lunes, 23 de julio de 2012

La argumentación incompleta

Por Eduardo Filgueira Lima (*)
Después de un corto período de silencio, nuestro carismático Vice-Ministro de Economía Axel Kiciloff, reapareció ante los medios para expresarse sobre diferentes aspectos de nuestro quehacer económico (Ver aquí).

Y no es el caso referirse a las “formas” poco académicas – a las que nos tiene acostumbrados y que también esta vez acuñó (“paparruchadas”,…. “cacareo”,…etc) – sino analizar su endeble contexto argumental.

Dijo – reconociendo implícitamente que ahora a la Argentina “no le va bien” – que son los agoreros de siempre (la oposición y muchos economistas), los que tienen “mala intención” cuando cuestionan la marcha del Plan Económico oficial y que “hacen daño porque hay personas que todavía los escuchan”.

Parecería que a este arribista le molestan las opiniones diferentes,… precisamente las que podrían enriquecer su discurso y pensamiento,… las que le permitirían modificar – si así su amplitud de criterio se lo permitiera – el tortuoso camino por el que el desmanejo de las políticas económicas del  gobierno del que forma parte, nos conducen.

Pero es mucho pedir a quien como él se mantiene cerrado a nuevas opciones y pensamientos, así como aferrado a la defensa a ultranza de posiciones perimidas que ya han mostrado su fracaso – de diferentes formas – en muchos países. (Me refiero puntualmente a las consecuencias a largo plazo del tan extendido y arraigado pensamiento Keynesiano). 

Lo que a Kiciloff le cuesta aceptar es que todas las intervenciones que ha efectuado este gobierno han sido políticas económicas expansionistas del gasto público más allá de lo deseable – recurriendo al saqueo, la expropiación y el endeudamiento (sin mencionar la emisión) – para su reparto discrecional a los fines de lograr las adhesiones de sus “beneficiados” por un lado y centralizar el poder político, con sumisión de los otrora caudillos territoriales, ahora dependientes y expectantes.

Finalmente la economía “pasa la factura”: el déficit fiscal ya es verdaderamente preocupante,.. y las medidas han sido crecientemente restrictivas al intercambio comercial, detrás de la hoy incomprensible premisa de “sustituir importaciones”, en un mundo globalizado, cuando “no se puede sustituir todo” y en el que los intercambios no son de “suma 0”, sino de “suma positiva”.

Se han apropiado de las AFJP (una enorme y apetecible caja), de AA, de YPF y en cada caso hicieron caso omiso de las advertencias,… solo querían hacerse de los fondos para mantener el gasto que demandan sus políticas.

Ahora le toca el turno del APE (disuelto recientemente), con un presupuesto anual de $ 1.200 Millones, cuya función era la de financiar mediante reintegros el tratamiento de patologías de “Alto costo y baja incidencia” a los pacientes afiliados a las Obras Sociales Nacionales (o Sindicales). Y ello no revestiría mayor importancia si lo dispuesto fuera para mejorar la asistencia de los pacientes que así lo necesiten,.. pero todo va en la dirección de suponer que – como todas las acciones de este gobierno – servirá en principio para financiar su "plan económico" y secundariamente beneficiar discrecionalmente a los sindicatos “amigos”. Con seguridad no será la salud de los pacientes su primer objetivo.

Son muchos ya quienes alertan al gobierno sobre las consecuencias de políticas económicas expansionistas (hasta el descontrol del gasto público, que supera hoy al 45% del PBI) y genera un déficit fiscal siempre nocivo no solo por lo ineficiente (aunque se anuncien todos los planes “inclusivos” ¿¿?? que se inventen) y que además un día habrá que pagar, pues este endeudamiento, como la emisión descontrolada, o los controles a las importaciones y al libre comercio, compromete además de los recursos de hoy, los de las generaciones futuras.

No se trata de que la población sea artera en sus decisiones. Se trata de seres “racionales” que perciben el deterioro creciente – no solo el económico, sino y subsecuentemente el social y el político – por lo que se protege de la pérdida del poder adquisitivo de nuestra moneda y por ello recurre al dólar como reserva de valor.

Tampoco la gente es tonta para cuidar el fruto de sus ahorros y a la hora de invertir se pregunta ¿cómo? ¿en qué actividad?, ¿dónde?,.. con la idea de obtener cierta rentabilidad que por lo menos lo cubra de la inflación, hoy por todos reconocida,… espiral inflacionaria, que ya nos hace perder “las señales que suministran los precios,… quedando hoy casi sin referencias”. 

Y como no encuentra respuestas – y la calidad de nuestras instituciones tampoco le ofrece garantías suficientes – entonces se reduce la inversión, se frena el consumo y eso a costa de la denostada “fuga de capitales”. Un final que Keynes desmereció y a cuyas puertas nos encontramos: la “estanflación”

Kiciloff argumentó también contra los dichos de los "agoreros": "cuando la economía crecía al 9% anual era por las buenas perspectivas del mundo y si a la Argentina le va mal no es por el mundo sino por las medidas del Gobierno".

Y resulta lamentable la argumentación que utiliza, por que “resulta incompleta”[i]. Atribuye resultados (efectos) diferentes a la misma (supuesta) causa. Y no solo la misma causa puede tener diferentes efectos,... sino que diferentes efectos pueden ser producto de la misma o diferentes causas. Ello es como decir: “Juan tiene fiebre por su gripe y Pedro que tiene dolores musculares debe también debe estar engripado.” O también: "Juan tiene fiebre por su gripe, como Pedro también tiene fiebre es seguro que también está engripado".

Es casi risible – sino fuera dramático – que un funcionario que tiene a su cargo funciones de tanta responsabilidad, utilice argumentos tan irresponsables y absurdos. ¿O es que no pudiendo razonar supone que tampoco nosotros podemos hacerlo?

Su frase (habiendo reconocido tardíamente que “no estamos tan bien” como se nos hacía suponer desde las fuentes oficiales), tal vez de ser sincera debió ser: "....cuando la economía crecía al 9% anual era por las buenas perspectivas del mundo y si a la Argentina hoy le va mal no es solo por el mundo, sino también y fundamentalmente por las medidas del Gobierno,...."

Pero esperar de este funcionario tal grado de honestidad intelectual resulta un supuesto exagerado y lo real es siempre posible, lo contrafáctico resbala en el terreno de la especulación.

(*) Dr. Eduardo Filgueira Lima. Director del CEPyS. Publicado el 23 de Julio de 2012