sábado, 28 de julio de 2012

El manoseo de la moneda

Por Guillermo Sandler (*)
La moneda o el dinero es uno de los inventos más trascendentes que ha realizado el hombre a lo largo de la historia de las civilizaciones. Piénsese cómo funcionaría una economía solamente bajo la forma de trueque. Sería un primitivismo económico absurdo, ineficiente y caótico. 

El invento del dinero ha llevado a que la economía sea sumamente eficiente y altamente productiva. Por lo tanto, si se manosea el dinero todo el sistema social se desarticula, se desorganiza y surgen fricciones interhumanas que a la larga o a la corta deriva en ineficiente asignación y despilfarro de recursos, surge corrupción a todos los niveles sociales, se legaliza el robo público a través de confiscaciones y devaluaciones patrimoniales, injustas transferencias no deseadas entre personas o entre personas y el Estado y finalmente graves crisis políticas. 

Todos recordamos la inflación alemana bajo la República de Weimar o entre nosotros las crisis y golpes militares recurrentes.
El dinero se caracteriza por tener un valor interno (medido por el nivel de precios) y un valor externo (medido por el tipo de cambio).
En general, existe armonía entre ambos valores, ya que la estabilidad del valor interno contribuye a la estabilidad del valor externo.

El profesor Hans Tietmeyer, ex Presidente del Bundesbank alemán sostiene que “los tipos de cambio fijos son ambiguos en sus efectos. Por un lado, ayudan a imponer cierta credibilidad mientras que por el otro lado, pueden causar problemas a los países que no sigan políticas económicas en armonía con las del país al que pertenece la moneda clave. Asimismo, una política fiscal sana eventualmente lleva al crecimiento económico”.

Por consiguiente, en base a cuál sea el objetivo deseado, el dinero actúa en condiciones de estabilidad o inestabilidad, siendo sus efectos los siguientes:
El dinero estable produce estabilidad en el nivel de precios y un tipo de cambio de equilibrio, mientras una moneda inestable produce inflación y déficit en la balanza de pagos, como puede apreciarse en los países de la Europa del Norte y los países de la Europa del Sur e, incluso, en otros países como el nuestro.
Objetivo de la estabilidad monetaria: estabilidad en el nivel de precios y equilibrio en el tipo de cambio.

El objetivo prioritario del Banco Central de un país es asegurar la estabilidad del nivel de precios, pues sólo con un nivel de precios estable el dinero puede cumplir adecuadamente sus tres funciones básicas:
- medio de cambio, remplazando a la economía de trueque, lo que constituye una de las condiciones del funcionamiento de la economía de mercado. Con altas tasas de inflación, la moneda nacional es sustituida por moneda extranjera o por bienes. Se incrementa la velocidad de circulación del dinero porque es necesario desprenderse del dinero lo más rápido posible ante la perdida de su valor.
- unidad de cuenta, pues se pueden medir precios y costos sólo con un módulo constante.
Vendría a ser algo equivalente al metro lineal del sistema métrico decimal, es decir, un metro monetario.

Con altas tasas de inflación los agentes económicos calculan esas magnitudes mediante el valor de una moneda extranjera estable y al tipo de cambio libre.

El dinero deja de cumplir estas funciones solamente en alta inflación como es el caso argentino. Para el cumplimiento de la tercera función, que es la conservación del valor del dinero, también llamada reserva de valor, exige necesariamente la estabilidad absoluta de los precios.

Aun cuando el tipo de interés sea mayor o igual que la tasa de inflación, el tenedor de valores o depósitos a plazo sufre una pérdida durante el lapso hasta que opere el vencimiento del valor o del depósito, ya que la tasa de inflación asciende diariamente mientras que el tipo de interés se mantiene constante. Esto conduce al acortamiento del período en la colocación de fondos financieros. Cosas semejantes ocurre con los salarios, rentas, alquileres, jubilaciones, etc que se ajustan primero en forma anual, luego semestral, trimestral, quincenal o diariamente como sucedía en la inflación alemana del año 1923.

Además de asegurarse el cumplimiento de las tres funciones mencionadas, existen otros motivos para perseguir la estabilidad del valor del dinero.

La inflación perjudica la coordinación entre la demanda, la producción y la inversión a través de los precios, debido a que los cálculos que realizan las empresas se vuelven incorrectos a causa de la inflación; surgen beneficios extraordinarios pero ficticios que simulan una rentabilidad que no existe, se amplían instalaciones y la capacidad productiva que no se efectuarían si el valor del dinero fuese estable.

