viernes, 14 de septiembre de 2012

Intimidación e intolerancia = el “modelo CFK”

Por José Marcelino Garía Rozado (*)
El peligro no pasa por la economía, ni siquiera por la política o la falta de institucionalidad que con recurrencia permanente azota a nuestra Patria, sino que la novedad y la sorpresa -por hacerse explícita- , radica en advertir como los rasgos medulares de la verdadera crisis argentina forma parte, hasta con cierta naturalidad en la forma en que lo estamos aceptando
mansamente, en los síntomas del autoritarismo del Gobierno Cristina: "el miedo y la obediencia ciega, elevados por la Presidente a Regla de Oro".

Entre ser amada o ser temida, La Presidente de los argentinos optó trágicamente para ella y para todos por la segunda, no puedo creer que no quiera que la quieran -aunque más no sean sus aplaudidores obsecuentes y sus"jóvenes camporistas rentados"- pero debe sentirse mucho más segura "si le tienen miedo y le temen", eso fue lo que por lo menos explicitó en su última
"cadena nacional del éxito y la alegría", esa que sabe conducir cada vez con mayor asiduidad.

Pobre mujer, no entendió una sola palabra del "Manual de Conducción Política" escrito por el General Juan D. Perón, pues en dicho manual el viejo Líder explicaba con claridad meridiana que el "arte de conducir" nunca podía asentarse en el mandar, sino por el contrario en el
convencer; y por  lo tanto, cualquier alumno aplicado entendería que "convencer" deriva de explicar y lograr que el conducido acepte de buen grado realizar lo que el "Conductor" le está solicitando.

Por el contrario, "el mandar" es lo clásico de aquellos gobernantes o seudo conductores que "no pueden o son incapaces de convencer", por lo que eligen "mandar" a través de la imposición y el miedo o el temor de los conducidos porque éste sistema requiere exclusivamente de su propia voluntad y por consiguiente no necesitan del amor y del convencimiento de los pueblos que dependen de la voluntad de esos conducidos o gobernados, o sea "los demás".

Ella y sus adláteres, funcionarios "sin pienso", o que por lo menos saben ocultarlo plenamente en caso de tener algún tipo de pensamiento propio y diferenciado del de "ella", han hecho del temor al castigo "una expresión nítida y acabada de su política y de su modelo", ese que hasta a sus más falderos intelectuales les cuesta explicitar y demostrar como tal.
¡Simplemente porque no existe tal modelo cristikirchnerista!

Unos están comprados, porque estaban en "oferta de saldos", en verdad porque a la gran mayoría mientras pasaba el apremiante tiempo, de golpe y porrazo los adquirieron por un precio muchísimo más alto de lo que nuca hubieran podido soñarlo; las admoniciones presidenciales, las órdenes impartidas hasta sin sentido mínimo alguno,  están preñadas de advertencias autoritarias hacia propios -sus humillados y degradados funcionarios, y hacia aquellos que ahora habitan el "paraíso de los vendidos"-, y hacia extraños u opositores que critican su gestión. Lo realmente grave es que no son sólo advertencias: es más son el prólogo de acciones concretas a futuro, pues como bien dijo Maquiavelo: "surge de esto una cuestión: si vale más amado que temido, o temido que amado. Nada mejor que ser ambas cosas a la

vez; pero puesto que es difícil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más  seguro ser temido que amado". Son extraños los juegos de la memoria, y más los de la memoria de la Presidente, que se tomó largo tiempo para explayarse y explayar su postura antidemocrática: "como no es cadena nacional puedo hablar todo lo que quiero" habiendo mucho más espaciopara las confesiones de la intolerancia y la intimidación.

CFK comete un verdadero sincericidio" cuando en una muestra de su forma de ver, entender y ejercer el poder, realmente muy poco cristiana -¡no debemos olvidar que el Movimiento Nacional Justicialista por definición de su creador es "eminentemente nacional, humanista y cristiano"!-, y sonando a advertencia expresó "solamente hay que temerle a Dios... y a mi, en todo caso, un poquito", y digo muy poco cristiana porque para los cristianos
nuestro Dios es un Dios "de amor, muy alejado del Dios castigador que profesan otras religiones". 

