domingo, 16 de septiembre de 2012

"Angry Indec": pájaros furiosos con los costos ocultos de la inflación

Por Sebastián Campanario (*)
Comportamiento en bandada, trayectorias (de proyectiles) no lineales y overshooting emocional": así se llamaría el juego digital del momento, "Angry Birds" ("Pájaros furiosos") si hubiera sido inventado por economistas académicos. Por suerte, lo idearon especialistas en videogames de la empresa finlandesa Rovio Mobil. La zaga, protagonizada por un grupo de pajarracos pendencieros que luchan por recuperar los huevos de su nido, robados por cerdos, se lanzó en 2009 y este año completó los 1000 millones de descargas online.

Es tal el furor que Rovio ya está comercializando merchandising y una serie de dibujos animados. Dos sábados atrás, las aves de moda en Internet aterrizaron en la discusión por el IPC y la intervención oficial en las estadísticas. La aplicación estrella surgida de un taller del "Hackatón" (reunión de programadores), que se realizó en Buenos Aires, fue "Angry Indec" (angryindec.appspot.com) , un jueguito que, con la cadencia de su primo hermano famoso, permite ingresar precios reales que se traducen en lanzamientos de changuitos de supermercados. "Qué tan lejos estás del Indec", invitan los programadores, "porque las estadísticas de inflación en la Argentina son un juego".

El enojo provocado por las subas de precios es una variable poco estudiada por los economistas hasta ahora, pero que está detrás de la sensación de inflación cada vez más alta y se suma a la lista de "costos ocultos" acumulados desde la intervención del Indec, a fines de 2006. "Cuando no hay un termómetro creíble, la gente tiende a percibir una inflación superior a lo que efectivamente ocurre -dice Guido Sandleris, el economista que tiene a su cargo la encuesta sobre sensación y expectativas de precios que realiza todos los meses la Universidad Di Tella-. Esto tiene que ver con que tendemos a recordar más las cosas que aumentan de precio que aquellas cuyo valor no cambia."

Se trata de uno de los fenómenos mejor establecidos en la "economía del comportamiento", que toma enseñanzas de la psicología: el de la "aversión a perder", que indica que el impacto emocional de una pérdida o de un fracaso es entre dos y tres veces más fuerte (con signo contrario) que el de una ganancia o un evento exitoso. La aversión a perder se cuela en infinitas situaciones de la vida cotidiana. Es lo que hace, por ejemplo, que reclamemos que se vaya un director técnico que sacó a nuestro equipo campeón el año anterior ni bien es derrotado en un par de partidos.

"Cuando las estadísticas oficiales de inflación son confiables, actúan como un chequeo de realidad que corrige estos sesgos en la inflación percibida a la hora de formar expectativas", marca Sandleris. "Su ausencia hace que las previsiones de subas de precios sean todavía más elevadas." En agosto, por sexto mes consecutivo, la mediana de estimaciones de precios que mide la UTDT se ubicó en un 30%, cuando las de estudios privados y las de las direcciones provinciales no intervenidas rondan entre el 24% y el 26 por ciento.

No es el único costo oculto, o poco analizado. Los economistas también hablan de una asimetría de información que perjudica a los particulares y a las pequeñas empresas. Un indicador preciso de precios es una variable fundamental a la hora de tomar decisiones de ahorro, consumo o inversión. Hay media docena de consultoras que realizan mediciones propias de inflación que sólo empresas grandes se pueden dar el lujo de comprar. Esta información se socializaba en los medios hasta que el año pasado Guillermo Moreno aplicó las multas a las consultoras, que pasaron a no difundir sus números, con lo cual se acentuó la desigualdad.

"Hay un costo enorme y no medido en la cantidad de contratos que dejan de realizarse por las fallas de coordinación que provoca una inflación incierta, cuando dos partes tienen una estimación de precios distintas", agrega el economista jefe de un banco. La misma fuente recomienda visitar un trabajo de Roberto Frenkel de 1979, Decisiones de precio en alta inflación, en el cual el economista del Cedes analizaba el acortamiento de los contratos y la tendencia de los agentes a "pegarse al techo" -apostar a la suba más alta del rango-, con lo cual el fenómeno se retroalimenta.

Todo esto aparte de los más analizados costos reputacionales y financieros. La Argentina comenzó a despegarse, para mal, en riesgo país del resto de la región con la intervención del Indec. La suba de la tasa soberana marcó un nuevo piso para el financiamiento de las empresas y de las provincias, que hoy no consiguen crédito a menos del 10% anual en dólares.

Como se ve, hay razones suficientes para enfurecer a los pajarracos, pasar los 21 niveles de "Angry birds" y volver a jugar unas cuentas veces.

(*) Sebastián Campanario. Periodista y economista. Artículo publicado en La Nación el 16 de Septiembre de 2012.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1508694-angry-indec-pajaros-furiosos-con-los-costos-ocultos-de-la-inflacion