lunes, 22 de octubre de 2012

“Un presidente no lo sabe todo, debe escuchar a la sociedad”, buena lección para CFK

Por José Marcelino Garía Rozado (*)
Luiz Inacio “Lula” Da Silva subrayó la importancia de la estabilidad fiscal, la baja inflación y la seguridad jurídica, tres elementos totalmente ausentes en la política del Gobierno Cristina, la crítica clara fue expresada ayer en la apertura del coloquio de IDEA. Mientras CFK despotricaba contra el término “Justicialista” porque dice ser “peronista” en una diferenciación que desagradaría profundamente al fundador y Líder del Movimiento Nacional Justicialista, ya que él lo nombraba así para despersonalizarlo.
Justo cuando la Presidente, que nunca reconoce errores propios, es más los suele achacar a “otros” y siempre en cabeza de funcionarios de tercera o cuarta línea, o a factores de los poderes externos o antinacionales -Clarín, la banca extranjera, “las derechas”, los “monopolios” o “los fondos buitres”- los ejemplos abundan y ya de tan consecutivos nos han terminado de quitar la capacidad de asombro; así las palabras del ex Presidente de Brasil nos suenan a verdadero “canto de sirenas”, cuando debiera ser algo absolutamente normal, razonable y hasta innecesaria. “Cuando uno ve que algunos, muy pocos, pero poderosos, increíblemente se ponen del lado de los fondos buitre, pero más que tener maldad, hay irracionalidad y un profundo desamor a la patria y al prójimo… Es muy importante entender la lealtad en estos días de fondos buitres acechando a la Argentina, como si los juicios fueran contra Cristina o contra el peronismo. Son contra Argentina, son contra los 40 millones de argentinos”, explicaba CFK sobre el embargo de nuestra muy querida y amada Fragata ARA Libertad.

Lo que ella no decía era, que nadie en Argentina estaba del lado de los fondos buitres, más allá del derecho que les asiste a cobrar las deudas originadas por nuestro Estado, en épocas en los que ellos, los K, junto a Menem-Cavallo-De la Rúa, impulsaban la convertibilidad de la moneda y la venta de las empresas nacionales, o durante la gestión alfonsinista y antes durante las gestiones sediciosas de los 70, pues al derrocamiento anticonstitucional de María Estela Martínez de Perón, la deuda argentina externa -pública y privada- no alcanzaba a superar los US$ 7,5 mil millones, deuda que se fue incrementando exponencialmente hasta que al inicio del gobierno democrático de Raúl Alfonsín aquella ya alcanzaba los US$ 35 mil millones y aunque diversos argentinos -Olmos y otros- intentaron demostrar la arbitrariedad y la inconstitucionalidad de la deuda generada ilegítimamente por el Gobierno militar sedicioso, los parlamentarios de ese entonces nada hicieron para que dicha anomalía fuere subsanada en los tribunales argentinos y los internacionales.

Es más, debemos ser serios y recordar como a instancias del ex Presidente peruano de ese entonces, Alan García, se reunió en Mar del Plata una cumbre de Presidentes latinoamericanos con el fin de solicitar una condonación, o por lo menos un reconocimiento de “deuda ilegítima” tal como fuere planteado por el ex Presidente estadounidense Bill Clinton, respecto de las deudas contraídas por regímenes militares dictatoriales, a la que únicamente faltó el Presidente Alfonsín, el dueño de casa, lo que impidió que aquel precedente se pudiere concretar. Así Poder Ejecutivo y Poder Legislativo no colaboraron con los esfuerzos llevados a cabo por diversos sectores populares en contra de por lo menos la parte de deuda externa contraída ilegalmente -según la apreciación de Clinton siendo Presidente de EEUU- por aquellos gobiernos con la banca mundial y los organismos internacionales de crédito. Así llegamos al proceso del menemato, del que tanto Néstor como Cristina fueron parte y actores principales y centrales, aunque ahora ella pretenda desconocer su trascendente participación durante aquellos años del neoliberalismo más rancio, donde se despojó al pueblo de empresas y bienes estratégicos como los combustibles, las fábricas militares -astilleros, fábrica de aviones, de tanques, armas y municiones, etc.-, los ferrocarriles, el desarrollo de la industria aeroespacial y de la atómica, las telecomunicaciones, por nombrar sólo a las más importantes, y se aumentó la deuda ha niveles increíbles llegando a superar los US$ 140 mil millones.