El miedo y la obediencia siempre fueron, desde su inicio político en Santa Cruz los  "materiales" con que se construyó el "estilo K", las dos caras del sistema impuesto por Néstor y por Cristina, su verdadera "marca de fábrica" que imprimieron desde sus mismos comienzos y que luego trasladaron a la Nación cuando una enorme mayoría de seudo politólogos imaginaron que era lo que el pueblo y la Patria requerían tras la gigantesca crisis institucional de 2001: "un hombre providencial y un gobierno fuerte".

Intimidación e intolerancia fueron los ingredientes que "ellos" imprimieron como marca registrada, para presumiblemente reconstruir una "imagen presidencial" supuestamente desdibujada y borrosa tras la crisis, y así transcurrieron los primeros 8 años y medio -Abril 2003, Diciembre 2011-, aunque recién ahora cuando el desmanejo y la inexperiencia de la enorme mayoría de los nuevos funcionarios, o el atropello y la corrupción de parte
de los más antiguos, se enseñorea desde la cúspide del poder es que "la Presidente" eleva "esa práctica a regla de oro de la conducción política", desconociendo las más elementales normas del buen conductor y líder y del pensamiento cristiano respecto de Dios. Cristina impone, aún más notoriamente que Néstor, el axioma de que nadie se puede atrever a tomar decisiones inconsultas o a mover absolutamente nada sin su permiso, todos deben entender que su poder es apenas prestado, limitado, circunstancial y que depende exclusivamente de "ella".

Los rasgos del autoritarismo en el cristikirchnerismo aparecen cada vez con mayor nitidez, no es posible ni factible el debate ante la certeza absoluta construida para hablar de un mundo que tiene una sola explicación y es "la que surge de la cúspide del poder, que es el depositario de la verdad y de la interpretación de la realidad"; esta verdadera "coacción" es la que
termina generando todo tipo de arbitrariedades que no pueden ser corregidas sin la intervención de quienes las toleran -pareciera que de buen grado-, y se hace evidente que no existe ni la voluntad ni la decisión de hacerlo. La desaparición casi total de los límites entre Estado y "aparato político oficial" se constata cotidianamente y es otro de los perfiles y síntomas que configuran la forma de este Gobierno Cristina: "la utilización de las
herramientas del Estado como coerción política es una anomalía que se presenta ante la sociedad y el pueblo como natural";  que Axel Kicillof sea capaz de amenazar a un empresario de la talla de Paolo Roca con "fundirlo, manipulando a la baja el precio de la chapa de acero", aunque luego de semejante despropósito y ante la incursión en la figura de un delito penal
este "jacobino que deleita y tiene embobada a la Presidente", terminara expresando que "optaron por perdonarle la vida a pesar de que nos criticó", es una muestra flagrante de este autoritarismo fascistoide y totalitario.

La enormidad y gravedad de esta amenaza, como la de la Presidente, ilustra con claridad meridiana la calidad democrática y los principios republicanos que animan al régimen, por eso esperar de éstos una opinión sensata que corrija esta verdadera "boutade" es  verdadero infantilismo, pues el uso ilimitado de todos y cualquier recurso del Estado para sofocar toda crítica como "nueva policía política", el uso de la cadena nacional y el futbol o el automovilismo "para todos" como propaganda política permanente, y el manejo

desembozado de los medios de comunicación para que funcionen exclusivamente en sintonía con los deseos de Casa Rosada, así como el avance de La Cámpora en la intrusión en las escuelas -secundarias, primarias y hasta en los jardines de infantes- públicas, o en toda economía, forman un cóctel de precisos rasgos autoritarios, totalitarios y del más puro estalinismo o nazifascismo, cualquiera sean las razones que se intenten usar para
justificarlos. 

Ex menemistas desaforados, ex duhaldistas entusiasmados y ex frepasistas convencidos son hoy los cristikirchneristas fundamentalistas y a ultranza pues siempre están, estuvieron y estarán donde sople el "viento del poder", él los va amontonando donde más caliente pega el sol oficialista.

