viernes, 28 de septiembre de 2012

Reflexiones que pretenden ser objetivas

Por Estudio Rodolfo Ruiz y Asociados (*)

Los hechos
1. La del 2013 será una elección de renovación de legisladores, de medio término, en la que el oficialismo –cualquier oficialismo, según Rosendo Fraga- cuenta con un mínimo de 25% de los votos totales (en este caso, unos 5 millones de electores) por el sólo hecho de serlo, ya que arrastra a buena parte de los empleados de la administración pública y, además, a todos sus seguidores de corazón. Estos por convencimiento, aquellos por interés, conforman un piso difícil de perforar. Pero el mismo no le alcanza y, por lo tanto, su objetivo, más o menos confeso, es superar el 40%, de manera de forzar el camino para la perpetuación de Cristina Fernández de Kirchner. Por eso, el gobierno ha propuesto -y los opositores y la opinión pública parecen haber aceptado- la polarización y la “nacionalización plebiscitaria” de la elección. Más abajo comentaremos sobre las posibilidades que le asignamos tanto al gobierno como a la oposición.

2. La necesidad principal que obliga a la Presidenta a intentar este objetivo de perennidad, es impedir su persecución judicial por delitos en el incumplimiento de sus deberes, ya que en varias oportunidades –para decirlo en un lenguaje escatológico- se “defecó” tanto en la Constitución y leyes, como en fallos de la Suprema Corte y de otros tribunales menores. Por otro lado, para sus funcionarios más cercanos, una derrota en el 2013 y encima, otra en el 2015, los aterra. Otros seguidores –acaso más solapados, como Horacio Verbitsky-, imaginan la próxima elección como un decisivo test como para definir si es que se alejan o no, de este gobierno que les ha dado tanto. Sin embargo, creemos que la Presidenta corre el grave riesgo sobre el que Machiavello advirtió: “El ansia de conquista es sin duda un sentimiento muy natural y común, y cuando es ejercitado por aquellos que pueden hacerlo, serán siempre objeto de alabanza antes que de censura; pero cuando intentan hacerlo a toda costa los que no tienen capacidad para ello, son merecedores de censura y reprobación”.

3. También, ese par de audaces ideólogos que son Zanini y Verbitsky –quienes parecen ya estar holgados económicamente- aparentan tener un plan B, por si la relección resultase un paso imposible: un Pacto de Olivos II, en contubernio con dirigentes radicales –algunos de los cuales ya hace mucho que perdieron la virginidad, y se han acostumbrado a revolcarse en la cama con quien les garantice alguna prebenda- y con el FAP, ese grupo de políticos que se autoerigen en adalides de la pureza moral, pero que terminan conformándose con ligar algún triunfo moral, a cambio de otorgar oportunos quorum o de brindar algunos votos generosos para el oficialismo. Por las dudas, aquella dupla también imagina un plan C: colocar un presidente testaferro –si fuera necesario, hasta se valdrían de Scioli, ese líder con vocación de humillado serial- para garantizar su impunidad jurídica y, no por último menos importante, la conservación de su para nada despreciable poder económico. Mientras tanto, a quienes se opongan –sobre todo si pertenecen a su propia tropa- los aplastarán sin piedad, aplicándoles la máxima de Machiavello: “A los hombres se los deberá conquistar o eliminar, porque sí se vengan de injurias leves, en cambio, no suelen vengarse cuando éstas son muy grandes”.

