jueves, 20 de septiembre de 2012

El gobierno “nacional y popular” ajusta por inflación, jodiendo a la clase baja

Por José Marcelino García Rozado (*)
Es conocido hasta por los más burdos economistas, o los más novatos estudiantes, que la “inflación” es el peor de los sistemas de ajuste, pues siempre e irremediablemente cae sobre las clases más bajas. Gana el Estado y pierde el pueblo, en el gobierno cristikirchnerista la prohibición del ajuste por inflación quedó como una rémora de la inexistente Ley de Convertibilidad del neoliberalismo, y sigue siendo avalada todos los años desde 2003 por la Ley de Emergencia creada en la postcrisis de 2002 y mantenida ahora como un perverso sistema de recaudación gubernamental.


Aquí hay un solo beneficiario el Gobierno Cristina” y un solo perjudicado “el pueblo”, porque asume sin quererlo el verdadero “costo de este impuesto”, ya que la inflación es un “impuesto” y de los más perversos que existen, ya que depreda el salario y el ingreso en beneficio de una mayor recaudación impositiva cuyo exclusivo beneficiario es el gobierno y por lo tanto el Estado. Este flagelo popular es inadmisible en ningún tipo de gobierno que se considere “nacional y popular”, aunque es muy aplicado por aquellos gobiernos de tinte “populista berretizado”, donde pretende imponerse una sensación de opulencia y consumo exacerbado a costa de producir una constante devaluación de los ingresos, lo que desalienta el “ahorro genuino” y más si no existe la posibilidad de realizarlo en moneda o commodities no afectadas por el proceso inflacionario, y como contrapartida obliga al pueblo a consumir como forma de adquirir bienes –o darse pequeños gustos- para salvar su dinero de la depreciación que genera la inflación.


Esto que no desconocen ni Axel Kicillof, ni Mercedes Marcó del Pont, o Hernán Lorenzino o Pezoa, y mucho menos Moreno, Echegaray, Abal Medina y la propia Cristina se mantiene y no por casualidad u olvido desde la etapa neoliberal de la convertibilidad de los 90 del siglo pasado, etapa Menem-Cavallo-De la Rúa, y muy especialmente desde el 2006 cuando habiendo salido definitivamente de la crisis del defautl de 2001, se mantuvo la “prohibición del ajuste por inflación” mediante la renovación anual y permanente de dicha prohibición injusta e innecesaria a través del aval legislativo en el Presupuesto Nacional y mediante el sostenimiento de la Ley de Emergencia Económica creada durante el período de postcrisis del 2002/2003.  En un contexto de altísima inflación, como el que vivimos y donde nos posicionamos como la 3ª nación con mayor índice inflacionario del mundo, el fisco recauda muchísimo más en base a los impuestos como IVA, Ganancias, Bienes Personales, Ingresos Brutos, llegando a incidir sobre ganancias ficticias tanto de empresas como de personas, sean éstos empleados, jubilados o profesionales y cuenta propistas.

Y como el grado de perversidad –motivado fundamentalmente en un afán recaudatorio- es de tal magnitud tampoco se ajustan los montos de reintegros y devoluciones, o el mínimo no imponible, o los montos del salario mínimo básico, o los de las asignaciones familiares –y cuando se hacen no se realizan sobre la inflación real, a veces ni siquiera sobre la dibujada por el INDEC- , quedándose la AFIP con una diferencia cada vez mayor, logrando los tan meneados superávits fiscales y los permanentes y publicitados récords de recaudación; así “la inflación” es la mejor y más productiva socia del Gobierno cristinista. Cuando la tan “maldecida clase media” esgrime la razonable protesta de exigir la “actualización del mínimo no imponible y de las deducciones en el impuesto a las Ganancias”, sale a relucir el antiperonismo más gorila de esta seudo izquierda de Puerto Madero que hoy detenta el poder para criticarla, atacarla, confrontarla y defenestrarla esgrimiendo razones tan infantiles como estúpidas y falaces. “Son los que les interesa mas Miami que San Juan” llegó a decir el mamarracho impresentable del Jefe de Gabinete, desconociendo que los que protestaban eran mayoritariamente aquellos integrantes de esa “clase media” creada por el peronismo de la década de 1946-1955, así como ciertos sectores burgueses de aquella tan incitada “burguesía nacional”  que también fue producto del peronismo de Perón y Eva Perón.

