sábado, 11 de agosto de 2012

Cuanto más alto el pedestal, más fuerte la caída

Por Alfredo Weinstabl (*)
El título expresa un conocida frase del refranero popular. Se refiere fundamentalmente a aquellas personas que  se encaraman en un pedestal sin tener las aptitudes, cualidades o virtudes para ello.
Cuanto más alto han trepado mediante la utilización de engaños, mentiras y otra clase falsedades y  artimañas, la caída, a la larga o a la corta, es inevitable y más fuerte y dolorosa.
Obviamente también influye que llegado a la cima del poder, el no poseer valores éticos y morales, ni la fortaleza personal para sobreponerse a la diabólica tentación de  excederse en la utilización del mismo utilizándolo según su propio albedrío y sin limitaciones, perdiendo en consecuencia, el equilibrio, la prudencia y moderación para liderar exitosamente a sus conducidos.
Esta especie de axioma es aplicable a todas las actividades humanas, pero donde se evidencia  con mayor claridad, es en  aquella en donde la persona ejerce algún tipo de liderazgo.
El más visible y patético por sus nefastas consecuencias es la de los liderazgos políticos. Si analizamos simplemente la historia del último siglo veremos el declive y la caída de líderes que inicialmente lograron llegar muy alto en la adhesión y estima de sus conducidos, pero por el afloramiento de sus graves falencias personales ya sea por la limitación de su capacidad y  aptitudes para su desempeño en el cargo o graves fallas en sus valores morales precipitaron a su país a increíbles y catastróficas consecuencias.
Hay numerosos ejemplos de ello, probablemente los más ilustrativos son los dictadores del siglo pasado: Hitler en Alemania, Stalin en la Unión Soviética, Mussolini en Italia, las numerosas dictaduras del Medio Oriente, África y del Centro y Sud América. 
   A la luz de esta breve introducción, podemos colegir sin temor a equivocarnos, que el actual gobierno ejercido por la Sra. de Kirchner tiene inexorablemente un negro destino final y duras y trágicas consecuencias para nuestro país.
Todos los argentinos sabemos que la democracia en nuestro país dista mucho de ser una verdadera democracia. Tenemos el ropaje y algunas formalidades importantes de una democracia, el voto popular por ejemplo,  pero otras que caracterizan a este sistema político, están casi totalmente ausentes. Los analistas políticos la denominan “democracia imperfecta”.
Uno de los aspectos en lo que nuestra democracia está en franco déficit, es en la independencia de los tres poderes del Estado. Como sabemos los tres Poderes están precisamente en nuestra Constitución para balancear y equilibrarse mutuamente y evitar excesos y extralimitaciones. Podríamos enumerar otras falencias muy graves que afectan a nuestra democracia. Pero para el objetivo de esta nota ya es más que suficiente.
Todo lo manifestado depende también en gran medida de la personalidad, del carácter y la estabilidad emocional de la persona en el poder.
En el caso de nuestra presidente, la Sra. Cristina de Kirchner, la conjunción de factores negativos que presenta la mandataria es, para decirlo suavemente, sencillamente de terror. No vale la pena mencionarlos ya que hay una enorme cantidad de notas y artículos en los medios e internet que hablan sobre su comprobada incapacidad y su compleja conflictiva y conflictuada personalidad.
El fantasioso “proyecto” del matrimonio Kirchner se acabó definitivamente cuando se acabaron los enormes y cuantiosos fondos que dispusieron por la favorable coyuntura económica mundial. Cuando esto sucedió, empezaron a aflorar, primero lentamente y ahora cada vez con toda su crudeza, el resultado de haber sembrado durante todo ese tiempo fantasías irreales.
Hoy el fracaso del experimento kirchnerista aparece con toda claridad. El declive cada vez más pronunciado se evidencia casi diariamente, con signos del agotamiento del gobierno y medidas gubernamentales que sencillamente son verdaderos disparates o torpezas burdas o groseras que aumentan el malhumor de la población.
Presos recientemente condenados que salen de las cárceles para “resocializarse en actos políticos del oficialismo, toma de colegios por los alumnos que el ministro de educación califica como un ejemplo de libertad democrática, las casi infantiles peleas por los transportes y el subte entre la Nación y la CABA, el cepo cambiario, la presidente que resalta la actividad “sufrida” de los barras bravas del futbol, el Vatayón Militante, la agrupación Negros de Mierda creada por un funcionario del gobierno, la inseguridad cada vez más afligente, la inflación que carcome los salarios, la increíble decisión de disponer que la impresión de billetes lo realice un empresa fantasmas cuyos dueños se desconocen, el feroz ajuste económico, el escándalo con la tarjeta SUBE, los manejos incompatibles con su cargo  del vicepresidente Boudou, el increíble enriquecimiento de los funcionarios, la ausencia de condenados pese a los múltiples y numerosas denuncias de corrupción, solo para nombrar algunos de los hechos recientes .  
¿Cómo puede funcionar un país así?
Hay tres aspectos que se consideran los más importantes que  desprestigian al gobierno: La mentira sistemática y el consiguiente engaño, la falta de Justicia y la desenfrenada corrupción. No es objeto de esta nota comentar estos tres aspectos ya que son más que conocidos por la ciudadanía.
Si analizamos los casos de los gobiernos autoritarios mencionados en uno de los párrafos anteriores, vemos que cuando estos caen, las consecuencias suelen ser impredecibles originando una violencia irracional. Esta violencia popular podría generar desmanes, desórdenes, tumultos, copamientos, enfrentamientos y hasta ejecuciones y linchamientos populares. La ira contenida, después de años de engaños, mentiras, agravios y manipulación de la opinión pública será difícil de contener
Los Kirchner sembraron el odio en casi todos los sectores y enemistaron a los argentinos entre si. Dividieron al país en dos.
Ya hace años, el “Primer Trabajador” para unos, o el “Gran Corruptor” para otros, expresó que cuando el pueblo se cansa o llega al hartazgo, por ser defraudados y engañados por sus líderes, llegará el momento en que estos “harán tronar el escarmiento”.
Recordemos como terminaron Ceasescu en Rumania y Khadafi en Libia, lideres inicialmente adorados por sus pueblos y luego por su autoritarismo, ajusticiados por los mismos.
    Si llegase ese momento, es dudoso que  las Fuerzas Policiales sean utilizada para reprimir.
Y en cuanto a las FF.AA., no están preparadas ni instruidas para ello. No saben dispersar una manifestación o contrarrestar un movimiento piquetero. Solo saben, entre otras muchas cosas propias de la guerra, aniquilar al enemigo.
Sabemos también que estas constituyen el último ratio en graves emergencias que pongan en peligro la integridad del país o para evitar, en última instancia, la disolución de la Nación. Pero tienen expresamente prohibido, por la “sabia” Constitución que algunos iluminados pergeñaron, actuar en el frente interno. Seguramente las FF.AA. no saldrán sacar las papas del fuego de esta hipotética situación que esta lamentable y patética dirigencia política ha creado. Tampoco pienso que quieran hacerlo. No obstante, y pese a todo, finalmente tendrán que salir…saldrán a apagar las cenizas cuando ya nada quede en pie.
Pero lo peor de todo, es que ante esta probable, como siempre, los costos, los elevados costos originados por el desgobierno, los  va a pagar el pueblo.
(*) Dr. Alfredo Raúl Weinstabl. Doctor en Ciencias Políticas.

Fuente: Comunicación personal del autor.