martes, 30 de octubre de 2012

CFK está padeciendo su propia herencia económica

Por Roberto Cachanosky (*)
El modelo siempre fue inconsistente, pero ahora se nota más porque ya no quedan muchos recursos para financiar la fiesta populista.


Confieso que no sé si es por que así lo buscan o por que chocan contra la realidad, pero lo cierto es que en el gobierno no hay medida económica que tome que no les salga exactamente al revés de lo que pretenden conseguir o dicen que pretenden conseguir.
Por ejemplo, Moreno se la pasa controlando los precios, pidiendo planillas de costos, regulando y demás tipo de intervenciones inútiles, pero lo cierto es que la inflación cada vez se les dispara más. Yo diría que la inflación se ubica un par de escalones más y ya está en el orden del 27% anual. Es decir, a mayores controles más inflación, lo cual es obvio que así ocurra porque la emisión monetaria está totalmente desbordada.
A un año de haber establecido crecientes restricciones a la compra de dólares (se cuidaron bien de no establecer estas prohibiciones antes de las elecciones) bajo el argumento de que las divisas son necesarias para financiar el crecimiento y la inversión, lo cierto es que, de acuerdo a datos del INDEC, las importaciones de bienes de capital cayeron el 16% comparando los primeros 9 meses de este año con igual período del año anterior. Cabe resaltar que es el rubro que más bajó, incluso más que la importación de bienes de consumo.
 Comparando el mismo período de nueve meses, veamos qué paso con la importaciones de bienes intermedios (insumos para la producción), la baja es del 10%. Como puede verse el argumento de que los dólares son necesarios para financiar el crecimiento y por eso le prohíben a la gente comprar divisas, es totalmente falso. Es falso por las estadísticas del INDEC y es falso conceptualmente porque no todos los dólares que ingresan en a un país provienen del comercio exterior. Un país serio, con disciplina monetaria y fiscal y respeto por los derechos de propiedad, es un país que atraen inversiones en el sector real de la economía y, por lo tanto, no necita estar violando la propiedad privada impidiéndole a la gente comprar lo que quiere con el fruto de su trabajo.
Hablan de crecimiento inédito y el INDEC acaba de informar que en septiembre la producción industrial cayó el 4,4% con relación a septiembre del año pasado. Ya llevamos 6 meses consecutivos de caídas en la producción industrial y, a pesar de ello, siguen con la cantinela del modelo de sustitución de importaciones e industrialización, cuando en realidad una industria eficiente y competitiva no necesita ser protegida, y la que protegen no para de caer.
Si uno mira la evolución de la recaudación tributaria, los impuestos que reflejan el nivel de actividad económica como el IVA DGI o el impuesto al cheque, vienen aumentando por debajo de la tasa de inflación real, marcando el proceso recesivo.
En rigor, el modelo siempre fue inconsistente, y lo que estamos viendo no debería sorprender a nadie. La diferencia con el pasado es que ahora se notan más la inconsistencia porque cada vez hay menos plata para financiar la fiesta populista a pesar de la confiscatoria carga tributaria que soportamos los que estamos en el sector formal de la economía. A esto hay que agregarle que a cada pifiada económica que se manda el gobierno, le responde con una pifiada mayor, a punto de ir violando cada vez más los derechos individuales y de propiedad.
Justamente la semana pasada un grupo de aparentemente economistas k, aunque por lo escrito dudo que lo sean, trató de explicar lo inexplicable en 20 puntos que competían entre ellos para ver cuál era el más impresentable como argumentación.
Pero uno de los 20 puntos que en particular resaltó tenía que ver con la seguridad jurídica, esa que Kicillof en algún momento sostuvo que era un concepto horrible.
Según ellos China tiene una economía socialista y sin embargo tiene una inversión del 40% del PIB, por lo tanto, no es cierto que se necesarios tener seguridad jurídica ni ambiente de negocios para conseguir inversiones. Este solo argumento muestra lo que tenemos que esperar hacia el futuro respecto a las medidas que puede llegar a adoptar el gobierno. En otras palabras, cada vez serán más violentos los ataques a la propiedad privada y menos libertad tendrá la gente.
