lunes, 15 de octubre de 2012

La Libertad y la Fragata, embargadas

Por Enrique G. Avogadro (*)

“En realidad, al igual que con el control de cambios, el Gobierno desearía que los hechos se liquiden exclusivamente en el mercado oficial de la interpretación”. Enrique Valiente Noailles
Como una penosísima metáfora de lo que está ocurriendo en la Argentina, nuestro buque escuela ha sido embargada en Ghana, un hecho que, atribuible sólo a la impericia de la señora Presidente, producto de mantener en funciones a un perfecto incapaz como el Canciller ex Twitterman, ha puesto al Gobierno –y a la nación entera- en un dilema de hierro: o paga una importante suma a los holdouts, o se resigna a que la situación de la “Libertad” argentina continúe siendo el hazmerreír del mundo. Corresponde señalar que la Justicia de Ghana es independiente y prestigiosa, y se ha ganado el respeto universal.
En un gobierno en el cual los funcionarios ni contestan el saludo sin pedir permiso, también recae sobre la cabeza de la viuda de Kirchner el inédito cambio de rumbo en la relación con Irán, que tiene connotaciones gravísimas, que se agravarán en el futuro inmediato, y que ha constituido una absurda rendición nacional que no ha merecido ninguna explicación oficial. Este giro no solamente nos enajenará aún más el ya bajísimo respeto universal, sino que nos meterá de lleno en medio del más inminente y grave conflicto bélico que cabe esperar. Y ello más allá, obviamente, del agravio que constituye a los muertos en los atentados de la Embajada de Israel y de la AMIA.
El esquizoide discurso con el que, nuevamente, agrediera a la sociedad entera el miércoles pasado, por cadena nacional, ameritaría que doña Cristina fuera sometida, de inmediato, a una profunda evaluación psicológico-psiquiátrica, por razones meramente objetivas: a) después de informar que la Ley de Medios, sancionada hace tres años, había otorgado por fin voz a las universidades, explicó que la suya, la de La Plata, posee la radio más antigua del mundo; b) como si viviera en Marte, habló de jueces puestos a dedo por la corpo, y condenó el juzgamiento por jueces “especiales” –en contraposición con “naturales”- olvidando que fue precisamente eso lo que hicieron y hacen ella y don Néstor (q.e.p.d.) con los militares presos; y c) llegó al paroxismo cuando dijo que, para la democracia, era fundamental la existencia de tres poderes, independientes entre sí, olvidando su permanente pisoteo a la Constitución, a esa división y al federalismo.
Y digo que merece esa evaluación porque, en las últimas semanas, el Poder Ejecutivo avanzó sobre el único organismo de control que aún mantiene cierta independencia –la Sindicatura General de Empresas Públicas- fracasando en su tentativa de expulsar al Dr. Leandro Despuy de su jefatura; avasalló al el Consejo de la Magistratura, a la Cámara Federal y hasta a la Corte Suprema de Justicia para evitar que un juez independiente fuera el encargado de juzgar la constitucionalidad de un artículo de la Ley de Medios; así, logró que el primero renunciara y recusó al segundo, tratando de hacer un “forum shopping” hasta conseguir alguien afín a sus intereses; la relación con Irán y Venezuela –con la palmaria indefensión en que quedaron Lanata y su equipo en Caracas- contradice flagrantemente toda la declamada política de derechos humanos del Gobierno por la cual, dice, ella es tan reconocida en el exterior.
Tal como explicara recientemente, el kirchner-cristinismo, que había introducido divisiones profundas, siempre en sentido vertical, en partidos políticos, gremios, entidades empresarias y hasta asociaciones estudiantiles, ahora se ha descolgado con un insanable tajo horizontal en las fuerzas de seguridad –y, quizás, hasta en las fuerzas armadas, donde un almirante fue abucheado por sus subordinados- destruyendo la cadena de mando que resulta esencial para el cumplimiento de sus funciones. El conflicto, pese al desgaste al que el Gobierno sometió a los huelguistas, dista de estar solucionado y promete explotar nuevamente más temprano que tarde.
La violencia generalizada se ha apoderado ya del escenario político, acompañando el derrumbe que las encuestas –resulta muy interesante, por haber sido hecha en el Conurbano, la que publicó el portal de Jorge Asís- describen cuando hablan de la imagen de doña Cristina y su corte. Hubo episodios graves en San Juan, en la puerta del Consejo de la Magistratura se estuvo al borde de una gresca de proporciones,  La Cámpora agredió a una concejal del Pro, los gremios disputan a balazos las cajas sindicales, la inseguridad cotidiana sigue creciendo y hasta los petroleros de Cerro Dragón siguen complicando la producción.
El intento de pesificar, manu militari, la economía –la razón oculta es la necesidad de acumular divisas para pagar la importación de energía que el descalabro en el manejo del sector ha convertido en indispensable- desconoce que el origen del ahorro en dólares no es otro que la inflación, tan negada. Por lo demás, la negativa a que Chaco pagase sus bonos en la moneda contratada no sólo derrumbó las cotizaciones sino, más grave aún, las casi nulas posibilidades del pobre don Gallucio de obtener fondos para la confiscada YPF.
Para concluir, una breve referencia a un escenario que preanuncié en una nota reciente: las maniobras para dividir a la CGT y restar poder a Moyano, concluyeron para el Gobierno en el peor escenario, en el cual cinco centrales pugnarán por obtener más beneficios que sus contendientes, vivan en Azopardo o en Belgrano, sean de izquierda o de derecha, oficialistas o no.
En fin, un panorama calamitoso por donde se lo mire, cuyos vientos no serán disipados por los efímeros efectos que, sólo en el ánimo presidencial, provocaron el triunfo de Chávez en Venezuela y que, tal como dice el dicho popular, traerán prontas tempestades.

Buenos Aires, 14 de Octubre de 2012
(*) Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
E.mail: ega1avogadro@gmail.com
Site: www.avogadro.com.ar
Blog: http://egavogadro.blogspot.com

Fuente: Comunicación personal del autor