4. La salud de la Presidenta es el epicentro de rumores permanentes. “Estamos en manos de una loca de remate”, aseguró un casi oficialista lo suficientemente elástico como para poder pasar rápidamente del oficialismo a la oposición, y viceversa. Claro que no hay un diagnóstico cierto, ni tampoco hay decencia como para plantear ante los gobernados cuál es la real situación de su estado. Pero sí sabemos que tanto los mentirosos, como los estafadores, los cleptómanos, los violadores y hasta las “mecheras”, adquieren una adicción, un  hábito, del cual es muy difícil o casi imposible, curarse. Y a esta altura, no hay dudas de que la Presidenta ha mentido con desparpajo en numerosas oportunidades, así como también lo hacen sus cortesanos, sobre todo sus reptiles más lúcidos. En un país como el nuestro –en el que la historia oral nos lo recuerda, un Presidente llegó gobernar 8 meses ciego, para no tener que delegar el cargo en el vicepresidente- cualquier escasez de escrúpulos es socialmente aceptada, y no nos puede extrañar que se oculte el estado de salud de la actual mandataria, y hasta que eventualmente se lo utilice para golpes publicitarios, tal como se hizo con el duelo de la viudez.
   
5. Como muchas mujeres superficiales –que cuando su marido pierde su trabajo, se compran algunas cosas como para que la gente piense que “si hay miseria que no se note”-, la Presidenta ha prohibido referirse a la palabra inflación. Su axioma es: “Lo que no se ve, no existe”, y desoye entonces la opinión de la actriz Zsa Zsa Gabor, quien aconsejaba llevar en todo momento ropa interior sana y limpia, aunque ésta no se vea, por las dudas de que se tuviera que mostrar. De todas maneras, la Presidenta está corriendo un alto riesgo electoral con este tema. Cada vez que aumenta algún precio de cualquier alimento, se oye este comentario en el supermercado: “Y Cristina dice que se puede vivir con seis pesos por día”. Su ignorancia y la de quienes la asesoran en la comunicación, no logran entender que la inflación –aunque no se la nombre- afecta a casi todo el mundo y, por lo tanto, influye negativamente en la masa crítica de los votantes, inclusive en una parte grande de quienes votaron su relección.

6. Este gobierno demuestra muy seguido que no tiene una conducción profesional, sino que simplemente activa diariamente decisiones arbitrarias, pueriles o contradictorias, mediante órdenes impulsivas, ante las cuales no hay apelación. Por eso se van produciendo tantas luchas y zancadillas intestinas y solapadas dentro del elenco, con objetivo fundamental por parte de sus iniciadores de pretender influir en esa arbitrariedad sobre la “gordita de Olivos”, y así extender la esfera de poder de quien resulte ante ella más creativo en su apoyo, más ortiva[1], o bien, el que tenga más poder “hipnotizador”. Este modelo de mando intempestivo y arbitrario –bastante común, también, en empresas que terminan generalmente en un pésimo final-, genera permanentemente parches e improvisaciones de los subordinados, recargando la tarea de quien circunstancialmente preside el gobierno,  quien seguramente termina su día laboral, quejándose con la frase: “Tengo que estar en todo, estoy rodeada de inútiles”. Y este comportamiento improvisado y poco racional trasciende imperceptiblemente a gran parte del electorado.
En este mismo sentido, vale recordar el llamado “efecto Boudou” –nombrado “a dedo” como Vice para su segundo mandato-, un error político catastrófico, que viene a cuento asociarlo con la sentencia de Machiavello: “La primera opinión que se tiene del juicio de un príncipe, se funda en los hombres que lo rodean: si son capaces y fieles, podrá ser tenido por sabio, pues supo hallarlos capaces y mantenerlos fieles; pero cuando no lo son, no podrá considerarse prudente a un príncipe que el primer error que comete, lo comete con esta elección”.

