miércoles, 7 de noviembre de 2012

Good morning Vietnam !!!!

Por Tomás Bulat (*)
El Secretario Guillermo Moreno se encuentra -junto a un grupo de empresarios- de viaje por Vietnam, como parte del Gangman tour criollo. Luego de Angola y Azerbiyan, llegó Vietnam. Que se realicen este tipo de viajes para abrir nuevos mercados no está mal. Hacerlo como eje principal de la política de comercio exterior es -como mínimo- voluntarista.

Misión empresaria o empleada?
Lo más interesante son las anécdotas que trascienden acerca de la misión comercial y el rol del Secretario. En una misión de ese tipo, el funcionario público es el representante del país que colabora con los empresarios para darles un marco jurídico, legal e institucional a efectos de que quienes participan cuenten con un contexto más seguro donde realizar sus negocios que por supuesto implique beneficios para el país. No parece ser el caso de Moreno, quien -fiel a su estilo- fue como el jefe de ellos, como el director comercial y los empresarios como sus empleados. De hecho, en su arenga motivadora habría dicho "muchachos, vendan que necesitamos la platita". El "necesitamos" se refería al gobierno, no a los empresarios.

Resulta evidente, entonces, que aquello que los empresarios logren vender, será para el estado y con suerte, si lo hacen bien, Moreno les dará un bonus, a través de algún beneficio impositivo o una autorización para importar o algún aumento de precios internos. Pero claramente quienes viajaron a Vietnam no son empresarios, son empleados de Moreno, algunos tienen el título de propiedad de su empresa que -en el mejor de los casos- es provisorio.

Por supuesto que quienes viajaron no son víctimas. Muchos son los típicos piolas amigos del poder, que no van a vender nada a Vietnam, sino que aprovechan a congraciarse con el Secretario en estos viajes para conseguir algún beneficio interno.

De ciudadanos a empleados
Lo que sucede en estos casos es igual a los empleados que se dedican a trabajar bien y a hacer cada vez mejor lo que saben y aquellos que quieren estar bien con sus jefes. Si el jefe tiene mucho poder, a estos últimos les va a ir bien en el corto plazo, pero no en el mediano y largo. Y viceversa.

Una relación comercial con países lejanos, con culturas distintas toma mucho tiempo. Se requiere no de un viaje, si no de varios, y de afinidades y compromisos que superen la gestión de un Secretario. Es obvio a esta altura que excepto anécdotas, nada serio saldrá de estas misiones comerciales.

Pero también habla de un desconocimiento de dónde surge el principal superávit comercial de la Argentina. El 75% del superávit se consigue de nuestro comercio con Chile y América Latina no Mercosur. Casi el 15% de nuestras exportaciones va hacia estos países y solo les importamos el 4%.  Sería mucho más razonable armar misiones comerciales a Chile, Perú, Bolivia, Colombia, México o Panamá que Vietnam.

Claro, no tendría el halo heroico de la conquista, aunque seguramente conseguiríamos más platita para el gobierno, y también más libertad de acción para los verdaderos empresarios.

(*) Tomás Bulat. Economista, periodista y docente universitario. Artículo publicado en "El Punto de Equilibrio" el 6 de Noviembre de 2012.