jueves, 11 de octubre de 2012

¿Chávez es peronista?

Por Tomás Bulat (*)
Pocos países vivieron las elecciones en Venezuela como determinantes de su propio destino, tal como ocurrió en Argentina. Es natural que una elección cuyo protagonista es uno de los íconos de la última década en América Latina llame la atención de la región, pero otra es vivirlo como si cambiara algo en nuestro país. De hecho, si así fuera, no habría peor signo de colonialismo que el destino de un país determinado por los resultados electorales de otro.

Quienes crean que los resultados electorales de Venezuela modifican en algo la situación política argentina tienen una mentalidad escapista importante. El 54% de Cristina en octubre no impactó en el 54% de Chávez, ni viceversa. Y el 44% de Capriles no modifica el precario 17% de la oposición que más votos logró acá en octubre. Más allá de las afinidades ideológicas y personales de los presidentes de ambos países, la realidad social, económica y política entre es muy distinta.

Las diferencias económicas
Venezuela es monoproductora de petróleo y gas. La naturaleza ha sido generosa con ella: en sus tierras se encuentran una de las mayores reservas de petróleo convencional y otra de shale oil del mundo. Tiene una población relativamente chica, de tan solo 28 millones de habitantes y el mayor PBI per cápita de América del Sur.

Es un país cuyas exportaciones ascienden a casi U$S 100.000 millones, monto del cual el 95% es explicado por el petróleo. Estas exportaciones las explica en gran parte PDVSA (Petróleos De Venezuela SA) cuyo único accionista es el Estado Nacional. Su presidente, Rafael Ramírez Carreño es también el Ministro del Poder Popular de Petróleo y Mineria. La venta de petróleo simplifica mucho la obtención de recursos por parte del estado. 
Las transferencias de PDVSA alcanzaron los U$S 50.000 millones en 2011 y toda la recaudación impositiva fue de U$S 26.000 millones. Además es la fuente de ingreso de una ingente cantidad de dólares con ventas que superan los U$S 124.000 millones. PDVSA tiene cerca de 120.000 empleados. Con el trabajo de menos de 200.000 personas Venezuela tiene la mayor parte de sus ingresos fiscales y de moneda extranjera.

Producción argentina
Argentina exporta por menos monto que Venezuela, de hecho, este año serán U$S 82.000 millones. La diversidad productiva es amplia, y aun sumando todo el complejo sojero -incluidos aceites, pellets y porotos- no alcanza al 22% de las exportaciones. Otros productos no agropecuarios como la industria automotriz, la minería, entre otras, representan partes importantes de nuestras ventas al exterior.

Ninguna de las empresas exportadoras es estatal. Son millones los argentinos involucrados en la elaboración de productos exportables. Por lo tanto, la producción la hace el sector privado y luego es el Estado, mediante el cobro de impuestos, el que sustrae recursos a empresas y trabajadores para financiar los gastos que de él dependan. También es privada la generación de los dólares vía exportaciones (fabricar producto, conseguir comprador, cobrar en exterior) que luego es obligado a dejar al Estado. Por eso Ricardo Etchegaray cumple un rol clave en el actual gobierno. Es el principal responsable de conseguir los recursos fiscales que el gobierno necesita y el principal responsable de implementar los mecanismos mediante los cuales se adquieren divisas en coordinación con BCRA. Al contrario de Venezuela, las empresas estatales son una carga fiscal. Los subsidios a Aerolíneas Argentinas y la última colocación de deuda de YPF que tuvo que sostener el ANSES son muestra de ello.

En resumen, para conseguir dólares y recursos fiscales, es más sencillo obligar a una sola empresa estatal, por ejemplo PDVSA, a que haga lo que la política necesita, que obligar a miles de empresas y de trabajadores a hacer lo que el Estado pretende y no lo que ellos consideran mejor. Esto último es definitivamente más complejo.

Cristina, y no Chávez, es peronista

Es interesante lo que dijo Chávez, que a Cristina muchos le dicen que es Chavista, cuando en realidad él es peronista. Y lo cierto es que Chávez es chavista y Cristina es peronista. El movimiento político que hoy conduce Venezuela surgió hace 14 años y Chávez es su líder y fundador. Cristina Kirchner pertenece a un partido que cumplió más de 65 años, de los cuales los Kirchner explican los últimos 9. El poder en los últimos años lo ha ejercido el peronismo con sus diversas etapas. La más confrontativa de los primeros años del gobierno de Perón, donde el lema se podía resumir en “por cada 1 de nosotros caerán 5 de ellos”. Pero también está el peronismo más maduro que dijo “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”.

Cristina Kirchner es una adelantada respecto a Chávez, ella ya sacó el 54% de los votos en octubre pasado. Pero los votos que la acompañaron son votos peronistas que ella lidera. Sin parte del peronismo nadie en Argentina gana una elección. Y el peronismo tiene hoy ese debate. Si es el peronismo original (confrontativo y épico) o el peronismo maduro (negociador y pragmático).

Venezuela hace su historia con Chávez y Argentina hace su historia con el peronismo. Esa es otra sutil diferencia.

(*) Tomás Bulat. Periodista, economista y docente universitario. Artículo publicado en "El Punto de Equilibrio" el 8 de Octubre de 2012.