 2011
gabunse@yahoo.com.ar

Ética de la argumentación y libertad: una guía breve

Por Stephan Kinsella (*)

Artículo original en: http://mises.org/daily/5322.

El Profesor Hans-Hermann Hoppe apareció en la escena austrolibertaria a finales de la década de 1980, cuando se mudó a Estados Unidos para estudiar y trabajar con su mentor Murray Rothbard. Desde su llegada, el Profesor Hoppe ha producido una corriente continua de contribuciones pioneras a la teoría económica y libertaria. Una contribución clave del Profesor Hoppe es su provocativa defensa de la “ética de la argumentación” de los derechos libertarios.
Al preparar la escena, Hoppe observa primero lo que le falta al argumento habitual de los derechos naturales:
Ha habido una discrepancia común respecto de la postura de los derechos naturales, incluso por parte de lectores simpatizantes, en que el concepto de naturaleza humana es “demasiado difuso y variado como para ofrecer una serie concreta de contenidos de derecho natural”. Además, su descripción de la racionalidad es igualmente ambigua en que no parece distinguir entre el papel de la razón a la hora de establecer leyes empíricas de la naturaleza por un lado y leyes normativas de la conducta humana por el otro. (The Economics and Ethics of Private Property [EEPP], p. 313; también A Theory of Socialism and Capitalism [TSC], p. 156n118).
La solución de Hoppe es centrarse en la naturaleza de la argumentación en lugar de en la acción en general:
La aproximación praxeológica resuelve este problema reconociendo que no es el más amplio concepto de la naturaleza humana sino el más estrecho de los intercambios proposicionales y la argumentación el que debe servir como punto de partida para deducir una ética. (EEPP, p. 345).
Aquí nos dirige a la obra de su director de tesis doctoral, el famoso filósofo europeo Jürgen Habermas, y a su colega filósofo alemán Karl-Otto Apel, que había desarrollado una teoría de “ética del discurso” o “ética de la argumentación”. Como explica Hoppe esta aproximación básica:
Cualquier afirmación de verdad conectada con cualquier proposición que sea cierta, objetiva o válida (aquí, todos los términos se usan como sinónimos) es y debe ser plantada en el curso de una argumentación. Como no puede discutirse que sea así (uno no puede comunicarse y argumentar que no puede comunicarse y argumentar) y como debe asumirse que todos saben qué significa afirmar que algo es verdad (no puede denegarse esta afirmación sin afirmar que su negación es cierta), este mismo hecho ha sido calificado apropiadamente “el a priori de la comunicación y la argumentación” (EEPP, p. 314).
Es decir, hay ciertas normas presupuestas por la misma actividad de argumentar. Apel y Habermas continúan argumentando que la ética presupuesta como legítima por el discurso como tal justifica la serie habitual de políticas de socialismo suave. Pero Hoppe, aunque reconoce el valor de la aproximación básica, rechaza su aplicación de esta teoría y conclusiones socialistas. En su lugar, Hoppe toma lo que es valioso en la aproximación de Apel-Habermas y lo mezcla con las ideas de Mises y Rothbard para ofrecer un giro hacia una ética del discurso praxeológico sobre la defensa habitual de los derechos de la ley natural.
En esencia, la opinión de Hoppe es que la argumentación, o el discurso, es por naturaleza una forma de interactuar libre de conflictos, que requiere el control individual de los recursos escasos. En un discurso genuino, las partes tratan de persuadir a las otras por la fuerza de sus argumentos, no por fuerza real:
La argumentación es una forma de interactuar libre de conflictos. No en el sentido de que haya siempre acuerdo en las cosas dichas, sino en el sentido de que mientras la discusión está en progreso es siempre posible estar de acuerdo en el hecho de que hay desacuerdo acerca de la validez de lo dicho. Y esto no es sino decir que debe presuponerse un mutuo reconocimiento del control exclusivo de cada persona de su propio cuerpo, ya que hay una argumentación (advirtamos de nuevo que es imposible negar esto y afirmar que esta negación es verdad sin tener que admitir implícitamente su verdad) (TSC, p. 158).
Así que la argumentación presupone la autopropiedad. Luego Hoppe demuestra que la argumentación también presupone el derecho a poseer recursos escasos por ocupación. El idea básica es que el cuerpo es “el prototipo de un bien escaso para cuyo uso tienen que haberse establecido de alguna forma derechos de propiedad, es decir, derechos de propiedad exclusiva, con el fin de evitar conflictos” (TSC, p. 19). Como explica Hoppe:
La compatibilidad de este principio con el de no agresión puede demostrarse por medio de un argumento a contrario. Primero, debe advertirse que si nadie tiene el derecho a adquirir y controlar nada excepto su propio cuerpo (…) entonces todos dejaríamos de existir y el problema de la justificación de las declaraciones normativas (…) simplemente no existiría. La existencia de este problema solo es posible porque estamos vivos y nuestra existencia se debe al hecho de no aceptamos, ni podemos aceptar, una norma que prohíba la propiedad en otros bienes escasos cercanos y adicionales al propio cuerpo físico. De ahí que deba suponerse la existencia del derecho a adquirir dichos bienes (TSC, p. 161).
