viernes, 2 de noviembre de 2012

Con 2,6 salarios mínimos ya se paga Ganancias

Por José Hidalgo Pallares (*)
Pensado para los ingresos más altos, hoy castiga a sueldos medios y bajos

La alta inflación que sufre la Argentina, por una parte, y la falta de actualización del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, por otra, han provocado una situación insólita: el piso a partir del cual los empleados en relación de dependencia deben pagar ese tributo, que en teoría debería afectar sólo a las personas de más altos ingresos, es ahora apenas 2,6 veces más alto que el salario mínimo y 2,7 veces mayor que el costo real de la canasta básica, es decir, el nivel de ingresos por debajo del cual se considera que una familia es pobre.
De hecho, si el Gobierno insiste en no actualizar el piso de Ganancias, el salario medio de los trabajadores en blanco está próximo a ser alcanzado por ese impuesto.
En 2007, cuando la inflación empezó a subir -y el Gobierno intervino el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para ocultar esa situación-, la relación entre el piso a partir del cual un soltero tributaba Ganancias y el salario mínimo vital y móvil neto de aportes y deducciones era 4,1. Es decir, sólo los solteros cuyos ingresos de bolsillo eran 4,1 veces superiores al sueldo mínimo neto estaban obligados a pagar Ganancias.
"Históricamente, el impuesto a las ganancias gravaba los salarios sólo por excepción; ahora, una buena parte de los salarios pagan ese tributo", dijo Víctor Beker, ex director de Estadísticas Económicas del Indec.
Para el experto, que actualmente dirige el Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, el impuesto a las ganancias es ahora "un impuesto al trabajo".
El impacto de Ganancias sobre un número cada vez mayor de trabajadores también fue comentado por Ariel Barraud, economista del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). "El impuesto a las ganancias nació con la lógica de gravar a los salarios más altos. En la actualidad lo pagan profesionales con sueldos medios, un profesor universitario antes no pagaba Ganancias y ahora ya debe hacerlo", dijo.
Desde fines de 2007 hasta la actualidad, según información del Iaraf, el salario mínimo vital y móvil (SMVM) aumentó 172%, crecimiento muy similar a la suba acumulada de los precios, si se toma en cuenta el índice de precios al consumidor (IPC) de San Luis (que arroja una inflación de 168% desde septiembre de 2007 hasta el mismo mes de este año). Así, el salario mínimo bruto mensual llegó a $ 2670 y el neto, a $ 2216,1. Para pasar de bruto a neto, como explicó el jefe de investigaciones del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Jorge Colina, se debe restar una alícuota de aportes personales que actualmente está en 17 por ciento.
En cambio, el mínimo no imponible de Ganancias para un trabajador soltero subió 73% desde 2007, hasta llegar a los $ 5782 por mes actuales. Como consecuencia, hoy los trabajadores que perciben ingresos que son apenas 2,6 veces mayores que el mínimo legal ya tributan Ganancias.
Otra comparación que pone en evidencia el retraso del mínimo no imponible -cuya actualización reclaman no sólo las centrales sindicales opuestas al Gobierno sino también las afines- es la que lo enfrenta con el costo de la canasta básica total (CBT), es decir, el conjunto de bienes y servicios que una familia debe poder adquirir para no ser considerada pobre.
Para obtener el costo actual de la CBT sin usar las cuestionadas cifras del Indec (según las cuales un hogar de cuatro miembros no es pobre si tiene ingresos mensuales por encima de $ 1575,8), se actualizó el costo de la canasta de diciembre de 2006 (último dato antes de la intervención) con el IPC de San Luis. De este modo, el costo actual de la CBT para un hogar de cuatro miembros es 3003,5 pesos (el costo que se obtuvo para diciembre de 2011, de $ 2445,5, es muy cercano a los $ 2549,6 que calculó ATE-Indec para el cuarto trimestre del año pasado).
Hoy, un trabajador casado con dos hijos empieza a pagar Ganancias si sus ingresos mensuales netos superan los $ 7998. Esto significa que en la actualidad el mínimo no imponible es apenas 2,7 veces mayor que el costo de la canasta básica para un hogar de cuatro miembros. En 2007, esa relación daba 4,2. En otras palabras, en los últimos años la brecha entre la línea de pobreza y lo que el Gobierno considera riqueza, según el mínimo no imponible que mantiene vigente, se ha ido achicando.
También para el Ieral, de la Fundación Mediterránea, la relación entre el salario mínimo no imponible de un trabajador casado con dos hijos y el costo de la CBT es 2,7. Ese mismo estudio señala que si se toma en cuenta la canasta alimentaria, es decir, la que fija la línea por debajo de la cual una familia es considerada indigente, la relación con el mínimo no imponible arroja un resultado de apenas 4,9.
"El Gobierno ha tenido como política ajustar el mínimo no imponible de Ganancias por debajo de los aumentos del salario nominal, que ha crecido de la mano con la inflación", dijo Colina. "No hay un incremento en el salario real que justifique la mayor presión tributaria", añadió.
Basándose en datos del Ministerio de Economía, Idesa elaboró una serie temporal del salario promedio de los empleados registrados (en blanco). En 2007, el salario promedio de esos trabajadores, una vez descontados los aportes personales, fue $ 1837,8, es decir, 1,8 veces menor que el mínimo no imponible para un empleado soltero. En el segundo trimestre de este año (último dato disponible), el salario promedio neto de los trabajadores en blanco fue $ 4837,9. Esto significa que en la actualidad el mínimo no imponible para un soltero es apenas 1,2 veces mayor que el salario promedio. Dicho de otra manera, de no haber una actualización en el piso de Ganancias, el salario promedio de los trabajadores en blanco está próximo a ser alcanzado por ese impuesto.
Nota del EditorLa falta de ajuste del mínimo no imponible desvirtúa el criterio de redistribución con que se extendió Ganancias, que ya no grava sólo a los ricos.
(*) José Hidalgo Pallares. Periodista, escritor, analista político. Artículo publicado en La Nación el 1 de Noviembre de 2012.