domingo, 15 de julio de 2012

Castigo a la inversión

Por Analytica Consultora (*)
En línea con lo dicho anteriormente, el impulso empresario a invertir (los clásicos “animal spirits” keynesianos) pasa por tiempos de retracción. Las trabas a las importaciones, el control al dólar (especialmente, el cierre del giro de utilidades al exterior), la estatización parcial de YPF y las débiles señales del mundo, y de Brasil en particular, han puesto en estado de alerta al sector privado. El comportamiento de la inversión es crucial porque adelanta, anticipa el ciclo económico. Es la variable de la demanda agregada que más rápido se contrae en fases de desaceleración, y la que más tarde se recupera cuando la economía acelera. 

Estimamos que la inversión bruta interna fija (IBIF) cayó en forma anualizada por el equivalente a $ 40.000 millones entre finales de 2011 y junio de este año. Entre enero y marzo, lo hizo un 2%, en relación a igual período de 2011, que fue la inversión más alta de los años 2000’s. Como también en el promedio 2011 fue un año récord, deja una base elevada de comparación para los niveles de este año, “empeorando” en un sentido el análisis estadístico.

En el segundo trimestre el problema se agudizó, a partir del estancamiento de la construcción (representa 55% de la IBIF) y la drástica caída de 24% hasta mayo en las cantidades importadas de bienes de capital. Las trabas a las compras externas tuvieron incidencia en esta disminución, pero no fueron la única causa: también la menor demanda de Brasil y el enfriamiento generalizado del mercado interno. No debería sorprender entonces una caída de la IBIF entre abril y junio (los meses más críticos en cuanto a actividad) del orden de 10% i.a.

En una mirada comparativa, aun castigada, la inversión se ubica por encima de los niveles de la crisis de 2009, medida en términos del PIB. En ese entonces, las empresas no invertían por la Gran Recesión. Ahora, aunque algunas quisieran hacerlo, siguen afectadas por las trabas al ingreso de bienes de capital y de piezas e insumos en varios sectores. Una señal liberalizadora en este sentido mejoraría las expectativas. 

Aun con menores herramientas fiscales que hace unos años, el gobierno buscará contrabalancear la caída de la inversión privada con estímulos fiscales y financieros desde el estado. Al plan de construcción de viviendas Pro.Crear y las líneas de crédito para empresas a tasas subsidiadas, se suman los créditos del Bicentenario y alternativas para pymes desde la ANSES. Justamente, el organismo de seguridad social debe ser entendido como el fondo anticíclico que en los hechos nunca se conformó, pero que dispone de no menos de $ 20.000 M adicionales a los comprometidos en el Pro.Crear para volcarse al financiamiento de proyectos. La gestión de estos programas de estímulo es central para lograr los buscados resultados expansivos. 

Reanimar la inversión demanda mayor previsibilidad y reducir la incertidumbre. Un sendero más claro en relación a la tasa de devaluación esperada (evitando brechas muy elevadas entre inflación y depreciación del peso, como ocurrió en 2010 y 2011) contribuiría a mejorar las expectativas inversoras, en particular en los sectores exportadores y competitivos con las importaciones. La percepción de que la demanda puede recuperarse, por su parte, estimularía el fondeo a tasas subsidiadas, en especial en las pymes que ya agotaron su capacidad de autofinanciamiento. 

(*) Analytica Consultora. Directores: Ricardo Delgado & Rodrigo Alvarez. Artículo publicado en el Analytico Semanal Nº 175, el 13 de Julio de 2012.

Fuente: http://www.analyticaconsultora.com/web/index.php/idea/746/castigo-a-la-inversion?utm_source=Analytico+Semanal&utm_campaign=35f7d29132-Analytico_1747_6_2012&utm_medium=email