domingo, 16 de septiembre de 2012

La primavera argentina

Por Malú Kikuchi (*)
¡Gracias! Gracias por devolvernos el orgullo de ser argentinos. Gracias por devolvernos la bandera, que es azul y blanca y no roja con la cara del Che.  Gracias por conocer y querer hacer cumplir la Constitución Nacional. Gracias por ser muchos más de lo imaginado. Gracias por no tener miedo.

Gracias por el respeto al otro, a las leyes, a la buena convivencia, a la falta de agravios, a la buena voluntad, a la alegría de encontrarnos sin odios y con reclamos justos. Gracias por sumarnos sin preguntas, gracias por llegar a pie, sin ómnibus pagos, ni planes, ni choripan.


Gracias por no reclamar por el cepo al dólar, y no es por el cepo en sí, es el hecho de tener que pedirle permiso al estado para poder viajar, y viajar es una garantía constitucional. Gracias por no ser golpistas, ni destituyentes, sólo ciudadanos haciendo uso de su constitucional derecho de peticionar ante las autoridades ¡Gracias! Una y mil veces, ¡gracias!

Fue una fiesta. De norte a sur, de este a oeste. Una fiesta de la Patria recobrada, de una Argentina que estaba oculta y se hizo ver. De una clase media que es el alma y la fuerza del país. Una clase media mansa, que a pesar del gobierno, aún es mayoría y  decidió dejar de ser invisible.

¿Qué nos dejó el 13/9/12? Al gobierno y a sus simpatizantes, de acuerdo con los comentarios vertidos, que no entendieron, o no quisieron entender nada. Negaron desde  la importancia del número de ciudadanos en la calle, hasta su pacífico, pero firme reclamo. Lo tergiversaron, lo malinterpretaron.

Según Abal Medina había odio, es mentira. Pero dice el refrán que “el ladrón cree que todo el mundo es de su condición”. El que odia, cree que los que no piensan como él, odian. No es así, simplemente disienten de las odiosas políticas implementadas por el gobierno, que nos llevan a Cuba.

Aseguró que a los manifestantes les preocupa más Miami que San Juan. Frase  poco feliz. A quien no le preocupa San Juan, ni el medio ambiente de San Juan, ni la salud de los sanjuaninos, ni los enormes socavones que deja la minería a cielo abierto y con cianuro de la Barricck Gold, apañada por la presidente, es a la presidente.

Estela Barnes de Carlotto descalificó a los manifestantes acusándolos de ser de clase media y estar bien vestidos. La señora Carlotto siempre está bien vestida, nos alegramos por ello, y siempre que aparece en público y lo hace con frecuencia, está recién salida de la peluquería. Viaja en primera (he compartido avión, yo en turista) y su amada presidente, es un emblema de luto lujoso y joyas caras.

¡Y gracias a Dios por la clase media! Ojalá la Argentina toda sea un país de clase media, sin pobres, ni indigentes. ¿Y qué es esa moda de discriminar a la gente por pertenecer a la clase media? Un voto es igual a otro voto, venga de la villa 31, de la avenida Alvear o de Acoyte y Rivadavia. Es la ley.

El FPV ha decidido que sólo son consideradas personas con derechos, si se vive en una villa, o si se es extranjero de país limítrofe entrado ilegalmente, o si se manifiesta con la cara tapada y un palo en la mano. Todos ellos debidamente mantenidos  con  los impuestos pagados por la despreciada  y trabajadora clase media. El gobierno va a redoblar la apuesta. Allá ellos. La realidad es la única verdad y está llegando. A pesar del relato.

En cuanto a los opositores, algunos pocos han recibido el mensaje.  También ellos nos deben a los ciudadanos que los votamos, respuestas. Basta de límites. Todos los que respeten la Constitución Nacional deben acordar ponerle, y valga la redundancia, límites … al gobierno. Con la ley.

Si tienen que volver al colegio para aprender a sumar, que lo hagan. No es tan difícil. Primero se bajan de los egos, luego aprenden a sumar, incorporan los derechos y garantías de la Constitución, y empiezan a pensar en la Patria. El tiempo apremia. Para las legislativas faltan 13 meses.

El 13/9/12, el Pueblo (que somos todos) salió a la calle para expresarse. Y lo hizo. Convocado sólo por las redes sociales. Así empezó la primavera árabe que provocó la caída de Ben Alí en Túnez, y se extendió por la región. El que no sepa oír, no tiene futuro en el país, un país que sí quiere un futuro.

Empezó la primavera argentina. La primavera, como todo en la naturaleza, tiene sus ciclos inmutables. Cuando llega no se la puede parar. Gran parte del Pueblo, incluyendo algunos del mítico 54%, que ya no es tal, se expresó. Políticos, ¡escuchen! La sordera es muy, pero muy mala consejera.

(*) Malú Kikuchi. Periodista y analista política. Artículo comunicado por su autora.

Fuente: http://www.lacajadepandoraonline.com/blog2/?p=5798