Hoppe continúa demostrando, siguiendo la lógica de Rotbard,[1] que la única regla de propiedad que es compatible con la autopropiedad y los presupuestos del discurso es la regla lockeana de la apropiación original (TSC, pp. 160-169). En su reseña del libro Man, Economy, and Liberty: Essays in Honor of Murray N. Rothbard (Walter Block and Llewellyn H.Rockwell, Jr., eds., Mises Institute, 1988), Hoppe resume concisamente su aproximación de la ética de la argumentación (elaborada con mayor detalle en su propio capítulo del volumen) como sigue:
al implicarse en discusiones acerca de los criterios del bienestar que pueden acabar o no en un acuerdo y en realidad llegar a un mero acuerdo sobre el hecho de que hay continuos desacuerdos (como en cualquier empresa intelectual) un actor demuestra invariablemente una preferencia concreta por la regla de la adquisición de la propiedad por primer uso como el criterio definitivo de bienestar: sin ella, nadie podría actuar independientemente ni decir nada en ningún momento, y nadie más podría actuar independientemente al mismo tiempo y aceptar o rechazar independientemente lo que haya sido dicho o propuesto inicialmente. Es el reconocimiento del principio de ocupación el que hace posibles las investigaciones intelectuales, es decir, la evaluación independiente de proposiciones y afirmaciones de verdad. Y en virtud de ser un “intelectual”, uno demuestra la validez del principio de ocupación como el criterio racional definitivo del bienestar. (énfasis añadido)
Hoppe asimismo atribuye a Rothbard el reconocimiento, en un breve párrafo, de las ideas que Hoppe construyó posteriormente más sistemáticamente:
Esta defensa de la propiedad privada es esencialmente también la de Rothbard. A pesar de su lealtad a la tradición de los derechos naturales, Rothbard, en el que considero su argumento más importante en defensa de la ética de la propiedad privada, no solo elige esencialmente el mismo punto de partida (argumentación) sino asimismo da justificación por medio de un razonamiento a priori casi idéntico al que acabamos de desarrollar. Para probarlo no puedo hacer nada mejor que citarle: “Ahora, cualquier persona que participe en cualquier tipo de discusión, incluyendo una sobre valores, está, por el mero hecho de participar, vivo y afirmando vivir. Pues si realmente se opusiera a la vida no tendría sentido que continuara vivo. Por tanto, el supuesto oponente a la vida está realmente afirmándola en el mismo proceso de discusión y por tanto la presentación y promoción de la propia vida adopta el rango de un axioma incontestable” (EEPP, p. 321-322, citando a Rothbard, The Ethics of Liberty, p. 32)
No es sorprendente que cuando apareció la ética de la argumentación de Hoppe a finales de la década de 1980, por ejemplo en un simposio en Liberty y otras publicaciones,[2] Rothbard estuviera entusiasmado con esta nueva aproximación:
En un deslumbrante avance para la filosofía política general y para el libertarismo en particular, se las ha arreglado para trascender a la famosa dicotomía del ser/deber ser, hecho/valor, que ha plagado la filosofía desde los tiempos de los escolásticos y que ha llevado al libertarismo moderno a un tedioso punto muerto. No sólo eso: Hans Hoppe se las ha arreglado para establecer la defensa de los derechos anarcocapitalistas lockeanos de una forma radical sin precedentes, que hace que en comparación mi propia postura de ley y derechos naturales parezca casi cobarde.[3]
Tentadoramente, Rothbard concluye su artículo:
Un futuro programa de investigación para Hoppe y otros filósofos libertarios sería (a) ver hasta dónde puede extenderse esta axiomática en otras esferas de la ética o (b) ver si podría integrarse y cómo esta axiomática en la postura iusnaturalista estándar. Estas cuestiones ofrecen fascinantes oportunidades filosóficas. Hoppe ha levantado al movimiento estadounidense de décadas de debate estéril y punto muerto y nos ofrece una vía para el futuro desarrollo de la disciplina libertaria.
Desde la aparición de la innovadora teoría de los derechos de Hoppe, ésta ha obtenido continuamente más atención y partidarios (y controversias). Yo basé mi propia teoría relacionada de los “actos propios” en la obra de Hoppe empezando en 1991 (ver, por ejemplo, “Punishment and Proportionality: The Estoppel Approach”, 1996) y acabando escribiendo un análisis detallado de teorías relacionadas en “New Rationalist Directions in Libertarian Rights Theory” (1996). Entretanto ha aparecido más material a partir de la monumental teoría de los derechos de Hoppe, tanta que me tienta recogerla para una “antología de la ética de la argumentación”.
A causa de la logística, los derechos de autor y otros asuntos, aún no he acabado este proyecto, pero como la mayoría de estas obras está en línea, pensé que tendría sentido dar un esqueleto de esquema, con enlaces cuando los haya, de un libro así. Está a continuación.[4] La ética de la argumentación de Hoppe y otras obras económicas, filosóficas y políticas académicas se explicarán en mi próximo curso en la Academia Mises, The Social Theory of Hoppe.

