sábado, 28 de julio de 2012

Orgullosa de todo

Por María Celsa Rodríguez (*)
Desde el principio el gobierno habló de un modelo. "Apoyar el modelo"; "proteger el modelo"; "continuar con el modelo"; "profundizar el modelo", eran algunas de las frases repetidas en cada discurso antes y después de las elecciones de octubre pasado, cuando el romance se gestó con fuerza en el corazón de La Rosada conquistando las esperanzas del 54 % que le dijo "si". Aunque nunca aclararon con todas las letras cual era el modelo en todas sus variantes y vericuetos y cuales eran las soluciones a los problemas de los argentinos.

Si bien un modelo de gobierno marca las pautas a seguir, es una guía ejecutable, un proceso de seguimiento para " controlar y organizar las actividades" dice su definición.


Es decir controla y organiza las actividades económicas, productivas, de seguridad, de educación, de salud , de transporte, de justicia, etc.

Ahora, la realidad nos indica que el modelo no esta estructurado para hacer frente a todos esos problemas, o que quienes deben ejecutarlo no saben como llevarlos a cabo o tal vez no están a la altura de las circunstancias. Y por ello hay muchas fallas, y los ciudadanos estamos pagando las consecuencias.

Porque cuando se forman modelos basados en premisas falsas todo se desajusta de su eje, provocan complicaciones y los llevan a tomar medidas que terminan por hacernos la vida problemática. Se diseñan trabas, controles y mas controles que buscan subsanar acciones mal aplicadas en su momento que hacen que la sintonía fina y luego el relato se tornen insostenible a costa de violar nuestros derechos individuales en pos del sistema.


Allí surgen los analistas que comienzan a formular teorías basándose en la razonabilidad frente a la realidad, la reacción frente a la omisión, y entonces todo gira en una realidad que va en paralelo a lo que siente y padece el ciudadano cada día

Pagamos nuestros impuestos pero aún así buscan la manera y crean medidas para exprimirnos más, para sostener las malas administraciones y los malos manejos de los dineros públicos.


Ella el otro día habló de "un proyecto nacional, popular, democrático y de inclusión social" dijo y que "incluye y beneficia a aquellos que lo critican y que lo boicotean constantemente". Debería saber que las criticas al gobierno es parte de la salud de la democracia y en cuanto a eso de "boicotear", creo que ellos solos se boicotean con sus equivocaciones.
Aunque la verdad es peligrosamente no aceptada por el gobierno. No quieren reconocer que hay inflación. Les da vértigo aceptar que están en el camino equivocado con las últimas medidas adoptadas. Poner trabas a las importaciones y cepo al dólar estan trayendo graves consecuencias a la economía.

Sin embargo Ella se mantiene orgullosa de todo lo que nos pasa y de todo lo que ha hecho. Pero el papelón se expone a diario. Aerolíneas, YPF, Reposo, el Tango-Taxi, Angola y van . O como lo que paso con los "billetes de Eva", es un ejemplo que todo se hace sin el debido control y sin responsabilidad alguna.

Ahora resulta que por "un problema técnico" en su elaboración no pueden ser leídos por los cajeros, pero igual estarán en circulación y serán de curso legal, dicen. Aunque luego Marcó del Pont salió a aclarar que “El proceso de adecuación se está llevando adelante con absoluta normalidad". Antes paso lo mismo con los billetes de cien pesos (con la cara de Roca) de baja calidad y mal impresos, pero con la diferencia que los leía el cajero pero no te lo aceptaban en ningún lado. Y en cuanto al papelón mayor, son los números del Indec. Eso, ya es un circo aparte.

En conclusión, se salta de un error a otro, se sale a aclarar y a rectificar. Pero Ella sigue orgullosa de todo.


(*) María Celsa Rodríguez. Periodista y analista política. www.chacorealidades.blogspot.com






Fuente: Comunicación personal de la autora