domingo, 26 de agosto de 2012

Si incorporamos todo, la deuda pública ya equivale a 86% del PBI

Por Agustín Monteverde (*)
El relato del desendeudamiento que realiza Cristina Fernández sigue provocando comentarios a partir del análisis de los números concretos. El tal desendeudamiento no existe. Aqui una evaluación de Agustín Monteverde, del estudio Massot & Monteverde, que llega a conclusiones demoledoras.
Endeudamiento del sector público argentino a 2012 (InC.).
La deuda pública nacional bruta —excluyendo los títulos elegibles no presentados a los canjes efectuados en 2005 y 2010— alcanzó la suma de US$ 178.963 millones, lo que equivale aproximadamente a 42% del PIB.
 
• Siempre siguiendo la contabilidad oficial, en el período 2002-2011 la deuda bruta (interna y externa) se habría reducido 125 puntos porcentuales.
 
• El informe reconoce, sin embargo, que durante 2011 la deuda pública bruta registró un aumento de US$ 14.633 millones.
 
• Claro que el documento oficial prefirió hacer referencia a la supuesta reducción de 3,5 puntos porcentuales del ratio deuda / PBI respecto de fines del 2010.
 
• Esa reducción estuvo fundamentalmente guiada por el crecimiento nominal del PBI y la dinámica de la deuda con el sector privado.
 
• Buena parte del crecimiento del PBI corresponde a inflación oculta, que exagera el crecimiento de las cantidades.
 
• En cuanto al sector privado, fue el único que registró una caída en el stock de deuda respecto a 2010; la baja fue de US$ 5.524 millones.
 
• De este modo, el stock de deuda con privados equivale a 13,5 % del PIB y representa una caída de casi cuatro puntos porcentuales respecto de fines de 2010.
 
• El denominado proceso de desendeudamiento se limita a la exclusiva reducción de deuda con el sector privado, mientras crecen las obligaciones con organismos públicos.
 
• La deuda con agencias del sector público nacional se encuentra en poder de organismos públicos como el Banco Central de la República Argentina, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema de Seguridad Social y el Banco de la Nación Argentina, entre
otros.
 
• Esta deuda incrementó su participación en el total, desde 46,8% en diciembre de 2010, hasta 53,8 % a fines de 2011.
 
• El endeudamiento con esos organismos trepó US$ 19.300 millones durante 2011.
 
• La deuda con organismos multilaterales y bilaterales tuvo un incremento de casi US$ 900 millones.
 
• La deuda pública en manos del sector privado en moneda extranjera a fin de 2011 representaba 9,6% del PIB.
 
• El informe oficial aprovecha en este punto para señalar que las reservas internacionales a esa fecha equivalían a 10,8% del PIB.
 
• Claro que el informe computa las reservas brutas, sin descontar siquiera las deudas de corto plazo con el BIS (Basilea) ni los encajes de los depósitos en dólares.
 
• Del total de deuda pública, 53,8% corresponde a obligaciones con organismos del sector público nacional, 13,9% a organismos multilaterales y bilaterales de crédito, mientras que el restante 32,3% correspondía a financiaciones —principalmente títulos públicos— en cartera
del sector privado.
 
• La deuda pública en situación de pago normal —excluyendo Adelantos Transitorios del BCRA, Letras del Tesoro entregadas a organismos públicos y Letras Intransferibles colocadas al BCRA— a fin de 2011 tiene asociados vencimientos de capital promedio para el período
2012-2021 de US$ 6.790 millones por año.
 
• Durante este período, los vencimientos anuales de capital con el sector privado alcanzarían en promedio US$ 2.646 millones, que representan 39% del total de vencimientos de capital.
 
• Este comentario del informe oficial viene a cuento porque se asume que esas obligaciones podrán ser renovadas a su vencimiento, sin mediar desembolso.
 
• Nótese que, incluso, la contabilidad oficial descuenta que no se cancelarán las obligaciones contraídas con el BCRA ni ninguna de aquellas instrumentadas por medio de letras del Tesoro.
 
> Si esos vencimientos se incluyeran, la situación sería muy distinta y con algunos ribetes dramáticos.
 
> Como ejemplo puntual de cuánto más elevados son los vencimientos totales, considérese que en 2015 habría que cancelar US$ 9.500 millones por la letra del Tesoro que se le dio al BCRA por la cancelación al FMI.
 
• Para el período 2012-2021, los vencimientos de intereses anuales promedio alcanzan un valor de US$ 4.376 millones.
 
• Los servicios de interés con el sector privado en el mismo período alcanzarían en promedio US$ 2.086 millones, representando 48 % del total de servicios de interés.
 
• Nuevamente y como es obvio, el informe oficial hace este distingo con la vista puesta en el roll over automático de las obligaciones con el sector público.
 
• Para dimensionar nuestra actual situación de endeudamiento, y antes de señalar algunos ítems de deuda que son ignorados en la contabilidad oficial, es conveniente recordar su evolución más reciente.
 
• Entre los años 1993 y 2001, la deuda pública nacional representó, en promedio, 39% del PBI.
• A fines de 2001 el stock de deuda sumaba US$ 144.453 millones y representaba 54% del PBI.
 
• En 2002, con la salida de la convertibilidad y la pesificación asimétrica, la relación entre deuda pública y PBI estalló hasta representar 166 % del producto.
 
El aumento del peso de la deuda en términos de PBI se debió, fundamentalmente, a la pérdida de valor que sufrió nuestra economía como resultado de la megadevaluación de ese año.
 
