miércoles, 17 de octubre de 2012

El peronismo sin jefe

Por Oberdán Rocamora (*)
“El peronismo hoy no tiene un Jefe”, confirma la Garganta. “Pero tiene cuatro aspirantes”.
El último jefe del peronismo fue, a su manera, Néstor Kirchner, El Furia.
Desde octubre de 2005, cuando lo desalojó a Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Hasta octubre de 2010, en que partió (irresponsablemente).
La heredera, Nuestra César, no es la jefa del peronismo. Ni quiere serlo. Nunca quiso.
Aunque los pragmáticos peronistas que se le subordinan, se lo reclamen.
Ella prefiere armar su estructura a través de la “Fuerza Nacional de Incondicionales” (cliquear). De las radicalizaciones categóricas de Unidos y Organizados.
Trátase de la ensalada eufórica de sellos. Fue presentada, en sociedad, aquel 27-A.
En el fronterizo acto de Vélez del 27 de abril. Cuando creyó demostrar que “el aparato” del Partido Justicialista y el sindicalismo ya no eran más indispensables para movilizar. Al contrario, podía prescindirse, en adelante, de ambas instituciones corporativas. Desgastadas.
Unidos y Organizados contiene un colectivo de agrupaciones estelares.
En primer lugar La (Agencia de Colocaciones) Cámpora. Sello ascendente que emerge como epígono de la Junta Coordinadora Nacional.
En segundo lugar está Kolina. Nucleamiento ministerial de la Hermana Alicia, La Fotocopia. Kolina no tiene la menor relevancia política ni ideológica, pero contiene persuasivos fondos.
Sigue Miles, la organización de Luis D’Elía, el referente emblemático de la estética Kirchner-cristinista.

Y Nuevo Encuentro, el sellito de Martín Sabbatella, El Psicobolche II.
Además está la Agrupación Evita, con la militancia presupuestariamente organizada que le responde a Pérsico.
En la actualidad, sobredimensionar la figura de Evita es la manera más eficaz, relativamente indirecta, de impugnar la magnitud histórica de Juan Domingo Perón.
En pleno desborde teórico, Pérsico calificó a Milagritos Sala, en un estadio de Jujuy, aspirante próxima a la gobernación, como la Evita Negra.
¿No será mucho, Pérsico? ¿Hacía falta tanto?
Fue ante la algarabía explicable de Andrés Larroque. Es el coordinador de la Agencia de Colocaciones, uno de los pocos que trafica con el diálogo directo.
Es el triunfador por haberlo aniquilado a Ottavis, el adversario interno. Despertaba desconfianzas por ser culturalmente peronista.
Para degradarlo, una de sus compañeras, enrolada en la misma Agencia de Colocaciones, le confió, según nuestras fuentes, a Nuestra César: “A mí también me pegó”.
En la oralidad, los próceres de Unidos y Organizados se subordinan a la jefatura de Nuestra César. Prometen movilizarse hacia la Plaza de Mayo “si alguien se atreve a tocarla”.
Conste que Nuestra César es la Jefa Natural del frepasismo tardío, que se impulsa desde la administración a la deriva.
Ella habla y Zanini gobierna, para el demonio. En el esplendor de la mala praxis. Promueven el UyO. El armado independiente del peronismo.
A pesar, y, en cierto modo, en contra del peronismo. El fenómeno del movimiento paralizado, estático, que buscan lícitamente superar.
Aunque pendan, electoralmente, de su rama.

Romper o no romper

“Cuesta convencernos que sea Cristina, a través de Zanini, quien arma contra nosotros”, confirma la Garganta.
Uno de los que sabe que “está en el horno”. Dilata, con inteligencia, la decisión irreparable de romper.
Pero el momento de la ruptura no llegó.
Aparte, el año próximo “habrá mucho dinero”.
Teme que, cuando decida alejarse, será demasiado tarde.
Pero, para los peronistas, nunca es tarde.
Suele evocarse la máxima:
“Estar en contra de un gobierno peronista los primeros dos años es tan estúpido como estar a favor los últimos dos”.
Siempre, en definitiva, los peronistas saben reacomodarse. Sea para privatizar o estatizar. Seguros que “el país está exactamente hecho a la medida del peronismo”.
“Pero hoy, el peronista que no tiene cargo, se pasó a la oposición. A la resistencia”.
Marca, la lealtad, el cargo.

