domingo, 15 de julio de 2012

¡Encadenados!

Por Malú Kikuchi (*)
Existen muchas formas de encadenar a las personas. Algunas son tiernas, a través del amor, la solidaridad, la amistad o el saber. Generalmente se asocia “encadenar” con imágenes desagradables, que tienen que ver con la privación de la libertad, por lo tanto con la esclavitud de cualquier tipo. 

No es necesario que las cadenas sean, como dice el DRAE[i]: “serie de muchos eslabones enlazados entre sí, que pueden ser de metales”. O pueden ser de insultos, enojos, autoelogios y/o relatos. Esta es la versión moderna y argentina. Le podemos sumar otra acepción del DRAE: “opresión o poder absoluto”. Esta también es una versión actual y argentina. 
Nuestras cadenas son nacionales. En este punto, todos somos iguales ante la ley, respetando el artículo 16 de la Constitución Nacional, lo que no es habitual por parte del gobierno. El gobierno K ignora la CN, por falta de conocimiento, o a propósito, porque no coincide con sus propósitos. 

Las cadenas nacionales, las sufrimos todos… y todas. La ley de servicios de comunicación audiovisual N° 26.522, en su artículo 75 dice: “El PE[ii] nacional y los PE provinciales, podrán en situaciones GRAVES, EXCEPCIONALES, o de TRASCENDENCIA INSTITUCIONAL, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional o provincial, según el caso, que será obligatoria para todas los licenciatarias.”

Este año, en 7 meses de 28 semanas, la presidente usó la cadena nacional VEINTISIETE (27) veces. Casi una vez por semana. Recordando que en enero se operó y se tomó 3 semanas de vacaciones, y que en lo que va del 2012, viajó mucho. La semana pasada usó la cadena nacional tres (3) veces. 

Ejemplos. El 27/6, para evitar el acto de Moyano en Plaza de Mayo, se trasladó a San Luis, 1° vez en 9 años, para reinaugurar un criadero de chanchos (ya se había hecho el 7/4/2011) y ahí dijo: “Recuerdo a Babe (filme sobre un chanchito), me da cosita. Son tan tiernos (los lechones)”, y con su enciclopédica cultura nos ilustró diciendo que: “los chanchitos nacen con su mamá”. Yo no lo sabía, estoy segura que Usted, tampoco.

El 9/7, desde San Miguel de Tucumán, cuna de nuestra independencia, gesta heroica y única, nos enteramos que la patria había nacido el 25/5/2003, de la mano de “ÉL”, y de ella. A los firmantes del acta del 9/7/1816 los ignoró. Pero retó mal y a los gritos, a un camarógrafo de la TV pública: “¡corré la cámara, ché, que no me pueden ver!”

El 12/7 inaugurando Tecnópolis II, en un lapsus digno de ser estudiado por un simposio de siquiatras, dijo: “los jóvenes que se ilusionan con un país con mayor INFLUACIÓN (¿quiso decir inclusión, educación … o inflación?).

También nos informó, y yo estoy agradecida porque no lo sabía, que “las vísceras no tienen neuronas”. No se permite preguntar por el estado de las  neuronas de Cristina, es una pregunta destituyente.

También podemos recordar algunas memorables clases de cristinglish, “nou house” por “Know how”; o “uine tu uine” por “win to win”, o “lady in ques” por “leading case”. Pero todo esto es “too much” y “very good”. ¿No le recuerda el brutinglish del Gaturro de Nik?
Y por si todo esto fuera poco, de riguroso luto lujoso, ¡la presidente baila por cadena nacional! ¡Y llama “pelado” al ministro de economía español!

Imposible hablar tanto, largo y seguido, sin cometer errores, que a veces son horrores. Y sólo comentamos las formas, porque el fondo de los discursos, donde es visible que va por todo, da escalofríos. Si consigue cambiar la CN, Cuba es nuestro destino final. Final en todo sentido.

Mientras, usa la cadena nacional para inaugurar mojones, cabinas telefónicas y esa compulsiva manía de hablar de chanchitos y de lechones, ¿alguien puede explicar la TRASCENDENCIA INSTITUCIONAL, la GRAVEDAD, o la EXCEPCIONALIDAD que ameritan estos eternos discursos?  Parecería que el FVP cree que la ley ha sido hecha para ser violada. Y la violan.

Hace ya mucho tiempo, un tiempo histórico y real, sucedió de verdad y no forma parte del relato oficial, en que los argentinos fuimos capaces de escribir, cantar, sentir y hacer propias las palabras del Himno Nacional.
“Oíd mortales el grito sagrado, Libertad, Libertad, Libertad. Oíd el ruido de ROTAS CADENAS […[”.

Parodiando a Juan Manuel Abal Medina, jefe de gabinete de ministros que, ante la cámara de diputados y refiriéndose al ANSES,  dijo, “¡termínenla!”, nosotros agreguemos: “con las cadenas nacionales para decir pavadas y mentiras.” Rompamos las cadenas antes que terminen de rompernos la paciencia. Todo tiene un límite. Gritemos en voz bien alta, para que llegue hasta Olivos, la Rosada y el Calafate, ¡Basta!

P.D. Datos. El 11/7, en Gral. Rodríguez, a los 10´ de iniciada la cadena nacional, 500.000 televidentes cambiaron de canal. Al finalizar la transmisión, que duró 45´, los televidentes que cambiaron de canal sumaban 970.000. ¿No hay un valiente que se anime a decírselo?  

(*) Malú Kikuchi. Periodista y analista política.
[i] DRAE: Diccionario de la Real Academia Española

[ii] PE: Poder Ejecutivo

Fuente: Comunicación personal de la autora