martes, 30 de octubre de 2012

Fondos Buitres. Qué son y qué efectos causan

Por Tomás Bulat (*)
Una de las preguntas más frecuentes que he recibido los últimos días se vincula con las características, el funcionamiento y las consecuencias de los fondos buitres. Trataré de hacer un resumen de ello.
Fondo Buitre

Se los llama así porque se especializan en comprar bonos de empresas o países en default y luego -mediante juicios- obligarlos a pagar parte de la deuda. Es decir que para ser buitre, primero debe haber carroña.

Argentina tuvo un proceso de sobreendeudamiento en los 90 que la llevó a declarar el default sobre su deuda. Muchos de los inversores que habían comprado bonos argentinos, de pronto, se encontraron con que habían prestado 100 dólares y ahora no recuperarían ni 10.

Las posibilidades eran dos: esperar un refinanciamiento de la Argentina con la quita correspondiente, o no esperar, asumir la pérdida y vender esos bonos lo mejor que se pudiera. Quienes aparecen dispuestos a comprar son los denominados fondos buitres, se trata en general de estudios de abogados que compran por un muy bajo valor deudas que en ese momento valen cero.

Este tipo de estudios se especializan en negociar, y sobretodo en iniciar juicios para forzar a negociar a los gobiernos. No son fondos que hagan algo ilegal, ni son ocultos. De hecho tienen una red internacional muy conocida.

No son fondos que quieran dominar un país, sólo quieren cobrar la deuda para recuperar y ganar más plata de la que pusieron.

Afecta al país

Si un país no sale a buscar fondos al mercado internacional no lo afecta demasiado. Pueden suceder actos económicos marginales como la retención de la Fragata Libertad, que es más un hecho simbólico que económicamente relevante.

Pero si el gobierno nacional o las empresas argentinas quisieran salir a colocar deuda para sus inversiones, les costará más conseguir los fondos necesarios y seguramente les constará mucho más caro. Una de las actuales víctimas de estas operaciones es YPF que no puede salir al mercado externo a conseguir recursos.

Tiene arreglo

Una forma de ganar tiempo no es pagando, sino abriendo una instancia de negociación. No hay que pagar todo lo que piden ni mucho menos, porque existe la restricción que si algún deudor consigue una mejor condición que las dadas en las refinanciaciones anteriores, todos tienen derecho a reclamar las diferencias. Pero hay algunas vías intermedias.

Lo que adicionalmente impone este tipo de situaciones es la necesidad de ir cerrando otros frentes abiertos, como ser el Club de París, donde la buena voluntad -más que el dinero- lograría destrabar ese mercado y normalizar la situación financiera con varios países europeos.

Lo cierto es que mientras el gobierno persista en su actitud de no negociar, actitud que internamente le rinde muchos frutos políticos, el riesgo de embargos seguirá y las restricciones a tomar fondos también.

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y docente. Artículo publicado por "El Punto de Equilibrio" el 29 de Octubre de 2012.