Bueno es remarcar que una enorme mayoría "nunca fueron verdaderos peronistas", además existe otra clase de justificadores, porque, bueno, hay seudo intelectuales o mediocres intelectuales "que se la creen", y lo más grave es que se la creen, increíblemente, "de verdad".
 
 Son los "autoengañados" o los "engañados de conciencia"; aquí encontramos a la enorme mayoría de los firmantes de "Carta Abierta" que gozan -muchos de ellos- de las mieles de los beneficios del puesto público, como funcionarios o como rectores de alguna flamante y desconocida universidad estatal o con programas en la "cadena de la felicidad" (que no es la de la "felicidad y la alegría", esa es de exclusividad de la Señora Presidente) de los medios K,
existe, debemos aceptar, una porción que sin militar rentadamente ni recibir favores del Estado-Gobierno, "está convencida de que este gobierno es progresista y va por el buen camino", de los mayores una porción significativa provienen del Partido Comunista, o del Partido Intransigente -por lo general ex Frepasistas-, pero que por lo general siguen adhiriendo aunque la historia los aplastó en el camino ideológico al marxismo.

Son tan estúpidos e infantiles que creen que este Gobierno es "la izquierda posible del peronismo", es más creen que "es la izquierda que puede soportar esta sociedad" desconociendo que si la izquierda marxista nunca tuvo cabida en Argentina fue justamente por las existencia del peronismo, así fracasarán las "seudo revoluciones" erpianas y montoneras de los 70 porque eso que ellos hoy definen como "un capitalismo de Estado asistencialista, con cierta movilización social, un discurso medio contradictorio pero nacional y popular", no es otra cosa que un neopopulismo berretizado muy lejano de un populismo nacional serio y de tinte inclusivo y desarrollista. 

Están tan quedados en la historia pre caída del muro de Berlín y tan atados a los dogmas liberales impuestos por Reagan y Thatcher que cándidamente o perversamente explican: "si te tengo que hablar de la Presidente y sus muchachos puedo parecer Lilita Carrió. Ya sé lo que son y lo que son capaces de hacer. Pero no es una cuestión de personas o chanchullos: más allá de sus deseos que, seguro, no van más allá que el de atornillarse al poder, lo  cierto es que dan vía libre a la movilización de las organizaciones populares. 

Y por otro lado, tienen una política exterior claramente antiimperialista, que sostiene a gobiernos también raros pero interesantes como el de Evo Morales, el de Chávez o el de Correa. Y eso, no me digas que no, le jode a Yanquilandia". (Marcelo Moreno dixit.)

Como la estupidez es contagiosa, como el sarampión y la viruela boba, reconocen que "yo no tengo dudas de que es un gobierno populista y clientelista, que no tocó la estructura productiva ni ahí, pero es cierto que ataca algunas de las libertades que fomenta el capitalismo, como la de prensa o la económica. Las libertades burguesas", el sincericidio en el que caen los lleva a confesar tontamente, si  no fuera verdaderamente peligroso que: "para mí lo importante no es lo que el kirchnerismo -cristikirchnerismo- hace, que es poco y nada, sino lo que impide.
 
Con ellos gobernando, es imposible que la Argentina se suba al proyecto capitalista de Sudamérica. Eso lo están haciendo, primero, Chile y Colombia. Y se da, con matices, en Perú y hasta en Uruguay (desconociendo los orígenes de ambos gobiernos). Todo, mientras Brasil se hace el imparcial, pero claramente tira para la globalización, ¿o no? ¿O me vas a decir que es socialista? Por eso, lo mejor del kirchnerismo es no dejar que ese capitalismo se concrete acá. ¿Te parece poco?". 

Estos conceptos hipócritas y cínicos parecen responder a aquella archiconocida y muy desgraciada consigna neoliberal de "cuanto peor, mejor" o para que quede más claro aún aquella muy conocida por los argentinos de que "vamos mal, pero estamos mejor" esbozada por el ex Presidente Menem en los 90 del pasado siglo.

Pero ellos, aferrados a la defensa infantil cuando no hipócrita y cínica del cristikirchnerismo te responden: "no, no te equivoques. Al contrario: nosotros vemos este proceso con esperanza. Hay que ver qué pasa en las bases, que ya tienen una larga experiencia en la movilización sin que las repriman -y llegan a cometer delitos como robo, intrusiones, muertes como las sucedidas en Humahuaca por la narcoguerrilla de Milagros Salas-. De allí puede salir algo que supere al cristinismo y los camporistas. No me digas que no tiene su lógica..."
 