Ética del discurso y libertad: Esqueleto de un libro
Parte uno: Visión general
Introducción: “"New Rationalist Directions in Libertarian Rights Theory”, por Stephan Kinsella.
“Ética del discurso” (Wikipedia – también en inglés).
Parte dos: Ética de la argumentación de Hoppe
Precursores de Hoppe: “Is the Ethics of the Ideal Communication Community a Utopia? On the Relationship between Ethics, Utopia, and the Critique of Utopia”, por Karl-Otto Apel.
“From the Economics of Laissez Faire to the Ethics of Libertarianism”, por Hans-Hermann Hoppe.
“The Justice of Economic Efficiency”, por Hoppe.
“On the Ultimate Justification of the Ethics of Private Property”, por Hoppe.
“Appendix: Four Critical Replies”, por Hoppe.
Parte tres: Comentarios y extensiones de la ética de la argumentación de Hoppe
“Más allá del ser y el deber ser”, por Murray N. Rothard.
“Hoppephobia”, por Rothbard.
“Defending Argumentation Ethics: Reply to Murphy & Callahan”, por Stephan Kinsella.
“Argumentation Ethics and The Philosophy of Freedom”, by Frank Van Dun.
“Revisiting Argumentation Ethics”, por Kinsella.
“Hülsmann on Argumentation Ethics”, por Kinsella.
“The A Priori Foundations of Property Economics”, por Guido Hülsmann.
“Praxeology, Economics, and Law: Issues and Implications”, por Larry Sechrest.
“A Reply to the Current Critiques Formulated Against Hoppe's Argumentation Ethics”, por Marian Eabrasu.
“Hopp(e)ing Onto New Ground: A Rothbardian Proposal for Thomistic Natural Law as the Basis for Hans-Hermann Hoppe's Praxeological Defense of Private Property”, por Jude Chua Soo Meng.
Parte cuatro: Otras aproximaciones relacionadas con la ética del discurso
“Punishment and Proportionality: The Estoppel Approach”, por Kinsella.
“The Basis and Content of Human Rights”, por Alan Gewirth.
“Ordering Rights Consistently: Or, What We Do and Do Not Have Rights To”, por Roger Pilon.
“A Theory of Rights: Toward Limited Government”, por Pilon.
“Mises and Argumentation Ethics”, por Kinsella.
“Habermas: A Critical Approach”, por Jeremy Shearmur.
“Economics and the Limits of Value-Free Science”, por Van Dun.
“On the Philosophy of Argument and the Logic of Common Morality”, by Van Dun.
“Individualism and Political Dialogue”, por Tibor R. Machan.
Selecciones de “The Logic of Liberty”, por G.B. Madison.
“Political Legitimacy and Discourse Ethics”, por Douglas B. Rasmussen.
“From Dialogue Rights to Property Rights: Foundations for Hayek's Legal Theory”, por Jeremy Shearmur.

(*) Stephan Kinsella es abogado en Houston, director del Center for the Study of Innovative Freedom y editor de Libertarian Papers.