El interregno del gobierno aliancista, sólo profundizó la decadencia iniciada por los militares sediciosos, continuada por el radicalismo y luego por el neoliberalismo, hasta terminar en diciembre de 2001 con el “reconocimiento del default de la deuda externa argentina” por parte del ex Presidente provisional Adolfo Rodríguez Saa; ya que entre Machinea y Cavallo pasaron el impuestazo con la creación del Impuesto a las Ganancias aplicado sobre los sueldos de trabajadores, el recorte de haberes de obreros y empleados, el megacanje y la fuga estrepitosa y generalizada de las divisas -salían groseramente por Ezeiza a la que llegaban en los camiones de caudales provenientes de las bóvedas del BCRA y de los tesoros de los bancos extranjeros radicados aquí-, hasta llegar al corralito impuesto hasta sobre los sueldos, permitiéndose retirar exiguos $ 200 diarios de las cuentas corrientes y cajas de ahorro. Néstor como Gobernador y Cristina como legisladora nacional, apoyaban la continuidad de la convertibilidad monetaria en medio del caos generalizado que esta estaba provocando. Ellos le negaron, hasta que la realidad se les impuso, al ex Presidente Duhalde, en pleno 2002, el “salir paulatinamente y ordenadamente de la convertibilidad”, hasta que esta explotó definitiva y groseramente en la cara de todo el pueblo argentino.

Olvidar, u ocultar estas realidades como antes hiciere Néstor y ahora hace Cristina es de una perversidad e hipocresía galopante, el canje de deuda iniciado durante la gestión Duhalde-Lavagna y terminada por la gestión Kirchner-Lavagna, con una quita más proclamada que real dejó una serie de incumplimientos que son los que ahora provocan estos ataques de los llamados fondos buitres o del Club de París, otra deuda impaga no contemplada en aquel canje de deuda. Cuando el Jubileo 2000, lanzado por el Papa y la Iglesia, donde se reclamaba la condonación de las deudas de los países en vías de desarrollo, aquí en la Argentina solo Monseñor Aguer, el ex diputado Mario Cafiero y el ex candidato a presidente por el Justicialismo, Duhalde, y muy pocos otros intentaron sin éxito alguno que el Poder Legislativo tomare la causa Olmos, tal como recomendare el Juez Ballesteros y utilizando su fallo y los antecedentes de “deuda ilegítima proclamada por Clinton” se procediere a denunciar aquella deuda y sus posteriores intereses, lo que nos hubiere significado, que tal como explicitare Aguer y Cafiero la deuda se redujere hasta llegar a darse por paga integralmente.

Pero Cristina, así como los gobernadores y los legisladores -de todo palo y partido-, se hicieron los distraídos y nunca se trató la recomendación del fallo Ballesteros, por lo que hoy ella no puede discursear sobre la legitimidad de los reclamos, aunque nos duelan y nos disgusten; pero llegó a tal grado de paroxismo la estupidez presidencial que fue ella quien ayer nomás reconoció, lo que nuestros negociadores en Ghana están desconociendo, que es la inmunidad frente a los embargos de bienes nacionales en el extranjero, en referencia a las emisiones de deuda durante la administración del menemato. ¿Será que a Cristina la traicionó el inconsciente y como ellos fueron partícipes de aquella ignominia, hoy resigna la inmunidad? Su Ministro de Defensa sostiene en la presentación realizada frente al juez de la Corte Superior de Comercio de Ghana, que el buque es una nave de guerra que llegó a aguas de ese país invitada por su gobierno, por lo que es inmune a los embargos como el impuesto. ¿Quién es el o la que están “poniéndose del lado de los fondos buitres”? La resignación de inmunidad que destaca la Presidente, es producto en gran parte también de ella y de su difunto marido, pues ellos avalaron todas y cada una de aquellas presentaciones, ante los pedidos de endeudamiento del régimen neoliberal que ellos integraban junto a Cavallo y Menem, Pichetto y Parrilli por nombrar solo a algunos aún integrantes de este régimen socioliberal, o sea tan liberal como el de Carlos Saúl Menem aunque se proclame progresista y de “izquierdas”, no nos engañemos.

