sábado, 8 de septiembre de 2012

Cristina se separó definitivamente de Néstor

Por José Marcelino García Rozado (*)
Hasta para la ideología de Carta Abierta, CFK ha elegido separarse definitivamente de su ex esposo, y para eso decidió elegir un “pueblo nuevo” que la acompañe en este “relato-discurso epopéyico”, un pueblo que no conozca de historia nacional y que acepte que la pérdida de su libertad es apenas un pequeño sacrificio en aras de obtener los beneficios ficticios de una imaginaria bonanza económica. “Todos y Todas” integrantes del “pueblo nuevo cristinista” comprendieron cabalmente el peligro que entraña no entregarse a los “cantos de sirena” que comunica “ella”.

“Si queremos que el Estado tenga la autoridad necesaria para generar un poder revolucionario que nos libere, debe democratizar la toma de decisiones políticas, para que las mismas sean realizadas por el conjunto de la comunidad y no sólo por una elite iluminada” Juan D. Perón; la educación como la salud pública siempre fueron políticas sociales de carácter universalista, pero tras la década del 90 y la posterior del cristi-kirchnerismo, se consolidó definitivamente un universalismo en el que lo público es un componente reservado solo para los pobres y los excluidos del sistema, todo absolutamente coherente con el camino recorrido de desigualdad creciente y profundizada de la sociedad argentina. La gran comunicadora oficial -Cristina Fernández- eligió un “pueblo acorde con el acompañamiento de su relato épico” libre y limpio de toda sospecha, inmunes a todo germen nocivo, seleccionados por la sabiduría de una Señora y de una minoría de “jóvenes muy bien rentados”.

En el “relato épico de la gran comunicadora” se ha alcanzado el “universalismo” por vía de la privatización y consolidación de un modelo concentrado y clasista de política económica y social, y sus “jóvenes elegidos” como funcionarios privilegiados, reconocen que ellos no son autónomos, porque reconocen que no acertarían en las decisiones si se los dejara solos, y la prueba de que esto es así es que lo que propone el Estado-Gobierno, o sea “ella”, “La Gran Jefa”, se aprueba siempre por unanimidad; son adulones, charlatanes, trepadores, calumniadores de oficio, ambiciosos desmedidos, por eso las falencias del sistema público generado por el régimen en educación y salud permitieron, en verdad gestaron, el avance de una privatización de facto que produjo, particularmente en este decenio cristikirchnerista, un notorio crecimiento de la porción de la matrícula ocupada por las escuelas públicas de gestión privada; y en la salud sucede algo similar con los trabajadores registrados que acceden a los servicios de las obras sociales o privados.

Este supuesto “universalismo público” sólo tiene de éste el subsidio estatal que reciben, en el caso de las escuelas cuya matrícula pasó del 47% al 52% en CABA y del 31% al 40% en el conurbano bonaerense, incentivado por el “efecto guardería”, por la percepción bastante cierta de la menor calidad educativa en el sector público o por la “menor tolerancia de los padres a la mezcla de los sectores sociales”; en consonancia, en el sector salud los sectores más pudientes tienen seguros o prepagas que pagan voluntariamente, los trabajadores registrados acceden a servicios, la crema de más altos ingresos a servicios privados en su gran mayoría, y el resto a las obras sociales sindicales, quedando los hospitales públicos para los desclasados, los pobres y excluidos y los sectores de trabajadores informales. Lo cierto es que en ambas -educación y salud- se ha terminado estructurando un sistema perverso y clasista donde los de mayores ingresos envían o van a educarse y tratarse a instituciones privadas, los de recursos medios y medios bajos a escuelas públicas de gestión privada y a las obras sociales sindicales y las clases más pobres y desamparadas del supuesto “sistema universalista público” terminan en las escuelas y los hospitales públicos.

Los hombres, como nosotros, los del “viejo peronismo” despreciados, cuando no simplemente perseguidos e ignorados -en el mejor de los casos- nunca quisimos “la libertad burguesa”, esa sometida al toma y daca del poder y que, además, siempre es ilusoria y viene atada a contraprestaciones no peronistas, “porque siempre hemos luchado por más y no por menos libertad, siempre defendimos el libre desarrollo de cada uno, unido al desarrollo de toda la comunidad. Siempre sostuvimos la necesidad de la solidaridad entre desarrollo individual y social. Siempre hemos luchado, y lo seguimos haciendo, por un Estado y un gobierno al servicio del hombre y no el hombre al servicio de un grupo de privilegiados, instalados en posiciones de poder” Ricardo Gómez, Dip. Nac. PJ Pcia. Bs. As. (MC). “Los viejos peronistas” vemos el peligro de esta forma de Estado que se ha impuesto al pueblo, y la forma que asumió el surgimiento -entre otras cosas como las reestatizaciones de las AFJP, Aerolíneas y Austral y ahora YPF- de la mal denominada “Asignación Universal por Hijo”.

