martes, 30 de octubre de 2012

Kicillof, sobre las ganancias de las empresas

Por Urgente 24 (*)

A través del ministro Axel Kicillof, el Gobierno resolvió poner la lupa en los márgenes de ganancia de las empresas. Intentarán detectar en qué eslabones se encuentran los mayores, para así intentar contener los precios. Leche, yerba, azúcar, manzanas y bienes de capital son algunos de los sectores que el Gobierno sigue de cerca para detectar cuando se disparan los precios. Mientras, los argentinos sufren el otro flagelo: el del desabastecimiento, entre otros, por los intentos de evitar los topes.
El equipo del viceministro de Economía, Axel Kicillof, empezó a analizar las cadenas de valor en distintos sectores con la intención de detectar en qué eslabones se encuentran los mayores márgenes de ganancia para atacar la inflación.
Según trascendió, leche, yerba, azúcar, manzanas y bienes de capital son algunos de los sectores que el Gobierno sigue de cerca para detectar en qué parte de la producción se disparan los precios.
En el Ministerio de Economía consideran que uno de los problemas es el de la escasez de datos disponibles sobre los costos que se manejan en el proceso que va entre la industria y el consumidor final, que compra el producto a un precio que se forma a través de diversos márgenes de ganancia que le aplican los empresarios que intervienen en la cadena. 
La dificultad, sostienen, es no conocer con precisión dónde se generan los mayores márgenes de rentabilidad, según revela el diario 'BAE'. Por eso, el secretario de Política Económica y Planificación de Desarrollo, Axel Kicillof, ordenó a los subsecretarios de Mejora de la Competitividad, Augusto Costa, y de Planificación Económica, Javier Rodríguez, que estudiaran las etapas del proceso de producción de distintas actividades para tener más información.
Las unidades de economistas de Costa y Rodríguez preparan datos de varios rubros, más que nada relativos a la industria alimentaria y a bienes de capital. Como base, se manejan una serie de fichas sectoriales que fueron elaboradas en 2011.
Algunas de las actividades relevadas son la azucarera, láctea, avícola, algodonera, de maquinaria para la industria frigorífica, de equipamiento médico y farmacéutica. También hay informes sobre litio, yerba mate, petróleo y gas. El Gobierno pretende estudiar a fondo estos sectores y hacer extensivo el análisis a otros.
Cita el caso de un trabajo en el que detalla en cuanto a la yerba mate que los ingresos del productor representan tan sólo el 9% del precio final; el de los secaderos, el 24%, y el de la molienda y comercialización, 67%. De ahí que se propone crear un impuesto sobre las ventas finales para subsidiar al productor yerbatero, según el matutino. 
El especialista en precios Roberto Dvoskin aseguró a 'BAE' que el problema central con la inflación se puede ver en la cadena de distribución. El economista de la Universidad Di Tella explicó que en este eslabón se da un mecanismo incontrolable porque no hay un precio de referencia. 
Es el ejemplo de los súper e hipermercados, últimos actores antes del consumidor final, que tienen más libertad para modificar los precios. Según Dvoskin, los mayores aumentos se dan en las distribuidoras.
En tanto, desde el Ministerio de Economía sostienen que en el sector alimentario juega un papel muy importante la denominada inflación importada, transmitida por el fuerte aumento de las cotizaciones internacionales en dólares de los productos que el país exporta. En este sentido, consideran que las retenciones a las exportaciones de los productos agrícolas es una vía de solución.
Pero mientras el Gobierno urga en las ganancias de las empresas, los consumidores argentinos enfrentan además otro problema cada vez más agudo: la faltantes de productos, que en la mayoría de los casos, se explica justamente por las políticas oficiales en materia de controles de precios, que en muchos casos llevan a los fabricantes a priorizar el desarrollo de nuevas líneas que no están alcanzadas por los topes de aumentos que fija el Gobierno.
El aceite es el que lidera los problemas en el abastecimiento, aunque los problemas de faltantes se extienden cada vez a más rubros: desde yerba mate hasta cereales pasando por café instantáneo y líneas de tocador.
El diario 'La Nación', cita hoy el caso de una posadeña que cruza el puente Roque González para acercarse hasta cualquier supermercado de Encarnación, la ciudad paraguaya que se levanta frente a la capital misionera, para adquirir aceite. No por una cuestión de ahorro, ya que el mismo aceite que en la Argentina tiene un precio máximo de $7,83, en Paraguay se vende a más del doble, sino un tema de disponibilidad, ya que desde hace tiempo es más fácil encontrar varias marcas argentinas de aceite en Paraguay que en nuestro país. "Acá me cuesta cada vez más encontrar marcas como Natura y tengo que cruzarme a Encarnación, dónde siempre están y además las compro sin cupo", explicó la mujer.
 