Las falaces teorías conspirativas del Gobierno Cristina, ya sea cuando gendarmes y prefectos reclaman mejoras salariales, o cuando los jubilados exigen el pago del 82% móvil, o la CGT Azopardo y la Azul y Blanca exigen se les devuelva los fondos de las Obras Sociales ilegalmente retenidos -US$ 3,152 mil millones-, o se implementen universalmente las Asignaciones Familiares sin topes salariales, como también se derogue el impuesto a las Ganancias sobre los salarios, por ser éstos alimentarios y por lo tanto ilegal su cobro, y más por un Gobierno que dice ser peronista. ¡Una verdadera ignominia, y un verdadero desfalco a la fe popular puesta en la elección del pasado 23-O! Aquí y no en otro lado está el motivo de la rauda caída de la imagen presidencial y de la del gobierno Cristina que ya rondan una imagen negativa del 65% y una imagen positiva que no logra superar el 25% siendo el resto 10/15% de imagen regular. Seis de cada diez argentinos cree que la economía y la inflación empeorará a futuro, y un 76% se siente inseguro y no cuidado por el Estado, es por esto que Cristina debe tomar nota de lo que dice Lula “Un presidente… debe escuchar a la sociedad”.

Comenzar por ver las reacciones populares como la del pasado 13-S no como un intento destituyente sino, como el pedido popular de un “cambio de rumbo” respecto de la institucionalidad y la seguridad jurídica, hoy inexistente, una política antiinflacionaria seria que debe comenzar por el reconocimiento del atropello llevado a cabo en el INDEC por Moreno desde hace ya seis (6) años y la imposición de un plan serio y coherente de control de la inflación, y la vuelta a la estabilidad fiscal, morigerando seriamente el gasto estatal principalmente en los rubros subsidios indiscriminados, publicidad/propaganda estatal y gastos clientelares de planes seudo sociales como los subsidios a Milagro Salas, las Madres de Plaza de Mayo y sus seudo obras de vivienda o de la Fundación de la Universidad. Mientras esto no suceda el régimen seguirá errándole al camino del desarrollo con progreso social, y por mucho que se discursee desde un seudo progresismo se seguirá en el camino del liberalismo más abyecto, teñido de “políticas de izquierdas”. Seguir echándole las culpas de los errores y equivocaciones propias a terceros funcionarios como se lo viene haciendo es de cobardes y muy poco leales, ayer fueron las cúpulas de Gendarmería y Prefectura, luego Raúl Garré, ahora fueron el Almirante Luis María González Day y el Comodoro de Marina -Capitán de Navío con funciones de Almirante- Alfredo Blanco y el pedido de retiro en un verdadero alarde de hombría y de dignidad del Almirante Carlos Alberto Paz Jefe de Estado Mayor General de la Armada, al que se acaba de sumar la expulsión de la jefa de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DINEM), Lourdes Puente Olivera.

