domingo, 22 de julio de 2012

El entrismo eficaz

Por Oberdán Rocamora (*)
“El kirchnerismo es la etapa anterior del cristinismo que viene, con sus modificaciones, a borrarlo. Anularlo”. De “El cristinismo como anulación del kirchnerismo” (cliquear). Osiris Alonso D’Amomio

Introducción a la miniserie

“¿Qué va a pasar con la Argentina?”.
La pregunta al paso, formulada de arrebato, encuentra respuesta fácil.
“Lo que pasó en Santa Cruz. El país, para los Kirchner, es Santa Cruz más grande. Espera un final aún peor”.
La segunda pregunta es ansiosamente específica.
“¿Cuándo se va a terminar esto?”.
Aquí la respuesta es más arriesgada.
“Una mañana, mi amigo, se va a despertar y va a enterarse, de pronto, que todo se acabó. Que ya no está más. Que se acabaron los monólogos por la cadena nacional. ¿Y ahora qué c… hacemos?, se va a preguntar. Porque no hay nada. Sólo devastación. En ese preciso momento se dará cuenta que es mucho más conveniente que, todavía, se queden”.
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Proliferan las Gargantas quejosas:
“Los pendex de La Cámpora coparon todo”.
“Se quedaron con la administración. Con la totalidad de los contratos, con las cajas”.
“Se quedaron con Cammesa, ahora van por Enarsa”.
“Se reparten YPF. Se quedaron con Fabricaciones Militares, con la Justicia, los contratos de la Cámara de Diputados, la Economía”.
“Llaman a cualquier Director de línea y le dicen, sin anestesia: La presidenta necesita su puesto. Para poner a una pendex de 29 años”. “Pasa en todas partes”.
“Les falta la SI, o la SIDE. Ahora van también por los fondos reservados”.
Son pendex sub 40/45. Bastante grandecitos. Y abundan los de alrededor de 30.
Liderados, supuestamente, por Máximo Kirchner. Es el hijo misterioso que no habla, pero brota genialmente como diputado, intendente, gobernador o ilusorio presidente.

Pero quien maneja a la formidablemente abarcadora legión de copadores terrenales es, en realidad, Nuestra César. Junto a Carlos Zanini, El Ñoño, que cumple con el propósito estratégico de acabar con el peronismo.
 
Con El Ñoño, y con el estandarte de Máximo, Nuestra César instrumenta los requerimientos innumerables. La lista de pedidos para colocar. E imparte las instrucciones indeclinables, hacia la estructura conformada por Andrés Larroque, El Cuervo, y Eduardo De Pedro, el Wado. Detectan los claros para colocar “orga”. Y compiten, lógicamente, entre sí.

 
Aunque el favorito, a esta altura, según nuestras fuentes, es El Cuervo de Poe. Borró hasta las influencias románticamente emotivas de Cabandié.
El Cuervo de Poe le ganó la pulseada por el liderazgo, incluso, al tristemente estancado José Ottavis. El que se encuentra atenuado, afectado por los debilitadores mensajitos de texto y los escándalos pasionales, que a Nuestra César le disgustan. Pero sobre todo Ottavis está afectado por su condición natural de peronista. Estampilla que es, en el panorama, casi un defecto.

La Cámpora, agencia propia

Tonta -aceptémoslo- Nuestra César no es, ni nunca fue. Supo jugar, alguna vez, de desentendida, por no querer saber los cómos. Pero absolutamente cómplice de su extinto marido en los qué.

Suicida, que se sepa, tampoco es. Apuesta, eso sí, riesgosamente, con admirable frialdad. Por ejemplo, por la construcción de una fuerza política propia. Como aquel osado que hace pruebas de equilibrio en las alturas.
Caerse es, después de todo, una alternativa previsible.
Pero si se sostiene con sus inventos y sigue, en 2013 va a diseñar la totalidad de las listas. Con incondicionales. Con suerte, los gobernadores podrán elegir -lo dijimos- el chofer.

