sábado, 3 de noviembre de 2012

Cacerolazo globalizado

Por María Celsa Rodríguez (*)
Dijo Jean Jacques Rosseau "Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde"

Para la cultura sumeria la libertad significaba literalmente " volver a la madre" es decir volver al origen, a las fuentes. Y en la génesis de nuestra historia, la libertad estuvo en las mentes  de nuestros próceres, fundaron las bases de la Argentina llevándola como consigna. Porque el ser humano es libre desde la gestación de su ser. Y un pueblo busca la libertad desde los cimientos de su historia.

Ella está repetida tres veces en  el Himno Nacional. Porque la libertad es el germen principal para cultivar todo principio político. Porque la libertad de un pueblo esta en ser esclavo de los principios que la fundaron, de  su Constitución,  de sus leyes y de sus instituciones. De esa manera el sistema funciona.

Porque cuando hablamos de libertad también estamos hablando de justicia, de igualdad, de derechos y de paz. Que son los elementos necesarios para conformar una verdadera República.

Pero cuando se violan esos  principios básicos, en  la Nación  todo se corrompe y los derechos se debilitan. 

Pero ¿porque   la política  se sirve de su soberbia con el   objeto de  aumentar  su  poder  a través de los órganos del Estado  debilitando esos principios, y olvidandose de su obligación de  garantizar la paz y seguridad individual de los ciudadanos?.

No tenemos respuestas, porque Ella no acepta preguntas. Por eso las cacerolas sonaron el 13 de septiembre y volverán a sonar con más fuerza el 8 de noviembre, mientras  en la frontera K se despliega el drama  que los ponen nerviosos por el ruido que estamos produciendo y que van a volver a presenciar. 

Mientras sus miserias  se imponen,  bamboleándose con decisiones irrazonables y con reacciones sorprendentes.

Pero nuevamente el  torbellino  de voces llenaran las calles  con la absoluta calma que la origina,  pero con el fuego que la impulsa  a decir ¡Basta!  Porque  el presente corrupto, mentiroso, negligente y clientelar es un gran aliciente para seguir batiendo la cacerola con ahínco. Ya nada nos ata a  temer. Porque nuestro reclamo es justo.

Dijo el General San Martín: "Cuando no existamos nos harán justicia"   Ante esta máxima,  las futuras generaciones ¿que dirán de esta parte de la historia Argentina?  ¿Que factura le pasarán  a este gobierno que ha debilitado la República y las bases  que nos marcaron como Nación? Que ha violado la Constitución Nacional quebrando nuestros derechos individuales Que  ha manejado con una naturalidad  -como nunca se ha visto antes- a la maquinaria   de la corrupción y ha conducido a una generación a depender  de la limosna de un plan, o de un subsidio. 

"La libertad no es la licencia para realizar cualquier cosa". dijo Mahatma Gandhi,  sin embargo la Sra. Presidente, en su calidad de tal ha dicho por cadena nacional: “Podrán quedarse con la Fragata pero no con nuestra dignidad”. Pero ella no es la dueña de la fragata,  no puede asumir la "libertad" de tomar la decisión de entregarla como un paquete asumiendo así la  propiedad de la embarcaciónPorque es parte de la soberanía argentina que lleva con orgullo por los mares del mundo nuestro pabellón nacional.

Pero hoy Nuestra Libertad está "encadenada" no solo por los buitres que las retuvieron en  el Puerto de Tema, también por los tozudos inútiles que la dejaron naufragar en el abandono.
Y en cuanto a la dignidad, ¿como alguien a quién se le cuestiona un enriquecimiento patrimonial desmedido al igual que a gran parte de sus  funcionarios  y que es considerado este, unos de los gobiernos mas corruptos, puede hablar de dignidad?. ¿Algo que nunca tuvo y que no sabe lo que es?.

Nos estamos alejando lentamente de la República para ir cayendo en el personalismo del poder. Con el simbolismo de El y Ella sobre las Instituciones. "El Nestornauta" y "el arriba Morocha".
  
Camilo José Cela dijo "la libertad es una sensación" y podríamos decir que así como el gobierno dice que la inseguridad es una sensación mientras nos roban y nos matan en cualquier esquina por 10$ o por un celular. Ya la libertad  también se ha convertido en una sensación, porque la gente tienen miedo a opinar y decir algo contra el Gobierno porque sabe que la afip estará golpeando  a la puerta como le ha pasado a los padres de uno  de los estudiantes de Harvard que tuvo la "osadía" de hacerle una pregunta que incomodó a la reina. 

También hemos perdido la libertad hasta para viajar al exterior, teniendo que rendir cuentas de lo que hacemos  y  andar afuera del país como mendigos, pasando vergüenza porque no hay manera de llevar dinero encima. Mientras ella se jacta de decir que no hay cepo cambiario.

"Los mayores enemigos de la libertad no son aquellos que la oprimen, sino los que la ensucian". dijo Vincenzo Gioberti,  y el 7D es el preludio para que la libertad de expresión quede gobernada por el monopolio K.  Pareciera que Clarín se ha convertido en una especie que hay que extinguir porque es  el enemigo interno de la libertad K,  porque piensan que interfiere  en las decisiones del pueblo, dominándolos. 

Presionar a la justicia para destruir a Clarín son los últimos manotazos desesperados para seguir  manipulando la  mentira, que es  la materia de que está hecho el relato oficial. Mientras se burlan escondidos tras sus ficciones.

La dialéctica insiste y  se enseñorea  que a los del 13 S los  movió el odio.  Este es solo un mecanismo para negativizar sus responsabilidades  y cargar sobre los que caminan en veredas contrarias, a  salpicarlos con   sus propios resentimientos  edulcorados  de rencores  viscerales.

El 8 N será distinto, las cacerolas sonarán en cada punto cardinal del planeta. Es un 8N argentino globalizado,  porque se ha multiplicado este hastío y  se ha contagiado el deseo de decir "basta"  a tanto autoritarismo mentiroso y  a tanta soberbia K. El mundo conocerá la fuerza de un pueblo cuyo grito sagrado ha  trascendido las fronteras, que no se domina a la seducción de Ella ni al Eternestor devenido en devoción.

Esta es la transformación mas genuina del pueblo que como nunca antes siente que otra Argentina es posible. 

(*) María Celsa Rodríguez. Periodista y analista política.

Fuente: Comunicación personal de la autora.