domingo, 22 de julio de 2012

Europa, socialismo y euro

Por Armando Ribas (*)
Hasta tal punto son más fuertes los vicios del sistema, que la virtud de los hombres que lo practican. Alexis de Tocqueville

En 1937 José Ortega y Gasset en su obra magna, “La Rebelión de las Masas”, tomó conciencia del advenimiento en Europa del estatismo, y le dedicó un capítulo cuyo título fue: “El mayor peligro, el Estado”. Por supuesto en aquella época ya había podido percibir los inicios de fascismo. Pero igualmente previó asimismo el estatismo proveniente del Estado de Bienestar que hoy ahoga a la Unión Europea. Situación en la que priva la demagogia del socialismo bajo la social democracia, que es marxismo sin dictadura del proletariado.
En dicho capítulo dice Ortega: “La estatización de la vida, el intervencionismo del Estado, la absorción de toda espontaneidad social por el Estado… La burocratización de la vida produce su mengua absoluta en todos los órdenes. La riqueza disminuye y las mujeres paren poco”. Es evidente que hoy la crisis europea responde a esa cosmovisión, y no obstante ello el socialismo está presente. O sea que podría decirse que lamentablemente Schumpeter estaría teniendo razón cuando predijo el triunfo del socialismo.
 
Recientemente en las elecciones francesas triunfó el socialista Hollande, frente a un presidente supuestamente de derecha que mantenía un gasto del 56% del PBI. No obstante esta realidad su propuesta era no de austeridad sino de crecimiento y en estos momentos parece que su supuesta solución es aumentar los impuestos a los ricos. Es decir que ignora que en la experiencia la Unión Europea ha validado la predicción de Ortega. Así podemos ver que la burocratización de la vida que se tradujo en un incremento del gasto público que ronda al 50% del PBI produjo una caída en la tasa de crecimiento que en la década del 2000 se redujo a cerca del 1% por año.
 
Por supuesto la evolución presupuestaria de los países que forman la Euro zona fue diferente y consecuentemente la competitividad económica de los mismos se diferenciaba notablemente. No obstante esa realidad se decidió la instauración de la moneda única como la realización de un proyecto político. No se tomó conciencia de que lo que es posible en política no necesariamente es posible en economía. Por tanto hoy la crisis enfrenta a su vez la sobre valuación del euro para la mayoría de los países de la zona.
 
Es realmente sorprendente que los analistas económicos más importantes, incluyendo al Sr. Krugman, que aun ha propuesto que Estados Unidos debe aprender de Europa, están de acuerdo en que la formación del Euro constituyó un error. Así reconocen que no se puede tener una moneda común entre países que tienen políticas monetarias, fiscales y laborales independientes. La lógica del criterio anterior, compartido por quien escribe es incontrovertible. Lo sorprendente es que al mismo tiempo que arriban a esa conclusión, consideran que el Euro hay que mantenerlo a toda costa, aunque por supuesto no dicen cómo. Aún que la salida de Grecia del Euro, produciría lo que han denominado un dracmagedón.
 
Creo entonces que ante las anteriores dos premisas, no es necesario ser Aristóteles para darse cuenta de que son contradictorias. Por tanto la conclusión de ese silogismo carece de validez, por más que no haya dudas tampoco de que la salida del Euro en las actuales circunstancias tendría consecuencias negativas en una primera instancia. Pero ya debiéramos haber aprendido que no es posible evitar las consecuencias de los errores cometidos. Por ello no puedo concebir que se considere la formación del Euro un error y su mantenimiento una sabiduría.

Por supuesto los que sostienen la necesidad del mantenimiento del Euro no tienen claro las políticas necesarias para lograrlo. Ahí tenemos la última reunión de la Unión Europea que a todas luces ha dejado un vacío respecto a un acuerdo sobre las políticas a seguir. No obstante ello los mercados de capitales mostraron euforia. Pero según ‘The Economist’ la reunión fue una muestra de que o se unen o se rompen, y que los líderes políticos deben mostrar su visión sobre la integración económica y política para salvar la moneda única. Y se pregunta si la euforia actual habrá de fracasar como en el pasado.
 
Si bien la Sra. Merkel parece haber abandonado su insistencia en que la ayuda solo deberá de darse a los gobiernos que acepten las condiciones presupuestarias, esa nueva disposición parece no aceptarse en su propio país. Pero aun no ha aceptado la mutualización de la deuda que supuestamente necesita la Euro zona. La propuesta de la Sra. Merkel sobre la necesidad de la austeridad, es a nuestro juicio imprescindible para superar la crisis generada indudablemente por la expansión del gasto que ha hecho imposible su financiación. Por tanto se ha creado igualmente un nivel de deuda cuyo pago es imposible en la medida que continúen los déficit fiscales prevalecientes en la actualidad.
 
Si bien no se llegó a una unión de bancos al menos se aceptó la financiación directa de los mismos. Esa disposición implica un aprendizaje de la historia tal como la expusieron Milton Friedman y Charles Kindleberguer. El primero en su obra “Free to Choose” sostiene que la culpa de que el colapso monetario haya empeorado la situación económica fue del Federal Reserve de Washington que se negó a proveer a los bancos de efectivo. Y asimismo el segundo en su obra “The World Depresión” sostiene: “ La depresión de 1929 fue tan amplia, tan profunda y tan prolongada porque no existió un prestamista de última instancia”.

Pues bien la crisis europea es un hecho producto del socialismo y por supuesto afecta a la economía mundial incluida la China. Pero ahora los economistas están preocupados porque este año la China crecerá solo un 7,5%, o sea unas 7,6 veces más que Europa. Pero más aun puedo decir que 7,5% sobre el PBI que creció el año pasado un 8,5% es equivalente en términos de valores reales al 8,5% respecto al año 2010. Es decir que voy a insistir en que el problema del mundo hoy y en particular de Europa y América Latina es la supuesta búsqueda de la igualdad, que sustituye como principio al derecho a la búsqueda de la propia felicidad. Porque recordemos el juicio de Lamartine sobre la personalidad de Marat: “Amaba al pueblo y odiaba a los hombres” Y en ese proyecto vemos los resultados previstos por Ortega y aparentemente el cumplimiento de la predicción de Schumpeter.
 
 
(*) Armando Ribas. Abogado de la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en la Habana. En 1960 obtuvo un Máster en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Filósofo. Escritor. Artículo publicado el 16 de Julio de 2012 por Ricardo Valenzuela en "Narconomics".