Con la ideología de un 4 de copas, pero con la caja rendida del Estado, Nuestra César intenta producir el cambio sustancial que la emancipe.
Para no depender, en adelante, del aparato del Partido Justicialista. El que fue personalmente diseñado, a la carta, por El Furia, su extinto esposo. Desde una oficina en Puerto Madero. Cuando la totalidad de los dirigentes hacían la cola para postrarse ante su entrepierna.

 
Hoy Nuestra César entabla conflictos crecientes con las dos máximas figuras que El Furia dejó mejor posicionadas. Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, y con Hugo Moyano, El Charol, que no aceptó el servilismo de la “cáscara vacía” y dejó el PJ.
Nuestra César impone las innovaciones cosméticas desde el poder. Como corresponde a una militante formada en la cultura peronista (no olvidar nunca que el peronismo es la ideología del poder).

Arbitra un programado trasvasamiento generacional. Un entrismo infinitamente más eficaz que aquel de los setenta. Sin un solo balazo, y financiado por los números de Gorro Frigio. Del Estado que detenta. Por el ejercicio de la función.
El entrismo eficiente facilita que La Cámpora cumpla con la instalada calificación del Portal. Como exitosa Agencia de Colocaciones.
Y aún van por más puestos. “Por todos”. Todos los puestos todos.

Importancia de la cronología

Una extraña coincidencia brota, aquí, por la idealización de la juventud. Entre Nuestra César y Mauricio Macri, El Niño Cincuentón.
Como si Nuestra César llevara, a la práctica, aquel pronunciamiento teórico de los discípulos del pensador Jaime Durán Barba, dirigidos por Marquitos Peña. En el documento ya tratado, aquí, en “La tolerable levedad del PRO” (cliquear). Dilema generacional alejado de los conceptos tradicionales del siglo veinte. El problema, para los chicos del PRO, no es ni de derecha ni izquierda. No es ideológico. Es cronológico. Con el objetivo de desterrar la política del siglo veinte. Que es la que impulsan, a su pesar, los jovatones de 50 para arriba.


Corresponde, para Nuestra César y Durán Barba, saludar la política del siglo veintiuno. La que debe ejecutarse con los cotizados jóvenes. Sub 45, o sub 40. O de 30.
Desde el poder, Nuestra César utiliza la dinámica de construcción del peronismo. Pero para atenuar la importancia de la estructura que manejan, a la perfección, los peronistas.
Aunque sean “Peronistas de látex” (cliquear).
De prosperar el proyecto de Nuestra César, los peronistas asisten, con su complacencia, hacia la definitiva aniquilación. Lo cual podría, acaso, celebrarse por ensayistas que los culpan de la caravana de males.
El problema es que Los Otros (en este caso los peronistas), que existen, también deberían jugar. Aunque se comporten, hasta hoy, como peronistas de látex. Para usar y tirar.

Final con fechas

Para entender el desastre del cristinismo actual, y su diferenciación con el kirchnerismo catastróficamente originario, basta con aproximarse, profundizar, en el próximo capítulo de la miniserie, sobre las significaciones de dos fechas. En general suelen pasar inadvertidas para los analistas.
7 de diciembre de 2010. Invasión social del Parque Indoamericano. Desconocimientos que permitieron el viraje de la política de seguridad. La clausura del eje Aníbal-Néstor.
Y 27 de abril de 2012. Día del sustancial acto de Vélez. Cuando Nuestra César oficializó su fuerza con La (Agencia de Colocaciones) Cámpora, y sus aledaños menores. Para tomar distancia gráfica del PJ. Del sindicalismo. Del peronismo que la ungió. Y al que, en cierto modo, hoy traiciona. Para acabar con sus efectos posiblemente devastadores. Ampliaremos.


(*) Oberdán Rocamora para Jorge Asís Digital. Artículo publicado el 15 de Julio de 2012, en el Envío 1003.


Fuente: http://www.jorgeasisdigital.com/2012/07/15/el-entrismo-eficaz/