viernes, 13 de julio de 2012

El gasto público ya es 45% del PBI pero crece más el pago de deuda externa

Por Estudio Massot & Monteverde (*)
Las cuentas públicas aceleran su franco deterioro. Es insostenible el gasto público de 45% equivalente al PBI. El rubro que más crece corresponde al servicio de intereses de la deuda en moneda extranjera, que estalla nada menos que 48%: adiós al Nacional & Popular. Las principales variables de ajuste son las obras públicas y las transferencias a las provincias. Pese al cierre del mercado, las exportaciones caen más que las importaciones. Según las estadísticas oficiales, más de cuatro quintas partes de nuestras importaciones son necesarias para mantener operativa nuestra estructura de producción: así se explica, en parte, la menor actividad. Nada que no pudiera anticiparse pero que resultan preocupantes conclusiones del estudio Massot & Monteverde. 
Cristina Fernández de Kirchner exhibiendo, orgullosa, un muñequito de sí misma.
El superávit fiscal final —ya computado el pago de la deuda; denominado financiero, en la jerga de las finanzas estatales— se derrumbó 96 % interanual en mayo y sumó apenas $ 108,2 millones.
 
> El superávit primario —previo al pago de la deuda— sufrió una disminución de 24%.
 
> La caída en el superávit se produjo pese a una fuerte contracción real en la obra pública.
 
> El Ministerio de Economía interpretó que estos números “representan un resultado satisfactorio, si se tiene en cuenta el complejo marco internacional”.
 
> No se encuentra, sin embargo, una relación importante entre el escenario mundial y la situación de la caja del gobierno al mes de mayo,
 
> El deterioro se debe exclusivamente al desborde del gasto público, cuyo aumento supera amplia y sistemáticamente la alicaída expansión de los ingresos.
 
> Debe tenerse en cuenta que mayo es estacionalmente el mejor mes del año en lo que hace a recaudación.
 
> El gasto estatal ya orilla un insostenible 45% del PBI.
 
> El ritmo de crecimiento del gasto total se mantiene en 30% interanual.
 
> Los egresos corrientes —mucho más difíciles de reestructurar que el gasto no corriente— trepan 32%.
 
**  Peor aún, las remuneraciones estatales —por naturaleza, un componente inflexible a la baja— saltan algo más de 35%, producto de la permanente expansión de la dotación de personal gubernamental.
 
**  Las prestaciones de la seguridad social —otro ítem cuya reestructuración es prácticamente imposible— vuelan a 45%, resultado de las nuevas jubilaciones de favor otorgadas a personas que no aportaron, en función al vigente régimen de moratoria.
 
**  Pero el rubro que más crece corresponde al servicio de intereses de la deuda en moneda extranjera, que estalla nada menos que 48%.
 
**  En cambio, los subsidios al sector privado se incrementan apenas 10%  —15 puntos porcentuales por debajo de la inflación— y las transferencias a las provincias presentan una pequeña variación nominal negativa —lo que significa que desmoronaron en términos reales.
 
** El gasto en bienes y servicios evidencia un retraso en el pago a los proveedores del estado, contrastando la tímida suba de 11% interanual en mayo con el promedio de 26% del año; esto repercutirá en los próximos meses, cuando deban regularizarse los pagos.
 
** Una fuerte contracción en términos reales de los gastos de capital —el kirchnerismo lo único que tiene de keynesiano es la k— fue la estrategia elegida para morigerar el impacto del veloz aumento del gasto corriente.
 
**  La obra pública federal mostró una expansión nominal de sólo 6,5% frente a mayo del año pasado, lo que supone una feroz caída en términos reales.
 
**  Las transferencias a provincias para infraestructura tuvieron un incremento nominal aun menor, de sólo 5,1% interanual.
 
** Pero el rubro otras transferencias de capital, que enmascara subsidios a las deficitarias empresas públicas, estalló 166 % interanual.
 
> Del lado de los ingresos, desaceleraron su ritmo de expansión —22,9 % interanual— por debajo de la inflación.
 
> Los ingresos vienen perdiendo fuerza, mes tras mes: la expansión interanual registrada en abril fue 26 % y en marzo habían aumentado 36 %.
 
> Particularmente preocupante es el retraso del rubro ingresos tributarios —parte principal y corazón de los recursos públicos—, que crecen 19,5 % interanual, muy por detrás de la inflación anual.
 
