jueves, 12 de julio de 2012

La mala noticia de una súper soja a más de u$s 600

Por Tomás Bulat (*)
En estos días y como principal consecuencia de la sequía que está presente en los Estados Unidos, los precios de las commodities agrícolas, léase soja, maíz o trigo, han subido de manera abrupta. Así tenemos que la soja está por encima de los u$s 600, mientras que el trigo y el maíz superan los u$s 300 la tonelada.
Si bien muchos podrán ver a este dato como alentador, y en gran medida lo es en el corto plazo, yo me voy a tomar el atrevimiento de verlo con cierta preocupación.

Las razones de la súper soja
El abrupto incremento de los precios en la soja, tiene su base en la sequia de los Estados Unidos. Es cierto que el precio actual de la soja es u$s 610 la tonelada, pero la gran mayoría ya ha fijado precio. Según datos del mercado de granos casi el 70% ya está vendido o con precio fijo. Por lo que estos buenos precios locales, mas de $ 1700 la tonelada, se podrán beneficiar aquellos que pudieron esperar y que por supuesto son los que tienen mayor respaldo económico, pero son la minoria. 

De todas maneras, la importancia de un alto precio de los granos, no es solo su precio presente, sino el precio futuro, ya que es con este que se toma la decisión de siembra. Cuando se observa el precio de la soja a mayo del 2013, que es cuando se cosecha en Argentina, el precio está alrededor de los u$s 525, un buen precio, pero no extraordinario.

Por desgracia no pasa lo mismo con el trigo, que a pesar de tener no solo un alto valor presente -300 dólares la tonelada-tiene un valor mejor a diciembre, sin embargo no ha logrado mejorar la superficie sembrada. De hecho, el último informe de la Bolsa de Rosario dice que la superficie sembrada caería un 43% en relación a la campaña anterior.
Por lo que se puede observar, a pesar de las buenas noticias internacionales, el espíritu vigente de controles, discrecionalidades y reglas poco claras, ha perjudicado la producción de trigo y seguramente afectará también la de maíz.

El problema de la enfermedad holandesa
Hace muchos años, Holanda era un gran productor de tulipanes. Los tulipanes de pronto tuvieron gran aceptación mundial y su precio fue subiendo de manera impresionante, haciendo que los recursos que ingresaban al país fueran creciendo. Como consecuencia de este boom exportador, la moneda holandesa subió mucho de valor, generando dos efectos: El primero, un efecto riqueza, que era el que sentían los productores de tulipanes y toda la cadena comercial del sector y el Estado Holandés que cobraba impuestos de esa actividad. 

Pero el segundo efecto era de todos aquellos productores de bienes que no hacían tulipanes, cuyos costos les subían a medida que el valor de su moneda crecía, pero sus productos no lo hacían en la misma medida que el tulipán. Por lo tanto, los no productores de tulipanes comenzaron a cerrar, a despedir gente y a generar una gran crisis de empleo en la economía holandesa.

Es desde ese episodio, que en economía se estudia la “enfermedad holandesa”. Se trata del problema que se genera en una economía diversificada que produce gran cantidad de bienes, cuando de pronto un bien alcanza un gran valor, que empuja para arriba los costos de un país y aun así por su gran valor puede soportar los costos crecientes de su economía.

La soja está funcionando como el tulipán holandés. Es el commodity que más se produce en Argentina, que tiene costos de producción no muy elevados y que logra mantener márgenes de ganancia importantes.
Pero el problema lo comienzan a tener todos los que no producen soja. Ya que empiezan a sufrir los aumentos de costos que también tiene la soja, pero no su incremento de precio. Así les pasa a los productores de aceitunas, de vinos, de limones, de frutas (peras o manzanas), de té, de tabaco, de naranjas, de mandarinas y a buena parte de la industria que tiene que exportar.

Así deben pagar un incremento salarial que medido en dólares es significativo, más impuestos, más en insumos y así sucesivamente, pero cuando tienen que vender su producto terminado al exterior, este casi no subió de precio.

Es en este contexto que una soja a más de u$s 600 ayuda a mantener más controlada las variables macroeconómicas, ya que entran más dólares, ingresan más recursos fiscales por derechos de exportación, se mueve más la economía en las zonas sojeras, y -por lo tanto-logra mantener sin necesidad de correcciones la situación macroeconómica.

Pero esta mayor estabilidad solo perjudica a los no sojeros, que es la gran parte del interior. Los márgenes se irán reduciendo a la espera de una devaluación que les mejore su competitividad y les devuelva su rentabilidad, pero que la súper soja permite que no suceda.

Estabilidad macro, inestabilidad micro
Por lo tanto lo que en el corto plazo es una buena noticia, en el mediano plazo puedo no serlo. En la medida que la súper soja siga creciendo, y mejorando los ingresos macroeconómicos del país, la microeconomía del interior seguirá siendo perjudicada. 

Algunos dirán que el ingreso a las provincias subiría por el fondo de redistribución, y es cierto, y que la entrada de dólares ayudará a la macro, lo cual también es cierto, pero debería aprovecharse ese recurso extraordinario para cambiar el rumbo y no para persistir en el que estamos. Esperemos sepamos aprovechar los buenos vientos y no los dejemos pasar.

(*) Tomás Bulat. Master Science in Economics (Queen Mary and Westfield College & ILAS-University of London – 1995/1996). Graduado en Comercio Exterior (Fundación Banco de Boston -1991). Postgrado en Desarrollo Económico [Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ - IDI) - 1989]. Economista (Universidad de Buenos Aires -1988). Artículo publicado en "lo vi en..." el 10 de Julio de 2012.