domingo, 25 de noviembre de 2012

Cuando el pueblo dice ¡basta!

Por Gabriel Boragina (*)

Analizado el conflicto político que se genera entre mayorías autoritarias y sus gobiernos de igual signo, es importante considerar la hipótesis inversa, esto es la relación de fuerzas entre mayorías de signo contrario a sus gobiernos y estos últimos.

La dinámica social nos permite suponer la posibilidad de que, tanto mayorías como los gobiernos que emergen de su seno, muten de signo (autoritario/no-autoritario).

Resulta de interés decir que, cuando se busca el antónimo de la palabra "autoritario" la mayoría de los diccionarios señalan los vocablos "democrático" y "liberal". Nosotros entendemos que democracia y liberalismo, aunque no se oponen entre sí, no son tampoco sinónimos, y ya hemos expuesto las razones en nuestro libro titulado -precisamente- La democracia. Pero con el sólo objeto de simplificar la explicación de lo que queremos aquí decir, aceptaremos provisoriamente el empleo de la palabra "democracia" como antónima de "autoritarismo".

Volviendo pues a nuestro planteo inicial ¿Qué sucede cuándo una mayoría -antes autoritaria- se vuelve más "democrática" mientras es gobernada por un poder cada vez más autoritario? Resulta evidente que la respuesta es que, se creará un conflicto de fuerzas entre gobierno y mayoría y que -como todo choque- sólo encontrará dos vías posibles de solución: por el acuerdo o por la violencia, únicos dos caminos por los cuales se canaliza indefectiblemente toda confrontación.

Dado que -por definición- el gobierno tiene el monopolio de la violencia, el antagonismo revela -ya de por sí- el empleo de esa violencia contra la sociedad civil, porque de no ser de este modo no podría hablarse de conflicto de ninguna naturaleza. Existe pues ex ante del análisis una situación de violencia. Pero ¿Qué es la violencia? Según el diccionario:
violencia.
(Del lat. violentĭa).
1. f. Cualidad de violento.
2. f. Acción y efecto de violentar o violentarse.
3. f. Acción violenta o contra el natural modo de proceder.
4. f. Acción de violar a una mujer.
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y
violento, ta.
(Del lat. violentus).
1. adj. Que está fuera de su natural estado, situación o modo.
2. adj. Que obra con ímpetu y fuerza.
3. adj. Que se hace bruscamente, con ímpetu e intensidad extraordinarios.
4. adj. Que se hace contra el gusto de uno mismo, por ciertos respetos y consideraciones.
5. adj. Se dice del genio arrebatado e impetuoso y que se deja llevar fácilmente de la ira.
6. adj. Dicho del sentido o interpretación que se da a lo dicho o escrito: Falso, torcido, fuera de lo natural.
7. adj. Que se ejecuta contra el modo regular o fuera de razón y justicia.
8. adj. Se dice de la situación embarazosa en que se halla alguien.

En definitiva, si el gobierno no cede en su empleo indebido de la violencia contra la sociedad, no puede llamarle la atención que esa misma sociedad, en principio pacifica y con voluntad democrática, se torne ella misma también violenta y dirija esa violencia contra el propio gobierno. Precisamente esta es la forma en las que nacen las revueltas y las revoluciones, conforme nos ha bien demostrado la historia.

Este parece ser el camino elegido en Argentina por el gobierno del Frente Para la Victoria (FPV) que llevara al poder al matrimonio Kirchner, cuyo carácter dictatorial ya hemos expuesto con anterioridad, pero con el agravante que -como venimos diciendo desde su mismo acceso al poder en 2003- su largo gobierno no sólo no ha representado "mejora" alguna al bienestar general del país, sino que -por el contrario- ha resultado en un deterioro permanente en las condiciones de vida de los ciudadanos. Declive que buena parte de la población ha tardado mucho en percibir, fruto de un conjunto de factores (propaganda al estilo Goebbels, y cierta típica vanidad y bonhomía del argentino medio) pero cuyos efectos finalmente la población ha empezado a descubrir, a juzgar por las masivas protestas que han comenzado a generarse en todo el país, a raíz de las medidas cada vez mas autoritarias y de neto corte dictatorial que adopta el gobierno K.

Economistas serios han venido alertando durante todos estos años, acerca de los desvaríos económicos del gobierno del FPV. Finalmente, parece que parte de esta prédica ha tomado cuerpo en la ciudadanía y que existe voluntad de resistir a la opresión, lo que significaría que podríamos estar asistiendo a un proceso de maduración cívico-social, por denominarlo de alguna manera. Naturalmente, es imposible predecir cómo evolucionarán los acontecimientos de aquí en más. Es decir, si se precipitarán o no. Lo que sí se puede señalar, es que se advierte una voluntad del gobierno a ignorar las protestas -aun pacificas- de una sociedad que, si bien no siempre le fue hostil si, en cambio, durante la mayor parte de su gestión le fue indiferente (apatía que el gobierno del FPV capitalizó -por supuesto- a su favor y en contra del pueblo).

De lo que no nos caben dudas es que, el gobierno del FPV es una tiranía y una tiranía que busca perpetuarse a toda costa en el poder, y cuya irracionalidad -de continuar creciendo el malestar social que han sabido forjar durante lo que pretende convertir en un "reinado" lisa y llanamente- puede producir consecuencias impredecibles, que recuerden a los momentos vividos en los sucesos que desembocaron en el derrocamiento del presidente Fernando de la Rúa, o a hechos aun peores todavía a aquellos.

La ausencia de figuras políticas alternativas, y la inoperancia o -por qué no decirlo- cierta complicidad (explícita o implícita) de los partidos supuestamente "opositores" respecto de los constantes y notorios ataques del gobierno del FPV contra el orden constitucional, potencia naturalmente la reacción de la gente, que ha tolerado en demasía y por mucho tiempo la destrucción de la república a manos de los nefastos personeros del poder K. La carencia de un líder visible de las mayorías descontentas, no ha de verse como impedimento a la justa reacción del pueblo.

(*) Gabriel Boragina Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas. Egresado de ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas). Presidente del CFi (Centro de Estudios Económicos,Filosóficos y Políticos). Director del curso sobre Escuela Austriaca de Economía,dictado por el Centro de Educación a Distancia para los Estudios Económicos (CEDEPE). Director del Departamento de Derecho Financiero del INAE (Instituto Argentino de Economía).