7. Percibimos en la Presidenta y en los principales funcionarios que suelen actuar como lenguaraces (A. Fernández, De Vido, Abal Medina o Randazzo), una constante negación de la realidad. Reitera a menudo el “No Perdimos”, que discurseó ofuscada pocos días después de la derrota en las legislativas del 2009, destacando como un triunfo significativo el hecho que haber ganado en la pequeña localidad de Calafate. Entre un pensamiento plagado de dislates y un afán enfermizo por copar los titulares de los medios de comunicación, el oficialismo apela a cualquier argumento, por endeble que sea, para pretender distraernos de la realidad. La ofídica “claque” –esa especie de “lloronas” de los velorios ítalo-españoles- fomenta estos equívocos, adhiriendo con entusiastas aplausos y mirando siempre de reojo a las cámaras de TV, para asegurarse salir en la toma. Lo cierto, es que –cada día más- la Presidenta y sus principales operadores se alejan más de la realidad y, muchas veces, hasta terminan sorprendiendo a sus propios seguidores, así como obligan a los intelectuales de Carta Abierta –esos expertos en utilizar un lenguaje oscuro y meloso-, a valerse de un idioma elusivo y lleno de eufemismos, para no meter la pata frente a tantas contradicciones. Vale recordar nuevamente a Machiavello: “Los males, cuando se los descubre a tiempo –lo que sólo es dado al hombre sagaz- se los cura pronto; pero ya no tienen remedio cuando, por no haberlos advertido, se los deja crecer hasta tal punto que todo el mundo llega a advertirlos”.

8. El intenso autoritarismo que caracteriza el manejo del poder desde los comienzos de nuestra historia patria, partiendo de los tiempos de la colonia hasta nuestros días -con sólo períodos incomparablemente más cortos de actitud li­bertaria y de convivencia-, ha generado dos efectos casi epidémicos en nuestro país, del que casi ningún grupo que gobernó estuvo exento (salvo escasísimas excepciones): el acomodo económico y la violencia frente a los adversarios. Desgraciadamente, ambos esquemas suelen ser exitosos en la consecución de fines económico-políticos. "Hacete amigo del juez..." o "La guita no tiene olor", forman parte de la idiosin­crasia cínica de los argentinos (y de algún uruguayo). Por otra parte, algunos líderes izquierdistas han comprobado que, si bien mediante la violencia no se accede al poder, por lo menos se logra adquirir notoriedad. Y, además, la intimidación pública casi nunca soporta punición grave, máxime cuando ella es promovida o estimulada por el propio gobierno. Si hasta se llegó a afirmar por algunos guerrilleros de los 70 que, el mejor enemigo, es el enemigo muerto. Aunque nos repugnen, las conductas acomodaticias y violentas han producido muy buena renta en Argentina, y las están produciendo ahora. Por eso al fomentarla, también el gobierno ha perdido credibilidad en el electorado.

9. Fundamentado en un criterio supuestamente igualitarista, se ha ido desarrollando un sistema de lucha política que tiende a eludir la confrontación civilizada, buscando sustituirla por el exterminio virtual del adversario, mediante persecución por la Stasi[2] criolla (Afip), o amenazándolo con divulgar sus costumbres íntimas o sus debilidades sexuales. Todo vale para quien tiene bajos umbrales de moral. A partir de este criterio de extorsión para efectuar la selección, tanto de amigos como de enemigos políticos, en el kirchnerismo privilegian la lealtad sobre la idoneidad como filtro para la admisión de seguidores, de manera que permita aumentar el número de admitidos incondicionales, sin tomar en cuenta sus reales capacidades de gestión, y sin importarles las consecuencias negativas que a futuro, esa imprevisión e improvisación en el reclutamiento, puedan suponer. Este criterio le otorga un contundente no a la competencia y al mérito, y a todo estímulo que subraye y premie el esfuerzo o la destreza, como condición de progreso o destaque personal. De la misma manera que no prevé la administración de castigos o de penalidades por acciones culpables o dolosas, desarrolladas por esos seguidores o simples advenedizos. Este esquema –que muchos electores perciben- se termina pagando bien caro, pues quedan rodeados de inútiles, cuya única capacidad es la genuflexión forzada o el fanatismo irreflexivo.

10. Con el sensible argumento -puramente declarativo- de buscar la justicia social, utilizando los morlacos de los otarios pagadores de impuestos, se ha ido transformando a una sociedad que ya tenía desequilibrios socio-económicos marcados, en otra más desequilibrada todavía –nunca hubo tanta pobreza y marginalidad en las calles, ni menos asistencia a escuelas y colegios-, en la que los ricos son cada vez menos ricos –salvo los elencos gobernantes y sus amigos-, y los pobres son cada vez más miserables. Esta acción gubernamental que pretende ser reparadora de injusticias, ha utilizado tan ineficientemente los tremendos recursos que la sociedad le transfiriera, que hoy hemos descendido todos los argentinos varios escalones, más allá del acceso a los televisores de plasma y los smartphones, esos espejitos de colores del siglo XXI. Gran parte del electorado de clase media nos sentimos entristecidos al comparar lo que fuimos como sociedad y el nivel de mediocridad que hemos alcanzado hoy.

