martes, 16 de octubre de 2012

Habla Mariotto, lo pagan todos los argentinos

Por Juan Cerruti (*)
La ligereza con la que algunos actores del elenco gubernamental realizan declaraciones sólo puede ser interpretada de una de dos formas: malintencionada o por mera ignorancia. Ayer fue el turno del vicegobernador de la mayor provincia del país. Nada menos.


Mariotto afirmó que si Scioli quiere pesificar su deuda, la legislatura provincial lo apoyaría ¿Sabrá Mariotto de lo que habla?. Hay dos palabras particularmente sensibles para el humor de los argentinos, por su historia económica contemporánea. Los responsables de gobernar no deberían perderlo de vista: default e inflación. Y la palabra pesificación los emparenta íntimamente.

El propio Kirchner debió batallar durante tres años para sacar al país de la cesación de pagos.
La intención de Mariotto, y de buena parte del elenco nacional, se da de frente con dos lógicas que cualquier ciudadano comprende. Primero, modificar las cláusulas de emisión de una deuda, implica un default. Imagínese usted que pide un préstamo en el banco y al momento de devolver los pesos llega con limones por el valor equivalente en pesos ¿Lo aceptaría el banco?.

Pero el dislate oficial no termina allí. El ministro Lorenzino, el martes fustigó a las calificadoras de deuda porque no observan los fundamentals (los números fríos de la economía) antes de asignar una nota a los bonos de cada país. Pero claro, Mariotto se ocupó de borrar de un plumazo la aseveración de Lorenzino, que optó por una verdad a medias.
Las calificadoras no sólo miran el crecimiento del PBI del país, balanza comercial, reservas, etc. También contemplan que hace una década el país está en default con el Club de París, que manipula la inflación y que si faltan fondos echa manos a las reservas.

Con sus declaraciones, Mariotto en definitiva atenta contra los propios argentinos. Muchos bonaerenses ¿O acaso quiénes son los tenedores de esos bonos en dólares a los que ahora el vicegobernador propone darles pesos? Jubilados argentinos, personas que contrataron un seguro o ahorristas con depósitos en bancos ¿Ignora acaso el funcionario que su iniciativa no hace más que incrementar la tasa a la que los inversores le querrán prestar ala Provinciala próxima vez? Y que, dada su situación de caja, será en breve ¿Quién pagará ese mayor costo? No será, seguramente, el vicegobernador. Sino los contribuyentes. 

En definitiva, se trata de una actitud rayana con la irresponsabilidad si del vice de una provincia se trata.

Estas declaraciones y la postura del Central de no permitir a empresas y provincias con deuda en moneda extranjera bajo legislación local adquirir dólares cobran una mayor gravedad. Encarecer innecesariamente, con declaracionismo estéril, el costo del financiamiento en un escenario de desplome de la inversión es irracional. La inversión se hundió 15% en el 2° trimestre. Y aún en los optimistas cálculos del Gobierno (Presupuesto 2013), no crecerá más de 1% este año.

Ni el propio Galuccio, titular de YPF, en los 5 meses que lleva al frente de la petrolera ha logrado sacarle un peso a los grandes inversores. Tan sólo colocaciones de deuda de cabotaje.
La cuestión de la inversión es clave. Porque no se trata sólo de crecer, sino de cómo se alcanza esa expansión. No es lo mismo hacerlo basado en el consumo, que motorizada por la inversión. Esta última es la variable central para desatar el nudo gordiano que amenaza a la economía argentina: la inflación.

El desplome de la inversión también ayuda a comprender otro fenómeno: el parate del nivel de actividad que pasó de crecer a tasas del 7,5% a sólo 2,5% en un semestre. Pero la inflación no bajó. Inclusive se aceleró. A diferencia de la recesión de 2009, desde julio a la fecha la mayoría de los analistas privados percibe que la inflación se acerca al 26% anual.

Mientras tanto, de espaldas a esta realidad, el gobierno y sus adláteres insisten en forzar una pesificación de la economía. Que una sociedad se maneje plenamente con su moneda nacional es un fin loable y sano desde el punto de vista económico. Pero la soberanía monetaria como le gusta decir al kirchnerismo no se declama. Se construye día a día y, entre  otros aspectos, combatiendo la inflación. Tal vez Mariotto tenga alguna respuesta.

(*) Juan Cerruti. Periodista y editor de economía de El Cronista Comercial. Artículo publicado  por "El Punto de Equilibrio" el 16 de Octubre de 2012.