sábado, 8 de septiembre de 2012

Ahora es tiempo

Por María Celsa rodriguez (*)
Salustrio decía "Es hermoso servir a la patria con hechos, y no es absurdo servirla con palabras". Pero hoy los hechos nos están indicando que vamos por mal camino y las palabras son demasiadas repetitivas. Las cadenas nacionales, por ejemplo, con sus monólogos actuados con orgullo, ya no atraen sino que aburren. Hablando con la gente se nota el hartazgo, y hasta se ha perdido el respeto a la investidura presidencial.

En una charla entre amigos, Juan me dijo: - "Ella no nos respeta a nosotros. ¿Por qué debemos respetarla a ella?". Quizás porque, para algunos ciudadanos, la condición de nuestra realidad frente a la mirada del gobierno se torna tan rigurosamente cuestionable al punto tal de verla con ojos que avergüenzan.

Y recordé los sermones de Martín Luther King que dijo: "
Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad"

Sin embargo, hoy el derecho a la vida está devaluado. Cada vez que salimos a la calle la inseguridad que crece y que está en la vuelta de casa nos demuestra que la vida de cada uno a veces está a merced de un delincuente.


La libertad de los ciudadanos cada vez está más limitada por los controles y las prohibiciones. Y la búsqueda de la felicidad es todo un desafío.


"Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia
-dijo Luther King- Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos... Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia hacia la roca sólida de la hermandad".

Sin embargo estamos muy divididos, se ha alimentado el odio, el resentimiento se hizo mas agudo y la violencia se ha instalado en las calles. La gente está cada vez más enojada, más susceptible. Pelean por cualquier cosa y los ánimos están muy caldeados. El debilitamiento de la oposición genera un debilitamiento de la democracia.


Como dijo Luther King:"
Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma".

Ciertos sectores han instalado viejos rencores, que quedaron adormecidos en una época pasada. Pero tomando las palabras Martín Luther King: "
Debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás (...) Se nos vienen días difíciles. Pero ahora no me importa (...) Llega un momento en que el silencio se vuelve traición. Y ese momento ha llegado. Incluso, cuando presionado por la demanda de verdad interna de hombres que no asumen fácilmente la tarea de oponerse a la política de su gobierno..."

Estamos dejando hacer cosas que van contra los principios dogmáticos que forjaron nuestra Nación, escondidos tras los pliegues de patriotismo. Un patriotismo basado en un modelo nacional y popular que se aleja de todo aquello que regularon nuestra convivencia ciudadana y nuestra identidad de País.


Como afirmó Luther King "¡
Hoy tengo un sueño!" y es que seamos una verdadera Nación libre y un país comprometido con las necesidades de su gente y no de sus gobernantes que se acomodan tras un patriotismo conveniente para sus intereses.

Y ese respeto que exigía Juan debe abrazar a todos los que obstenten el poder, en la necesidad de mantener una conducta moral y una conducta política.


Respetar al pueblo no significa hacer lo que ellos deseen sino lo que nosotros pedimos. Y recordarle que no gobiernan para el 54% sino también para el 46% restante. Aunque el aplauso y los cánticos de una parte de los argentinos les están ensordeciendo y no escuchan al resto.


Ya pasó el tiempo de saborear las mieles del triunfo y de las lealtades kirchnerista en el circo de las vanidades.

Ahora es tiempo de preocupaciones y de ocupaciones.
Ahora es tiempo de pensar en solucionar los problemas y no pensar en el 2015.
Ahora es tiempo de dejar los destellos de deseos monárquicos y pensar en los argentinos.

(*) María Celsa Rodriguez. Periodista y analista política.

Fuente: Comunicación personal de la autora.