11. Nuestro gobierno lleva a cabo política internacional insólita y errática, con un canciller arribista –y por lo tanto, sumiso-, que se ha prestado hasta a alguna payasada que nos produjo a muchos, vergüenza ajena (como la intervención pretendidamente humillante de entrar con una pinza a un avión de U.S. Airforce). Aunque lo peor de su gestión, es la carencia absoluta de estrategia: sólo en el año 2012, nos hemos peleado con 47 países, los que, vale recordarlo, en conjunto, representan un 65% del destino de todas las exportaciones argentinas[3]. Al votante promedio poco le interesa la política exterior, salvo cuando ella le impide o le dificulta viajar al exterior (como ocurre actualmente) o contar con productos importados insustituibles. Y recordemos que millones de argentinos acostumbran viajar al exterior, especialmente los que viven, consumen y votan en las principales ciudades. También alertó al Príncipe en este sentido, el maestro florentino: “Un príncipe, cuando es apreciado por el pueblo, debe cuidarse muy poco de las conspiraciones, pero si en lugar de ello suscita el odio de sus súbditos, cada cosa y cada persona se le volverá terrible”. Pretender inspirar “miedito” se le puede transformar en un boomerang electoral.

12. Aunque no está dicha la última palabra, en las próximas elecciones sería la primera vez en que el peronismo, siendo oficialista, no estaría apoyado por los principales dirigentes gremiales ni –creemos- por la mayoría de sus afiliados, éstos cada vez están más castigados por la inflación, los impuestos al trabajo y la escasez de nuevos empleos. Por otra parte, el gasto público decididamente ya es desmesurado: 47% del PBI y el afán recaudatorio del gobierno sigue insaciable[4]. La experiencia internacional indica que estos dos temas se pueden conjugar en un mismo tiempo, como cuando en el Reino Unido se vivió una situación similar, y la economía socialista fracasó, facilitándole el camino al advenimiento de Margaret Thacher. Se olvidaron de la otra máxima de nuestro muy citado pensador: “Cuando un príncipe no puede evitar ser odiado por una de las dos partes, debe inclinarse hacia el grupo más numeroso, y cuando esto no es posible, hacia el más poderoso”. Pues se está inclinando por un grupo cada vez más chico y menos poderoso (de ahí, que intentan agregar a los post adolescentes y si pudieran, hasta les darían la ciudadanía a los habitantes del Mercosur).

13. Un tema no menor, por sus consecuencias políticas, es el deterioro de las cuentas públicas: El superávit comercial –en 7 meses las exportaciones cayeron 1%, pero las importaciones lo hicieron un 5%[5]- es una victoria como la del general griego Pirro[6]: se ha logrado, a costa de entorpecer y frenar la economía. Junto a la desastrosa política cambiaria –un verdadero novelón por entregas- se han afectado negativamente las exportaciones, más allá de la sequía que sufriéramos en la campaña agrícola anterior. Nadie duda del atraso cambiario oficial ni de que el dólar paralelo, por el temor generado por la persecución cambiaria, está un poco más alto del valor que quizás debería estar, ya que es esperable en 2012 un superávit de más de 10.000 millones de dólares en el balance comercial (siempre y cuando no surja alguna recidiva en una economía mundial convaleciente)[7]. La situación fiscal –y este es el foco de la cuestión de la rebelión en algunas provincias- es cada vez peor. El gasto se mantiene pero la recaudación cae (ésta sólo se incrementó el 23%, frente a una inflación porcentual mayor. Por otra parte, la emisión de pesos sigue a un ritmo aún mayor al de la inflación, y por eso no se detiene la suba de precios, pese al frenazo de la economía. Llegamos así a la temidastangflation, letal para un gobierno en tiempos electorales.

