miércoles, 21 de noviembre de 2012

Más tiempo libre, menos educación

Por Constanza Mazzina (*)

La novedad sobre la cantidad de feriados que tendremos el año que viene nos ha lleva a preguntarnos sobre sus beneficios o perjuicios para la educación.
Desde 2003, de acuerdo con la ley 25.864, se deben impartir 180 días de clase como mínimo. Es decir, no es el máximo, tampoco el óptimo, y así lo establece la ley: “El ciclo lectivo anual mínimo”. No obstante, es larga la lista de provincias que no han podido cumplir con la ley durante estos años como para repetirla en estas pocas líneas. En otros países, como en Japón, el año escolar es de 243 días; en Holanda, de 200, igual que en Tailandia. En América latina, Brasil y México tienen 200 días de clase.
Lo que realmente marca la diferencia entre unos y otros países no es la duración, sino la organización del año escolar. Esto quiere decir que, en vez de sucesivos cortes en el proceso educativo, los alumnos de los distintos niveles cuentan con períodos vacacionales intermedios.
Para el caso de la Argentina, serían las vacaciones de invierno, pero también una semana en mayo y otra en septiembre u octubre. De esta forma, el proceso de aprendizaje no sufriría permanentes interrupciones, sino que brindaría a los estudiantes la oportunidad de tener el tiempo necesario para el descanso del cuerpo y de la mente. Pero esto, sin dudas, supondría un cambio fundamental en la organización de la vida familiar y de su ritmo. De allí el problema o su solución.
Entonces, ¿es mejor o peor el ciclo escolar más extenso? La única respuesta que podemos dar en este momento es que parecería existir una relación directa entre la duración del año escolar y el rendimiento académico de los niños, que se expresa en las pruebas internacionales.
Los datos muestran una correlación entre la extensión del año escolar y los resultados de pruebas como PISA. Las constantes interrupciones que sufre actualmente el proceso de enseñanza y aprendizaje -y que se agudizarán el próximo año- nos interrogan sobre si es importante cumplir con los 180 días o que los estudiantes tengan la posibilidad de aprender, pedagógicamente hablando, nos sobran las dudas.
(*) Constanza Mazzina. Coordinadora del Área Educación de Libertad y Progreso. Artículo publicado por La Nación y por Libertad y Progreso el 13 de Noviembre de 2012.