La población no coloca sus ahorros en depósitos a plazo fijo ni títulos, sino en inmuebles o activos externos que descapitalizan a la industria, la agricultura, los servicios o cualquier actividad económica, generando una reducción de empleo de personal con un aumento en los niveles de desocupación.

Si la inflación se simula o se esconde mediante el congelamiento de precios (tarifas públicas en el caso argentino) la economía de mercado deja de funcionar y debe ser remplazada por una planificación centralizada de la economía, ya que el precio -la variable mas importante de la economía-, no en vano antiguamente se hablaba de la ciencia económica como “Teoría de los Precios”, ya que el precio no puede coordinar las relaciones existentes entre la oferta y la demanda.

Si la inflación es el resultado de un excedente en el volumen de dinero que supera ampliamente el crecimiento de la producción, la intensidad de la competencia disminuye. El vendedor u oferente – a diferencia de la soberanía del consumidor- se convierte en el rey del mercado, puesto que no esta obligado por la competencia a bajar costos, a mejorar la producción o a realizar nuevas inversiones (Teoría schumpeteriana de la competencia dinámica).

La inflación empeora las posibilidades de exportación, puesto que con un tipo de cambio oficial como el actual, a pesar de los altos precios internacionales de los cereales y oleaginosas, promueve la acumulación en silos a la producción hasta mejores tiempos, mientras por otro lado estimula el incremento de las importaciones acumulando stocks ante inminentes devaluaciones, creando dificultades en la balanza de pagos, que como hemos dicho “up supra” es la otra cara de la moneda referida a las relaciones económicas internacionales.

Al margen de las consideraciones generales mencionadas en los apartados 1-5, mencionaremos otros efectos globales (económicos, políticos, sociales, culturales, morales y de comportamiento individual y empresarial) que se generan en las sociedades al no respetar el valor estable tanto interno como externo del dinero y que finalmente -quiérase o no- desembocan en crisis políticas seculares.

El control administrativo total actual sobre las importaciones ha producido varios efectos. 

En primer lugar, al prohibir las importaciones de ciertas mercancías con el objetivo de que productos nacionales las produzcan y remplacen (el obsoleto modelo de sustitución de importaciones que fracasó históricamente), resulta que lo que se produce necesariamente no sea de la misma calidad que al articulo importado. el productor nacional asimismo obtiene una “renta monopólica” y, finalmente, el consumidor debe pagar un precio mayor ante la falta de competencia. 

En segundo lugar, para aquellos empresarios que ya producen en el país, se los estimula a obtener créditos a mediano plazo (5 años) y baja tasa de interés (10% anual) lo que ante la existencia de una inflación anual de un 25/30% implica un subsidio a su favor. Alguien terminará pagando ese subsidio: la sociedad toda. En tercer lugar, la autorización a importar está atada a la contraprestación por parte del importador de tener que exportar productos nacionales. Por ejemplo, concibe el lector al importador del Mercedes Benz 300 obligado a realizar un curso acelerado sobre enología para exportar vinos argentinos, para lo cual será necesariamente ineficiente, estresante para su persona, mala asignación de su tiempo y dejara de cumplir su función empresarial como corresponde en una economía moderna. Un verdadero disparate. Sumado a ello que se genera un mecanismo burocrático complejo, difícil de administrar, generando dificultades de todo tipo y acompañado de un alto nivel de corrupción pública.

En todos los casos, las dificultades en la obtención de las famosas autorizaciones a la importación suelen resolverse más o menos bien mediante una sola forma: ALTA CORRUPCION, deterioro del mercado único MERCOSUR y en quejas de más de 40 países ante la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE COMERCIO por la conducta argentina.

El control y la prohibición en el mercado cambiario ha llevado a que un organismo descentralizado como la AFIP tenga facultades para autorizar la compra de divisas, sin que se sepa bien cual es el criterio para recibir la respuesta: Sin Capacidad contributiva suficiente aun cuando uno paga honestamente sus impuestos a las Ganancias y a los Bienes Personales.

Posteriormente, se prohibieron las operaciones inmobiliarias e hipotecas en dólares, creándose absurdas anomalías como por ejemplo, que al efectuarse la operación de la compraventa de inmueble mediante dólares autorizados por la AFIP, el agente inmobiliario increpó al comprador por el pago de su comisión en pesos y al cambio de 4.50 $/D, cuando en realidad el pretendía el cobro en dólares billetes o en moneda nacional al tipo de cambio de 6.50 $/D. Incluso amenazó con ir a la Justicia, dando intervención a un Estudio Jurídico. 