AUH que muestra un panorama perverso, donde sectores de altos ingresos pueden deducir significativos montos del impuesto a las Ganancias en función del número de hijos que tienen a cargo, los trabajadores formales tienen acotada la Asignación Familiar que si bien no tiene tope de cantidad de hijos a los cuales beneficiar al que se adosa un subsidio por escolaridad, tiene un tope salarial desactualizado y ridículo. Diseñada para los sectores más pobres, tiene un límite en el número de hijos a ser beneficiados y exige condiciones para su vigencia que implican un neto sesgo clasista y discriminatorio al suponer que a los pobres no les interesa ni la educación ni la salud de sus hijos. Nosotros “los viejos peronistas”, esos marginados “del nuevo pueblo cristinista”, que nos importa una Argentina más justa e igualitaria, repensar y reformar este sistema de políticas sociales y económicas es indudablemente un tema “de agenda”. Porque se desvirtuó hasta el sistema perverso del kirchnerismo, ese que continuo las políticas del menemismo para terminar generando este verdadero “divorcio” implantado por el cristinismo duro y puro impulsado desembozadamente por Cristina Fernández.

Como dice Romero, “si Néstor lo viera… ¿Qué diría? La respuesta no es obvia. Lo veo desconcertado por los cambios y extrañado por los amigos ausentes. No lo imagino muy contento. Más bien, inquieto; muy inquieto”. Ni él, ni siquiera el “viejo peronismo”, ese que desconfiara de él desde el comienzo mismo, no en el 2003, sino ya desde su gestión santacruceña en 1991, imaginaría el cambio brutal de rumbo que “ella”, “la Señora”, “La Jefa”, “La Princesa”, “la avanti morocha” le ha impreso a su gestión; más allá de seguir contando con el ”viento de cola impresionante” de una soja a US$ 640 la tonelada, perdió en menos de 12 meses los superávits gemelos, pilares centrales de la política de Néstor, su muerte trajo el gigantesco problema de la “sucesión”, que él tenía resuelto con la alternancia, y hoy Cristina debe pelear día a día por los recursos, cosa a la que no estaba acostumbrada -esa era tarea de él-, y además lograr resolver aquella sucesión, sin heredero a la vista, lo que la impulsa a lograr una difícil reelección, y por lo que se ve, las dos cosas no marchan en el mismo sentido.

Ella pretende mostrar que está firme en la montura y que puede mantener aún tirante las riendas, pero el cristinismo se aparta diariamente del kirchnerismo y ese “divorcio” es ya demasiado notorio, eligió nuevas y diferentes opciones, diferenció y renovó alianzas, métodos y consejeros. Intentó reemplazar al difunto por Boudou y por Kicillof, y ninguno de los dos está a la altura del reemplazado, aunque éste no fuere un dechado de virtudes y capacidades; pero pasó de un dirigente medio y mediocre a un par de trepadores, soberbios, corruptos y ambiciosos desmedidos. Pretendió liberarse de una CGT que aunque acompañaba, no se doblegaba a su antojo y de ciertos sectores y movimientos sociales, demasiado autónomos para su gusto, los desaguisados de corrupción institucional de su vice y de Bonafini y Schoklender le redujo considerablemente la ficción de la lucha por los derechos humanos; en suma, perdió enorme sustento, sobre todo en la calle y en la opinión pública, esa que no logró incorporar como el “pueblo nuevo cristinista”, y que no compra lo de el “pueblo acorde con el acompañamiento de su relato épico”.

Tan burdamente ejecutó este divorcio-separación que la única alternativa que le quedó fue el acompañamiento interesado y mercenario del sector de La Cámpora, que recluta adherentes en ámbitos socialmente contraproducentes para un muy amplio espectro popular -presos, barras bravas, y ahora escolares-, pero además éstos “jóvenes brillantes” han colonizado el Gobierno y la administración pública, marginando al sector de Néstor de la que “ella” desconfía, y de esa desconfianza se valen para desplazarlos; en esta colonización no sólo cayeron los funcionarios, sino además los banqueros, los empresarios y hasta algunos testaferros muy cercanos. Son disciplinados y profesionales, y carecen de todo escrúpulo institucional y personal, pero adolecen de experiencia y en demasiados casos de expertise para los cargos que toman por asalto, así vemos como Bossio desmantela y desfinancia el ANSeS, Recalde endeuda y destruye Aerolíneas Argentinas y Austral, y ahora Randazzo termina de desguazar lo muy poco que quedaba del sistema suburbano ferroviario de pasajeros.

No son, como lo vimos, eficaces en la administración del Estado y menos aún de las empresas estatizadas, seguramente Néstor hubiere sido mucho más cuidadoso y prudente en este “traspaso generacional”, es más creo que nunca lo hubiere permitido, y menos tan burdamente, aclarando que Néstor era un jefe mediocre, férreo y despótico, imponía y no consensuaba o convencía, pero ordenaba y negociaba aunque siempre con la técnica de la zanahoria y el garrote, o sea con la cooptación del premio y el castigo; por el contrario la Cristina viuda, prefiere simplemente mandar e imponer, disciplinar y aplastar rivales, considerados verdaderos “enemigos”, parecido a Néstor pero con infinitos menos límites y con muy malos modales. Traiciona y desecha acuerdos sectoriales y personales y realiza, hoy en día una apuesta sumamente riesgosa: “apuesta a llegar directamente a la gente -para ella no es, ni lo siente como “pueblo”-, desplegando su imagen de supuesta mujer y jefa fuerte y carismática”, ¡Y le está errando fiero!