Todo esto para tapar el zafarrancho y la chapucería de la Cancillería Argentina y de su titular, quien junto al Ministro de Defensa son los únicos culpables junto a la Señora Presidente -por ser la Jefa de Estado- del embargo sufrido por nuestra Fragata Escuela en el puerto de Tema en Ghana. Pero como para tapar una mamarrachada el Gobierno Cristina encuentra siempre un nuevo y brutal acto de arbitrariedad institucional, ahora el Ministro de Justicia Julio Alak, además de apretar y amenazar a jueces probos como Tettamanti y Torti, carga sobre la propia CSJN por lo que su reelecto presidente Ricardo Lorenzetti, advirtió sobre “presiones” a la Justicia y se despachó con un fuerte discurso con críticas al Gobierno de Cristina Fernández: “nunca se ha hablado tanto de igualdad y se ha hecho tan poco”. Ante las denuncias de la oposición de que el Poder Ejecutivo quiere “limitar” a la Corte Suprema con distintas iniciativas, su titular, Ricardo Lorenzetti, advirtió: “El Poder Judicial es uno, está fuerte y sigue inconmovible en sus principios”. En el marco de la Vª Conferencia Nacional de Jueces que se realiza en Mendoza, el presidente del máximo tribunal de Justicia realizó la conferencia inaugural con un inusual discurso de fuerte contenido político, con críticas al Gobierno en materia de seguridad, jubilaciones, respeto a las instituciones y la relación con los jueces; aseguró que en la Argentina “nunca se ha hablado tanto de igualdad y se ha hecho tan poco”. Dijo que “la igualdad está en crisis”, Lorenzetti advirtió que el Poder Judicial “está fuerte” y que está “encolumnado detrás de los mismos ideales”. “El Poder Judicial es uno, está fuerte y sigue inconmovible en sus principios. La misión de la justicia es cambiarle la vida a los ciudadanos para mejor”, señaló. La Corte Suprema rechazó el pedido del Gobierno para intervenir como árbitro para destrabar la votación entre los integrantes cristikirchneristas y los opositores del Consejo de la Magistratura, quienes no logran elegir al magistrado que debe resolver la demanda del Grupo Clarín contra la ley de medios.

El presidente de la Corte Suprema pidió que haya “políticas de estado” para combatir la inseguridad. “Siempre que hay conflictos que afectan a las personas a los ciudadanos comunes, dicen los problemas son los jueces, esto no es así, que nos llamen a colaborar y vamos a estar todos. Debe existir una política de estado que enfoque de modo consistente en la seguridad. Reclamamos políticas de seguridad que sean de estado, no del momento, de coyuntura”, aseveró; Lorenzetti, de 57 años, ocupa la titularidad del Supremo Tribunal desde enero de 2007 e ingresó como miembro a la Corte en diciembre de 2004, tras ser propuesto para ocupar una silla en el este alto tribunal por el entonces presidente argentino, Néstor Kirchner (2003-2007). La idea de que los hechos políticos inesperados o adversos son obra de logias secretas, manipulaciones espurias y malvadas, o de confabuladores internos y externos, o de los medios de comunicación no adictos y cooptados -idea reaccionaria por naturaleza aunque diera forma y contenido tanto a derechas como a izquierdas-, es propia del siglo pasado y de “la vieja política” esa que tanto Néstor como Cristina siempre supieron señalar como algo perimido con su llegada al poder.

Aunque, como podemos ver cotidianamente en Argentina, sigue alimentando la paranoia de gobernantes en dificultades, como Néstor y Cristina desde particularmente la crisis del campo de 2008, y de quienes pretenden cubrir sus falencias particulares con más y nuevas teorías conspirativas, o con supuestas deslealtades; ahora con la incorporación de los jóvenes menores de 18 años y hasta los 16 pretenden revertir la impopularidad lograda con el desmanejo de la política, la economía, la seguridad, la educación, la salud y el trabajo registrado, que paralizaron casi de golpe el crecimiento existente, aunque fuere ficticio y asentado en prebendas y dádivas, en lugar de generar trabajo genuino, y esta nueva improvisación volverá a ser insuficiente, como lo fueran tantas otras medidas inconexas y aisladas tomadas en forma descontextualizadas. Cristina debiera escuchar con mucha más atención el consejo dejado por Lula Da Silva, pero para eso debería dejar de “mirarse el ombligo” y dejar de sentirse “el centro del mundo y el eje del universo”, ella apenas es una transitoria mandataria electa por el pueblo argentino para que le procure trabajo, dignidad y en definitiva como nos enseñare Perón este pueblo pueda lograr el ascenso social, innato a la justicia social. Como bien dijere Hugo Moyano: “¡No podemos volver a equivocarnos con el voto!”


(*) Arq. José Marcelino García Rozado. Artículo publicado por Informador Público el 19 de Octubre de 2012.