domingo, 22 de julio de 2012

La crisis argentina y la de EEUU

Por Mario Cadenas Madariaga (*)

Después de escribir un breve resumen de la obra de Paul Krugman sobre cómo superar la crisis de los EEUU, me parece necesario diferenciarla claramente de la que padecemos en la Argentina, para evitar proyecciones equivocadas.

La crisis argentina actual.
La crisis argentina actual, se halla en su inicio- y es la repetición de todas las crisis cíclicas que hemos experimentado a partir de la Segunda Guerra Mundial, (1952, 1955, 1959, 1962, 1975, 1981, 1989/90, 1998/2002), por déficit de la balanza de pagos, por insuficiencia de los ingresos externos frente a los egresos que se necesitan para importar bienes y servicios y para atender el movimiento de los capitales y el pago de las obligaciones externas.

A ello se suma el déficit de los presupuestos públicos -nacional, provinciales y municipales consolidados-, que es el que origina la falta de pago o demoras, a los proveedores del Estado en casi todas las provincias, y es que la que obliga al Estado Nacional, a recurrir al Banco de la Nación, la ANSES, y el Banco Central en busca de financiación extraordinaria.

Todos los problemas que tenemos con los dólares -las restricciones que se imponen a su disposición y la suba de su precio en el mercado paralelo- no es tanto debido a la incapacidad de los funcionarios sino fundamentalmente a que no se cuenta con la cantidad de dólares que se necesitan. Perón por este motivo en 1955 debió firmar el contrato con la California Argentina -lo que evidentemente no le debió agradar- y en 1975, Rodrigo tuvo que devaluar fuertemente.

La Argentina es hoy el país que tiene la mayor cantidad de conflictos en la Organización Mundial del Comercio por las restricciones ilegales que impone a las importaciones.

Los proyectos de corrección de las tarifas nacionales de principios de año, que luego no se aplicaron en la medida que había trascendido, la tentativa de transferencia del Subterráneo de la Capital Federal, la falta de pago del Gobierno de Santa Cruz, o las dificultades del Gobierno de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, y la mayoría de las provincias, se van a acentuar, y no se deben a la incapacidad de los gobernantes, sin perjuicio de su falta de eficiencia administrativa, que comparten con el Gobierno Nacional como en el orden municipal, porque esta causal siempre existió.

Las causas de las crisis argentinas.
Las causas de las crisis argentinas se deben a gruesos errores de política económica -que tiene a su vez orígenes ideológicos y políticos- y se encuentran en las dificultades a las exportaciones que creamos, disminuyendo nuestras ventajas comparativas, con impuestos, restricciones comerciales y sobrevaluación monetaria. En estos errores, incurrieron Perón, Martínez de Hoz -a partir de 1978 -, Cavallo, y Néstor y Cristina Kirchner, entre otros.

Solamente en los períodos que siguen a las devaluaciones, por la subvaluación de la moneda argentina que transitoriamente operan, se puede mantener con superávit la balanza de pagos durante breves lapsos.
Este error ha impedido el crecimiento de la economía argentina, y es la causa principal de nuestra decadencia de los últimos sesenta años.

Al impedirse el crecimiento normal de nuestra economía, el Estado debió actuar como un seguro de desempleo, absorbiendo una proporción muy alta de mano de obra, ineficiente y sin exigencias, que aumentó el gasto publico fuera de toda proporción, originando los déficit fiscales.

¿Cómo confundir la crisis argentina con la norteamericana?
La crisis de Europa y de EEUU se debió a un exceso de gasto en materia de vivienda y a la circulación de las hipotecas sin respaldo -por valores colosales- como si fueran valores de primera calidad, cuando eran valores tóxicos o basuras.

La Argentina sufre el mal contrario: tiene un déficit de por lo menos dos millones de viviendas, y créditos para la vivienda por el 1% del monto total de sus préstamos bancarios, una de las proporciones más bajas del mundo, si no es la más baja.

La desmonetización de la economía argentina, con inflación y la monetización de la economía de los EEUU, con recesión.

Esta es otra diferencia clave entre las dos economías, por lo que se comete un grave error cuando se pretende trasladar las conclusiones de una a la otra.

El volumen total de los préstamos bancarios acordados al sector privado se encuentra en el orden del 16% del PBI, en la Argentina y en EEUU esta cifra se hallaba en el 100% del PBI antes de la crisis.

Pero la economía norteamericana está alimentada por muchas otras fuentes de financiamiento, en conjunto más importante que los bancos, por lo que la diferenciación de monetización de una y otra economía es mucho más cuantiosa.

No obstante lo cual los argentinos tenemos una economía, con inflación, y los EEUU en este momento tienen con deflación. La conclusión es que la inflación o la deflación no resultan solo de una relación entre la cantidad de dinero de una economía y el PBI. Es un fenómeno más complejo.

La crisis argentina es de largo plazo y la de EEUU es esporádica.
La crisis que experimentan los EEUU no tiene registro sino en la Gran Depresión de los años 1930; en cambio la crisis que se está iniciando en la Argentina, tiene múltiples antecedentes en los años ya mencionados. Por ese motivo el crecimiento de los EEUU ha seguido una evolución de crecimiento constante, salvo muy cortos períodos, y la Argentina ha demorado su expansión, no logrando superar la condición de país subdesarrollado en los últimos 66 años.

(*) Mario Cadenas Madariaga. Artículo publicado por Informador Público el 19 de Julio de 2012.

Fuente: http://site.informadorpublico.com/?p=14979