miércoles, 26 de septiembre de 2012

Nos están mintiendo y ahora

Por Carlos E. Viana (*)
“Bárbaros, las ideas no se matan”.
 Domingo Faustino Sarmiento.

Como es de dominio público la Presidente criticó a Domingo Faustino Sarmiento. Alguien le paso un libro cuyos autores descubrieron que el gran sanjuanino había clausurado ediciones de los diarios La Prensa y La Nación, lo cual es para los que creemos en la libertad de prensa, reprobable. Pero lo que omitió Cristina Kirchner, es que ella y los argentinos sabemos leer y escribir, en buena medida, gracias a Sarmiento. Que los ancestros de la Presidente encontraron, en parte debido a Sarmiento, una tierra de libertad, donde se respetaba la propiedad privada y en donde durante los gobiernos de la generación del 80 se respeto la independencia de la Corte Suprema y que salvo la excepción ligera que ella recordó, también se guardo la libertad de prensa.

La educación popular
Lo que también omitió decir la Presidente, es que cuando asumió la presidencia Sarmiento, había sólo 20.000 alumnos en las escuelas primarias y cuando la dejo seis años después los mismos casi llegaban a 100.000, es decir hizo que se quintuplicaran y además se construyeron durante su periodo líneas de telégrafo y más de 1000 kilómetros de ferrocarril, como así también se fundó el observatorio astronómico de Alta Gracia, el Colegio Militar de la Nación y la Escuela Naval. A esto lo hizo mientras el país todavía estaba en la guerra que desató la tiranía paraguaya, tiranía a la cual la Presidente recuerda con admiración, olvidando que ellos iniciaron la guerra atacando y pasando a degüello a las tripulaciones de los bergantines argentinos que guardaban Corrientes, y después saquearon la ciudad matando y violando.

La educación que Sarmiento creó en las escuelas primarias, fue un culto a la libertad, no como la que pretende imponer La Cámpora, llena de odio y pretendiendo que se enseñe a leer y escribir con frases como, “yo amo a Néstor”. También la mentira oficial reina en las escuelas actualmente, donde se reivindica al terrorismo, que atacó a la patria subvencionado por la superpotencia totalitaria de ese tiempo, la Unión Soviética.

Comenzó sin soja ni trigo
Durante las Presidencias de Sarmiento y de Avellaneda, dejo de importarse trigo y comenzó en la segunda a exportarse harina. Al final de la presidencia de Sarmiento se hizo la primer exposición rural y también en 1874 cuando el deja el poder, había ya en el país, 70.000 máquinas herramientas y se producían 200.000 resmas de papel. También empezaron a prosperar las fábricas de ropa. Los molinos harineros, las jabonerías, el vino y el azúcar. 

Había comenzado la industrialización, pero también el transporte. Ya corrían el Ferrocarril Oeste, el Ferrocarril al, Sur y el Ferrocarril Central Argentino. Este último fue un ferrocarril de fomento para que se establecieran en la pampa húmeda los inmigrantes. Al terminar la Presidencia el sucesor de Sarmiento, Nicolás Avellaneda, había 2.475 kilómetros de vías férreas en explotación y otros 345 en construcción. Todo esto lo hicieron Sarmiento y Avellaneda sin el “Dr. Soja” como ministro de economía ni tampoco murieron 75 personas por el desastroso estado de los ferrocarriles y una pregunta. ¿Cuántos kilómetros de vías férreas hizo la Presidente?

¿Y la Honestidad?
Sin embargo lo más significativo que debería notar la presidenta y sus partidarios, es que siendo Presidente, Sarmiento no tenía casa propia y que fue su secretario quien con los ahorros de su sueldo de presidente, le compro una casa en Buenos Aires, que no era una mansión. Después de transmitirle la presidencia a su ministro de educación Nicolás Avellaneda, tomo un tranvía a caballo, pagó el boleto y así se dirigió a su nueva casa. Qué diferencia con las mansiones del Calafate y Río Gallegos y los viajes en aviones oficiales a las mismas. Por otra parte nadie pudo decir de Sarmiento que enviara afuera del país 600 millones dólares de fondos públicos, acerca de los cuales nunca más se tuvieron noticias y su hijo, el Capitán Domingo Sarmiento, murió heroicamente en Curupaiti defendiendo la bandera celeste y blanca.

La persecución política
Además Sarmiento a pesar de su pecado por no permitir la salida de ediciones deLa Nación y La Prensa, nunca tuvo cerca de 1.600 presos políticos, contrariando expresamente el artículo 18 de la Constitución Nacional. Pero fue él quien inspiro el artículo 32 de la Constitución, que dice: “El Congreso no dictara leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal”, que la Presidenta, su bancada en el congreso y sus compañeros de la Corte Suprema, especialmente Lorenzetti, violaron flagrantemente con la Ley de Prensa, con la cual se busca violar sistemáticamente la libertad de expresión, en un camino hacia la tiranía. Además de las amenazas que ella lanza contra los medios diciendo: esperen al 7 de diciembre, en que entrará la faz operativa de su totalitaria ley de medios.

La calidad de la Corte Suprema en épocas de Sarmiento
Y hablando de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, durante la presidencia de Sarmiento la misma no dependía de las instrucciones del poder ejecutivo, los ministros de ella fueron honestos, no se supo de ninguno que alquilara departamentos a prostíbulos, que recibiera indemnizaciones por haber desaparecido cuando estaba vivo, ni que hubieran pertenecido a un senado que estuvo involucrado en el escándalo de la Banelco, ni que votaran obedientemente a favor de los intereses políticos del Presidente.

Qué diferencia, cuando en 1871 Sarmiento debió proponer a un nuevo miembro de la Corte Suprema, lo hizo nada menos que la persona de José Benjamín Gorostiaga, el más destacado de los constituyentes de 1853 y que sobresalió como uno de los redactores y creadores de la Constitución Nacional. Gorostiaga ya había ocupado un sitio en la Corte, propuesto por Mitre, cargo que abandonó para ocupar un ministerio, pero Sarmiento a pesar de estar enfrentado con Mitre lo designó nuevamente, lo mismo que este último lo había designado a pesar de haber estado enfrentado contra él durante la guerra entre la Confederación y el Estado de Buenos Aires. La Presidente debe tomar conciencia, que en esa época la Patria estaba antes que los odios políticos. ¿Lo están ahora durante su gobierno?

Respetar la Constitución
Tampoco quiso Sarmiento reformar la Constitución para eternizarse en el poder o eliminar los derechos y garantías establecidos en su primera parte. Terminada la presidencia volvió a su vocación educativa. La Constitución que él había ayudado a construir con las reformas de 1860, estaba vigente y bajo su amparo la Nación crecía en todo, como nunca más volvió a hacerlo después de 1943.

La Constitución fue respetada por Sarmiento, quien además la hizo respetar enfrentando varios intentos golpe de estado como el de Mitre y posteriormente el de López Jordán, entre otros.

Le han mentido a la Presidenta, omitiendo toda la verdad sobre Sarmiento, porque está rodeada de personas que le temen a la libertad, pero lo peor es que el gobierno que ella preside, nos está mintiendo a todos y nos quiere quitar la libertad.

(*) Carlos E. Viana es autor del libro El escenario político sobreiluminado ; es miembro del Centro de Estudios Políticos de la UMSA y profesor de teoría política en la UAI. Artículo publicado por Informador Público el 25 de Septiembre de 2012.