O son estúpidos o son verdaderamente perversos, y como dice el periodista, los deja con una sensación de desesperanza, preguntándose si tiene lógica que una nación, luego de crecer durante una década, decaiga y sus habitantes sufran los demonios de esa decadencia
-pobreza, autoritarismo, pérdida de libertades, todo cada vez peor en educación, transporte, salud-  en pos de un supuesto y cínico sueño utópico revolucionario ahistórico que lo más probable es que jamás se concrete, como nunca pudo concretarse la revolución erpiana y la de los montoneros imaginada y nunca acompañada por el pueblo peronista hace ya casi 40 años.

Como bien dice Moreno "Francisco Quevedo supo escribir: ¿Qué otra cosa vemos sino hombres ocupados en negociar su propio castigo y su misma desolación?"
 
Las amenazas de la Presidente y de su jacobino preferido buscan marcar el terreno de funcionarios, legisladores, gobernadores, intendentes, empresarios y clases medias en medio de una etapa en la que la multiplicidad de asuntos que el propio cristinismo ha colocado en debate amenaza su propia unidad, comenzaron a vivirse los primeros coletazos de rebeliones, Jorge Yoma que niega la re-re, Griselda Herrera (Dip. FpV La Rioja) contra el proyecto del voto a menores  y de los extranjeros, igual que Jorge Guccione y Sandra Jiménez (Dip. FpV. Misiones), o la misma Directora Nacional de Adolescentes Infractores a la Ley Penal y fundadora de HIJOS, Raquel Robles, o el mismo Coqui Capitanich que circunscribiéndolo a su provincia expresó sus reservas a la re-re. A los estrategas oficialistas del cristinismo no se
les escapa que, de no incrementar los controles, éstas primeras voces disonantes pueden prender como reguero de pólvora en el constante polvorín que es históricamente el peronismo.

Cariglino, De la Sota, Peralta pueden dar fe de los peligros que entraña cruzar a la vereda de enfrente, pero también pueden dar testimonio de lo bien recibidos que son entre la población cuando se animan a enfrentar el poder centralizado y autoritario de CFK.

CFK pretende imponer como consigna popular que "la cadena ilegal del desánimo ya tiene fecha de vencimiento el próximo 7 de diciembre", tergiversando y adaptando a su conveniencia el fallo de la CSJN, asimismo sobre las provincias pende también aquello de que "yo también podría comenzar a hablar de cómo están gestionadas" algo ya aplicado como

correctivo en el caso de Scioli, pero "ella", "La Jefa" ha sostenido en demasiadas e innumerables oportunidades para que no lo piense, que "nada es casual", este determinismo implacable por ella aplicado rige la vida de los hombres y las mujeres argentinas, o sea de "todos" y de "todas" y el desliz presidencial es un verdadero acto fallido y no un error involuntario propio de la incontinencia verbal de la Presidente: ella aseguró a los cuatro
vientos que no escucha a quienes ponen piedras en "su camino", o "convocan a las malas noticias" y principalmente y desde su óptica "cargan de negatividad la atmósfera que respira la opinión pública. El que se detiene a mirar atrás, se convierte en estatua de sal, como la mujer -acto fallido o de desconocimiento supino de la historia- de Seth (el egipcio)" en vez de la mujer de Lot (el Hebreo).

¡Seth, el Dios de la violencia, el señor de desiertos y de la guerra! Todo lo contrario al Dios del amor del cristianismo y del catolicismo peronista, un régimen de funcionarios y Presidente ricos hasta el hartazgo y lo inimaginable se oponen a las fuerzas de la reacción y practican, una opción por los pobres, llevan a cabo una transformación cultural, económica y
  social silenciosa, una verdadera "revolución invisible para el pueblo".

Buenos Aires, 10 de Septiembre de 2012.
 
(*) Arq. José Marcelino García Rozado. Integrante de la Liga Federal Nacional. 

Fuente: Comunicación personal del autor.