En efecto, en el sector explican que las dificultades para encontrar marcas argentinas de aceite en el país no se deben a un problema de logística en la cadena de abastecimiento sino a los controles oficiales en materia de precios.
 
De hecho, el aceite es uno de los pocos productos que figura con el precio en el envase, aunque en los hechos estos valores sólo los respetan las cadenas de supermercados. En los comercios de barrio, suele venderse hasta en un 40% más que el tope fijado por Guillermo Moreno.
 
De acuerdo con un estudio que elabora GS1, la asociación que reúne a los principales supermercados y grandes proveedores para el desarrollo del sistema de código de barras, este año el nivel de faltantes en las góndolas argentinas alcanzó al 13,5% de la oferta, cuando en mercados desarrollados el porcentaje no supera el 8 o 9%.
 
El economista Jorge Todesca afirma que los faltantes de productos son inevitables cuando los controles de precios abarcan a todas las líneas de una empresa. "Un fabricante puede aceptar congelar el precio de un producto si gana con el resto, pero cuando los controles se quieren ejercer sobre toda la gama, tarde o temprano empiezan a multiplicarse los faltantes en las góndolas."
 
Desde hace más de un mes, se dejó de conseguir los Quadritos de avena, en Carrefour o en Disco. En la empresa fabricante explican los faltantes a partir de un cambio en la estrategia comercial de su negocio y una decisión de priorizar otras presentaciones, pero también admiten que parte de la producción se importaba desde México y ahora no la están trayendo más.
 
En muchos casos, detrás de los problemas para encontrar algunos productos se encuentra una estrategia comercial por parte de los fabricantes, que priorizan el desarrollo de líneas premium como una manera de eludir los controles de precios.
 
Para autorizar cualquier aumento de precios, Moreno implementó un esquema de subas diferenciales, por el que clasifica los artículos en tres categorías: "masivos", "selectivos" y "premium". A cada una se le autorizan diferentes incrementos -de entre 2 y 4%, para los masivos; de 5 a 7%, para los selectivos, y de 7 a 9%, para los premium-, con la premisa de proteger el poder de compra de los segmentos de menores ingresos.
 
La primera consecuencia de esta política es la multiplicación en las góndolas argentinas de productos exclusivos o con un aditivo especial, como el aceite de oliva para niños, el dulce de leche de estilo colonial, la manteca con vitamina E o las ediciones especiales de una marca de detergente.
 
Y la segunda es que cada vez cuesta más encontrar las presentaciones tradicionales o más comunes, en las que los aumentos autorizados por el Gobierno son más reducidos.
 
A la lista de causas de estos faltantes puntuales, hay que agregar los problemas sindicales. El caso emblemático fue el de Kraft Foods, que en 2009 enfrentó una larga huelga en su planta de Pacheco, lo que se tradujo en problemas de abastecimiento. Sin alcanzar estos niveles de conflictividad, la historia se repite con otras empresas de consumo masivo.
 
Desde hace varios días, la cadena de supermercados mayorista Maxiconsumo tiene tomados un par de locales, mientras que en las últimas semanas el sistema Coca-Cola sufrió algunos problemas de distribución en varias plazas del interior del país, como Rosario y Salta, debido a conflictos sindicales en sus plantas embotelladoras.
 
Otro de los rubros que amenaza con volver a convertirse en un problema en materia de abastecimiento es el de la yerba mate. Hace seis meses, la decisión del Ministerio de Agricultura de disponer una suba del 100% en el precio de la materia prima que usan los molinos yerbateros hizo que muchas empresas fabricantes retuvieran el producto a la espera que desde la Secretaría de Comercio Interior les autorizaran una suba de precios para su cartera de productos.
 
Ahora, la amenaza no proviene de un tema de precios, sino de factores climáticos. La cosecha misionera de yerba matera acaba de terminar con una merma de 15% y, según anticipan en el sector, la falta de materia prima podría provocar que durante el verano vuelva a escasear la yerba en las góndolas porteñas.

(*) Urgente 24. Publicado el 29 de Octubre de 2012.