sábado, 24 de noviembre de 2012

Por fin serán responsables

Por Enrico Udenio (*)
En los últimos tiempos la pregunta ¿qué va a pasar con la economía en la Argentina? se ha hecho recurrente:

Las perspectivas no son alentadoras.
Sobre un total de 183 países, la Argentina se encuentra en lo más alto del ranking de inflación global, situándose sólo por debajo de Sudán, Sudán del Sur y Bielorrusia.
A su vez, los índices de producción y consumo, en especial, los de generación energética y los de la construcción –industria base por su influencia sobre los índices de ocupación -, señalan que hemos ingresado en un proceso recesivo de la economía.

Inflación más recesión significa estanflación.
Cuando raramente sucede este fenómeno, no hay soluciones mágicas, en especial, cuando tanto la inflación como la recesión se encuentran en niveles tan altos que no permiten mucho margen de maniobra.

Si se ataca la inflación achicando los gastos del Estado, se logrará frenarla pero a costade un esfuerzo enorme de parte de un pueblo acostumbrado a ser subsidiado. Esfuerzo que dudo que se pueda afrontar sin serios disturbios sociales.

Si se ataca la recesión con un aumento de los gastos en obras públicas y subsidiosestatales para generar una demanda agregada y poder así aumentar la capacidad de consumo de la población, podrá paliarse, pero a costa de una mayor inflación.

¿Qué debería hacer Cristina?
Ante esta coyuntura de estanflación, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner debería intentar solucionarla cambiando su política económica.

1) Moderando la emisión monetaria para mostrar cierta disciplina y rigor con ese tema.

2) Moderando los gastos eliminando subsidios, en especial a los servicios, para  que, de esta manera, la población perciba que hay intención de mantener una disciplina fiscal.

3) Eliminando su discurso agresivo hacia los capitales.

4) Respetando a rajatabla el concepto de la propiedad privada.

5) Dejando bien en claro que no presionará más a la justicia y aceptará y cumplirá con sus fallos.

6) Asegurando que no buscará reformar la Constitución.

7) Formalizando un intercambio ideológico y político con integrantes de la oposición, tanto de la izquierda como de la derecha.

8) Solucionando el problema financiero (el default existente por causa de los bonos y el Club de París) para acceder a los capitales del exterior.

Con estos cambios, podríamos competir con nuestros países vecinos para captar las inversiones y lograr una demanda genuina de consumo y trabajo.

En cambio, ¿qué es lo que el Gobierno ha hecho hasta ahora?

Desde lo político insiste con esa nefasta y totalitaria imagen de “ir por todo”.

Desde lo judicial, envía a la sociedad  el mensaje de que interpreta que justicia independiente es justicia “militante”, por lo que ataca a todo juez que pueda osar enfrentar los deseos del gobierno;

Desde lo financiero agudiza su aislamiento internacional;

y desde lo económico, niega la inflación e incrementa los gastos y la oferta monetaria para sortear la recesión.

¿Cómo finalizará este proceso?

Una menor recesión a costa de una mayor inflación, pero ésta, a su vez, por la carencia de importantes inversiones privadas y la falta de financiamiento externo, generará un impacto monetario imposible de seguir corrigiendo con aumentos salariales, lo que hará que retorne la recesión.

Final de la historia:
 una estanflación aun más aguda que la actual y el país necesitará más que un milagro para evitar un nuevo colapso socio económico.

No será como el 2002 porque hoy, por suerte, tenemos algunas variables económicas bastante buenas en el país, tales como buenos valores internacionales para nuestra producción primaria y una menor exposición externa –cosa que no teníamos en ese entonces-, pero será una crisis muy aguda.

¿Cuándo sucederá esto?

Nadie es adivino como para determinar el momento exacto en que la economía argentina podría desbandarse de manera terminal, aunque debido a que faltan aun tres años para que exista un recambio de presidente, podemos asegurar que será durante este gobierno.

Ahora bien, si el deseado milagro que nos salvaría de esa aguda crisis no llegara a suceder, por fin -y por primera vez en la historia- un gobierno peronista deberá asumir su responsabilidad e intentar solucionar los desbarajustes socio económicos generados por él mismo. Y esto es una excelente noticia para la Argentina.

(*) Enrico Udenio,  asesor económico y especialista en comercio exterior. Artículo publicado por Crónica y Análisis el 21 de Noviembre de 2012.