> El tractor de la recaudación reside en las contribuciones apropiadas al régimen de seguridad social, que se expanden 32,9 % interanual; este componente debería desacelerar en los próximos meses, con incrementos salariales más moderados y en la medida que pierda fuerza la expansión del empleo.
 
>  La degradación de las finanzas nacionales responde a un crecimiento del gasto superior al alza de ingresos que comienzan a ser afectados por el enfriamiento de la economía.
 
> A diferencia de comentarios sobre una supuesta desaceleración del gasto, corresponde señalar que el gasto corriente sigue subiendo a un ritmo de casi diez puntos porcentuales por encima del de los ingresos.
 
> Y la perspectiva es que esa brecha se amplíe en lo que resta de 2012: la recaudación total —ver más abajo—  ya crece 12 puntos porcentuales por debajo del gasto corriente, con una proyección francamente declinante.
 
> La dinámica del gasto responde a dos componentes —salarios y jubilaciones— que se anotan casi la mitad de las erogaciones y de casi imposible reestructuración: cada peldaño que trepan constituye un nuevo piso.
 
> Las principales variables de ajuste son, entonces, las obras públicas y las transferencias a las provincias.
 
**  El giro de fondos a las provincias se frenó en mayo, marcando en el año una caída de más de quince puntos porcentuales en términos reales.
 
** En este contexto, la asfixia financiera de las provincias se vuelve apremiante, teniendo a la provincia de Buenos Aires como caso paradigmático.
 
**  Las jurisdicciones más productivas —provincia de Buenos Aires, ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba— padecen la coexistencia de un sistema de generación de recursos de claro sesgo unitario con una federalización del recorte del gasto.
 
> Con los números de mayo, en cinco meses el resultado fiscal final arroja un déficit de $ 6.867 millones, que contrasta con el superávit de $ 1.137 millones obtenido en idéntico período del año pasado.
 
> Este rojo acumulado ha sido cubierto principalmente con recursos del Banco Nación, la ANSES y, principalmente, el BCRA.

 
> El resultado primario acumulado marcó una caída de 43,5 % interanual.
 
Exportaciones
 
> La balanza comercial registró en mayo un superávit de US$ 1.517 millones, lo que marcó una caída de 11% respecto al mismo mes del año pasado.
 
> El volumen total del comercio siguió desmoronándose por descensos tanto de importaciones como de exportaciones.
 
> De todas formas, el saldo comercial acumulado en los primeros cinco meses del año sumó US$ 6.312 millones, lo que implica un aumento de 32% interanual.
 
> La caída de las exportaciones superó a la de las importaciones pese al torniquete oficial que afecta a estas últimas.
 
> Fue la segunda baja consecutiva, esta vez de 7% interanual.
> Fue la mayor caída de las exportaciones sufrida desde octubre de 2009.
 
> El menor nivel de ventas se debió a una caída de 8% interanual en las cantidades, que no pudo ser neutralizada por el aumento de los precios, que fue de 1%.
 
> Las manufacturas de origen agropecuario registraron una caída interanual de 2%, originada en el retroceso de 4% en las cantidades, que superó el alza de 2% en los precios.
 
> Las manufacturas de origen industrial cayeron 12% por una severa contracción de 14% en las cantidades.
 
** Esta contracción de las ventas estuvo fuertemente influenciada por el acortamiento de los plazos para la liquidación de las exportaciones.
 
> La medida obligó a muchas mineras a cancelar sus exportaciones para no incumplir con la nueva normativa, provocando un derrumbe de los despachos del 71% interanual.
 
> Las mineras locales compactan el mineral en bruto en barras compuestas por mezclas de oro, plata y cobre, cuyo valor final es fijado por las refinerías extranjeras que lo reciben.
 
> Por esa razón, las exportaciones mineras se hacen con contratos que se liquidan a un plazo mayor al de otras actividades, no menor a 200 días.
 
** La caída de 15% en las ventas de productos primarios, en cambio, se debió fundamentalmente a una baja de 11% en los precios.
 
> Las exportaciones agrícolas volvieron a caer en mayo, capturando los efectos de la sequía.
 
> La cosecha de soja, según las últimas estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, habría sumado cerca de 39,9 millones ton, lo que significa una drástica baja de 18,4% respecto a la campaña previa.
 
** Pero aún dejando de lado el efecto de las mineras, el resto de las exportaciones industriales tampoco tuvo un buen desempeño, con una baja de 7%.
 
** Entre otras, sobresalieron las caídas en las ventas externas de químicos, productos de papel, textiles, autos y maquinas y equipos.
 
