jueves, 26 de julio de 2012

No toda limitación a la autonomía personal resulta ilegítima

Por Edgardo Zablotsky (*)
Mientras la Corte de EE. UU. avaló el plan de Salud de Obama, su par de Argentina ratificó la obligatoriedad del plan oficial de vacunación.

La Corte Suprema de los Estados Unidos acaba de respaldar el plan de salud del Presidente Obama, el cual requiere que todo ciudadano contrate un seguro de salud. “Si el gobierno puede hacer esto, ¿qué no podría hacer?” , preguntó el juez Antonin Scalia, durante las audiencias sobre la constitucionalidad de la ley. Si el gobierno tiene potestad para requerir que los ciudadanos contraten un seguro médico, ¿por qué no habría de tenerla para exigirles que coman un alimento saludable como el brócoli? 

La jueza Ruth Ginsburg puntualizó la racionalidad de la ley: “La gente que no compra seguros de salud hace más costoso adquirirlos a quienes los compran” . Esta externalidad -el efecto de los actos sobre terceros- surge por el hecho de que toda persona, tarde o temprano, enfrentará una emergencia médica y los hospitales deberán atenderla, irrelevantemente de su capacidad de pago. Las deudas incobrables que se generan incrementan el costo del seguro. 

El espíritu de esta externalidad se encuentra en el artículo 19 de nuestra Constitución: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”. 

Hace pocas semanas, dos fallos de la Corte Suprema se basaron en ella; ejemplares por su defensa de la libertad individual, sólo limitada por la externalidad .

El 1° de junio, la Corte resolvió que se respete la voluntad de Pablo Albarracini quien, por sus creencias religiosas, se negaba a recibir una transfusión de sangre. Albarracini se encontraba en coma y su esposa presentó un documento firmado por el paciente expresando su voluntad. Frente a esto, su padre logró que el caso llegase a la Corte, la cual, invocando en su fallo el artículo 19, rechazó el recurso.

En contraste, el 12 de junio la Corte intimó a los padres de un niño de dos años a cumplir con el plan oficial de vacunación, a lo cual se negaban por ser seguidores de métodos homeopáticos y ayurvédicos. En su fallo explicita: “Que la decisión adoptada por los recurrentes afecta los derechos de terceros, en tanto pone en riesgo la salud de toda la comunidad y compromete la eficacia del régimen de vacunaciones oficial , por lo que no puede considerarse como una de las acciones privadas del artículo 19”.

Los fallos de la Corte Suprema constituyen un claro ejemplo de la relevancia de la externalidad; de no existir, ¿bajo qué fundamentos un gobierno habría de atribuirse la potestad de exigir, o de prohibir, que los ciudadanos coman brócoli o que realicen cualquier otra actividad en desmedro de la libertad individual? Difícil de sustentarlo.

(*) Edgardo Zablotsky es Profesor de Economía de la Universidad del CEMA. Artículo publicado por Clarín el 26 de Julio de 2012.

Fuente: http://www.clarin.com/opinion/limitacion-autonomia-personal-resulta-ilegitima_0_743925683.html