lunes, 16 de julio de 2012

Sin contenido

Por María Celsa Rodriguez (*)
Si nos sentamos frente al televisor  y comenzamos a  hacer zapping  por los distintos canales, llegamos a la triste conclusión que no hay una programación capaz de ofrecer un mensaje educativo.Todos son chimentos, peleas, gritos, o personajes huecos y pobres de cualquier contenido.Los protagonistas favoritos por estos días y que están en la boca de todo son los Mellizos Caniggia: viven en una nube creada por su madre, ignorantes y ajenos a la realidad.Que ni siquiera saben donde esta geograficamente el país donde nacieron.

Lo incomprensible a todo esto, es que los ensalzan y les dan un espacio y un protagonismo por mas que carecen de atributos histrionicos.Y a pesar que muchos dicen que no los miran,están allí, atentos  cuando estos acaparan la pantalla.
Se pierden horas de televisión en "una maratón gay" que mantiene a los espectadores hipnotizados, y escuchando a estos "famosos"  de condición tan devaluada como para encontrar un gramo de inteligencia mas allá de las cejas.

Pero a pesar de todo,y como dan rating, los exponen en un plano tan  bien estructurado como seres privilegiados, pero que ni siquiera tienen un poco de sentido común sino que todo es mostrarse, contar que marcan visten, cuantas casas tienen y cuanto dinero gastan por hora.
Se manejan con soberbia,son antipáticos, despectivos e impunes a toda amabilidad demostrada.De educación ni hablar, aunque esto parece ser ya moneda corriente en todos lados.Porque como parte de nuestra cultura cotidiana, se ha perdido el respeto hacia los demás  y la televisión hoy es el fiel reflejo de la sociedad.

Una sociedad que se ha deteriorado  de valores,que ha perdido los buenos modales, hasta el saludo.Palabras como " por favor," "permiso" y  "muchas gracias" escasean en el trato urbano.
 Pero la falta de respeto  también se refleja en  el Gobierno, que se maneja con esa misma soberbia, impunes a toda critica, con actitudes absurdas, carentes de lógica, en que el ciudadano  muchas veces se siente  olvidado.Ya  que no los ven que están allí con sus problemas y sus reclamos . Donde sus carencias no son atendidas y solo les servimos para proveerles dinero a través de nuestros impuestos.

Son indiferentes a los que nos pasa, se ríen a nuestras espaldas.Son superficiales y vanidosos, mientras nosotros estamos ahí, espectantes.Somos la manada obediente del rebaño.
Aunque  los  discursos tediosos  nos entretienen -igual que  en bailando por un sueño-, a pesar que ya está resultando  fastidioso,  mas allá de  su cuota de humor.
 Los criticamos pero seguimos quietos con la mirada atenta .Y si bien  sean despectivos, sumando renglones de mentiras que escapan descaradamente en cada frase.Todo se reitera,sin cambio alguno.Mientras a  las ovejas  nos  zumban en los  oídos, el ritmo del monólogo por cadena nacional.

Ya  todo es expresión de si mismo. Se desperezan motivados por la mediatez de los acontecimientos, desarrollándose impetuosos, revelándose ante nuestros ojos que los siguen, seducidos por sus movimientos y sonidos.

No hace falta buscar defectos o analogías.Todos esta allí expuestos, en una linea de similitudes.

(*) Maria Celsa Rodriguez. Periodista y analista política.

Fuente: Comunicación personal de la autora