> Las únicas exportaciones que crecieron en mayo fueron las de combustibles.
 
** Las ventas saltaron 15 % interanual.
 
** Pero las divisas generadas por esas ventas fueron más que compensadas por las crecientes importaciones energéticas.
 
** Debido a los problemas estructurales que presenta el sector energético, se descuenta que las importaciones del rubro continuarán incrementándose en los próximos meses y particularmente durante el invierno, cuando el consumo es estacionalmente elevado.
 
** De mantenerse la estacionalidad de 2011 en lo que resta del año, las importaciones de energía podrían superar US$ 12.000 millones en 2012.
 
> El Mercosur es el principal destino de las exportaciones, con 24% de las ventas acumuladas; es seguido por el Lejano Oriente —con 16% del total— y la Unión Europea —con 15%.
 
> Las importaciones se contrajeron 5% interanual en mayo.
> Fue el cuarto descenso consecutivo de las compras externas, producto del enfriamiento económico y las restricciones comerciales
 
> El cepo a las compras provocó una merma de 11% en el volumen, pero los precios treparon 7%.
 
> La caída fue bastante menor al 14% ocurrido en abril y sugiere cierto agotamiento de las trabas como instrumento para asegurar el flujo de dólares comerciales.
 
> Debe hacerse notar que continúa el lento deterioro de los términos de intercambio, reiniciado pocos meses atrás.
 
> Volvió a sobresalir la caída de los bienes de capital, ligada a la contracción de la inversión privada: el ingreso de equipos se derrumbó 35 % en cantidades.
 
> El ingreso de bienes de capital acumula un descenso de 17% en lo que va del año.
 
> Las compras externas de bienes de consumo se redujeron 9% interanual.
 
> Las importaciones de vehículos se desplomaron 19%.
 
En este sentido, cabe consignar que el gobierno argentino acaba de denunciar el acuerdo automotriz con Méjico, lo que supondría un un aumento de 30% en los precios de vehículos de ese origen.
 
> La compra de bienes intermedios aumentó 3 % interanual en cantidades, facilitada por una disminución de 9% en los precios.
 
> Los esfuerzos de Guillermo Moreno por reducir la sangría de divisas por importaciones no alcanzaron a la importación de combustibles, que voló 39% interanual para cubrir el creciente faltante energético.
 
> El comercio internacional de un país depende de su estructura de producción y ésta no se modifica por resolución —o presión— de la Secretaría de Comercio.
 
> Ni siquiera un superexportador por antonomasia como China puede competir a la par de Corea del Sur, Japón o Estados Unidos en el desarrollo de electrónica de avanzada.
 
> Los países importan lo que no hacen eficientemente y exportan, según sus habilidades y disposición de factores, los productos en que sí son eficientes, tanto en costos como calidad.
 
> Los cambios de estructura productiva requieren aprendizaje y especialización de los factores de producción, inversión, desarrollo de sectores conexos, demanda local exigente, y apertura a la oferta externa para asegurar competitividad.
 
> Según las estadísticas oficiales, más de cuatro quintas partes de nuestras importaciones son necesarias para mantener operativa nuestra estructura de producción.
 
> Los bienes de capital y sus repuestos representan 39% de nuestras compras.
 
> Los bienes intermedios —es decir, insumos o productos semielaborados— significan otro 29%.
 
> Y los combustibles —indispensables para cubrir nuestro faltante energético— se llevan 13% de las divisas erogadas por nuestras compras.
 
> Si descontamos los automotores, sólo 11,5% de las compras se destinan a bienes de consumo directo, no afectados a la producción.
 
> Algo menos de 60 % de las compras que hacemos las solventamos con las divisas que generamos al exportar alimentos naturales e procesados.
 
> No hay debate posible sobre las consecuencias de cerrar el mercado interno; fueron extensamente estudiadas y las conclusiones unánimes de tales investigaciones figuran en cualquier texto de economía internacional.
 
> Limitar las importaciones implica reducir la oferta externa, atraso tecnológico, aplacar la rivalidad competitiva y las posibilidades de exigir calidad por parte de los consumidores.
 
> También acarrea el riesgo de paralizar el sistema productivo desabastecimiento de insumos indispensables.
 
> El cierre de la economía, por último, impulsa al alza los precios, eleva los costos y daña la competitividad de los productos en que se apoyaban las exportaciones.
 
(*) Estudio Massot, Monteverde & Asociados (INC.). Artículo publicado por Urgente.24 el 13 de Julio de 2012.