lunes, 12 de noviembre de 2012

Libertad Condicional

Por Marcos Hilding Ohlsson (*)
Si un ciudadano quiere importar o exportar bienes, depende de las condiciones que impone un funcionario de turno, eligiendo quien puede y quien no puede hacerlo. Con reglas de juego imparciales y discrecionales, además de imprevisibles, el gobierno decide quien se hace rico y quien se empobrece. Libertad condicionada.
“Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican, no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no los protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.” Ayn Rand (1950)
El espíritu dela Constitución Nacionalse basa en limitar el poder del Gobierno y proteger la libertad de las personas. En el artículo 14 se enumeran un listado de derechos que gozan las personas, que no dependen de las arbitrariedades del funcionario de turno. Sin embargo, este espíritu de libertad se ha ido apagando a medida que el gobierno la ha ido restringiendo, hasta llegar al punto que muchas de nuestras libertades dependen de la voluntad del funcionario.
La CN dice que los hombres pueden disponer de su libertad para usar y disponer de su propiedad. Pero si un ciudadano quiere preservar su propiedad ahorrando en alguna otra moneda que no sea la nacional -ya que ésta se devalúa por la inflación causada por la política monetaria expansiva- depende de la voluntad de un funcionario que lo autorice a hacerlo. Su libertad está condicionada.
Si un ciudadano quiere importar o exportar bienes, depende de las condiciones que impone un funcionario de turno, eligiendo quien puede y quien no puede hacerlo. Con reglas de juego imparciales y discrecionales, además de imprevisibles, el gobierno decide quien se hace rico y quien se empobrece. Libertad condicionada.
Los empresarios saben que si el gobierno quiere investigarlos a través de la AFIP o ARBA u otros inspectores, debido a la gran cantidad de impuestos, leyes, reglamentos y regulaciones, es muy probable que encuentren algo para aplicarles una sanción. Hasta el emprendedor más correcto y cumplidor sabe que en este sistema perverso siempre les pueden encontrar alguna falta y utilizarla en su contra. Esto hace que empresarios, comerciantes y emprendedores no sean libres de dar a conocer sus opiniones sobre el gobierno. Libertad condicionada.
Si el gobierno puede decidir arbitrariamente que medios financiar a través de la publicidad oficial y cuales no. Si a través de distintos organismos pueden controlar, perseguir y limitar las voces que cuestionan o se oponen a ellos. Si los funcionarios públicos salen a atacar a aquellos que simplemente hablan de la realidad que viven, hay libertad condicionada.
Con la creciente inseguridad que vivimos en el país, el ciudadano ya no se siente seguro ni siquiera en su propio hogar. El desamparo que siente ante esta situación hace que cambie sus hábitos y condicione sus actividades para evitar el menor peligro posible. Teme realizar denuncia y no confía en la justicia, porque sienten que esta no es independiente. Libertad condicional.
Cuando un gobierno castiga con altos impuestos a los que se esfuerzan y trabajan, utiliza inteligencia para perseguir a evasores, pero no para controlar el despilfarro del gasto público, las licitaciones públicas, los “ñoquis” y a los empresarios prebendarios, estamos antes un gobierno discrecional.
Vivimos en libertad condicionada, porque los ciudadanos de a pie saben que no tienen pleno derecho para gozar de su libertad, sino que muchas de esas libertades están sujetas a la voluntad del gobernante. Recientemente hemos escuchado voces que han surgido, planteando la necesidad de “quitar las notas liberales de la constitución de 1853” a través de una reforma constitucional. Cabe preguntarse si a lo que se refieren es a las libertades que dicha Constitución defendía. ¿No es acaso una forma de completar un largo proceso de deterioro de las libertades y garantías de los ciudadanos?
Cuando el Gobierno controla a la gente, hay tiranía; cuando la gente controla al gobierno hay libertad.

(*) Marcos Hilding Ohlsson. Economista – Libertad y Progreso. Artículo publicado por La Prensa Popular el 9 de Noviembre de 2012 en su Edición Nº 155.