viernes, 21 de septiembre de 2012

Maldita inseguridad

Por María Celsa Rodríguez (*)
Edmund Burke dijo "Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres de bien no hagan nada para impedirlo". Sra Ministra  Garré ¿que está haciendo Ud para impedir que sigan  habiendo tantas víctimas por culpa de la inseguridad?
Mientras camina sobre las alfombras de la burocracia,  los muertos gritan desde el cementerio reclamando justicia.

Como el joven  que  fue asesinado a puñaladas por delincuentes para  robarle  el celular cuando se dirigía a la escuela, fue  en  José C. Paz. "Trabajaba como barrendero en la terminal de colectivos de la Línea 182 con el fin de costearse el viaje de egresados del colegio". Sueño que se vio trunco por culpa de la maldita inseguridad.
Sabemos que los celulares son el objeto de deseo de los jóvenes delincuentes y todos los días tenemos que lamentar hechos delictivos donde estos aparatos  marcan el limite entre la vida y la muerte.

Pero el hecho que más conmovió fue el que ocurrió  en Rafael Castillo donde  un pequeño  de siete años le suplicó por la vida de su abuelo a los ladrones que entraron a su casa  pero no escucharon su lamento.
No mate a mi abuelito, les regalo todos mis juguetes”. Quedó como una suplica suspendida en el aire mientras su abuelo era asesinado y su padre herido.

Aunque la Ministra Nilda Garré, aseguró "
que la seguridad mejoró en la Ciudad de Buenos Aires y que han disminuido los delitos". Nos preguntamos todos:  ¿que ha disminuído? Claro, ella siempre va con custodia y no tiene problema, lee los diarios que le dicen lo que  desean escuchar. Y no se entera del reclamo de la gente. Que existen motochorros, ladrones,  mecheras, arrebatadores, rateros, etc. Desconoce  la inseguridad en Retiro, en Constitución. y en tantos barrios de la ciudad de Bs. As y del conurbano donde cada noche todo se vuelve tierra de nadie y el "sálvese quien pueda" es la consigna repetida entre dientes, con el miedo atado a un rezo suplicante pidiendo a la divinidad  la protección de cualquier peligro.

La Sra que parece tener conocimiento en seguridad porque es la cartera que maneja o des maneja. Dijo:  "
Estamos estudiando ahora con mayor profundidad el robo por ingreso de viviendas", conocida como entradera "...Ese delito continúa, tal vez porque la gente tiene más dinero en su casa. Lo vemos en Recoleta, Belgrano, Coghlan, Palermo y otros barrios de clase media".  Es muy desubicado de su parte decir eso, porque está poniendo en riesgo la vida y la seguridad de los ciudadanos que viven en esos barrios,  al aclarar que la gente tienen más dinero en su casa.

Pero el colmo,  fue la petición que hizo al Jefe de la Policía Federal para que inicie actuaciones sumariales al personal policial que participo en un operativo  en que un "joven ladrón fue esposado en el piso donde permaneció tendido sobre un cartón en un día lluvioso mientras sobre la calle se observaban la presencia de dos patrulleros", al momento que  se realizan las pericias. Para la Ministra esto fue "denigrante y humillantes para  la persona aprehendida que debía ser llevado al móvil policial y esperar sentado allí  que finalice el procedimiento por el respecto irrestricto de los derechos humanos". Pobre angelito se podía resfriar y esto preocupa a la Sra Garré.
Faltaba más, debería solicitar que también le sirvan un cafecito con media lunas o algún pancho con  gaseosa así no se deshidrata  ni muere de hambre.

Me pregunto ¿donde queda el respeto irrestricto a los derecho humanos de las víctimas de la inseguridad? ¿Donde esta el respeto a los  derechos humanos del abuelo del pequeño que perdió su vida y de ese niño que vio morir  a su nono y que casi matan también a su padre?  ¿Y donde está los derechos humanos del joven estudiante que lo mataron para robarle su celular y de esos padres que perdieron a su hijo? ¿O será para la Sra Ministra,  los derechos humanos de los delincuentes  tienen más valor que los derechos humanos de las víctimas?  Pareciera que sí. 
 
Dicen las consultoras que lo que más movió a la gente a la manifestación del jueves 13 fue la inseguridad,   como dijo Jesús " Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición", y no fuimos  escuchados. Y por eso las cacerolas reclamando seguridad aún no se callan ni se acallarán. Seguirán sonando.

(*) María Celsa Rodríguez. Periodista y analista política.

Fuente: Comunicación personal de la autora