Notas:
[1] Ver el artículo de Rothbard “Justice and Property Rights”. Éste fue publicado en dos formas en 1974: primero, en Egalitarianism as a Revolt Against Nature and Other Essays y también en The Logic of Action One:
tenemos dos reclamantes mutuamente exclusivos de la propiedad del aro. Si el economista está de acuerdo en apoyar solo la venta del aro de Z, entonces está de acuerdo implícitamente en que Z tiene el justo derecho al aro e Y el injusto. E incluso si continúa apoyando la venta de Y, entonces está manteniendo implícitamente otra teoría de los títulos de propiedad que es que el robo está justificado. De cualquier forma que decida, el economista no puede escapar a un juicio, una teoría de la justicia en la propiedad. (…)
Consideremos el primer principio: el derecho a la autopropiedad. Este principio afirma el derecho absoluto de cada hombre, por el mero hecho de ser un ser humano, a “poseer” su propio cuerpo, es decir, a controlar ese cuerpo libre de interferencias coactivas. Como la naturaleza del hombre es tal que cualquier persona debe usar su mente para aprender acerca de sí mismo y el mundo, para seleccionar valores y para elegir fines y medios con el fin de sobrevivir y florecer, el derecho de autopropiedad da a cada hombre el derecho a realizar estas actividades vitales sin verse obstaculizado y restringido por molestias coactivas.
Consideremos, entones, las alternativas – las consecuencias de negar a cada hombre el derecho a poseer su propia persona. Solo hay dos alternativas: o bien
1. cierta clase A de gente, tiene derecho a poseer otra clase B o
2. todos tienen derecho a poseer su parte alícuota de todos los demás.
La primera alternativa implica que, mientras que la clase A merece todos los derechos de ser humana, la clase B es en realidad subhumana y, por tanto, no merece dichos derechos. Pero como son en realidad seres humanos, la primera alternativa se contradice a sí misma al denegar derechos humanos a un grupo de humanos, Además, permitir a la clase A poseer la clase B significa que se permite a la primera explotar y, por tanto, vivir parasitariamente a costa de la segunda; pero, como puede indicarnos la economía, este mismo parasitismo viola el requisito económico básico para la supervivencia humana: la producción y el intercambio.
La segunda alternativa, a la que podríamos llamar “comunalismo participativo” o “comunismo”, sostiene que todo hombre debería tener derecho a poseer su parte alícuota de todos los demás. Si hay tres mil millones de personas en el mundo, entonces todos tienen el derecho a una tres mil millónesima parte de cualquier otra persona. En primer lugar, este ideal se basa en algo absurdo: proclamar que todo hombre tiene derecho a poseer una parte de todos los demás y aún así no tiene derecho a poseerse a sí mismo. Segundo, podemos imaginar la viabilidad de un mundo así: un mundo en que ningún hombre es libre para realizar ninguna acción sin aprobación previa u orden de todos los demás miembros de la sociedad. Debería estar claro que en ese tipo de mundo “comunista” nadie sería capaz de hacer nada y la raza humana perecería rápidamente.
(…) Ocupémonos ahora del caso más complejo de la propiedad de objetos materiales. Pues incluso si todo hombre tiene derecho a la autopropiedad, la gente no son fantasmas flotantes, no son entidades que se sostienen por sí mismas, solo puede sobrevivir y florecer forcejeando con la tierra que les rodea. Debe, por ejemplo, estar en terrenos fértiles, deba asimismo transformar los recursos que le da la naturaleza en “bienes de consumo”, en bienes más adecuados para su uso y consumo, para sobrevivir. El alimento debe cultivarse y comerse, los minerales deben excavarse y luego transformarse en capital y finalmente en bienes útiles de consumo, etc. El hombre, en otras palabras, debe poseer no solo su propia persona, sino también objetos materiales para su control y uso.
[2] Hoppe, “The Ultimate Justification of the Private Property Ethic”, Liberty (Septiembre de 1988); “The Justice of Economic Efficiency”, Austrian Economics Newsletter, Vol. 9, Nº 2 (Invierno de 1988); TSC, 1ª ed. (1989), cap. 7.
[3] Rothbard, “Más allá del ser y el deber ser”, publicado originalmente en Liberty (Noviembre de 1988); ver asimismo Rothbard, “Hoppephobia”. Ver también este vídeo de Rothbard compensando sobre la ética de la argumentación en mayo de 1989, tras la publicación de TSC de Hoppe, que tiene comentarios de Rothbard que recuerda sus comentarios positivos en Liberty. Ver asimismo esta divertida anécdota de David Gordon donde recuerda una broma que le hizo Rothbard acerca de la ética de la argumentación de Hoppe: David Gordon habla con la Sociedad de Empresarios Libertarios (parte 2).
[4] Ver asimismo mis posts del blog “Revisiting Argumentation Ethics” y “Extreme Praxeology”. Mi post “Quotes on the Logic of Liberty” contiene varias citas de ideas de pensadores famosos y libertarios que complementan los temas y argumentos de Hoppe.

Fuente: http://mises.org/Community/blogs/euribe/archive/2011/05/30/201-tica-de-la-argumentaci-243-n-y-libertad-una-gu-237-a-breve.aspx