14. Los precios aumentan, los salarios también aumentan, pero el peso pierde paulatinamente poder adquisitivo y, lo más grave, descoloca en costos nuestras exportaciones. Según el informe Melconian & Santangelo, el salario formal del sector privado, que era de 1.014 dólares mensuales, ha pasado en 2012, a 1.400 dólares. Para colmo, el incremento -hasta ahora “por goteo”- en el precio de los combustibles pero que, según el CEO de YPF, tenderá a sincerarse, también contribuye a ese deterioro, lo que llevará los cálculos de costos de distribución física de cualquier producto o servicio, a basarlos en un tipo de cambio de $ 6 por dólar.  La inflación –como dijimos arriba- es percibida por el total del electorado y por todas las familias, más allá de los hipócritas dibujos de un gobierno con pocos escrúpulos éticos. Y ésta no se frenará mientras: a) se sigan imprimiendo billetes a un ritmo de crecimiento del 36% anual (frente a una inflación del 25%), b) se aplique un freno a las importaciones para contener precios de producción local[8], c) se mantenga un precio artificial del dólar, y d) se prosiga –aunque a algo menor ritmo- con los incrementos salariales. Por último, aunque no menos importante, aparecen 3 factores prácticamente incontrolables por el gobierno: la inercia inflacionaria que arrastramos en los últimos 3 años; el imprescindible sinceramiento del precio de la energía y los combustibles; y el incesante incremento del costo de los alimentos en todo el mundo.

15. Este gobierno parece tener una clara vocación por transformarse en una dictadura violenta e inmisericorde, pero tiene un fuerte oponente: carece de una “guardia pretoriana”, fundamentalmente porque, desde sus inicios, no hizo otra cosa que humillar a las fuerzas armadas y de seguridad. Es cierto, podrá utilizar como elemento de coerción a la Afip y a la ex-SIDE para ejercer presiones económicas y morales, pero no contará abiertamente con fuerzas públicas de represión, y para ello deberá contratar mercenarios. Crear una guardia pretoriana lleva bastante tiempo: por lo menos hasta que se transforme en un grupo suficientemente sanguinario y, por ello, cohesionado en su complicidad. Es decir, hasta que cada uno de sus miembros tenga la convicción de que tanto su supervivencia como sus privilegios, dependen totalmente del gobernante que los contrató. Pero este gobierno no cuenta –todavía- con su Stasi, por lo que si la Presidenta ordenase reprimir manifestaciones sociales, en base a un eventual Estado de Sitio, hasta el más humilde suboficial le pedirá previamente la orden firmada por ella y sus ministros, por el Dr. Lorenzetti y demás miembros de la Corte, y por los presidentes de ambas cámaras, y, aun así, dudarán mucho antes de disparar un solo proyectil. Por eso, creemos que si la Presidenta es derrotada en las elecciones, la Argentina probablemente se le convierta en una sociedad tan ingobernable,  que no sabemos si logrará soportarlo.

16. El “cacerolazo” del 13-9 tuvo una envergadura superior a la que habíamos previsto algunos optimistas, pues conjugó varias motivaciones: hartazgo por las mentiras de la Presidenta y su coro (los que tenemos las “bolas llenas”, al decir de Lanata); repulsa a la intención de cambiar una constitución republicana por otra monárquica; el temor a la inseguridad en la que vivimos todos aquellos que no tenemos protección ni guardia oficial; soportar 3 años de inflación intensa que redujo el nivel de vida de casi todos; impedimento para ahorrar o viajar libremente como garantiza la Constitución; y las ostensibles secuelas de una política económica que está provocando cierres de comercios y crecimiento en el desempleo. Nos atrevemos a afirmar que en “ese orden”, según las pocas encuestas conocidas hasta ahora. Podrán repetirse o no nuevos “cacerolazos”, y ser o no tan efectivos como éste pero, lo que no hay duda es que estas causales perjudicarán sensiblemente el mentado 54% de 2011.

