viernes, 10 de agosto de 2012

Realidades y relato

Por Rodolfo C. Rossi (*)
Desde hace algún tiempo nuestro país muestra al mundo una seguridad física y jurídica con evidentes signos de declinación, una educación pública de bajo nivel, un clima de negocios francamente desfavorable pese a las ventajas comparativas y competitivas que numerosos sectores de su economía posee. Los elevados impuestos que no llegan a cubrir el ascendente gasto público; la decadente infraestructura de los activos públicos; la burocracia que no deja de crecer (y otras cosas, en ella incluida), está convirtiendo al país en uno de los de mayor desequilibrio inflacionario, con la probabilidad de transformarse en caótico y empobrecido. El estilo de su Administración Pública está sometiendo hechos de la vida privada y cotidiana a su injerencia, perjudicando al trabajo y al ahorro; incidiendo en las inversiones y en el comercio interior y exterior; privando en un buen número de casos de medicinas y libros importados a los enfermos y estudiosos; entremetiéndose en los viajes al exterior de las personas, etc.
 
Bajo el escudo de las vetustas consignas patrióticas que inflaman la retórica política del país, se está viviendo de ficciones. Poco sirven al ciudadano común la presentación oficial de numerosos Informes económicos (algunos de dudosa comprensión). Lo real es la cruda inflación encubierta por agencias públicas especializadas, a las que nadie toma en cuenta. La vigencia de precios libres, pero administrados, en algunos casos discrecionalmente. La existencia de un Mercado único y libre de Cambio (MULC) regulado plenamente por el Banco Central y la vigencia de un mercado “paralelo” ilegal (determinado en tal carácter por el funcionario público); la tasa de interés negativa para los ahorristas o quienes solo pretenden evitar el deterioro de su capital.

Sin tener un Presupuesto de Administración Nacional ni un Plan Monetario del Banco Central confiable, las mayores erogaciones reales vulneran los derechos de los ciudadanos que son financiadas por la mayor presión tributaria señalada y con la emisión de moneda, que deteriorando la moneda existente, es una adicional “deuda del Estado”, similar a un impuesto aplicado sobre todos los activos líquidos nacionales.

Bajo estas circunstancias el país se está descapitalizando. Y con ello, todo ingreso económico está disminuyendo en términos reales (salarios, utilidades, contribuciones).
Pareciera de ficción el objeto de “Construir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, asegurar los beneficios de la libertad”, previsto en el Preámbulo de la Constitución Nacional.

Dentro del sistema Democrático, Republicano y Federal es de apreciar, que con su pleno cumplimiento, se obtendría la estabilidad de sus Instituciones, de su moneda, el crecimiento de la inversión productiva, a través del ahorro – que siempre se estimula con la confianza – la mejora del salario real que es su consecuencia, la recreación de los mercados de capitales y la vigencia de un Estado cumplidor fiel de sus funciones específicas, como son la Seguridad; la Defensa; la Cultura y la Educación; la Salud; la Administración General, que incursionaría en la Economía, en tanto se produzcan eventuales desequilibrios en la oferta y demanda en los mercados, que perjudiquen a los ciudadanos.

Con el cumplimiento real de estas condiciones que están sabiamente escritas, mejoraría realmente el crédito argentino y el país se recrearía para ser Tierra de Promisión de atracción de todos los hombres y capitales del mundo que quieran desarrollar su trabajo y sus inversiones en nuestro país.

Sin embargo, frente a la importante reciente cancelación de una obligación en moneda extranjera, es de considerar realizar la siguiente “reflexión”: El último Balance semanal del BCRA al 27/7/2012, muestra un aumento del financiamiento al Tesoro Nacional de $ 23.256 millones equivalente a US$ 5.078 millones. El BCRA registró en su Activo una Letra Intransferible del TN, vencimiento 2022 – Resolución 171/12. Tal financiamiento se destinará al pago del BODEN 2012 y de otros vencimientos del corriente año. Racional hubiera sido pagar las obligaciones contraídas con recursos genuinos provenientes del superávit fiscal. Probablemente, tales Reservas afectadas del Banco Central se repondrán por compras de US$ en el futuro. Ello determinará emisión monetaria con el consiguiente efecto inflacionario que sufriremos. 

Esto también se constituiría en una realidad, pero de “eso oficialmente no se habla”.

(*) Rodolfo C. Rossi. Artículo publicado en Informador Público el 7 de Agosto de 2012.