martes, 27 de noviembre de 2012

"Regreso al futuro" en versión argentina

Por Juan Salinas Bohil (*)
La versión original de esta película muestra a un adolescente enviado al pasado por un científico algo loco y su lucha por volver al presente. Pero de lo que aquí se trata es de un viaje marcha-atrás iniciado hace muchos años y de la persistencia de los ocupantes de la nave en no arreglar los desperfectos de la máquina que podría, aceitada convenientemente, depositarlos en el mundo actual.


Por hache o por be todo es pasado en la dirigencia argentina, inclusive en aquellos que la critican sin aportar soluciones. Visto así, el futuro queda atrás. Por cuerda separada quedan intactas las inquietudes de los políticos que sí piensan en el año próximo. Aunque sea en el armado de listas y candidaturas presidenciales que no se guardan en ocultar. Algo es algo.

Salta a la vista la gran telaraña que aprisiona a la mayoría de la dirigencia argentina. Algunos de sus integrantes se reunieron hace poco para rememorar el abrazo Perón-Balbín ocurrido hace 40 años. Y un malhablado serial, ex Jefe del Gabinete nacional y actual senador hizo una comparación odiosa al referirse al dirigente sindical Augusto Timoteo Vandor, asesinadohace 44 años.

Asimismo, en una comprensible y necesaria reunión, familiares y camaradas del coronel Jorge Roberto Ibarzábal unieron sus plegarias para recordarlo y exigir al mismo tiempo que la descreditada justicia patibularia argentina se digne a considerar como un crimen de lesa humanidad su vil asesinato a manos de guerrilleros ocurrido... hace 38 años

Es posible que una sociedad que olvida a quienes ofrendaron su vida para defenderla se haga merecedora de todo lo que tiene.

Y son todos hechos del muy pasado que se repiten sin solución de continuidad una y otra y otra vez, por lo general, en los mismos lugares y hasta con los mismos personajes: inundaciones, cortes de luz y de otros servicios, inseguridad, hacinamiento en el transporte público, aumento desmedido de los impuestos, presupuestos gubernamentales y plantilla de empleados estatales, dólar barato o caro de acuerdo a la decisión del burócrata de turno, inflación, control de precios, dirigismo, estatismo, mesianismo presidencial, persecución a la prensa, alianzas estrafalarias de los gobiernos, incompatibilidad entre la clase media y el sindicalismo, decadencia de la educación estatal y la salud pública, indefensión en las fronteras, inmigración descontrolada, justicia complaciente con el Ejecutivo o directamente asociada con él. A todo este incompleto rosario de repeticiones debe agregársele el continuo onanismo verbal de la dirigencia ya que el que mucho habla poco soluciona.

Quienes critican al gobierno con razón y a veces con mucha de ella, son incapaces de ofrecer una alternativa válida a los despropósitos gubernamentales que no son sólo patrimonio de la Casa Rosada sino también de todos sus aliados-socios que tienen en sus distritos una economía desquiciada como consecuencia de haberlos convertidos en simples agencias de empleos, y gde astar mucho más de lo que humanamente se puede recaudar. Eso sí, todos sus titulares desean suceder a la Presidente.

La situación nacional e internacional se complica para Argentina.  El gobierno cree que podrá patotear a los de afuera y llevárselos puestos como a los de adentro. En algún momento habrá un freno y habrá ajustarse el cinturón porque el cimbronazo será fuerte, muy fuerte. Será un regreso al futuro en versión argentina.

(*) Juan Salinas Bohil. Artículo publicado por el Correo de Buenos Aires y por Ricardo Valenzuela en "Narconomics" el 27 de Noviembre de 2012.