martes, 13 de noviembre de 2012

Que el Estado quiera controlar los medios es un insulto a la inteligencia de los lectores

Por Carlos A. Montaner (*)


Carlos Alberto Montaner uno de los críticos más agudos del régimen castrista, se muestra preocupado por el avance sobre la libertad de expresión de un gobierno argentino que “no entiende la función de la prensa”. La pérdida de la “cordialidad cívica” en la sociedad y los “rasgos autoritarios” del liderazgo de Cristina Kirchner.
Regresaría hasta en una cáscara de nuez”, afirma, sin titubear, el intelectual cubano Carlos Alberto Montaner cuando se le pregunta por el futuro post-Fidel Castro en la isla que debió abandonar hace cuatro décadas perseguido por el régimen comunista. Exiliado desde entonces, este periodista, escritor y político caribeño se ha transformado en uno de los críticos más agudos de la dictadura castrista. Autor de una columna semanal que es leída por millones en publicaciones en América latina, España y los Estados Unidos, es una voz autorizada para abordar temas como la libertad de expresión y los avances del autoritarismo en una región del mundo en la cual considera que “la libertad casi siempre está en peligro”.
De paso por Buenos Aires invitado por las fundaciones Libertad y Progreso y Friedrich Naumann, Montaner conversó con El Cronista WE y compartió su visión de la Argentina. Informado al dedillo de los asuntos más candentes de la actualidad, se mostró preocupado por “la agresión que sufren los medios de comunicación” por parte de un gobierno que “no entiende la función de la prensa”. “Que el Estado quiera controlar un medio de comunicación no es solo una agresión sobre los propietarios del medio y los periodistas sino contra los propios lectores. Es un insulto a su inteligencia”, analiza el intelectual cubano. Además, reconoce en la presidenta Cristina Kirchner, “una personalidad con rasgos autoritarios”, condena el proyecto re-reeleccionista y lamenta la pérdida de la “cordialidad cívica” entre los argentinos.
l ¿Cómo ve el panorama político en América latina?
- Veo que hay dos Américas latinas diferentes. Una primera, más rápida y más moderna que puede incluir por ejemplo a países como Chile, Colombia y Panamá. Esa América trata de parecerse a los países desarrollados. Y hay una segunda América latina, más populista y tradicional, que muestra una variante más colectivista, que es la de Chávez, con su socialismo del siglo XXI. El gobierno argentino forma parte de esta segunda familia de países que avanzan desde un punto de vista económico a menor ritmo y que repiten viejos errores. El caso de Brasil es aparte: se comporta como la primera América latina, pero habla como la segunda. La idea de la excentricidad de Latinoamérica le hace mucho daño a la región. El Mercosur, por ejemplo, comenzó siendo una cosa y ya es otra. Hoy es un bloque que se guía solamente por discursos ideológicos y el chavismo termina imponiendo su juego.
l En su conferencia, sostuvo que “en América latina la libertad casi siempre está en peligro”. ¿A qué se refiere?
- Latinoamérica casi siempre está en peligro porque los fundamentos de la libertad radican básicamente en comportamientos de tolerancia y el respeto por la ley. Y ninguna de estas dos actitudes prevalecen en la cultura latinoamericana. Es por eso que hay que estar constantemente defendiendo una libertad que tiene muchos enemigos. Gente que quiere controlar las actividades económicas, las actividades sociales. En la Argentina el Gobierno se arroga la facultad de decirle a la gente si puede o no salir del país mediante el control de los dólares y qué pueden o no pueden hacer con sus ahorros. Se limita a las personas su posibilidad de tomar decisiones.
l En ese plano, ¿cómo observa la relación del gobierno argentino con la prensa?
- Con mucha preocupación. La agresión a los medios de comunicación, el conflicto con Clarín y La Nación son muy preocupantes. Lo que revela es que el Gobierno no entiende la función de la prensa. El periodismo no responde a criterios de mayorías ni de minorías, sino al criterio de examinar la realidad desde una perspectiva que siempre se subjetiva, pero que no se debe nunca limitar. Lo más inteligente que se hizo en la Constitución de los EE.UU., fue incorporar la primera enmienda, de manera que no se pueda legislar en materia de libertad de prensa para impedir que el Estado controle el pensamiento.
l ¿Cree que el Gobierno subestima la importancia del lector?
- Que el Estado quiera controlar a los medios de comunicación no es solo una agresión sobre los propietarios del medio y los periodistas sino contra los propios lectores. Es un insulto a su inteligencia, porque si un lector no comparte lo que dice un diario, simplemente no lo elige. Es un plebiscito diario: todos los días la gente elige comprar un diario, o ver un canal de televisión o escuchar una radio. Es una elección libre. Que la prensa responde al criterio de sus propietarios es una falacia. La prensa, para poder funcionar en un mundo de competencia, tiene que responder al criterio de sus lectores. Porque si no desaparece.
l La sociedad argentina aparece cada vez más dividida políticamente. Usted desde Madrid fue testigo de un ejemplo superador en este sentido, como lo fue la transición española. ¿Qué aprendizaje rescata?
- Una cosa que aprendí en España es que es muy difícil el sostenimiento de una sociedad democrática sin una característica social que los franceses denominan “cordialidad cívica”. Es una condición básica, es la idea de que yo tengo que tratar a los que piensan distinto de mí de una manera cordial. Lo que discutimos son criterios y miradas que no nos pueden llevar a la agresión ni a la violencia. La violencia física jamás comienza en frío. Siempre hay un calentamiento previo que es la agresividad en el lenguaje, en la gestualidad, que desemboca en la violencia. Por tanto, para evitar la violencia, la cordialidad cívica es una necesidad en una sociedad democrática. Y eso se está perdiendo en la Argentina.
l ¿Qué respresentan las manifestaciones publicas como el 15-M en España, el movimiento estudiantil en Chile o los cacerolazos en la Argentina?
- Hay momentos en que los cauces democráticos convencionales, por diversas razones, no permiten que el conjunto de la sociedad se exprese. Hay parlamentos que por su constitución ya no representan al conjunto de la sociedad y surgen estas expresiones públicas, que son tan legítimas como las expresiones de los medios de comunicación. Todo lo que sea la manifestación de un criterio, por más que uno no esté de acuerdo, es legítimo y hay que propiciarlo.
l En su obra literaria ha analizado la personalidad de distintos líderes políticos regionales, desde estadistas a caudillos populistas. ¿Dónde ubica a la presidenta Cristina Kirchner?
- Yo creo que por sus preferencias, por la manera en la que aborda los problemas y por sus amistades, en Cristina Kirchner se delata una personalidad con rasgos autoritarios y poca respetuosa de los derechos ajenos. Y que finalmente tampoco comprende la esencia de un Estado sometido al imperio de la ley. Ella en particular no lo entiende y creo que el peronismo en general tampoco. Temo que su juicio como presidenta la lleve a tratar de perpetuarse en el poder, lo cual sería un gravísimo error. Ojalá que no lo haga y no modifique la ley para tratar de perpetuarse. Una vieja frase dice que el cementerio está lleno de gente indispensable. Eso quiere decir que nadie es realmente indispensable, y mucho menos en política.
(*) Carlos A. Montaner. Periodista, ensayista y escritor cubano. Reside en Madrid desde 1970. Ha sido profesor universitario en diversas instituciones de América Latina y Estados Unidos. Artículo publicado en El Cronista el 9 de Noviembre de 2012 y reproducido por Libertad y Progreso.