Creemos que Woody Allen no hubiese podido representar mejor a tales desatinos humanos.

En materia de turismo, todos aquellos que desean o necesitan viajar al exterior por motivos de relajamiento, vacaciones, negocios, estudios, etc. deben presentar una solicitud ante la AFIP indicando condiciones del viaje y en lo mejor de los casos recibe como respuesta la acreditación –no los billetes- de un máximo de 100 dólares diarios para alojamiento, almuerzos, cenas, relaciones sociales o cualquier servicio que se le ocurra al viajante, estudiante, empresario o profesional. Lo que es absolutamente arbitrario, dictatorial y da por tierra con los principios fundamentales de nuestra maltratada Constitución Nacional.

Asimismo, se crea un complejo sistema administrativo y burocrático que limita las posibilidades materiales de hacerse de los billetes y si en un plazo de 5 días por cualquier cosa no se puede viajar al exterior debe devolver el dinero entregado con pérdida de tiempo y papeleo inútil. Si no lo hace es condenado criminalmente peor que un asesino, ladrón, violador, delincuente, traficante de drogas, contrabandista, siendo condenado in aeternum.

No vale la pena comentar todas los problemas e inconvenientes que se han creado, pero da la impresión que los argentinos no se han dado cuenta o aceptan el daño que se produce sobre el ámbito propio de las personas.

Ni que decir de las dificultades que se crean en materia de fletes, seguros, honorarios por servicios profesionales, jubilaciones del exterior, patentes, marcas, tratamientos médicos, turismo extranjero, becas de estudio, etc. Es decir, se empioja toda la convivencia.

Poco o nada importa a la dirigencia política, intelectual, social, docente, académica, gremial, sindical, e incluso a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que debería velar por el cumplimiento de la CN y sobre el atropello que se esta ejerciendo sobre el ciudadano. 

En Alemania hace un par de meses un funcionario del Bundesbank expresó ante el periodismo que la inflación este año sería de 2,6% en vez del 2,3% estimado, lo que produjo una conmoción social en la opinión pública, en el periodismo, en el ámbito académico que obligó al Ministro de Hacienda, al Parlamento y a la Canciller Merkel a expresar que de ninguna manera se avalaría la inflación. 

¡Qué diferencia con nosotros, donde la CSJdelaN habla sobre la limpieza del Riachuelo, del 82% móvil para los jubilados, sobre la reforma del Código Civil y Comercial pero no dice una sola palabra de un tema mucho más importante como es el tema de la inflación. 

Este 25/30% de inflación anual secular ha llevado que nuestro país que debería estar a niveles de los Estados Unidos, Canadá, Alemania, Nueva Zelanda, Australia se encuentra formando parte de Angola y de los países más subdesarrollados de Afrecha. ¿no ve esto la dirigencia argentina, que sólo se preocupa de la pelea entre la Presidente, Moyano y Scioli? ¡Pobre Argentina, qué triste destino le espera a las generaciones futuras!

Las medidas implementadas siempre han contado con el beneplácito de todos aquellos que simpatizan con el socialismo -el socialismo europeo siempre manoseó la moneda- o ideas disfrazadas de un pseudo socialismo. Los socialistas, los partidos socialistas o simpatizantes de esas ideas como el radicalismo (Alfonsín) o el peronismo (Perón) o, asimismo, ideas de las que participa gran parte de la dirigencia nacional, gran parte de la población principalmente la clase media y en particular la clase profesional e intelectual porteña. Y también ¿por que no? algunos economistas, sobre el desprecio que sienten por la estabilidad de la moneda sin considerar ni darse cuenta que es la variable económica fundamento y sostén del funcionamiento de una democracia plena no meramente formal y el respeto de los derechos de los ciudadanos como muy bien lo estableció nuestra Constitución de 1853 pero poca respetada en los hechos por todos.

El tema monetario y su estabilidad no es un tema de ideologías conservadoras, liberales o monetaristas, es el tema central y es un bien público necesario para mantener un Orden Social Pleno, como diría Wilhelm Roepke. 

(*) Prof. Guillermo Sandler. Artículo publicado por Informador Público el 27 de Julio de 2012.