jueves, 11 de octubre de 2012

El desafío de una enfermedad y de la eternidad del poder

Por Fernando González (*)

Pocas elecciones en un país extranjero han despertado tanto interés y tantas pasiones en la Argentina. El vínculo de Hugo Chávez con el kirchnerismo y el de algunos dirigentes de la oposición con el desafiante Henrique Capriles hicieron que el seguimiento de los comicios venezolanos fuera mucho más intenso que el de cualquier otra disputa reciente en la región. Chávez se sobrepuso a un cáncer que hizo temer por su vida y al desafío de un candidato opositor joven y moderado que venció la dispersión de los antichavistas.

Para quedarse hasta el 2019, Chávez apostó a una participación masiva y a todo el poder del aparato estatal. Con una clase media venezolana quebrada en sus valores y en sus intereses, la inflación, la inseguridad y la pobreza fueron mucho menos determinantes en el resultado que un sistema de asistencia social que convirtió a una gran cantidad de venezolanos en clientes electorales del gobierno.

Venezuela pasó además el examen de quienes anticipaban incidentes o disputas que pusieran en riesgo el proceso electoral. Afortunadamente eso no sucedió y esa es quizás la gran noticia de estos comicios. El desafío de Chávez consiste ahora en superar completamente su enfermedad; en rescatar la economía de una Venezuela postergada en la región y en despojarse de las miserias que acompañan a todos los caudillos que se eternizan en el poder.

(*) Fernando González. Artículo publicado en "El Punto de Equilibrio" el 9 de Octubre de 2012.