sábado, 11 de agosto de 2012

El neogorilismo y los aplaudidores

Por Carolina Mantegari (*)
En la actualidad, Nuestra César persiste entre dos ejes antagónicos.
El neo-gorilismo cultural, que se expande inquietantemente entre sus adversarios. Y la obsecuencia casi intolerable de los aplaudidores múltiples (muchos de ellos nunca pisaron, siquiera, el Salón Blanco).
El neogorilismo incluye, paradójicamente, a los peronistas (distan de ser mayoritarios a la hora de defenderla).
Los más obsecuentes, en cambio, no suelen ser peronistas.
Se recuestan, más bien -para Oximoron- en el “frepasismo tardío”.

Consecuencias del entrismo que fracasó estrepitosamente en los setenta, a través del recurso inútil de las armas.
Pero que triunfó en los dos mil diez. Con la persuasión contundente de la Caja. Con la sistemática ocupación del vacío (esperar parte 2. Ampliaremos).

“¿La viste cuando aleteaba como una gallina?”.
Nuestra César mantiene, a veces a su pesar, la iniciativa. Aunque sea para el hábito despreciable de auto-degradarse con exposiciones inútiles. Por defenderse de los “goles en contra” que le hacen, justamente, los obsecuentes.
O para encargarse de la destrucción de todos aquellos que registren una indeseable presencia.
 

Algún prestigio elemental. Eventual popularidad que impugne, en la práctica, su condición inveterada de Mujer Providencial.
Por lo tanto, Argentina, para consolidar el “modelo”, el “crecimiento con inclusión social”, necesita imperiosamente un nuevo sacrificio de Nuestra César. Otro mandato que Ella, acaso, no desea.

Trátase de la circunstancia que anticipa los próximos momentos horribles de Daniel Scioli, el líder de la Línea Aire y Sol, que, aunque suela marcarle la cancha, tiene el boleto picado.
Y de Mauricio Macri, el Niño Cincuentón, El Procesado que tiene la guillotina pendiente. Van a ir por su cuello, por la profundización de una chiquilinada.

Las certezas “destituyentes” legitiman la especulativa actitud de espera de los otros gobernadores.
Los que se mantienen con “los pies en el plato”. Pese a los consejos de los allegados, que se irritan con la sistemática humillación cotidiana. Y sobre todo de sus mujeres que se encuentran, en tres detectados casos, según nuestras fuentes, inmersos en el gorilismo conceptual que deben simular.
Porque ya, a Nuestra César, no la soportan. Y menos aún soportan que sus maridos estén sentados ahí. Apretujados entre los “aplaudidores” del coro estable.

 
Trasciende que una de ellas suele decirle, según nuestras fuentes, al esposo gobernador.
“Vos sabés que Asís tiene razón”.

“¿Y cuando bancó a los barra bravas?”.

Otra característica, que consigna el último Informe Oximoron, alude a la flamante persistencia. Es excesivamente contradictoria. Nuevo eje para analizar.
Un Todo o Nada que registra la paranoica creencia del “golpe a la paraguaya”.
Movida para ejecutarse -constatan- antes del 7 de diciembre de este año. Frontera final de La Desinversión.
El delirio contrasta, en simultáneo, con el mantenimiento, aunque sin explicitación, del proyecto reelectoral.
 

Como si el cristinismo oscilara entre los dos peligros institucionales.
1- El raje inmediato, como consecuencia del dirigido colapso.
2- La relativa eternidad, a través del providencialismo que sólo puede alcanzarse a través de la demolición de cualquier otra alternativa.
 

Sean los citados Mauricio o Daniel, ambos en la picota.
O José Manuel De la Sota, el Cordobés Profesional, en el caso de consolidar los amagues tenuemente presidencialistas.

A la bartola -como sostiene el editor del Portal- “Cristina baila la música de Clarín” (cliquear). Suele desgastarse detrás de las conjeturas convenientemente conspirativas. Sirven, apenas, para blindar a sus fuerzas. Hasta el fanatismo.
De todos modos las fantasías del “golpe a la paraguaya”, según nuestras fuentes, la atormentan.

Para legitimarse, el Canciller Timerman, sin ir más lejos, no vacila en aceptarlo, sin la menor discreción. Y confirmar, incluso en su propio despacho, que a Nuestra César “la quieren voltear”. Políticamente.
Es el proyecto movilizador de Héctor Magnetto, El Beto. Ayudado por Hugo Moyano, El Charol. Y con la ayuda sustancial de Hugo Biolcatti.
La suma demencial de los tres corporativismos.
El mediático, el sindical y -para completar la mesa de una buena conspiración- la Sociedad Rural (falta abrochar, apenas, el financiero).
“Y cuando le dijo a Moreno: dejá de mirarme, Moreno, como Angelici a Riquelme”.

Cualquier precipitado, imbuido de interpretación precoz, o del tratado neo-gorilismo conceptual, puede sospechar que “está loca”.
O que está, dicho sea con mayor elegancia, “desequilibrada”. Que “es bipolar”. Viene “pasada de medicamentos”.

Para Consultora Oximoron, es la manera más fácil de chingarla. Perderse entre las ramas personales del pintoresquismo.
Entretenimiento exactamente ameno. Ideal para las sobremesas del country. Cuando Nuestra César emerge como tema invariable de descuartizamiento.
Psicología de semanarios al paso (ampliaremos).

(*) Carolina Mantegari para JorgeAsisDigital.com
Redacción final para Consultora Oximoron. Artículo publicado el 6 de Agosto de 2012 en el Envío Nº 1012.