Y el pueblo, tanto el de clase baja, como el de la clase media, encontraron un cauce para exigirle a la Presidente que ajuste  dichas actualizaciones, no realizadas durante los años 2004, 2005, 2009 ni tampoco en este 2012, y en el resto de los años salvo 2006 y 2007, se realizaron esos ajustes con índices inferiores al de la inflación real, incrementando exponencialmente a aquellos trabajadores, cuentapropistas y profesionales alcanzados por el impuesto y además con escalas crecientes y perversas. Desde 2001 a la fecha el mínimo no imponible para una familia tipo creció un 380%, contra una inflación real de más del 500%, y por este motivo existe un 20% de los asalariados –no de los directivos-  alcanzado por Ganancias, lo mismo sucede con el impuesto a los Bienes Personales que al no modificarse al ritmo de la inflación alcanza a todo aquel contribuyente que supere los $ 305 mil en autos o propiedades, o sea que quien tenga un departamentito de dos ambientes en once o almagro o la boca, o en el conurbano bonaerense y un autito chico con menos de tres años de antigüedad ya paga dicho impuesto, todo debido a que desde el 2009 no se actualiza el monto aunque la inflación fue de más del 40%. “¡Todo muy progresista, muy de izquierda, muy nacional y popular!”

El peso del impuesto de Ganancias es mayor aún porque nunca fueron “actualizadas las escalas salariales” impuestas por José Luis Machinea en el año 2000, así vemos como ahora en 2012 –o más precisamente desde 2010- el primer tramo llega hasta $ 10 mil con una alícuota del 9%, cuando debería alcanzar sólo hasta los $ 50 mil, eso lleva a que quien declara una ganancia imponible de $ 50 mil debe pagar el 23% en lugar del 9% y que quien supere un ingreso de $ 5,8 mil mensuales tribute un 9% en lugar de un 3,5% que era la escala desde la que comenzaba a tributarse en el impuesto original a aquellos que superaban el mínimo no imponible ya sea de solteros o de casados, además de no actualizar tampoco las deducciones posibles de ser realizadas, así vemos como un maestro de grado con 10 años de antigüedad paga ganancias, al igual que un motorman de subterráneos –eso de lo que los metrodelegados nunca se quejan ¿será porque son cristinistas?-, o un camionero, o un empleado bancario, etc. Pero es tal la perversidad del afán recaudatorio del gobierno Cristina que tampoco actualiza, desde hace 12 años debemos reconocer que tampoco lo actualizó De la Rúa –y no nombramos a Duhalde porque allí si existió un motivo para no actualizarlo e implantar la Ley de Emergencia Económica-, ni Néstor Kirchner los montos a partir de los cuales se deben “retener como anticipo de Ganancias un porcentaje a diversos proveedores” muchos cuentapropistas o monotributistas al momento de realizar un pago.

¿Entenderán ahora un poco los motivos de muchos caceroleros? Pero esto no queda aquí porque las “recaudaciones récords y crecientes año a año” de las que se jactan Pezoa, Echegaray y CFK, también se asientan en que “los alquileres –comerciales y/o de vivienda- que superen la ridícula cifra de $ 1.200 mensuales deben gravarse y depositarse en la AFIP con un impuesto del 6%, o en que los servicios profesionales –médicos, abogados, arquitectos, ingenieros, contadores, etc.- utilizan todavía la tabla de Machinea que estableció un primer piso-escalón de $ 2 mil, exceptuándose a aquellos que no superen los $ 1.200. Los montos sobre los que no se practican retenciones están en los $ 20 –¡si viste bien!- para el general de las retenciones y en $ 100 –esos mismos billetes que Ciccone no pudo imprimir bien, o los nunca puestos en circulación de la imagen de Evita-  para las retenciones sobre los alquileres. Aquel agente de retención que incumpliere con su obligación será pasible de una multa de entre el 50 y el 100% del importe dejado de retener, y quien no deposite el dinero retenido dentro del plazo legal tendrá una multa de 2 a 10 veces el tributo retenido. ¡Nada dice de los montos retenidos y no devueltos por la AFIP! El caso de los autónomos es tan vergonzante como el de los trabajadores registrados porque tampoco se modifican aun cuando aumentan las cuotas a pagar y se ajustan dos veces al año los aportes previsionales.