Conclusión
Si nuestra pretensión de objetividad se cumpliera, entonces el kirchnerato tiene una muy alta probabilidad de ser derrotado en las elecciones del año próximo. Tal vez, el gobierno podría evitar ese fracaso que auguramos, dando un giro de 180°, tanto sobre sus objetivos como sobre sus apoyos políticos. Pero, ya sabemos, el peor enemigo de nuestro freno inhibitorio que se llama superyó es –además del alcohol- la lengua y, desde el día que a “ella” se le escapó en público el “vamos por todo”, cerró la tranquera que le torna imposible un cambio tal que le permitiese salir adelante. Dos grupos opositores –uno de centro derecha, cada vez más grande y duro como oposición, y otro de centro izquierda, ostensiblemente más complaciente con los desmadres de un gobierno que siempre lo corre por izquierda, desacomodándolo-, intentarán adueñarse de lo que creemos será una “piña electoral”, tal como la llama Julio Bárbaro. Claro que sólo uno de ellos logrará posicionarse en 2013, en mejor forma para las elecciones de 2015. Qué pasará luego de esa derrota, todavía no alcanzamos a imaginarlo. ¿Un referéndum, la renuncia, el exilio, o la pérdida de la salud? Todos son escenarios posibles, aunque ella –pensamos- debe preferir un renunciamiento heroico, pretendiendo emular a Eva Perón.

Mientras tanto, el gobierno tiene dos fantasías que, de cumplirse, avalarían parcialmente su tentativa de perpetuación: que la soja mantenga su precio durante 2013, lo que es bastante dudoso (porque, es probable, que la producción mundial de la oleaginosa regularice su volumen); y que en “Vaca muerta” se puedan, a corto plazo, comprobar fehacientemente las reservas que hasta ahora sólo se sospechan, es cierto que con bastante fundamento, aunque sin estar completamente seguros como para provocar lluvia inversora[9]. Pero nuestro análisis –que obviamente tiene margen de error-, dista de ser voluntarista, y nos indica que a pesar de que estos sueños kirchneristas se vuelvan realidad, la sensación térmica del electorado perdurará –la Presidenta ha atacado con vehemencia a muchos grupos argentinos en numerosos frentes y algunos de ellos, le guardan profundo rencor porque fueron engañados dos y hasta tres veces-, lo que pensamos que provocará derrotas considerables en cuatro de los cinco grandes distritos urbanos, e impulsará una decisiva fragmentación de ese reservorio electoral kirchnerista, que es el gran Buenos Aires. Veremos.

[1] En lunfardo, el revés deformado de “batidor” (alcahuete).
[2] Policía secreta del régimen comunista en Alemania Oriental (RDA).
[3] “En lo que va del año, el Gobierno ya se peleó con 47 países”, por Martín Dinatale, La Nación, 01-09-2012, pg.23.
[4] “Gasto público record del 47% del PBI le resta competitividad a la economía”, por Hernán de Goñi, El Cronista, 10-09-2012, pg.6.
[5] Inc, de Massot & Monteverde, agosto 2012.
[6] Quien dijo: “Otra victoria como esta y vuelvo sólo a Epiro”.
[7] Melconian & Santangelo, 16-08-2012.
[8] Resulta irrisorio que la Fundación Pro-Tejer, le eche la culpa del aumento del 40% a los precios de las colecciones de verano, “a los bancos y a los supermercados”.
[9] Recuérdese, en este sentido, cuando el ex Ministro Storani afirmaba que en el yacimiento gasífero de Loma de la Lata, disponíamos reservas para autoabastecernos por 70 años.


(*) Estudio Adolfo Ruiz y Asociados. Consultora en asuntos económicos y perspectivas macroeconómicas. Artículo publicado por Crónica y Análisis el 23 de Septiembre de 2012.

Fuente: http://www.cronicayanalisis.com.ar/ponencias.asp#a2605