viernes, 17 de agosto de 2012

¿Fascismo, Estalinismo? Cual es la diferencia.

Por Rodolfo P. Florido (*)
Lo digo con profundo y honesto pesar. Las explicaciones sobre la supuesta diversidad buscada, suenan en sus bocas y su gestualidad como una limitación indeseable y tolerada porque las circunstancias del presente aún no permiten avanzar sobre un pensamiento hegemónico. Los funcionarios nacionales como el Ministro Sileoni y la propia Presidente Cristina Fernández, fuerzan explicaciones que probablemente, ojalá, ni él Ministro crea. 

Lo que está sucediendo crecientemente en las escuelas públicas es totalitario y no tiene nada que ver con buscar el compromiso político de los estudiantes. Estos, ya lo tienen y así debe ser desde sus centros de estudiantes.

Cuando el tema estalló aceptaron una suerte de debate inevitable aunque solo para disimular la vocación de uniformidad. Es como si la Democracia los incomodara más que los albergara. Algunos “intelectuales” oficialistas posan de formación democrática y de buscar la formación de nuevos liderazgos para el futuro cuando desde el tono y los gestos se los nota tensos porque no desean someter a un verdadero y profundo diálogo lo que creen es una verdad propia concebida como hegemónica y totalizadora. Lamento decir, sin eufemismo alguno y si con auténtico pesar, que percibo que sienten que la democracia les pesa, los incomoda, como si fuera más un impedimento para silenciar lo que dicen promover que un valor republicano.

Es como el uso y abuso de la expresión “Memoria, verdad y justicia”. Se supone y así debería ser, que esos tres conceptos definen;
•    Primero, un carácter completo y no una suplencia alternativa de otra memoria anterior tan parcializada como la presente.

•    Segundo, la búsqueda de la verdad debería ser un proceso no identificatorio de un acerto excluyente. Pensar que existe “una verdad”, es darle carácter de integrista, totalitario y fundamentalista a lo que debería ser un proceso mental de aceptación y exaltación de la diversidad de percepciones sobre las distintas verdades.

•    Tercero, alcanzar justicia, supone un proceso de inocencia o culpabilidad, no estigmatizado por recurrir a criterios de “justicia” que busquen reparaciones históricas a injusticias pasadas, más que verdaderas búsquedas de justicia por fragrantes injusticias previas.
  
Cuando la supuesta intelectualidad profesional y política, interfiere más que nutre el proceso natural de la adolescencia, no busca en rigor de verdad dotarla de crecimiento sino disciplinarla hacia sus propios prejuicios para llenarlas de frases hechas que satisfagan las necesidades de verdades absolutas que el proceso de crecimiento demanda durante un tiempo hasta que define su propia personalidad.

Este tipo de procesos es profundamente fascista o estalinista…..el joven se siente identificado por los conceptos simplificados de la Acción Psicológica o la manipulación conciente del “intelectual militante” en su búsqueda de justificación de sus certezas y termina sirviendo, sin saberlo, cual esclavo domesticado, a esos supuestos “intelectuales” que no buscan nutrir su cerebro crítico sino direccionar sus propios y lógicos disvalores de adolescentes para cooptarlos más que formarlos en la diversidad que debiera presumir la auténtica democracia.

Luego, escuchar a un Ministro de Educación y a una Presidente intentando justificar lo injustificable es tan primario como imaginar que estarían de acuerdo si expresiones políticas partidarias conservadoras, liberales, comunistas, maoistas o ultra nacionalistas, desarrollaran idénticos métodos recurriendo a la misma argumentación que supuestamente disfraza la acción gubernamental. ¿O alguien piensa que el Gobierno no calificaría de “Fascista” a Mauricio Macri si en el ámbito de las escuelas públicas porteñas desarrollara las mismas prácticas que la Cámpora está ejecutando? Además, si lo hiciera, la acción sería igualmente deleznable.

Jugar políticamente con los cerebros de los jóvenes adolescentes es una práctica totalitaria que no se justifica en ningún caso, provenga de donde provenga la matriz ideológica que la ejecuta. Y no pretendan mezclar esto con la militancia de los centros de estudiantes. Porque esas militancias son espacios voluntarios y no forzados por la currícula del Ministerio de Educación ni con la presencia activa de los dirigentes mayores de las organizaciones políticas que representan.

En resumen, el tema es gravísimo, mucho más por lo que se pretende que por lo hasta ahora logrado. Sobretodo si se lo ve en el contexto del proyecto de reducir la edad de votación para incorporar a los estudiantes secundarios de los últimos dos años. Y lo que más grave lo hace es la obvia y falsa pretensión de encubrir los actos en una supuesta mejora de la calidad democrática, siendo que es, la pluralidad de la democracia, base esencial del sistema, la que sufre, limitándola a la búsqueda de un pensamiento único.


(*) Lic. Rodolfo Patricio Florido. Director de "Punto de Equilibrio Digital". Artículo publicado el 17 de Agosto de 2012.
rodolfoflorido@hotmail.com

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