Con precios subiendo al 25% anual -2011/2012- es indiscutible que se amplió sobremanera el peso de las cargas impositivas, tanto sobre empresas, trabajadores, monotributistas, profesionales y jubilados, y más sobre aquellos jubilados que lograron cobrar el 82% móvil. Lo que este Gobierno incumple es el articulado de la propia Ley del Impuesto a las Ganancias pues esta contempla el “ajuste automático de mínimos y escalas según índice de precios mayoristas”, mecanismo suspendido por la Ley de Emergencia Económica y permanentemente prorrogada por este Gobierno confiscatorio. Pero todo plan sin asiento en la realidad tarde o temprano termina generando desfasajes económicos indeseados, y esto es lo que empezó a suceder después de la crisis internacional de fines de 2007 y del 2008/2009 agravada internamente por el innecesario e infantil enfrentamiento con el campo argentino, y que hizo eclosión total después del triunfo del pasado 23-O; aquella “sensación de opulencia ficticia” que le permitió a Cristina Fernández engañar al pueblo mediante el “voto cuota o voto plasma”, se agotó y sucedió lo que explicó claramente Lavagna allá por febrero de este 2012: “se agotó la caja en dólares y se terminó la caja en pesos” y salió a la superficie la “realidad”, y esta fue que la economía se amesetó inicialmente y comenzó a declinar ya en el segundo trimestre de 2012.

Hoy y acompañando el suceso del pasado 13-S, la economía está en “recesión”, aunque casi todos los economistas intenten eludir la palabra para no ser atacados desde el poder, pero lo cierto es que no creció en el primer trimestre, decreció en el segundo y vamos a terminar el tercer trimestre con más decrecimiento, con expulsión de mano de obra, suspensiones, desaparición de horas extras, adelantamiento de vacaciones, etc., todos claros signos de “recesión” aunque se pretenda no nombrarla; esta sería la causa principal del “cepo cambiario” y del “korralito importador” al que fuimos sometidos los argentinos, más allá de los intentos de distracción generados desde el poder cristinista –Ley de voto de extranjeros y menores de 16 años, re-reelección y modificación constitucional, recargos a las tarjetas de crédito y debito de compras realizadas en el exterior, etc., etc.-, y es por este mismo motivo y por lo anticipado por Roberto Lavagna que el gobierno cristinista apuntaría a una convergencia de la tasa de devaluación con el aumento de la inflación para el año 2013; mientras tanto se acelera la devaluación del peso para terminar el año con una devaluación monetaria del 17% y un dólar a $ 5,10 y así acercarse a la inflación real del 25/30% que tendremos este año 2012.

“Moreno es rústico, pero no tonto. En reuniones privadas ha dicho –sin pelos en la lengua- que el BCRA se equivocó con la política cambiaria del 2010 y 2011, y creen que ahora hay que recuperar terreno. Así, buscan bajar la inflación y aceleran la devaluación”, aunque tarde pues Argentina ha perdido competitividad en sus sectores exportadores industriales, y si logra mantener el superávit comercial es gracias a la “diosa soja” –aquel yuyito de CFK de 2008- y principalmente al valor internacional de éste commoditie (US$ 640 la tonelada), que permitió barrenar las olas de este período post 23-O, pero que difícilmente se pueda seguir con esta política de “hacer la plancha” o no gobernando como hasta ahora, pues luego de la fantochada llevada a cabo por la Presidente con la incautación del 51% de YPF, y contra todo el “relato-discurso epopéyico de la recuperación de soberanía energética” –muy similar al de la recuperación de la soberanía monetaria con la expropiación (encubrimiento delictual) de la ex Ciccone de Boudou y ella misma o Néstor-, seguimos con un déficit de la balanza comercial de combustibles que este año le costará al país US$ 15 mil millones y el año pasado US$ 9 mil millones.

