domingo, 28 de octubre de 2012

La innecesaria costumbre de la mentira

Por Jorge Milia (*)
Si algo resulta hartante del gobierno nacional y su hueste de serviles corifeos, es la compulsión a mentirnos. Pero no con mentiras necesarias a su accionar. Tampoco con las mentiras elaboradas de aquellos que hacen de los disimulos un arte. Lo suyo es gratuito, una especie de mandato para convencerse -y convencernos- de que los argentinos somos una recua de idiotas.

Mariano Recalde, titular de Aerolíneas Argentinas, se lanzó a explicar que la supuesta aerolínea de bandera, que mal dirige y pagamos todos, no tenía “disponibilidad de aviones” para repatriar los tripulantes de la Fragata “Libertad”. A la par negó que exista algún riesgo de que las aeronaves de la empresa puedan ser objeto de un embargo como el que afecta al buque escuela en Ghana.


Recalde nos trata de estúpidos al decir que “no había disponibilidad para hacerlo”, es más, para la mayoría de los argentinos hubiese sido imbécil intentarlo y nadie lo criticaría por no llevarlo a cabo. Aunque la presidente tenga otra opinión, es la verdad la que nos hace libres y no el hecho de perder una fragata.

Pero Recalde, a fuer de justificador, se lanzó a explicaciones tales como “los aviones de Aerolíneas Argentinas, sobre todo los de fuselaje ancho, estaban abocados a los vuelos regulares”… en ese momento.

Seamos sinceros. Rematar una fragata no es cosa fácil por más que la justicia de un país africano la deje bien de papeles. Pero un avión, ya sea de fuselaje ancho, angosto o esté pintado a lunares, es sólo un trámite. Dios nos libre que a Máximo se le averíe la otra rodilla en Ghana porque nos quedaríamos sin el Tango 01.

Recalde, en su obcecación por tomarnos de estúpidos, abundó con la obviedad que la decisión de que la tripulación fuera transportada en un avión de Air France, “no la tomó Aerolíneas Argentinas, sino la Cancillería”. Si nos va mal con la gestión de Timerman, es de imaginar lo que sucedería sumando su incapacidad a la de éste, en el manejo de las relaciones internacionales del país.

No contento con lo dicho agregó: “No se hizo porque se contrató un avión de Air France que forma parte de la Alianza SkyTeam (Alianza Global de Aerolíneas) que tenía disponibilidad de recursos para hacerlo inmediatamente”. “Nosotros volamos a muchas ciudades del exterior y no hay un riesgo de que embarguen aviones de Aerolíneas Argentinas, fundamentalmente porque los aviones de fuselaje ancho no son propiedad de Aerolíneas, sino que son aviones que están en leasing o alquilados”. Pero el explicador no explicó por qué no volamos más a Alemania, por ejemplo, luego que su gobierno nos anunciara que no se responsabilizaría por las acciones legales sobre esa flota aérea.

Es lógico que no se arriesguen más bienes del Estado en un lugar donde, merced a la incapacidad oficial, ya estamos perdiendo. Pero no tiene ningún sentido que encima de perder la cosa pública vengan a explicarnos lo inexplicable.

Quizá nos quedemos sin la Fragata; pues por más que la presidente declame que no, la Libertad está conculcada y la soberanía es sospechosa; pero si hay una cosa de la que estamos seguros es que se ha perdido definitivamente la vergüenza.

(*) Jorge Milia. Artículo publicado por Informador Público el 27 de Octubre de 2012