• La emisión de bonos posdevaluación llevó la deuda a US$ 191.296 millones a fines de 2004 aunque la recuperación de la economía redujo a 126 % su relación con el PBI.
 
• Con la reestructuración de la deuda el stock cayó a US$ 128.630 millones y el ratio deuda / PBI se redujo a 71%, a fines de 2005.
 
• Una primera conclusión es que el tríptico default + devaluación + reestructuración no redujo sino que incrementó el peso de la deuda.
 
• La relación deuda / PBI aumentó 17 puntos porcentuales entre 2001 y 2005.
 
• Y ello sin considerar los US$ 26.000 millones de holdouts que no entraron al canje de 2005.
 
> Hoy quedan aun US$ 11.000 millones de deuda en condición de default.
 
> La principal consecuencia para la Argentina es que ha perdido acceso al crédito voluntario internacional.
 
• La intervención al INdEC y la consiguiente adulteración de las estadísticas mejora artificialmente la relación deuda / PBI.
 
• La deuda en pesos se ajusta por CER, índice que es sistemáticamente minimizado.
 
• El PBI, en cambio, se ajusta por precios implícitos de los bienes y servicios que crecen a más del doble de velocidad.
 
• Por este mecanismo, se contrae el ratio deuda / PBI por al menos 10 puntos porcentuales.
 
• Y si medimos el PBI en términos de dólar libre —esto es, el paralelo— la deuda representa 57% del producto (en lugar de 42%, que es lo reconocido oficialmente).
 
• Como se señaló más arriba, el único desendeudamiento ocurrido ha consistido en la reducción de la deuda con acreedores privados —esto es la porción de crédito voluntario.
 
• Para reemplazar el crédito voluntario se tomó una inmensa masa de fondos del BCRA sin expectativa de repagarla, vaciándolo patrimonialmente y dejando sin adecuado respaldo la base monetaria en permanente expansión.
 
• El primer antecedente del uso de las reservas internacionales para cancelar obligaciones del Tesoro tuvo lugar cuando se pagó el total de lo adeudado al FMI (US$ 9.810 millones).
 
> En realidad, y tal como advertimos en ese momento, aquel pago no redujo la deuda sino que significó un cambio de acreedor; no constituyó —repetimos— desendeudamiento alguno.
 
> El Tesoro dejó de deberle al FMI y pasó a deberle al BCRA.
 
> El BCRA recibió a cambio una letra del Tesoro que, de acuerdo a las proyecciones de la subsecretaría de Financiamiento, no se piensa cancelar a su vencimiento.
 
• Lo mismo ocurrió con las reservas usadas en estos últimos años para cancelar vencimientos con acreedores privados.
 
• Si las contabilidades del Tesoro y del Central fueran coherentes, esa asunción debiera reflejarse en una previsión por incobrabilidad en los libros del segundo, que lo dejarían e la quiebra.
 
• A los pasivos del sector público nacional arriba comentados hay que sumar otros pasivos que, si bien crecen con fuerza inusitada, permanecen ocultos en la contabilidad oficial.
 
• Entre estos, deben considerase las deudas previsionales, las estatizaciones impagas y los juicios ante tribunales extranjeros.
 
• Todos estos compromisos ocultos recién saldrán a la luz cuando no se pueda seguir dilatando el pago de los juicios.
 
• Examinemos cuáles son los principales pasivos no registrados y cuyo monto crece sin cesar.
 
• En primer lugar, deben considerarse las deudas en default, sea con acreedores holdouts o con el Club de París.
 
• También se destacan los cientos de miles de juicios de jubilados por no respetar la movilidad.
 
> A esa deuda previsional deben añadirse las obligaciones resultantes de los 2,6 millones jubilaciones otorgadas, a través del ruinoso régimen de moratoria, a personas que no hicieron aportes.
 
> Si bien no se pueden hacer cálculos precisos, ambos compromisos representan al menos 10% de PBI.
 
• La contabilidad pública tampoco registra los pasivos contingentes por laudos del CIADI ni otros emergentes de la estatización de empresas y quitas de concesiones, como ha ocurrido con YPF, Aerolíneas Argentinas y Aguas Argentinas.
 
Tan sólo la demanda de Repsol implica un pasivo contingente del orden de los US$ 10.000 millones, equivalentes a otro 3% del PBI.
 
• El informe oficial se limita a computar parte de la deuda financiera; no consigna la deuda con obras sociales - resultante del sistema APE - ni la flotante con proveedores.
 
• Por otro lado, hay deudas de la Nación con algunas provincias por las cajas de jubilaciones —como es el conocido caso de Córdoba— o por la pesificación de los depósitos de la provincia de San Luis.
 
• Y si queremos considerar la deuda pública consolidada, debe incluirse la deuda de las provincias, que han sido activas colocadoras de títulos en los últimos meses y que contemplan nuevas emisiones para el futuro inmediato.
 
• Si incorporamos todos estos ítems no contabilizados y que se debieran computar, el stock de deuda superaría con comodidad 85% del PBI, el doble de lo reconocido oficialmente.
 
• Quedarían aun por incluir algunos pasivos que dejará la gestión kirchnerista a futuras administraciones.
 
• Así podrían considerarse las remuneraciones a pagar por la enorme masa de empleados públicos incorporados en estos años.
 
• Otro ítem que cabría considerar es la inversión necesaria para recomponer la infraestructura y el sistema energético, áreas en las que la inversión privada ha sido asfixiada y que requieren un salvataje urgente.
 
(*) Agustín Monteverde. Economista de Massot Monteverde y Asociados. Artículo publicado por Urgente 24 el 26 de Agosto de 2012.