Prendas de acoso

En “El país de las abreviaturas” (cliquear) se registran dos fichas de octubre. El 17-O y el 27-O.
Los peronistas disidentes -hoy autodenominados resistentes-, planifican, según nuestras fuentes, apropiarse conceptualmente también del 17-O.
Para transformarlo en otro 25-S.
Por el 25 de septiembre. Día del fatídico asesinato de José Ignacio Rucci, “El peronista del paraguas” (cliquear).
Una jornada que, en realidad, el cristinismo siempre debe padecer. Por el equívoco de presentarse adherido a las luchas generacionales de los Montoneros.
Aunque los Montoneros de verdad apoyaron a Carlos Menem. Hasta, incluso, financieramente. En la última campaña interna por la jefatura interna del peronismo. En 1988. Menem versus Cafiero.
El fusilamiento del “Peronista del Paraguas” se transformó en uno de los peores errores de Montoneros.
Cuatro décadas después, Rucci es una prenda de acoso para Nuestra César. Por encabezar la versión patologica del peronismo vergonzante. Que adopta la impostura reivindicativa y generacional.
El 25 de septiembre es, en definitiva, una fecha adversa. Y perversa.
El 17 de Octubre, en adelante, podrá también ser otra prenda de acoso.

Peronistas de La Resistencia

El 17-O llega en pleno retroceso del peronismo sin jefe.
En versión pálida, tristemente oficial. Subestimada. Morralera. Atada a “la lealtad de los cargos”. Carente, incluso, hasta de rebeldía.
Con una sumatoria de indignaciones contenidas ante los desplantes de Nuestra César, que aspira a llevárselos puestos. Con la “Fuerza Nacional de Incondicionales”.
Se vaticina, otra vez, infaltablemente, la declinación total del fenómeno peronista.
De todos modos se sugiere concentrar la atención en cuatro o cinco dirigentes que se destacan, acaso a pesar de ellos, como aspirantes a jefes del peronismo.
Tres son gobernadores. Uno es sindicalista. Los cuatro pueden con ella. Y lo que representa.
Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, y Daniel Peralta, El Campera, son dos gobernadores que ofrecen, al margen de las diferencias entre sus provincias, presentes similares.
A los dos, Nuestra César se los quiso cargar. Pero ni Mariotto ni Cotillo (el vicegobernador de Santa Cruz) tuvieron suerte.
Ambos, para colmo, le marcaron separadamente la cancha a Nuestra César.
Después de sucesivos papelones conspirativos, hoy Nuestra César es Scioli-dependiente. No puede voltearlo.
“Aunque estos (por los cristinistas) nunca retroceden. Sólo toman impulso”, confirma otra Garganta.
Y si Nuestra César decide avanzar aún más sobre Peralta, le pueden estallar hasta los secretos popularmente contenidos de Santa Cruz.
El origen que encierra el final de la epopeya.
Sostiene Peralta: “Cuando se den cuenta que la reelección no se les va a dar, sólo vamos a quedar los peronistas para bancarla”.
En cambio De la Sota, El Cordobés Profesional, la excede.
Aunque no registra peso en la balanza de las encuestas, De la Sota altera el eje de poder que Nuestra César necesita mantener dominado.
El eje de los gobernadores pragmáticos. Atados a los golpes de la caja. Pero la docilidad se encuentra demasiado expuesta, ante la perplejidad de sus pueblos cansados.
Son embajadores, en sus provincias, del poder central. Que los humilla.
El sindicalista, por último, es Hugo Moyano, El Charol. Ampliaremos.
(*) Oberdán Rocamora para JorgeAsisDigital.com Artículo publicado el 15 de Octubre de 2012