domingo, 22 de julio de 2012

“El mundo se nos cayó encima”. ¿Verdad o justificación?

Por Rodolfo C. Rossi (*)
Inflación con recesión
Como consecuencia de los controles cambiarios y la administración discrecional de las transacciones internacionales se estaría afectando la producción nacional, que tiene una razonable interdependencia con el exterior. Ya se notan en las góndolas la ausencia de productos importados e incluso nacionales, que por las razones aludidas, no pueden ser normalmente fabricados y escasean. La carencia de una moneda confiable y la paulatina distorsión de los valores irá reduciendo el nivel de actividad económica interna y externa y se insinuará un aumento del paro laboral. Es de prever un cuadro de inflación de costos con recesión. Inflación de costos, por los ajustes ineludibles de los retrasos existentes (tarifas, combustible, salarios…) y recesión por la necesidad de reducir tales costos por parte de las empresas y de las personas.

Expectativas de las cuentas de la balanza de pagos
En el año 2011 se logró un de saldo de cuenta corriente del Balance de Pagos favorable de US$ 17 millones, pero hubo una pérdida de Reservas de US$ 6.108 millones. En el año 2012, mantendríamos el monto de las exportaciones en US$ 84.500 millones (año 2011 US$ 84.269), en tanto que las importaciones críticamente administradas, no podrían ser inferiores a US$ 75.440 millones (año 2011 US$ 73.922), principalmente por la necesidad de la importación de combustibles, que alcanzaría la “extravagancia” de US$ 14.200 millones (18,8% del total) (en el año 2011 alcanzó el 13% del total importado). El saldo de la Balanza Comercial de US$ 9.000 millones, se extinguiría por el saldo negativo de los Servicios Reales netos de US$ 1.500 millones, por intereses netos pagados por US$ 3.700 millones y en la Cuenta Capital por los inevitables “Pagos de Compromisos externos” de US$ 4.000 millones, netos (Los Bonos en US$ del ANSES vencimiento 5/8/2012, se pagarían con otros Bonos. “Los jubilados pueden esperar”). Es de prever, que las Reservas Internacionales finalicen el año en US$ 45.300 millones con una caída en el año de US$ 1.000 millones, no obstante todo el “proteccionismo aplicado”. 

Previsiones financieras para el segundo semestre 2012
La probabilidad actual es que se siga la política de administración de la relación cambiaria $/US$, y en consecuencia, hacia fines del año 2012, tendríamos un valor US$ nominal de $ 4,8000. No obstante, la gran probabilidad es que se amplíe la brecha cambiaria y un valor US$ de mercado no oficial de $ 6,5000/7,5000. Al respecto, es de considerar al Real brasileño – que mucho ayudó a la “gestión económica” nacional -, se vaya desvalorizando más aceleradamente y también, es probable una firme tendencia a la revaluación del dólar estadounidense. El actual nivel de Reservas internacionales de US$ 46.788 millones informado por el BCRA (rigurosamente al 6/7/2012, son de US$ 37.694 millones, descontados los depósitos en US$ de los Bancos y los préstamos “call” del Bank for International Settlememts “BIS”).
La salvedad es que los Medios de Pago (M2) crecerían en el año un 33,70%, y la creación de moneda carecería de respaldo, por lo que es previsible una inflación en este año no inferior al 22% (precios implícitos), con la lógica mayor distorsión de todos los precios relativos controlados. Es posible, que caigamos en la “Trampa de Liquidez”. Crecería la cantidad de moneda, pero no habría crecimiento de la actividad económica. Crecería la tenencia de efectivo por “precaución” y los depósitos, aun con sus tasas de rentabilidad negativa. Aumentaría la morosidad bancaria. Es probable que en esta instancia, el Sector Público “avance” sobre los Efectivos Mínimos de los Bancos que se constituirían, probablemente, con Bonos Públicos (otra “caja”).

Complicaciones y bajas reservas internacionales
La situación luce más complicada por la imposibilidad de obtener créditos del exterior (afectadas como están las Reservas Internacionales del BCRA, que solo representan el 7,8% del PIB) por la morosidad que tiene el país desde el año 2002 con el Club de París; por el incumplimiento de las sentencias del CIADI (Tribunal del Banco Mundial), por el alejamiento del FMI por la elusión del Artículo 4° de la CO (revisión anual de cuentas públicas), desde el año 2006. Precisamente ese Organismo observará, severamente la política económica nacional por la defección del INDEC desde el año 2007, en la medición de algunas de las variables claves (en los últimos 12 meses – continuando la “serie” de los últimos años – el IPC aumentó 9,9%; la relación Peso/US$ administrada el 9,9%; los salarios nominales el 23,1%; en tanto que, la Base Monetaria 40,9% y los Medios de Pago 35,5%; los Depósitos 36,0%; los Préstamos 42,8%; el Gasto Público 31,4%; la Recaudación Tributaria 26,1%). Esta distorsión de precios relativos se condimenta con el intervencionismo estatal que está determinado el financiamiento del Banco Central pleno y libre al Gobierno nacional, con el efecto de la inflación reconocida como una de las mayores del mundo; con servicios públicos descapitalizados; control pleno del comercio exterior y del movimiento de capitales; con la vigencia de la “administración” cambiaria que determina una valoración monetaria rezagada del Dólar; con el aumento de la presión tributaria nacional de 12 puntos del PIB en los últimos 9 años; y otras cosas más). Todo esto parecería un compendio de contradicciones, donde todo cuenta y todo vale.

"El mundo se nos cayó encima"
Las cuentas externas nacionales no lo estarían demostrando, todavía. Claro. La incertidumbre por la economía internacional influye internamente. Y el US$ es el “refugio”. Nuestro país se divorcia del Dólar y tratará de “vivir con lo nuestro”. Difícil cometido que nos hará transitar -con un pobre nivel de reservas en relación al PIB- en un ineludible “freno” y simultáneo direccionamiento estatal de la economía, que singularmente nos empobrecerá en conocimiento y riqueza. De haberse realizado una economía política más previsora, el “freno”, casi no hubiera aparecido.
Mejor receta que la citada sería propender decididamente a la estabilidad monetaria, rebajar los impuestos y estimular la inversión; consolidar la seguridad jurídica y brindar un buen servicio de energía para todos. Y con ello, los argentinos podríamos dejar de pensar en Dólares.

(*) Rodolfo C. Rossi. Artículo publicado por Informador Público el 17 de Julio de 2012.