El proyecto 20/20 que se pergeña en economía para intentar parar la inflación se asienta en dos patas –creo que realmente insuficientes, sino perversas-: establecer un tope a los salarios del 20% (algo que ya se intentó sin éxito alguno este año 2012);  y a través de ellos “frenar los precios” algo tan difícil en una economía inflacionaria como la argentina, como lograr que las dirigencias sindicales acepten este proyecto; el proyecto 20/20 que idearon los cráneos de economía con Kicillof a la cabeza y con Lorenzino como seudo vocero “menos resistido” es tan inverosímil como el pensado para acotar el proceso inflacionario. Devaluar la moneda al ritmo de la inflación interna para recomponer la competitividad de la industria exportadora nacional, y así poder ingresar en algunos nuevos mercados ya que los tradicionales –Europa, Brasil y el resto de Latinoamérica-  están vapuleados por la crisis internacional estadounidense y europea. “Es que hay una preocupación bastante explícita de los economistas oficiales. Saben que un año más a este ritmo de inflación será complicado si no mejoran el tipo de cambio” y con salarios que suben por encima del dólar oficial, la competitividad nacional se verá definitivamente afectada, y por lo tanto aunque le moleste a Kicillof, lo explicitado por Paolo Roca terminará por retrotraer a la argentina al período del neoliberalismo donde no podíamos competir con nadie, y era más lucrativo importar que producir.

En este esquema, si se equilibra la competitividad es hacia el futuro, lo que se perdió durante este último quinquenio, queda ahí, es algo que no se recuperará nunca más, y es también parte de la queja de los sectores que cacerolearon el pasado 13-S, “después del 54% el Gobierno ya cambió en su política de precios y del dólar. Se intentó una contención salarial y se buscó una lucha contra la inflación, aunque eso no se hizo bien” expone un economista con buen diálogo con el cristinismo; según éste hoy las variables no están tan alejadas de lo que se pretende para 2013 pues la inflación calcula estará entre un 23/24% -yo creo que se queda corto- y el ritmo impuesto a la devaluación acabará siendo del 17%, aunque otros expresan que “no veo una convergencia de política de gasto, de recaudación, cambiaria y salarial que apunten a un mismo número como para llegar a esos resultados.” Claudio Lozano explica: “es lógico que busquen poner en sintonía la devaluación y los salarios para poner un ancla. Pero esto se parece bastante a lo que se habló en el verano y terminó saltando por el aire, es una versión de la reducción de la nominalidad, ahora con el objetivo del 20. Pero la inflación es más alta de lo esperado, los precios se mantuvieron en 25% anual pese al estancamiento de la actividad, y si ahora hay reactivación, la presión es a más inflación. Si el 18% del verano resultó difícil, el 20 para el año próximo será más complicado aún, con Moyano ahora en el espacio opositor”.

Con el estruendoso fracaso de lo propuesto para intentar reducir la inflación mediante la nominalidad durante el presente año 2012, coincide Carlos Melconián quien además agrega: “ese fue el mayor fracaso, cuando quisieron plantar todo en el 18%, y la suba salarial se lo llevó puesto; quedó todo en deseos, porque además el gasto siguió creciendo al 32% promedio. Está claro que ahora tienen ganas –o verdadera necesidad, a decir verdad porque se agotó la caja en pesos y dólares- de acelerar, eso ya se ve, pero les da miedo el impacto que están teniendo. Son todas actitudes voluntaristas, nada más”. Y aquí radica la verdadera cuestión, como hará el cristinismo en un año crucialmente electoral como el que viene, en el que se juegan definitivamente el proyecto de la re-re de “la cristina eterna”, que los ampararía de la debacle social y judicial que les espera irremediablemente luego de 12 años de incentivar el odio, la confrontación, la intolerancia y la división entre argentinos, para ponerle coto al sistema impuesto hasta hoy de construcción de poder a través de la caja, y que ahora con este proyecto teóricamente les impediría usar la emisión monetaria como lo vienen haciendo –la base monetaria creció en un 70% sólo en los últimos 24 meses-, “ese es el desafío para los economistas y para la Presidente Cristina; lo saben… aunque no sepan como hacer”.

¡Hoy se terminó el “discurso-relato”, y los caceroleros del 13-S les han puesto un límite!

¡Queda en CFK modificar el rumbo y concluir decentemente su mandato, caso contrario negras horas nos depara el destino, al igual que a ella y sus acólitos!

Buenos Aires, 19 de Setiembre de 2012.

(*) Arq. José M. García Rozado. Integrante de la Liga Federal.

Fuente: Comunicaión personal del autor.