Pero lo que no entienden los k es que aún en una economía socialista, que no es justamente el caso chino porque está moviéndose hacia el capitalismo, hay previsibilidad en las reglas de juego, aunque ellas sean ineficientes en términos de asignación de los recursos productivos. Incluso en la Cuba de Fidel hay inversiones extranjeras en hotelería, porque los inversores acuerdan con el dictador de la isla y el dictador les respeta la palabra. La diferencia entre una economía socialista o la de un dictador como Fidel Castro y el kirchnerismo es que el kirchnerismo no respeta la palabra. Los Esquenazi fueron aliados del gobierno en la compra de YPF y miren como terminaron. El mismo grupo Clarín acordó con Kirchner al principio de su mandato y consiguió la fusión de Cablevisión con Multicanal y hoy tienen un enfrentamiento a matar o morir con el gobierno. Así que uno podría decir que hoy es más riesgoso invertir en Argentina que en la Cuba de Fidel, porque el viejo dictador respeta los acuerdos, al menos mientras esté vivo.
Obviamente que el óptimo no es la previsibilidad de un Fidel Castro, sino la previsibilidad que otorgan las instituciones de un país estable, en el que cualquiera sea el partido político que gobierno, las reglas de juego no cambian gran cosa. Solo en aspectos marginales.
Esos países con institucionalidad, son los países que crecen más que los que dependen de la voluntad del dictador. Pero en el caso del kirchnerismo ni siquiera respectan los acuerdos de los dictadores como señalaba anteriormente. Si a esto le agregamos que el gobierno se pone más violento contra los derechos de propiedad en la medida que tiene más complicaciones económicas, nadie puede esperar en su sano juicio inversiones que sostengan el crecimiento de largo plazo. De manera que el cepo cambiario, que Cristina Fernández de Kirchner dice que no existe, va a seguir porque necesitan cerrarle las puertas a la gente para que no pueda defenderse de la inflación. Todos los otros argumentos que usan para defender la pesificación de la economía, no son otra cosa que triples saltos mortales para explicar lo inexplicable. Ellos tienen como estrategia comunicacional decir que los que es redondo, es cuadrado, que lo que es negro, es blanco y que lo que esta abajo en realidad está arriba. Lo hacen sin ponerse colorados y, lo que es peor, por momentos parecen terminar comprando sus propias mentiras.
Con los recursos cada vez más escasos para financiar el populismo, en muy poco tiempo han destruido sectores que les sirvieron para la fiesta populista. La actividad de la construcción se desplomó. La actividad inmobiliaria está paralizada. Dos sectores que por distorsiones de la economía habían actuado como locomotoras que empujaban la economía. La actividad inmobiliaria no crecía porque la gente tuviera acceso al crédito hipotecario, sino porque cada departamento era como una caja de seguridad en la que la gente ponía su dinero. Eso se acabó con la pesificación de los contratos, quedando reflejado en la constante caída de las escrituras. Y ni que hablar del delirante proyecto de obligar a los countries a entrega el 10% de su superficie para construir viviendas sociales.
La industria automotriz está seriamente afectada, entre otras cosas, por las restricciones que impone Moreno a las importaciones, lo que determina que haya faltantes para terminar los autos. Recordemos que el sector automotriz fue otro que ayudó mucho al aumento de la producción industrial, y ahora también es destruido por el famoso “modelo”. Es decir, ellos mismos, acorralados por la falta de recursos, terminan destruyendo lo que los ayudó a mantener la fiesta. Se están pegando un tiro en el pie aún dentro de su modelo y parecen estar dispuestos a vaciar el cargador si es necesario para seguir negando la realidad.
En síntesis, salvo que ocurra un milagro de despegue económico de Brasil o del mundo, vamos a ver como le van a ir estallando cada vez más bombas de tiempo que ellos mismos le pusieron a la economía, y la respuesta que van a darle a cada explosión consistirá en adoptar medidas que acelerarán la explosión de las otras bombas colocadas.
Le guste o no, el gobierno está caminando en el campo minado que ellos mismos plantaron. En concreto, el problema de CFK es que está padeciendo su propia herencia económica.
(*) Roberto Cachanosky. Economista (UCA, 1980). Consultor económico y Director de "Economía para Todos". Artículo publicado en su Edición Nº 441, el 29 de Octubre de 2012.