lunes, 10 de septiembre de 2012

En el año 2012 Argentina cayó 9 puestos en competitividad

Por IDESA (*)
Del cruce de declaraciones entre el líder de uno de los principales grupos económicos y las autoridades nacionales emergió un tema que parecía desterrado: la competitividad. Las comparaciones internacionales sugieren que el problema está asociado a la baja calidad institucional. A la vez, señalan que el país cuenta con interesantes potencialidades competitivas en el sector privado. Por eso, el camino del progreso social está marcado por no seguir desaprovechando estas potencialidades y el extraordinariamente favorable contexto internacional.

La posibilidad de pagar altos salarios con empresas que ganan mercados y crecen sustentablemente es la competitividad. Un testimonio concreto lo brindan los elevados niveles de vida que gozan los países desarrollados. Sin perjuicio de ello, la medición de la competitividad es tarea compleja y no exenta de controversias. Una de las más reconocidas mediciones a nivel internacional es el Reporte de Competitividad Global que se presenta en el Foro Económico Mundial (WEF) en Davos, Suiza.

Este estudio entiende que la fuente de la competitividad es el resultado de una combinación de varios factores. Entre ellos, buenas instituciones para la protección de los derechos de propiedad, buen funcionamiento de los mercados (de productos, del trabajo y financiero), altos niveles educativos de la fuerza laboral, capacidad innovadora de las empresas privadas. En el ranking, realizado sobre 144 países, en el año 2011 la Argentina apareció en el puesto 85 y cae al puesto 94 en el año 2012. Es decir, además del bajo nivel de la posición en el ranking, es notable que en el último año la Argentina caiga 9 puestos dentro de la comparación internacional

El puesto 94 surge de un promedio de los factores analizados. En algunos, la Argentina mostró fortalezas y, en otros, enormes debilidades. Los puntos flacos en competitividad son:
· En calidad de instituciones, la Argentina se ubica 138 sobre los 144 países.
· En eficiencia de los mercados de bienes y de trabajo se ubica en la posición 140.
· En desarrollo del mercado financiero se ubica en el puesto 131.

Estos datos muestran que, en estas dimensiones de la competitividad, la Argentina está en los últimos lugares, en una situación comparable con las regiones más subdesarrolladas del planeta, integradas principalmente por países africanos y Asia central. Por ejemplo, en calidad de las instituciones, la Argentina se ubica entre Madagascar, Kirgystán, Yemen y Chad. Como contrapartida, en otros factores de competitividad, la Argentina aparece en situación mucho más favorable. Por ejemplo, en sofisticación de su sistema productivo se ubica en el puesto 58, en calidad de sus organizaciones científicas en el 47 y en matrícula en educación superior en el puesto 20.

El informe sugiere que la Argentina cuenta con interesantes potencialidades en el sector privado (recursos humanos y empresas privadas), pero la baja calidad de las políticas públicas conspira contra su pleno aprovechamiento. En otras palabras, el sector privado está razonablemente preparado para competir a nivel mundial y generar progreso, pero las políticas gubernamentales son propias de países subdesarrollados.

La fuerte caída en el ranking señala una profundización de los problemas a partir del paradigma del “más Estado”, cuando la experiencia internacional indica que el progreso está asociado a “mejor Estado”. Las confiscaciones, la arbitrariedad, las amenazas y el uso discrecional de fondos públicos para acciones de baja rentabilidad social tienen asociado atraso social. Por el contrario, el Estado abocado a inversiones estratégicas y reglas de mercado transparentes es el camino a la prosperidad.

Ciertamente que las evaluaciones de competitividad tienen limitaciones. Pero es muy sugerente que otros estudios, con metodologías diferentes, muestren un panorama similar. Por ejemplo, el Doing Business del Banco Mundial coloca a la Argentina en el puesto 113 entre 183 países y el IMD de Suiza la coloca en el puesto 55 entre 59 países. La mejora de los términos de intercambio permite disimular la falta de competitividad. 

Pero intervenciones públicas de tan baja calidad hacen que progresar en Argentina sea muy difícil, aún en el contexto internacional inéditamente favorable.

(*) IDESA. Informe Nº 458, del 9 de Septiembre de 2012. 

Fuente: http://www.idesa.org/informes/554?utm_medium=email&utm_campaign=En+el+a%C3%B1o+2012+Argentina+cay%C3%B3+9+puestos+en+competitividad&utm_content=En+el+a%C3%B1o+2012+Argentina+cay%C3%B3+9+puestos+en+competitividad+MsgID_MV5L57891&utm_source=Email+Marketing+Platform