Abusa de las cadenas nacionales y de la televisión, monta escenarios y se rodea de aplaudidores obsecuentes, entablando con ellos, y no con el pueblo, un diálogo personal y de entre casa, cuando vivía Néstor lo realizaba con mucha más mesura y tono docente, desde aquella muerte la incontinencia verbal y la chabacanería de burdel se ha vuelto costumbre. Vive hablando de ella, abandonó el tono docto y lo cambió por el emocional, permanentemente se refiere a “él” y lo entroniza junto a los prohombres de nuestra historia, inició una apuesta en ciertos casos eficaz pero sumamente arriesgada, pues el humor social es móvil y escurridizo, como papel al viento, se ha vuelto tan públicamente soberbia que ya sólo confía en su propio histrionismo. “Cristina lleva hasta sus últimas consecuencias el principio de primacía de la política, que Néstor proclamo, pero usó con moderación. Desprendido de los grandes apoyos sociales, que obraban como ancla y contrapeso, a su gobierno se le soltó un resorte y gira como una rueda loca. Hay un “derrape”, como escribió el historiador Furet sobre el jacobismo francés.” Explica L. A. Romero.

Ataca desaprensivamente al Movimiento Obrero -la CGT y hasta la CTA- al ir por las cajas de las obras sociales, las divide y obliga a los más obsecuentes, o comprometidos a sacrificar su muy baja credibilidad y deja enfrente a los únicos sindicatos con fuerza real de parar el país; traiciona a los empresarios amigos -Brito, Eskenazi o Cirigliano- y busca acordar con el nuevo “imperialismo chino”, muchísimo más imperialista y déspota que el presente “imperialismo estadounidense”, tan ciega de poder omnímodo está que nadie la detendrá en su alocada y desbocada carrera. Sin contrapeso, la jefatura omnímoda se desplaza ahora a velocidad demente, creciendo exponencialmente, acabose el tiempo del jefe que charlaba con los funcionarios, los gobernadores, los intendentes y hasta con algunos legisladores, mientras llevaba prolijamente las cuentas fiscales en su cuaderno, él estaba realmente con las manos en los asuntos de gobierno. ¡Cristina, por el contrario no la toca ni de refilón!

Ante la separación definitiva, venimos a descubrir una Presidente que no le interesa la cocina de la administración, no habla con sus funcionarios y su círculo íntimo cabe en un toilette y además es muy poco crítico; Zannini, Kicillof, Moreno y Máximo son su verdadero entorno y ella no emite muchas o casi ninguna directiva precisa, pero sí delineó un lineamiento supremo y general: “ir por todo y aniquilar al enemigo”, y entonces los aplaudidores rentados y sus funcionarios obsecuentes e incapaces, adictos al cumplimiento de ordenes actúan “en el sentido de la Jefa”, buscando su favor y compitiendo en extremismo y fundamentalismo, con un claro sentido totalitario de radicalización. Aunque debamos recalcar que Néstor lo proclamaba y practicaba, siempre lo hizo dejando una puerta o una rendija abierta para el diálogo, verdaderamente tenía y practicaba el “doble discurso”, ella se cree plenamente lo que dice y emplea en consecuencia los recursos estatales y paraestatales, de acuerdo a la ley o contra ella abiertamente, todo le da igual.

Es tal el grado de imposición estalinizada y fascistoide que para ella la AFIP es una verdadera “policía política” y la SIDE -actual SI- una verdadera y perfecta “agencia de chantaje”,mientras el Estado policial y draconiano avanza, algunos de sus discípulos organizan los “batallones de las tinieblas”. Descubrió un verdadero jefe de “gestapo” en el capitán médico Berni, “el viejo peronismo”, los opositores, disidentes o tibios descubren que ya no existen reglas ni códigos, es una guerra que ha dejado de ser un combate y mucho menos un juego, “ella” descubrió que se puede avanzar hasta por sobre la justicia y la ley misma, y penetra el territorio enemigo sin cuidar ni siquiera que la sigan sus propios soldados y menos aún que existan las líneas de abastecimiento indispensables para no quedar desguarnecida; en esta radicalización sin contrapesos y sin meta alguna, salvo su propia salvación que hoy visualiza en “la Cristina eterna”, sólo está preocupada en la aniquilación de quienes vislumbra como sus enemigos -competidores de su cargo- para lo cual debe constantemente recrearlos, pues su fuerza no existe para la victoria sino para la guerra.

Queda por hacerse una sola pregunta sabia: ¿hasta cuándo? Porque los pueblos, cuando se cansan, suelen hacer tronar el escarmiento.

(*) Arq. José Marcelino García Rozado. Artículo publicado por Informador Público el 4 de Septiembre de 2012.

Fuente: http://site.informadorpublico.com/?p=17603