lunes, 5 de noviembre de 2012

Aprobado el presupuesto, la mentira sigue

Por Federico Perazzo (*)

Lastimosamente ayer pudo atestiguarse el grado de locura que impera en la mentalidad del gobierno nacional. Un senado adicto se predispuso a planear el presupuesto del año próximo bajo datos completamente adulterados.

Con una muy optimista mirada, 42 senadores prevén un crecimiento en el orden de 4.4% con un dólar oficial (e inexistente) de $ 5.10. Asimismo entienden que la inflación presentará 15 puntos menos en comparación a la estimada por consultoras privadas y que el superávit primario rondará en los 11.652 millones de dólares con un saldo comercial de 13.500 millones de dólares. En síntesis, planean y conjeturan sobre un país ficticio que no se contrastan con la realidad.
Uno de los más obsecuentes soldados, como es el caso del Senador Aníbal Fernández, rompió el hielo con una exposición de brutal sinceridad al esgrimir: “El gobierno nacional no prioriza las metas de inflación, sino que priorizamos el crecimiento”. Bueno sería advertirle a Fernández que dichos conceptos no son compartimentos estancos desatendidos entre sí, sino que la existencia de uno impactará negativa en el desenvolvimiento del otro. Lo que precisamente golpea la inflación es a los pilares del crecimiento: las inversiones y el empleo.
Tómese el ejemplo de quien dice “no me importa no tener combustible en mi vehículo lo que me interesa es llegar a destino”. La brusca analogía sirve para dar cuenta que así como la imprevisión en la falta de combustible se torna sustancial para la concreción de llegar a donde se quiere, la desatención en la pauta inflacionaria puede significar un obstáculo para el crecimiento económico.
La propia Bolivia- alineada al eje Venezuela-Ecuador-Argentina- en 2007 reconocía en la escalada de precios un preocupante problema para el progreso de su territorio. Con una inflación de 9.68%, el gobierno de Evo Morales ya tomaba cartas en el asunto (no diremos si las medidas fueron efectivas o no pero sí que hubo iniciativa). En nuestro país, con dichos como los del panegirista de don Arturo Jauretche, el kirchnerismo sigue reacio a la idea de afrontar las problemáticas que le presenta un panorama económico cada vez menos alentador producto de sus políticas.
En resumen, un cúmulo de aficionados nos anuncia, sin vergüenza alguna, un glosario de mentiras cada vez más difíciles de sostener, y sin importarles cuanto le creamos o no, siguen pronosticando en función de su relato. Sin embargo, la realidad nos revela que los precios se disparan y que la libertad de acceder a una moneda extranjera por la vía “legal” se halla imposibilitada.
Menos perceptible, aunque igual de nociva, es la mentira instalada sobre las reservas del Banco Central, que no son las que dicen tener puesto que su balance, en rigor, esta quebrado. De los $ 481.545 millones que consideran en su activo, $ 126.000 millones corresponden a letras intransferibles cuyo valor de mercado es igual a cero. Es decir que si sumamos a la resta del activo y el pasivo- que es de $ 435.802 millones- el monto de dichas letras, el patrimonio neto del central daría negativo en más $ 80.500 millones.
Resulta exasperante tener que soportar diagnósticos mentirosos para que luego hagan lo que les plazca. Ya el debate del presupuesto-entre otros- devino en una mera formalidad. El circo se ancla en pronunciar datos inexactos para justificar accionares ineficaces.
Por otra parte, de nada sirve hacer una proyección presupuestaria si, de forma arbitraria, Cristina pretende nutrir sus arcas apelando al hostigamiento de todo lo que se mueve y respira. Ya asfixiaron con impuestos, emitieron billetes, usaron reservas, captaron flujos y stocks de las pensiones jubilatorias, y aun así continúan con ganas de más.
El estado ha virado en un rumbo peligroso, donde mutó en un inmenso campo absorbente de todo aquello que pueda sustentarlo.En nosotros está cambiarlo o no; el debate ya no es más económico, es cultural. ¿Pues que vamos a hacer, buscaremos el bidón de nafta para darle arranque al motor o seguiremos estancados en el imaginario de llegar a algún lugar sin darle marcha al vehículo? La decisión debe ser inminente, seguir postergándola es ya haber optado.
(*) Federico Perazzo. Analista económico. Artículo publicado en Perspectivas Políticas (Directora: Gabriela Pousa) el 2 de Noviembre de 2013. federicoperazzo@hotmail.com